Viajamos a la VI Reunión KTM Adventure: ¡Picos de aventura!


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Nos fuimos hasta Cantabria para disfrutar, junto a otros 300 riders, de la sexta edición de este consolidado evento de KTM España centrado en su gama Adventure.

Tras Girona, Huesca, Segovia, Cuenca y Almería, llegó el turno para Cantabria. La sexta edición de la Reunión KTM Adventure, celebrada el pasado 12 de octubre, transcurrió a lo largo y ancho de esta preciosa comunidad en el norte de España.

Desde hace seis años, los responsables de la firma austríaca en nuestro país han ido trabajando con esmero la organización de una concentración que pudiera satisfacer las inquietudes de sus clientes más “overlander” y que sirviera de encuentro anual para todos aquellos dueños de alguno de los modelos de la gama Adventure que quieran compartir su pasión, experiencias y rutas.

Este año, en Motofan hemos tenido la oportunidad de participar como medio invitado, así que preparamos nuestras maletas, recogimos la 1290 Super Adventure S que KTM España puso a nuestra disposición, y pusimos rumbo hacia la localidad cántabra de Hoznayo, concretamente hacia el hotel Villa Pasiega, lugar del “campamento base” de una reunión que no ha dejado de mejorar a nivel organizativo y crecer en número de participantes año a año.

Empezamos en 2014 con 23 motocicletas -nos explicaba Noelia Vilar, responsable de marketing y comunicación de KTM España-, y hemos crecido progresivamente, hasta alcanzar este año las 215 motos inscritas y más de 280 participantes”.
El objetivo de esta reunión anual no es el de convertirse en un evento de grandes masas, si no el de ir ofreciendo la oportunidad cada año a los usuarios de una zona diferente de la geografía española de participar, y aunque el objetivo es ir creciendo, desde KTM España priorizan que la organización esté a la altura y que los participantes se vayan satisfechos, por encima de fomentar una comunidad a toda costa. “Cada año lo hacemos en una provincia diferente de España, entonces damos pie a que puedan disfrutar de este evento usuarios diferentes, y son muchos los que repiten. Estamos viendo que al cliente Adventure le gusta este tipo de actividades organizadas. Estamos muy contentos de ir evolucionando de esta manera”, añadía Noelia.

Llegamos a Hoznayo, el viernes sobre las 18:00 h. de la tarde. Un gran hinchable en forma de arco da la bienvenida a todos los participantes que, a cuentagotas, van llegando a este punto de encuentro. El parking del hotel poco a poco se iba llenando de modelos KTM Adventure, de las más actuales como la 790 Adventure o la 1290 Super Adventure a otras más míticas como las 990 Adventure. El naranja inunda cada rincón. Es el color que los identifica y los une. Al igual que el característico sonido de los bicilíndricos austríacos que emerge por los escapes, y que se van “saludando” a su llegada como una especie de ritual amigable con golpes de gas que convierten ese grave acorde en una banda sonora cada vez más intensa.

El staff de la marca recibe a los participantes en la gran carpa instalada para entregarles su acreditación, un pack de bienvenida KTM, toda la información necesaria para completar la ruta y una pulserita con la que disfrutar del desayuno, comida y cena. Este año, el precio de la inscripción era de 95 € por persona sin contar el alojamiento.

El viernes por la noche, en la gran sala, se llevó a cabo el briefing del evento, donde se dio la bienvenida a los cientos de participantes y se explicaron los detalles de la ruta del día siguiente. El sábado nos esperaban por delante más de 450 km.

Arrancamos muy temprano, sobre las 8:00 de la mañana. El sol todavía no había salido pero cientos de KTM iluminaban el parking con sus luces led y “bramaban” al unísono. Uno a uno, todos los participantes iban pasando por el arco de salida para hacerse la foto de rigor que este año, para sorpresa de todos, era al lado de Marc Coma. Como sabemos, el consagrado piloto catalán es desde hace meses el nuevo Director General de KTM España y no quiso perderse un evento con el que se siente muy identificado. “Hoy estoy haciendo doble función -nos explicaba Marc-, como ex piloto, disfrutando del ambiente, pilotando con la gente, haciendo la parte de la ruta off con una 1290, haciendo un poco de embajador... Pero al mismo tiempo como responsable de la marca en España”.

Al finalizar la jornada, pudimos charlar con él un rato y nos confesaba que estaba muy contento de que esta sexta edición había sido todo un éxito: “Es un evento consolidado, un evento que se ha convertido en referencia de la marca, un evento que cada año es nómada, que va variando, se va adaptando, se ha ido introduciendo al off en los últimos año, y bueno... la familia va creciendo, hay más modelos Adventure, así que creo que es una edición muy positiva, y como siempre imaginándonos cosas para la siguiente edición”, añadía Marc.

Es cierto que, como decía Coma, la organización ha ido introduciendo progresivamente más tramos fuera del asfalto. En esta edición, estaban previstas dos variantes de ruta, una completamente asfáltica y otra incluyendo tres tramos off-road de dificultad media, para que los participantes pudieran escoger cómo querían disfrutar del día. En total, eran aproximadamente unos 450 kilómetros.

Nosotros realizamos la mayoría de ellos por asfalto, gozando de la variada ruta en la que se iban sucediendo tramos con curvas de toda índole, más rápidas y abiertas o más lentas y ratoneras por momentos. En nuestra travesía, subimos hasta nueve puertos de montaña (Lunada y Los Machucos entre ellos), filtrándonos a través de las serpenteantes “venas” de asfalto por los espectaculares parajes naturales del sur de Cantabria, cruzando preciosos pueblos a nuestro paso y conociendo unas tierras tan bellas como en ocasiones inhóspitas, todo un regalo para los amantes de la aventura.

