Pingüinos vs La Leyenda vs Motauros: La guerra de las concentraciones invernales


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La leyenda Continua, Motauros y Pingüinos forman una especie de “tripartito” de concentraciones invernales, enfrentadas entre sí en una lucha sin sentido.

Hace escasos días tuvo lugar la celebración de las tres grandes concentraciones invernales (La Leyenda continua, Pingüinos y Motauros) que, por cuestiones históricas que no vienen al caso, me conozco perfectamente tanto como son, dónde están, su desarrollo, su historia y porqué se ha llegado al ridículo punto de tenerlas concentradas en dos fines de semana, tal y como os hemos ido relatando tras haber acudido a las tres.

Y para comenzar este reportaje “histórico”, os voy a contar una pequeña anécdota. Estábamos a mediados de los 80 y por fin tenía mi primera moto grande, una Yamaha SR 250 con la que me creía el tío más guapo, seductor y duro de Madrid, ¡y de toda Europa! Negra, emitía un sonido petardeante y molón que te mueres. Por supuesto, como nos ha pasado todos siendo novatos, comencé a crearme un círculo de amigos también con moto, y decían que había una concentración en un sitio con mucho frío, que no estaba demasiado lejos y que se reunía un montón de gente en una reunión motorista que se llamaba Pingüinos. El sitio era Tordesillas, en plena estepa manchega donde caían heladas dignas de las mejores secuencias del doctor Zhivago.

Pues allí nos lanzamos un sábado por la mañana, con una cazadora de piel con borrego por dentro que le había cogido prestada a mi padre, unos guantes y un casco que me acababa de comprar que para mí era la mejor equipación del mundo mundial. Cogimos la autopista, cruzamos el túnel de Guadarrama y en una de las interminables rectas que llevan a Valladolid, íbamos a tope, con una desmelenada velocidad de 126 km/h de marcador comprobada al milímetro con mi ojo izquierdo, porque el derecho seguía mirando la carretera... “¡Soy el mejor piloto del mundo!”, me decía a mí mismo.  

En ese momento, intuí por los retrovisores una mancha verde que se acercaba como un misil, por lo que me agaché aún más sobre el depósito para ganar velocidad… Pero no sirvió de mucho. La mancha pasó tronando a mi lado y el de mis amigos, y desapareció a la velocidad del rayo. Una media hora más tarde llegamos a Tordesillas, pude ver aparcada la mancha verde que era una GPZ 900 de la que estaré enamorado toda la vida. Los guantes y el casco comprados en Calleja me habían desteñido y teníamos un frío que nos moríamos… Pero éramos felices porque habíamos llegado por fin a la madre de todas las reuniones motoristas que podíamos soñar.

Ese día aprendí lo grande que era el mundo motorista, la cantidad de gente de todo tipo que había, que también había en España Harleys de esas que salían en las películas americanas… Y que la equipación es muy importante, que la que me había comprado yo era entre mala y peor, que mi flamante Yamaha 250 era muy mona y muy útil pero no la moto del Halcón Callejero sino más bien la de Alfredo Landa..., ¡nada que ver con las motos “modernas y petardeantes” de verdad como la Ninja 900, o la Yamaha FJ1100 que no podía ni soñar con comprarme!

A partir de entonces nunca falté a esa concentración, y cuando dos o tres años más tarde empecé a escribir en revistas de motos, yo fui uno de los encargados de cubrirla anualmente. Y a partir de aquí, os cuento cómo se ha pasado de tener la mayor y más valorada concentración invernal de Europa a tres que parecen haberse colocado para luchar entre ellas.

La guerra de las concentraciones invernales: PINGÜINOS, EL COMIENZO

El origen de esta concentración está ni más ni menos que en el año 1977, en plena transición y revolución social en España. Un señor llamado Mariano Parellada, aficionado a las motos (naturalmente), se le ocurrió hacer una concentración de motos original. Pues esa originalidad podía ser hacerla acerca de su casa, que vivía en Valladolid, y además en invierno, para que los que acudiesen fueran motoristas de verdad y no solamente “pasea terrazas” veraniegos. La concentración se denominó HIPO 77, HipoConcentración de Valladolid y el año 77.

