¿Por qué no aumentan el límite de velocidad de las carreteras españolas?


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Las autobahns alemanas sin límite de velocidad, los 130 km/h en Francia u Holanda… Pero en España mantenemos el límite a 120. ¿Por qué no se aumenta?

Subir el límite en las autopistas y autovías españolas no es una cosa que ocurra de la noche al día. Para empezar, se trata de un asunto más que complejo, con mucha burocracia, agentes e un montón de intereses de por medio.

A continuación, os mostramos en 5 claves del por qué no se aumenta el límite de velocidad en nuestras carreteras.

1. Agentes

El automóvil y la motocicleta dependen o pueden depender de hasta tres ministerios diferentes, además de la Dirección General de Tráfico, que supervisa el correcto funcionamiento de las carreteras y el cumplimento de las normas de circulación. El Ministerio de Fomento es el encargado de la construcción y mantenimiento de las carreteras, mientras que el de Sanidad (contrario al aumento de velocidad) se encarga de socorrer a quienes sufren algún tipo de accidente o percance en las carreteras. Por último, el Ministerio de Medio Ambiente también tiene su voz en este asunto y suele señalar a los coches y motocicletas cuando los índices de contaminación son elevados.

Dicho esto, es difícil que tantos ministerios y organismos con sus propios intereses se pongan de acuerdo en un asunto como el que analizamos.

2. El estado de las carreteras

Para aumentar el límite de velocidad, las autopistas y autovías necesitan de una importante inversión en mejoras y mantenimiento, algo que no pasará de corto a medio plazo. La Asociación Española de la Carretera asegura que entre 2009 y 2015 la inversión en nuestras carreteras descendió un 59%. Además, de seguir así con las infraestructuras actuales, en 2020 se necesitaría una red viaria prácticamente nueva y completa.

Mucho dinero para garantizar la seguridad en un aumento del límite de velocidad.

3. Legislación

Antes que nada, es necesario remarcar que la normativa vigente data de 1981 y se hizo para un tipo de vehículos que nada tienen que ver con los actuales. Por ejemplo, la seguridad de hoy en día, tanto en vehículos como en carreteras, está a años luz respecto a la de los años 70 y 80. Este es uno de los aspectos en el que más se apoyan los partidarios de aumentar el límite de velocidad, pues los vehículos y las carreteras son mejores que hace 30 años.

En 2012, el Partido Popular presentó en el Congreso una proposición de ley para aumentar el límite en autopistas hasta los 140 km/h, pero no fructificó. Sin embargo, en un debate en 2016 los principales partidos políticos españoles (PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos) coincidieron en aumentar la velocidad hasta los 130 km/h (como en Francia) pero con la condición de mejorar la señalización e invertir en infraestructuras.

4. La opinión de la población

Según el estudio del Real Automóvil Club de España (RACE) para el primer Observatorio Español de Conductores, el 80% de los encuestados votaron a favor de aumentar el límite a 130 km/h. No obstante, las asociaciones de víctimas esgrimen el argumento que, a mayor velocidad, mayor mortalidad. Apuntan que un incremento del 20% en la velocidad máxima supone un aumento del 30% de víctimas mortales.

A partir de este punto, cada uno barre para casa y se hace muy complicado encontrar un equilibrio. Por ejemplo, los que se muestran a favor del aumento del límite de velocidad creen que los accidentes ocurren porque los coches están tan preparados e insonorizados que el conductor se aburre conduciendo a una velocidad relativamente baja y no pone atención en la carretera.

5. ¿Y qué dice la DGT?

Según la Dirección General de Tráfico, el 72,8% de los accidentes mortales en España ocurren en carreteras secundarias. En el 10% de los casos, la causa principal es la “velocidad inadecuada”, mientras que las distracciones representan el 42% de los casos. De este modo, vemos que gran parte de las víctimas mortales en España se dan en carreteras que no son ni autovías ni autopistas y, además, pocos casos se dan a consecuencia de circular a una velocidad mayor de la permitida.

Una buena medida para bajar los índices de siniestros sería equipar las carreteras secundarias y las ciudades con más radares, pues actualmente 3 de 4 se encuentran en autovías y autopistas, con largas rectas y no en los tramos de concentración de accidentes.

En conclusión, el aumento del límite de velocidad no es algo que vaya ocurrir en un futuro próximo, pues el mayor requerimiento es mejorar las infraestructuras y las carreteras, algo que, ahora mismo, no es una prioridad para muchos.

Fotos de '¿Por qué no aumentan el límite de velocidad de las carreteras españolas?'

 
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Comentarios (1)

  • joanpere
    joanpere 05-09-2018

    Se comenta en el artículo que las carreteras están faltas de mantenimiento y por tanto son más peligrosas. Pero las autopistas de pago? No es la concesionaria que nos cobra la encargada de que el asfalto y demás esté en perfecto estado? Y es donde hay más rádares. Después que no digan que no quieren cobrar la DGT, sino prevenir. Las autopistas, al menos las de pago, ya que en ellas hay empresas que se lucran con ellas, tendrían que tener los límites de velocidad más altos. Y, si, conducir con un coche moderno, super aislado, con el motor girando a relativas bajas vueltas en velocidades largas, y con las ayudas a la conducción, es muy aburrido. Lo se por mi experiencia como comercial, al final, quieras o no, te aburres y desconectas. Aunque pares cada dos o tres horas, al poco rato vuelves a estar igual.

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