Evita que te timen en el taller


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El de los talleres mecánicos es uno de los sectores con más quejas anuales por estafa al cliente. Te damos una serie de consejos para evitar problemas.

Llevar la moto al taller no es plato de gusto para nadie, es como ir al médico, y encima se termina pasando por caja. Son muchos los usuarios que prefieren hacerse ellos mismos el mantenimiento de su moto, pero hay tareas que son muy complejas y requieren de conocimientos muy altos o de herramientas muy especializadas. También puede ser que la moto esté en garantía y aunque ya no sea necesario ir al taller oficial (puede ser recomendable), al menos sí que se tiene que justificar el haber realizado el mantenimiento especificado por el fabricante.

El caso es que una vez que hay que pasar por el taller, por el motivo que sea, lo más importante es que el establecimiento esté autorizado, es decir, que sea un taller legal. No estamos hablando sólo del garaje de un amigo que “toca” las motos de colegas y conocidos, también hay quienes operan a vista de todos sin poder hacerlo legalmente. Para saber si un taller cumple con todos los requisitos deben contar con una placa identificativa en la que aparezca su número de registro y las especialidades para las que está autorizado.

Piensa que si un taller no es legal difícilmente podrá emitir una factura, un documento imprescindible si tienes que presentar una futura reclamación por un trabajo mal realizado. En algunos talleres legales dan la opción de no hacer factura para ahorrar el 21% de IVA, pero el problema para el consumidor es el mismo, que se está luego completamente indefenso en caso de necesidad de reclamar.

Y es que conviene saber que las reparaciones tienen una garantía de al menos tres meses o 2.000 kilómetros recorridos, por lo que si el problema persiste una vez “reparada”, el taller debe volver a arreglar la moto sin coste alguno. Si no hay factura y ellos niegan haber realizado esa reparación, entonces es casi seguro que la única opción que quede sea la de los tribunales, que es muy costoso y lento.

Una vez que se ha elegido un taller que cumpla con la ley es importante preguntar el precio por hora de mano de obra. Muchos talleres disponen de un cartel visible, pero no es obligatorio. Conviene igualmente preguntar por el precio de cualquier otro servicio, como los desplazamientos de mecánicos, estancia, moto de sustitución,…

Aún sabiendo el coste de esos servicios, no hay que olvidarse de pedir presupuesto, un derecho que todo consumidor tiene y en el que tienen que venir detalladas todas las operaciones a realizar en la moto. El presupuesto tiene una validez de doce días.

No pedir este presupuesto es autorizar al taller a efectuar todos los arreglos que sean necesarios, mientras que si se pide, entonces sólo se podrán llevar a cabo las tareas que vengan reflejadas en él.

Por otro lado, el taller podrá cobrarte por las operaciones realizadas para poder elaborar dicho presupuesto, que por lo general suele ser el tiempo invertido en dar con el problema. Hay talleres en los que el presupuesto es gratuito.

Una vez que dejas tu moto en el taller para que sea reparada debes salir de él con el resguardo del depósito o, en su defecto, con el presupuesto siempre que esté firmado por el taller y el usuario. El resguardo del depósito es un documento en el que se especifica el por qué la moto queda allí, la fecha y los kilómetros, otro dato indispensable para asegurarse de que no se ha utilizado para otros fines privados. Este resguardo sirve como prueba en caso de robo o de daño.

A la hora de recoger la moto es recomendable pedir la devolución de las piezas rotas que hayan sido sustituidas, algo que deben hacer de manera obligatoria si el cliente las pide. Supone esto un medio de prueba importante en caso de reclamación en el caso de sustitución de una pieza incorrecta o en el caso de que no fuese necesario cambiarla por no encontrarse en mal estado.

Un problema que a veces sucede es que se dan casos de poner piezas usadas, por lo que también es recomendable pedir el embalaje de la nueva. Eso sí, el cliente puede autorizar el montaje de piezas de segunda mano pero siempre con consentimiento por escrito y responsabilizándose el taller de que se encuentran en buen estado.

En el caso de supuesta estafa por mayor importe del presupuestado, no devolución de piezas sustituidas,… hay que poner una reclamación en el propio establecimiento, llevando una copia de la hoja de reclamación a la Oficina Municipal del Consumidor de la localidad donde esté el taller. Este organismo decide en dos meses, pudiendo dar la razón al establecimiento, o bien sancionando al taller y obligándole a compensar al cliente.

Si lo que ha ocurrido es que la moto no está bien reparada y no quieren volver a mirarlo, entonces hay que contratar a un perito para que realice un informe para adjuntarlo a la demanda que hay que presentar en el Juzgado de Primero Instancia de la localidad del taller. En la demanda se debe pedir el importe que suponga la correcta reparación de la moto y el reintegro de los gastos ocasionados, incluidos los daños y perjuicios y los honorarios del perito.

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