La reunión de amiguetes se fue convirtiendo en una concentración de verdad cada vez más grande, con más tradición y fama. Mariano Parellada ya fundó Turismoto, que era el club organizador y que, además de esta concentración, hacía decenas de eventos durante todo el año.

En el 82 ya se denominó directamente concentración de Pingüinos, que hasta el año 2.000 se fue organizando en distintos sitios de la zona, siendo el más conocido Tordesillas porque es donde más tiempos se organizó, aunque en dos puntos diferentes del pueblo. Fue cambiando de sedes por cuestiones logísticas, instalaciones, falta de espacio o lo que fuera, variando entre Herrera de Duero, Fuensaldaña o Boecillo.  

La última época de la concentración de Pingüinos organizada por la estructura original dirigida por Mariano Parellada (2009-2014) se organizó en Puente Duero, también muy cerca de Valladolid, y ya estuvo amenazada por un grupo -pero sobre todo una persona- de organizaciones ecologistas que amenazaba con denunciar la concentración por afectar al entorno natural del bosque, cuando realmente la única limpieza real a lo largo del año lo hacía la propia organización tras la concentración… Pero es otra historia.

Lo cierto es que esta persona lo denunció, y llegó a organizaciones europeas que forzaron a no poder usar la zona natural de acampada ni de instalaciones. Las zonas alternativas que ofrecieron la junta, el ayuntamiento, etc. eran hasta peligrosas para acampar en caso de lluvia o nieve, por lo que la organización (recuerda, con Mariano Parellada a la cabeza) se negó a arriesgarse por los problemas que pudiera haber. Así, en 2015 no se pudo celebrar.

En todo este follón (sí, sé que parece todo el argumento de un thriller político, pero fue así), el tesorero (una persona más o menos reciente en el club Turismoto) aprovechó argucias burocráticas y se quedó con los derechos del moto club y, por tanto, de toda la concentración incluyendo nombre e imagen del famoso Pingüino.

En este punto, y para que pierdas el hilo, sigue leyendo en el apartado siguiente de La Leyenda…

LA GUERRA DE LAS CONCENTRACIONES INVERNALES: LA LEYENDA CONTINÚA, LOS ORIGINALES

Tras lo que has leído antes, la estructura organizativa original buscó una alternativa y se decidieron por una provincia cercana también de Castilla León como es Segovia, concretamente en el pueblo de Cantalejo. La verdad es que su posicionamiento es excelente, las instalaciones también, pero se viene organizando allí desde hace solamente tres ediciones este año… En que por cierto ha hecho un frío que pela. De todas maneras, para informarte respecto a esta última concentración, te recomiendo que veas el reportaje que editamos al respecto. Al llevar tan poco tiempo, es en principio la menos numerosa (unos 5. 400 participantes esta edición).  

La guerra de las concentraciones invernales: MOTAUROS, ¡CONCENTRACIÓN A CUALQUIER PRECIO!

En el año 1.999 Pingüinos ya había alcanzado una fama exorbitante, animada por la bonanza económica, por los triunfos deportivos de nuestros pilotos a nivel mundial y por la subida de ventas de motos. La afición era numerosa y decenas de miles de motoristas se inscribían, aparte de los participantes no inscritos. Además, los últimos años había hecho un tiempo especialmente bueno, por lo que la asistencia subió como la espuma.

Claro que Mariano y su equipo, como organizadores de un evento tan grande y complicado, ya había avisado al ayuntamiento las fuerzas vivas de Tordesillas que necesitaba más medios por si ocurría algún imprevisto o simplemente hacía muy mal tiempo con nieve, granizo y temperaturas bajo cero.

