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Papis… ¡Quiero ser piloto!Consejos de formación para jóvenes pilotos


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Hoy en día, muchos niños sueñan con ser Márquez, Rossi, Viñales o Mir... Hoy en día, muchos padres sueñan con que sus hijos cumplan (sus) sueños...

Hoy en día… muchos “tratantes” vigilan a tus hijos en las carreras para encontrar una perla que les haga ricos…Las carreras de motos no son un cuento de hadas. Las motos no son democráticas, sino un reflejo de nuestro mundo. No es cierto que en la competición motociclista haya igualdad de oportunidades. No siempre los mejores llegan. Muchas veces, jóvenes talentos nunca tendrán la oportunidad ni siquiera de subirse a una moto de carreras de verdad tras haber despuntado en las categorías de promoción.

Lo primero que tenemos que preguntarnos, cuando nuestro hijo o hija nos salga con esto, (Mami, Papi, ¡quiero ser piloto!) es si la cuestión no será, en realidad, al revés… ¡Quiero que mi niño sea piloto, comoyo lo fui de joven, y, sobre todo, que pueda ser mucho mejor que como yo lo fui: y es que mi niño va a ser… ¡Campeón del mundo!”)

He visto a niños llorar por la propia frustración de tener que subirse sin ganas a una moto de carreras. He visto a papás chillar a sus hijos por “no meter ese gol”… He visto juguetes rotos, niños que apostaron todo a que iban a ser profesionales de esto, y han acabado sin estudios, frustrados, deprimidos…

Pilotos…

Antes que seguir, me permitiréis por simple practicidad que abandone el uso del “niño-niña”, pero entendiendo que este espíritu sigue en el resto del artículo.
Lo primero: hemos de partir de una base.
¡Que cuando el chaval pida subir a la moto lo haga de verdad, que disfrute con ello, que se ría, gane, se caiga o pierda!
Lo segundo. Si quiere ser piloto, sabed tres cosas.

Una, que el padre debe tener dinero. Un mínimo, o un mucho, de acuerdo. Pero debe tener dinero para dedicarle a la carrera del futuro piloto. Empezar a disponer de material, vale dinero. Mantenerlo competitivo, más. Apuntarle a cursos, también.  Llevarlo a entrenar y a correr arriba y abajo los fines de semana, mucho más que a jugar a fútbol con el equipo del barrio. No diré que si las posibilidades económicas de la familia no garantizan estos mínimos no vale la pena ni empezar. Lo pensaré, pero no lo diré…, por dos motivos: uno, en todo caso, será bueno “lo bailado, nadie os lo podrá quitar”; dos, a veces ocurren los milagros y quizás si el chaval es muy bueno vaya a encontrar un motoclub, un sponsor, o un mecenas que “le lleve”.

Segunda cosa: ser piloto requiere una dedicación “eterna”.  En muchas ocasiones todos los esfuerzos compartidos se han ido al traste al descubrir el chaval, con 14 años, que sus intereses han cambiado y que “ya no quiere ir a perder el tiempo a los circuitos, que quiere estudiar, trabajar…, o estar con su novia”.

En tercer lugar, pues, hay que asumir la posibilidad del… ¡Fracaso! Seamos claros, las carreras de motos tienen una cosa buena, y otra mala.  Hay 30 tíos que quieren ganarte. La competitividad es…, tremenda.  Ello te obliga a dar lo mejor de ti. Si no lo haces, pierdes.

Pero a menudo, si lo haces…, también. Todos los pilotos del mundial, incluso esos que ves “arrastrándose” al final de las parrillas… ¡Son buenísimos! Sin embargo, sólo los –muy- elegidos llegarán.

Apoyo… ¿Incondicional?

El apoyo de los padres, desde luego, es fundamental.
Deben hacer, claro, de padres, cuidando los estados de ánimo de sus hijos, y manteniendo su motivación…, y su felicidad.
¿No es curioso que muchos pilotos se lleven a sus papás al trabajo, y los tienen en los boxes de los mundiales? ¿Por qué sucede esto ya cuando son adultos y tienen 25 años? Pero, ¿hay padres que olvidan que debajo de ese mono y ese casco se esconde un niño que tiene sueños, sí, pero también miedos e inseguridades?
En cualquier caso, a veces son también sus entrenadores. Y deben exigirles.
No debemos convertir las carreras infantiles en partidos de fútbol en que los padres insultan a los competidores.

He visto a gente cercana a pilotos ahora profesionales chillar a otros como hooligans. Y aquellos tenían apenas siete u ocho años…
La figura del “entrenador”, manager, o representante es fundamental.
Ante todo, los padres deben tener claro que no todo es altruismo. He visto a managers en función “scouting” –es más bonito llamarlo así que “espiando”- en carreras de minimotos, vigilando cuál de aquellos niños pueden convertirse en un futuro Marc Márquez, y viéndoles ya como lo que son para ellos: un “porcentaje” de ganancias futuras que anda…

Recuerdo que hace más de tres lustros, en el curso de un trabajo periodístico sobre la formación académica que seguían los jóvenes de la academia Movistar que acababan de llegar al mundial, pregunté a su manager sobre la importancia de que aquellos jóvenes siguieran estudiando.

