Consejos de conducción en moto (XXI): Mejora tu moto


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Solemos sugerir conceptos para mejorar la conducción de tu moto pero, ¿qué tal si mejoramos también la propia motocicleta?

Evidentemente, no vamos a dar un tratado exhaustivo de preparación y tuneo de motos. Este no es un tratado de “preparación racing para circuito”, sino para motos de calle y para la calle, es decir, para tu moto.

Y tampoco citaremos aquí modos de revertir aquella famosa frase típica entre moteros... “yo, con la moto de Rossi... ¡arrasaría!”.

Pero sí podemos dar algunas ideas de qué hacer, ¡y también qué no hacer! para superar algunos de los puntos flacos de tu moto que puedan intervenir negativamente en tu seguridad, en tu ritmo o en tu confianza...

Y, verás que en ningún caso anotaremos aquí “como ganar potencia” en tu moto. Si somos sinceros, no es en este sentido que necesitamos mejorarla...

Cuestión de presión

El primero es... sí, efectivamente, un aspecto que es tan básico que muy a menudo se olvida, y quizás porque sea... ¡gratis!

No lo dudes, y antes incluso de ponerte el casco... ¡revisa la presión de tus neumáticos!

Te sorprendería hasta qué punto “olvidarse” de comprobar a menudo que los neumáticos estén a la presión adecuada puede comportar grandes problemas de puesta a punto.

Suele ocurrir que, debido al inevitable “deshinchado” progresivo, pero muy lento, de ambas gomas, nos vamos acostumbrando a que el tacto de la rueda delantera sea remolón y la dirección se vuelva perezosa.

Igualmente, la rueda posterior se hunde al abrir gas y la moto “flanea” tanto en aceleración como en apoyo en las curvas, de forma que la moto pierde estabilidad, y se vuelve muy imprecisa.

Antes que acudir a tu mecánico quejándote de que “mi moto no va bien”, pásala por el manómetro en tu gasolinera.

Sin embargo, a menudo los “mamotretos” de las estaciones de servicio hacen honor a este malnombre y mienten más que un portavoz del gobierno.

Así que nuestro consejo es hacerte con uno propio, electrónico o no, que puede acompañar al set de herramientas básicas que lleves bajo el colín.

Si dispones de garaje propio, es aconsejable disponer además de una bomba de hinchado: normalmente, basta para reponer con facilidad y rapidez las pequeñas pérdidas de presión que sufren las ruedas con el tiempo. Acostúmbrate a hacerlo periódicamente antes de sacar la moto al ruedo.

Mejora la suspensión

El segundo consejo es un kit de suspensión delantera.

Muy a menudo nos quejamos de que “claro, compré mi moto teniendo en cuenta el precio, y está claro que las suspensiones son de calidad... comercial”.

¿Hay alguna forma abordable de mejorarlas significativamente?

Claro, en primer lugar, una buena puesta a punto es básica, sobre todo en cuanto a precargas de muelle, (acude a tu meca de confianza para que te aconseje al respecto) pero piensa que muy a menudo nos “desgastamos” subiendo y bajando “clicks” de suspensión hasta que nos damos cuenta que la moto ya viene de fábrica con los tarados “medios” que justamente acabaremos por necesitar como “mínimo común denominador” en nuestro uso normal.

Pero también es cierto que existen en el mercado kits alternativos (distintos muelles, valvulados de amortiguación hidráulica, aceites de mejor calidad) que mejoran la suspensión delantera de tu moto, y que pueden darle la consistencia en las frenadas, y la respuesta ante los baches y terrenos difusos, que necesitas para mejorar su comportamiento en conducción deportiva.

Acude a los catálogos de Race Tech, o a Andreani MHS WP, como buenos ejemplos, y te sorprenderá como la eficacia de tu motocicleta puede ir mucho más allá de las posibilidades de reglaje, si los tiene, que permite la horquilla que lleva de serie.

Cúpula...

Otra buena mejora es una pequeña cúpula o carenado frontal.

Si tu moto es una naked, y no equipa ninguna clase de carenado que te proteja del aire sobre todo a alta velocidad, puedes regalarle una pequeña cúpula plástica con soportes genéricos o directamente adaptados al modelo de tu moto. Puig, Ermax... o simplemente, clicar en google sobre “carenados moto” te ofrecen múltiples alternativas.

Aunque el hecho de que esté anclada directamente al manillar en lugar de al chasis –es decir, mediante una “araña”- limite de alguna manera su tamaño (demasiada resistencia al aire sobre el plástico puede afectar la direccionabilidad de la moto), en largos trayectos en autopista y nacional seguro que lo agradecerás porque hará tu moto mucho más cómoda.

Y... llegamos al “kit” de la cuestión...

¿Cambiar el escape?

¿Cuántas veces volvemos la cabeza hacia un estruendo que avanza hacia nosotros (es que, claro, para algunos un escape ¡puede llegar a ser música!...) para acabar decepcionados ante la incivilidad y la poca inteligencia que demostramos al andar “montados en un ruido” que acaba con la buena imagen pública de todo nuestro colectivo?

Está claro que muchos hemos tenido la tentación de cambiar el silencioso de serie de nuestra moto para montar un escape especial, más abierto... de carreras, y que haga un ruido de competición.

Pero ello no siempre es sinónimo de mejorar efectivamente sus prestaciones.

Piensa que tu moto está “configurada” –ya no se puede hablar de “carburada”, está claro- de inyección y de distribución, y sobre todo de electrónica, para su escape original.

Cambiar sólo el silencioso por otro más abierto, sin adecuar su “centralita electrónica” a la nueva “respiración”, no siempre mejora la potencia real de tu moto, por mucho que “mejore” su ruido.

Y, repetimos, -y a numerosas pruebas en banco de potencia me remito-, casi siempre, salvo una cierta disminución de peso, la ganancia real en potencia pura es nula, con pérdida de respuesta en aperturas parciales de acelerador y en las gamas medias de régimen de uso.

Y un estruendo a través de un ahora mal llamado silencioso... que no se corresponde más que con aumentar nuestra mala imagen, no las prestaciones de la moto...

Frenada

Para terminar, ya sabes que el mecanismo más poderoso de tu moto no es el propulsor, sino los frenos...

Es posible mejorar su rendimiento con un simple cambio de pastillas por unas más prestacionales.

En este sentido, por supuesto, no caigas en la tentación de montar unas pastillas “de carreras”: éstas están preparadas para funcionar en unos rangos de temperatura que sólo es posible alcanzar en circuito, de modo que en carretera abierta y en ciudad serán, sencillamente, desaconsejables.

Otra mejora sencilla y abordable es equipar tu moto con unos latiguillos metálicos.

Éstos, es decir, los conductos que unen la bomba de freno y las pinzas desde las que las pastillas “muerden” los discos, suelen ser tradicionalmente de material mixto, y combinan un conducto metálico con una cubierta externa de goma.

Así, no siempre son todo lo “inextensibles” que debieran ante las grandes presiones internas del líquido hidráulico de frenos, y esto procura un tacto al apretar la maneta que puede llegar a no ser todo lo preciso y duradero que podrías desear.

Cambiar los latiguillos por unos metálicos ofrece una mejor conexión entre la presión que aplicas a la maneta y la frenada obtenida...

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Comentarios (1)

  • joanpere
    joanpere 20-10-2018

    Pero el problema de los latiguillos comienza cuando se pasa la ITV,no?

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