¡Y eso es precisamente lo que ocurrió! Aquel año, que por cierto fue el único en que he ido en coche porque tenía un brazo roto, el sábado fue el verdadero día del Armagedón. Temperaturas bajo cero, llovía y nevaba sin parar, vientos huracanados que arrancaron las carpas de todos los expositores incluyendo la central donde se podía comer y se hacían los bailes nocturnos, etc. Las cámaras se congelaban y no disparaban, y recuerdo tener una foto de una Harley Fat Boy en la explanada central hundida en el barro hasta el depósito. Una verdadera catástrofe que afortunadamente se libró sin ninguna desgracia personal, pero que demostró que los organizadores que saben, saben. Y los que tienen que poner los medios para que todo funcione, que normalmente son los políticos, no.

Al año siguiente Mariano Parellada y la organización amenazaron con irse si no confirmaban ese apoyo logístico para la siguiente edición a celebrar en enero del 2.000. En septiembre seguían dando largas y sin asegurar nada, por lo que definitivamente cambiaron la concentración a Boecillo.

En el Ayuntamiento pensaban que nunca se atreverían a abandonar Tordesillas por una cuestión de imagen, de nombre y de estructura ya organizada (el bosque al lado de la carretera donde se organizaba realmente es perfecto), pero cuando se dieron cuenta que realmente se quedaban sin la mayor fuente de ingresos del año, cundió el pánico. Por eso, a la desesperada, cogieron a aficionados, y ayudantes echaban una mano a organizar una concentración (colocar vallas, colocar carteles, marcar caminos, labores logísticas, etc.) para que organizaran como fuera una concentración en las fechas habituales de Pinguinos… Por supuesto, aprovechando toda la estructura y organización que ya había y que los organizadores “de verdad” habían desarrollado los años anteriores.

Esta concentración “por exclusión” se denominó Motauros, y ha llegado hasta hoy día, lo que no es poco ni mucho menos. Por lo que hemos dicho antes, hasta hace cuatro o cinco años estuvo organizándose el mismo fin de semana de Pingüinos, hasta que entraron en razón y, por lo menos, cambiaron la fecha a una semana más tarde.

GUERRA DE LAS CONCENTRACIONES INVERNALES: CONCLUSIÓN

Desde luego, la división nunca produce ni mejores gestiones ni mejores resultados. Este es un caso más que representativo. Se ha pasado de la gran concentración de motos, orgullo de toda Europa y famosa en todo el mundo, a tres que lógicamente son más pequeñas y encima se colocan en fechas tan cercanas para competir precisamente entre sí mismas.

Como sabrás si eres aficionado, o deducirá cualquiera que tenga un mínimo de inteligencia, que no solamente es que sea imposible asistir a las tres, sino que la cercanía entre ellas no permite a muchos aficionados tener tanto tiempo libre y tanto dinero en el bolsillo como para emplear dos días de estancia más uno de viaje dos semanas seguidas (o sea, cuatro de estancia y dos de viaje) para disfrutar de la afición. Aparte, Los problemas meteorológicos lógicos de la época y de la zona que te puedas encontrar.

Imaginaros que una de ellas siguiera siendo la fecha original, otra dos o tres semanas más tarde, o incluso una de ellas se decantara por una gran concentración veraniega que en España no tenemos y que, sin embargo, nuestros vecinos portugueses han logrado hacer la mejor de todo el año, la gran concentración de Faro.

Como estamos en el país en que la clase política es como es, no nos extraña nada que nos hayamos cargado la mejor concentración de motos que teníamos. ¿Te imaginas que en Estados Unidos se dejara de hacer la reunión de Sturgis, por ejemplo? Pues yo tampoco, pero en este país parece haber mucha gente a la que le debe parecer normal.

Mientras me lamento por esta especie de lucha fratricida sin mucho sentido y recuerdo aquella época en que iba a la “mejor concentración invernal del mundo” con toda la ilusión de mi vida en mi Yamaha 250 creyéndome el mejor motorista, me preparo para ir a cubrir la concentración de Motauros a Tordesillas, cuya crónica ya podéis leer en el siguiente enlace.

Fotos de 'Pingüinos vs La Leyenda vs Motauros: La guerra de las concentraciones invernales'

 
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Comentarios (9)

  • Karmary
    Karmary 29-01-2018

    Estando más o menos de acuerdo, lo único puntulizar que manchegos, de Madrid para abajo.
    Aqui castellanos.
    Jeje

  • Israel
    Israel 29-01-2018

    Como te puntualiza Karmari, somos castellanos, no manchegos. Y creo que este año pingüinos a estado muy, muy bien. Ahora, para gusto los colores.

