Benelli TNT Café Race: Contemporánea

Publicado el 27/09/2011


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Si eres un inconformista nato, vistes sin seguir ningún tipo de patrón y siempre te han considerado el rarito de tu grupo, la Café Racer te va a encantar.

Sin ningún tipo de complejos, Benelli siempre ha sido una marca que ha apostado por innovar y ofrecer productos diferentes. Sus motores tricilíndricos y su particular manera de diseñar la parte ciclo y la refrigeración de sus motores, le han diferenciado siempre del resto.

Este año se cumplen cien años de la creación de Benelli, una nada despreciable cifra que no muchas marcas pueden alardear de haber cumplido. Desde que empezara su andadura en 1911 de la mano de Teresa Benelli como taller de coches y motos, la firma no ha dejado nunca de crecer. En el año 2001 sorprendió con la tricilíndrica Tornado Tre, una deportiva de altos vuelos y que a día de hoy aún se comercializa casi idéntica al primer modelo. Sobre la misma base de la Tornado, la protagonista de hoy, la TNT Café Racer, vuelve a la cilindrada original de 899 cc de aquel primer modelo, para demostrar que su apuesta tricilíndrica es más contemporánea que nunca.

Diferente a todo

La última entrega de la TNT ha querido adoptar el característico estilo Café Racer, que tan bien encaja con las extravagantes soluciones técnicas de la firma. Novedades como sus semimanillares elevados con los retrovisores en los extremos marcan sus rasgos y los hacen muy característicos. En lo que se refiere a mecánica, Benelli se apuntó al carro de los motores de tres cilindros, sin duda una solución acertada por sus conocidas buenas maneras.

La versión de 899 cc es la más equilibrada para una moto naked de corte deportivo como la Café Racer. La alimentación electrónica está calibrada para que las reacciones sean inmediatas a las demandas del puño de gas, por lo que solamente con empezar a abrir gas el motor responde con contundencia. El tricilíndrico italiano entrega 116 CV con un par de potencia realmente generoso de 9 kgm, pero con una curva de potencia con un bache entre las 5.000 y 6.000 rpm que, sin llegar a ser molesto, podría mejorarse con una nueva centralita o una mejor gestión de la válvula de escape. Circulando no se aprecia demasiado este bache, por lo que las aceleraciones son contundentes desde bajas vueltas, hasta el corte de encendido. El sonido del escape -que sale por el colín- es bastante contundente y, al estar situado alto, aún parece que suene más. La rumorosidad del motor también es elevada, quizás demasiado, en un uso por ciudad. Por el contrario, el cambio de marchas es muy silencioso y sorprendentemente preciso. Los cambios deportivos normalmente funcionan bien a altas vueltas, mientras que a bajas dejan un poco que desear. Con el cambio de la Benelli sucede un poco al contrario, a bajas vueltas es preciso y rápido, mientras que arriba funciona bien, pero no con la misma precisión. El carácter de este motor tampoco obligará a cambiar de marcha muy a menudo, hasta las 5.000 rpm habrá suficiente para una conducción alegre. Es una moto que gusta de zonas rápidas, donde poder abrir el acelerador a fondo y dejar trabajar desde muy bajas vueltas será un placer.

Fieles a sus ideas

Igual que ocurre con sus rasgos estéticos, la parte ciclo de la Café Racer es totalmente distinta a cualquier otra moto del mercado. Su chasis es tubular, pero no está compuesto de muchos tubos soldados tipo treillis, sino que monta un único tubo doble que termina atornillado en un bloque de aluminio que sujeta al motor. Lo mismo sucede con el basculante, que también es de doble brazo tubular en acero y que termina en un eje excéntrico que permite tensar la cadena o variar la altura de la moto solamente aflojando unos tornillos y cambiando la posición del eje. El amortiguador trasero es un Sachs regulable, que trabaja sobre bieletas, y la horquilla se ha encargado a Marzocchi, con unas medidas de nada menos que 50 mm a los que hay que sumar la tija inferior de triple tornillo que hace ganar aún más rigidez al conjunto.

La Café Racer se nota rígida, no tanto como una moto puramente deportiva, pero sí transmite muy bien las sensaciones de la carretera. Es una moto muy estable, que dibuja muy bien la trazada y que permite un paso por curva rápido y seguro. Los semimanillares elevados facilitan la posición encima de ella y brindan un buen tacto del tren delantero. En cambio los estribos y su forma redondeada en las puntas resultan un poco resbaladizas si se apoya únicamente en la punta, y si no se lleva calzado adecuado, puede ser bastante molesto.

Sin ningún tipo de complejo, en Benelli han montado un sistema de frenado firmado por Brembo, pero de algunas temporadas atrás. La efectividad y buen tacto de frenada ratifica que no es necesario montar soluciones radiales para conseguir unos buenos resultados; el ya míticos grupo de frenado Serie Oro continúa parando cualquier moto de una manera eficaz.

La instrumentación es uno de los puntos más discretos de esta TNT, tacómetro analógico y pantalla digital para el resto de información, incluido un nivel de gasolina que puede llegar a engañar, al ser muy optimista la mayoría del tiempo y luego caer en picado. Parece que los problemas de consumo exagerado que habían afectado a modelos anteriores de Benelli han sido solucionados y ahora se conforma con unos razonables seis litros y medio a los 100 km.

Contrastes

En la Café Racer 899 se encuentran un buen número de contrastes; a una instrumentación un poco justa se le suman algunos plásticos muy sencillos que dejan entrever la herencia oriental de la marca madre. Pero si te fijas bien, encontrarás algunos otros detalles realmente bien acabados, como un protector del alternador fabricado en fibra de carbono, un guardabarros también en este material y algunas piezas en aluminio forjado como la tija superior y los semimanillares.

Otro punto que puede parecer una solución un poco antiestética son los radiadores y ventiladores situados a lado y lado. Todo lo que se gana con la estrechez del motor tricilíndrico se pierde al colocar los radiadores en el lateral y, al sumarle los ventiladores, aún parece más ancha. Pero en un día caluroso o en una conducción por ciudad, se agradecerá enormemente que el aire caliente sea expulsado lejos de las piernas; por lo menos efectivos sí lo son. Un punto que no se salva demasiado son los retrovisores anclados en las puntas de los manillares; son bonitos y siguen la tendencia Café Racer que da nombre al modelo, pero ahí termina todo, al no ser nada prácticos. Se tendrá que calcular muy bien al pasar entre coches para no chocar con los espejos, y la visión tampoco es demasiado generosa. El frontal doble faro, en cambio, es discutiblemente acertado en su diseño, pero es realmente efectivo; lo dicho, contrastes.

Toda la moto es un cúmulo de sorpresas, la gran mayoría agradables y, sobre todo, diferentes a todo lo que hay en el mercado. El precio de esta TNT 899 Café Racer es de 10.988 euros, que no serán un impedimento para los que sufren las restricciones de un carné limitado, ya que por el mismo precio también se vende la versión de 25 kW. Sin duda una opción extravagante, con un aliciente romántico al ser a partir de este año una marca centenaria.

Fotos de la Benelli Café 899 Racer

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo

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Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 

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