Estuvimos hablando de ello, con las mejores palabras, durante treinta minutos. Que si lo importante es que disfrutaran. Que si no estudiaban, no habría carreras…Que su formación integral y personal… Pero al final, la pregunta fue… “¿Oye, Pere, y entre estos de las carreras catalanas sobre pequeñas motos de dos tiempos –las corrían Márquez y los Espargaró, por ejemplo, con unos siete-ocho años…- ¿hay alguno que será bueno para el Mundial?”. Y recuerdo que padres de aquellos pilotos me aseguraron que “hemos firmado ya con tal mánager porque me ha asegurado que les llevará al Mundial”

Juguete roto…

Lo hicieron. Pero otros no llegaron. O duraron una temporada soñando su sueño.

Y el abandono de su formación académica nos lleva al “síndrome del juguete roto”.

Psicólogos del CAR (el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat que se creó en 1986 para formar más de 200 deportistas de élite por curso, con más de 200 profesionales a su servicio), alertaron de la importancia de que los jóvenes pilotos, -al igual que otros deportistas profesionales- mantengan su atención en los estudios.

“Es difícil que ante una actividad tan absolutamente 'entregada' y tan 'satisfactoria' y adictiva a nivel de placer mental y neuromuscular, como el montar en moto al máximo nivel, un joven mantenga la atención precisa en tener la mente abierta para los estudios…, e incluso un mínimo de educación global y cultura general. Está claro que para ser un buen futbolista no hace falta 'saber' o 'entender'. Y es cierto que viajar, tratar con adultos, madurar en suma, es una buena escuela de vida para los jóvenes que intentan ser pilotos. Pero si no lo consiguen pueden caer  en la frustración, y verse “rotos” y sin futuro con menos de veinte años”.

Como decíamos, las motos no son democráticas, ni justas.  Los “ricos” (tanto por condición familiar, como por haber encontrado una escudería con sponsor) tienen posibilidades de llegar. Eso algo imposible sin medios.  Y, por supuesto, los “pilotos buenos”, pero sin un talento cierto, también se quedarán por el camino.

En cuanto a la formación, un punto interesante a resaltar. En cualquier especialidad deportiva los monitores y-o educadores habrán realizado cursos de adaptación pedagógica que les capaciten para, efectivamente, “educar” a niños de corta edad y carácter en formación.

Algunos “entrenadores”, supuestamente avalados por “más de X Escuelas en todo el mundo, y por que los éxitos de 'tal piloto' avalan la calidad de este Método” pueden tener cualquier cosa menos capacitación personal para “afectar” a alumnos de poca edad. A tus hijos.

Para terminar, (a tener en cuenta para los padres de los pilotos que no tengan dinero de verdad para apostar por él), algo que se suele decir en las carreraspara un padre cuando su hijo corre en moto.

“Sólo hay una cosa peor que tu hijo sea malo -entonces ya algunos veis que Dios no le ha llamado para este camino-… Y es que ¡que sea bueno de verdad!

Si ello ocurre, llegarás a apostar hasta la camisa para costearle una temporada más, la buena, la definitiva, en una escudería “de pago”…, y como en la ruleta, no siempre resultará que el chaval es un ganador”…

¿Y cómo empezar?

Se dice que la mejor escuela para aprender y sobre todo, para “introducir en el ADN gestual y neuromuscular” el “equilibrio dinámico”, es el trial o el enduro, si antes ya se ha empezado en la bici de montaña.

Los campeonatos de minimotos, dónde se iniciaron muchos de los pilotos de Moto3, permiten empezar directamente en los circuitos. Después, llegan las Copas de promoción y campeonatos autonómicos, (algunos ejemplos fueron la Cuna de Campeones, la Copa Criterium Caja Madrid o las RACC, siempre en cilindradas pequeñas) y al llegar a los 15 años, el CEV como el camino hacia el Mundial… La Copa de España de Minivelocidad 2018 se presenta con 4 carreras , y las categorías convocadas son: Minimotos 4,2, MiniGP110, MiniGP85 2T, PromoGP y Moto5. ¡¡¡Hay todo un futuro por recorrer!!!

En todo caso, recuerda que la “educación de pilotaje” desde jóvenes es ya multidisciplinar y no son excluyentes: trial, motocross, enduro, dirt-track… Todo ello es positivo para acabar dando el salto a la especialidad reina, la velocidad…

La edad mínima, según la Real Federación Motociclista Española, para obtener una licencia que permita competir, es la de cuatro años.

Toda la información sobre las licencias (alevín, juvenil, cadete) en https://fedemoto.info/ImgFCK/file/2014/tipos_licencias/tipos_licencias.pdf...

Fotos de 'Papis… ¡Quiero ser piloto!'

 

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