Aprilia RXV 5.5: Misil tierra-tierra 2008

Publicado el 03/02/2010


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Aunque su preparación para bajas no le permite ser especialmente versátil fuera de las pistas anchas, la orgía de potencia que ofrece esta RXV 5.5 es suficiente para justificar cualquier defecto, y es que muy pocas veces una moto derivada del enduro desata tanta adrenalina.

Aprilia RXV 5.5: Velocidad de vértigo

Raras son las ocasiones en las que tenemos la oportunidad de subirnos a una moto de off-road que resulte tan desbordante como lo es la Aprilia RXV 5.5 con preparación para rallys, que, gracias al concesionario y preparador alicantino JJ Chorro y a su piloto Pablo Toral, hemos tenido la oportunidad de disfrutar. Pese a que estéticamente difiere poco de la versión de enduro y que su estructura básica es similar a la 4.5 réplica Merriman que os presentamos el mes pasado, la verdad es que, sin ir más allá del propio motor, debemos reconocer que es radicalmente distinta.

Herencia del Supermotard

Aprilia RXV 5.5: Estable

De origen, la RXV 5.5 y la 4.5 ya presentan notables diferencias de comportamiento; aunque en este caso, la utilización de pistones de alta compresión, nuevos árboles de levas y especificaciones electrónicas de la versión de supermoto (SXV) la convierten en un tiro, un verdadero misil tierra-tierra. Los casi 62 CV que presenta en el banco de potencia ya son toda una declaración de intenciones, pero no es hasta que entras en una pista ancha y con buena visibilidad y abres a fondo el puño del gas cuando te das cuenta de dónde te has montado. Como decíamos, el motor es el punto fuerte de esta 5.5, sobre todo si su uso va a ser para lo que se ha pensado, los rallys o las bajas; ya que corre muchísimo y lo hace desde muy abajo del arco de potencia. En general diríamos que va muy lleno de potencia en todas sus franjas de trabajo y, además, se estira de forma espectacular arriba de todo. De hecho, corre tanto, que pilotando sobre terreno muy duro, cuesta un poco de llevar, básicamente a la hora de abrir gas. No obstante, las sensaciones que transmite son realmente tan espectaculares, que el subidón de adrenalina compensa cualquier posible inconveniente.

Solo para raids

Aprilia RXV 5.5: Menos pesada

Un aspecto que realza aún más la velocidad del propulsor es, en este caso, un desarrollo final especialmente largo. Con esta configuración deben buscarse pistas anchas y en las que no cueste mirar lejos para sacarle todo el partido; algo comprensible teniendo en cuenta que la moto nos llegó con las especificaciones que Pablo Toral usó en la última edición de la Baja España-Aragón. A pesar de esto, sorprende lo bien que el motor acepta las marchas largas y, de hecho, es funcionando así cuando se saca el mayor partido al conjunto.

En cuanto a la parte ciclo, el chasis es muy estable, aunque notamos que le cuesta un poco entrar en las curvas. Posiblemente, la moto se encuentre muy rígida de delante y algo lanzada; hecho en el que también infl uye que monte un neumático Michelin Desert en la rueda anterior, entre cuyas ventajas no está tener demasiado grip. No obstante, dado que se trata de una moto preparada para rallys, su principal virtud debe ser la estabilidad, en lo que va sobrada. Un aspecto que no nos ha gustado demasiado es la posición de conducción. Básicamente encontramos dos puntos que marcan esta percepción: por un lado, el depósito de combustible es muy ancho y, por otro, el manillar se encuentra en una posición exageradamente alta, suponemos que para ganar comodidad al pilotar de pie. En general diríamos que el conjunto resulta algo más pesado y tosco que el de serie.

Suspensiones pata negra

Aprilia RXV 5.5:  Bujes anodizados rojos

Las suspensiones son otro de los apartados en los que se ha trabajado notablemente. La horquilla delantera ofrece una gran respuesta, es bastante dura pero tiene un buen tacto, con lo que absorbe bien los impactos más fuertes en los saltos y transmite seguridad y rigidez gracias a las barras de 50 mm de diámetro. Por su parte, el amortiguador es progresivo, aunque nos pareció algo rápido de rebote, de forma que cuando la rueda derrapa y encuentra una irregularidad en el terreno, la moto se va de golpe y no de forma progresiva.

Una moto de estas características, con un motor tan potente y un peso considerable cuando va cargado de combustible, requiere un conjunto de frenos a la altura, y lo cierto es que tanto la potencia como el tacto del disco delantero y del conjunto de pinza y bomba son excelentes. Lo mismo sucede con el trasero, que no se fatiga y trabaja a la perfección a la hora de pararla. A modo de resumen, es de recibo reconocer que si la RXV 5.5 de serie ya es una moto rapidísima, la preparación que ha realizado JJ Chorro para rallys y bajas es todavía más espectacular, con un buen chasis, un conjunto a la altura y, sobre todo, un motor impresionante.


D. Prats/A. Guerrero
Foto: César Rojo
Con la colaboración de JJ Chorro y Pablo Toral

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