Durante el recorrido, hay que ir siguiendo un track que la organización ha elaborado para poder pasar por los cinco puntos de control, de forma que todo el mundo pueda realizar la ruta al completo sin pérdida. La primera parte del día transcurrió en su mayoría por la zona interior de la comunidad.

Pasamos por el CP1 en San Roque de Riomiera (43 km), y pusimos rumbo hacia el CP2, que nos llevaría hasta el mismo nacimiento del Ebro, en Fontibre (150 km) donde pudimos ver los orígenes de uno de los ríos más importantes de nuestro país. Fue el “calentamiento” de una jornada que tendría su momento álgido por la tarde. Quienes nos decantamos por realizar el segundo tramo off-road, no sabíamos que estábamos a punto de cruzar uno de los lugares más increíbles que jamás hayamos realizado en moto. Los Picos de Europa.

La organización ya se había encargado de avisar a las autoridades y pedir los permisos pertinentes para atravesar en moto esta formación montañosa, donde habitualmente sólo pasan senderistas y ciclistas. Fue todo un privilegio conducir la KTM 1290 por las pistas, cruzando grandes extensiones verdes, entre picos de roca gris que formaban una idílica postal, algo que se quedará grabado en nuestra retina por mucho tiempo.
Llevo asistiendo a las reuniones de KTM Adventure desde la tercera edición en Segovia”, nos contaba un participante, Alejandro González, a lomos de su 990 Adventure. “Desde el primer momento me enganchó el formato. Hacer de manera no competitiva una ruta por sitios de España de gran belleza en los que la organización cuidaba hasta el último detalle. En las sucesivas reuniones, se fue incorporando más trazado por pistas y zonas off-road, que de manera opcional te permitían conocer algunos de los paisajes y entornos naturales de mayor belleza de cada zona. Tras más de 400km de recorrido por las carreteras y pistas seleccionadas, uno acaba con los sentidos desbordados. Se vuelve a casa conociendo mucho mejor esa zona concreta de España, sus carreteras, paisajes y gastronomía”, añadía.

En el kilómetro 290, en la localidad de Fuente Dé, se encontraba el CP3, y desde allí ya pusimos rumbo hacia la última parte de la ruta, que nos llevaría hacia el mar, donde comenzaríamos a bordear esa escarpada e impresionante costa cantábrica. Grandes arenales llenos de surfistas y bastas extensiones donde el ganado pastaba a sus anchas, fueron las vistas que nos acompañarían durante los últimos kilómetros del día, pasando por hermosos pueblos como San Vicente de la Barquera o Santillana de Mar, hasta llegar al CP4 (372 km) en la Playa de Guerra.

Desde allí, casi exhaustos de tanta horas al manillar pero con una imborrable sonrisa bajo el casco, tan sólo nos quedaba llegar nuevamente hasta el hotel para disfrutar de una ducha y compartir, cerveza en mano, las vivencias con otros compañeros de viaje. El colofón final, como cada año, es una fiesta musical con cena de despedida, donde la gente se emplaza a verse el próximo año.


“Es un evento al que hay que acudir si posees una KTM de la gama Adventure, del año y modelo que sea. El ambiente es increíble, con una hermandad y familiaridad entrañable, donde te reencuentras cada año con conocidos y amigos. Un 10 para la gente de KTM Spain. Nos vemos en la VII”, confesaba uno de los asistentes, Paul Grance.

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De los 215 participantes que tomaron la salida de la Reunión KTM Adventure 2019, tres de ellos son los únicos que pueden enorgullecerse de llevar un pleno de asistencia.

Fernando Brías, un informático de Granada dueño de una 1190 Adventure R, nos confesaba que esto empezó como algo muy familiar. “Los primeros eventos se llamaban 'Familia Adventure' -nos explicaba Fernando-. Al principio éramos muy pocos, y cada año vas conociendo a más gente. Yo venía con mi pareja y ella me decía 'bueno vamos para allá que cuando lleguemos ya estamos en casa', pues el trato con la gente del equipo de KTM España, es muy cercano, y eso se agradece, independientemente de que la ruta sea mejor o peor, que cada año intentan superarse, pero sobre todo como te hace sentir”.

Jordi Barríl, un electricista de Tarragona y usuario de una 1290 Super Adventure T, destacaba al respecto que “la gente va repitiendo pues el evento y las rutas van mejorando, en KTM te escuchan tus opiniones y comentarios y lo ves reflejado en la edición del año siguiente, eso es muy importante para nosotros. Este año me ha gustado mucho la ruta, muy bonita, los paisajes y el tipo de carretera”.

Nacho Prieto, un madrileño usuario de una 990 Adventure, apuntaba que “KTM es una marca inconformista a la que le gusta resaltar con sus motos, más aventureras y agresivas, más potentes en cuanto al concepto y con más personalidad. Y esa forma de ser, también la plasman en sus eventos como éste”.

Todas las marcas tienen sus eventos y actividades -comentaba de nuevo Fernando-, y en KTM faltaba esto. Además esta marca tiene un perfil bastante definido y nos gusta compartir esa experiencia con la gente que tiene el mismo tipo de vehículo, de inquietud, de ganas, y esto ha cubierto un hueco importante. A los clientes de KTM nos gusta la moto pero sobre todo la variedad, hacer rutas de carretera pero también de campo. Cada uno la aventura la encuentra en un sitio diferente, pero tenemos una moto que nos permite elegir donde queremos tenerla”.

Le acabo preguntando a los tres si tienen pensado volver. Al unísono, me responden: “mientras podamos, repetiremos”.

Fotos de 'Viajamos a la VI Reunión KTM Adventure: ¡Picos de aventura!'

 

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