  • 30-01-2018


    Querido amigo. Empezare por una pregunta. Por el final. ¿Porq te empeñas en crear este enfrentamiento entre las 3 concentraciones? De verdad crees que lo que había antes en Valladolid capitaneado por el tal Mariano es muy diferente a lo q hay ahora en Valladolid? 30.000 personas en Valladolid era una gran concentración motera pura de ambiente? para haber ido tantos años a todas me temo que tu opinión es un poco partidista y se te ve hacia dónde vas, o de dónde vienes. Pingüinos solo fue una verdadera concentración real en Tordesillas. Los que si hemos vivido todas intensamente lo sabemos. Y en lo que degeneró fue en una reunión de gran superficie basada en el amiguismo y el sablazo continuo dominado por Mariano y sus ecuaces. ¿Crees realmente que nos hemos cargado algo?. Yo creo que no, pero si que se han creado 3 reuniones muy diferentes donde podemos elegir.
    También sabemos, aunque tú cuentes la versión del tal Mariano, el porqué pingüinos se fue de Tordesillas...............

  • 30-01-2018

    . Sabemos porq se fue a Boecillo, un pueblo con 3 bares, ningún hotel y malísimo acceso al pinar. Lo sabemos. ¿Había más infraestructuras ahi que en Tordesillas?. No seamos cínicos y reconozcamos los intereses que se han creado con el tiempo y que han provocado estos enfrentamientos en la directiva. Los de aquí lo sabemos. Como los que vienen a nuestras concentraciones no buscan las razones del porqué de las cosas , aunque tu te empeñes en dar tu versión poco objetiva, será mejor que cada concentración avance a donde quieran los aficionados, que son los que mandan. No me parece mal que haya 3. ¿Era mejor cuando habia una sola de 30.000 en Valladolid? O era mejor cuando la dominaban 4 señores amigos de alguno?. Hay una opinión generalizada entre aficionados: que cada uno vaya a la que le guste. Y el que quiera pues que vaya a las tres, porq no creo que el dinero sea la razón para perderse alguna como tu dices en tu articulo . Luego decides al año próximo en cual estas más a gusto. ...........

  • 30-01-2018

    ............Por mi que siga habiendo tres, cada una con sus características, y que ellas mismas atraigan al aficionado. Si se llenan es que tenemos muchas ganas de moto en enero y somos muchos. Dejémoslo asi, en paz, por que sino va a parecer que este resquemor que reina en algunos es resentimiento. Y eso sobra en esta afición aunque se insista en sembrar mal rollo.

  • Pedro
    Pedro 30-01-2018

    Jajaja vaya comentario,
    Ni idea de geografía.
    Una historia nada imparcial de pingüinos(creo que es mucho mas larga que dos renglones, en la que no existe un santo que se llame Mariano).
    Ni idea de crear buen rollo entre las distintas concentraciones, que pena.
    Mejor que no vuelvas a hacer mas si los vas a realizar de esta manera.

  • Menoty
    Menoty 30-01-2018

    Pues eso, castellanos y como mucho leoneses, partiendo de eso, tremendo para un periodista, el resto sobra, lo bueno sería hablar de personas, motos y concentraciones, pero como en todo ámbito político la pasta es la pasta y ha sido el único problema grave.

  • Josi
    Josi 30-01-2018

    Estoy de acuerdo con los que no empatizan
    Con el sr perellada pues el solo y...solo el
    Se cargo pinguinos .
    Cuando la concentracion empezo a tomar
    Tintes politicos
    Pinzeladas de demasiado lucrativas
    Y gerras de poder
    Soy de valladolid y mis primeros pinguinos fueron en el año 92
    Se de lo que hablo
    Saludos vss y rafagas para todos

  • yankodecon
    yankodecon 01-02-2018

    Aunque les duela a los de Tordesillas y a los de Cantalejo, PINGUINOS solo hay uno, los demas son sucedanios.

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