Beta Alp 200: Dos en una 2008

Publicado el 03/02/2010


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Dos vestimentas para una sola moto, una trialexcursión que se convierte en una moto para trial suave, así es la nueva Beta Alp 200.

Beta Alp 200: Dos en una

Sobre la conocida base de la Beta Alp 200, la marca italiana ha desarrollado un sistema para la carrocería que permite disponer de dos motos en una. Para ello sólo es necesario utilizar un destornillador, se quitan los tornillos que sujetan las tapas del depósito y también los del asiento. La moto pasa de ser una polivalente trial-excursión con un cómodo asiento biplaza a tener la configuración típica de las motos de trial, en las que el guardabarros trasero hace las veces de asiento. Con esta acción se mejora la posición de conducción a la hora de trialear y también disminuye notablemente la altura del asiento.

Motor japonés

Beta Alp 200: Dos en una

El motor de la Beta Alp 200 es el conocido monocilíndrico 4T refrigerado por aire de origen Suzuki, que equipa una culata con un solo árbol de levas y dos válvulas. La cilindrada exacta es de 199 c.c., determinados por unas cotas internas de diámetro por carrera de 66 x 58,2 mm.

De la alimentación se encarga un carburador Mikuni BST de 31 mm de difusor. Dispone de arranque eléctrico y también a pedal, y la caja de cambios es de 5 velocidades. El mando del embrague es mecánico y actúa por medio del clásico cable.

En cuanto a la parte ciclo, el bastidor ha sido renovado por completo. Se trata de un chasis perimetral en acero, con una doble cuna inferior cerrada. Incorpora suspensiones Paioli en ambos trenes, en el delantero una horquilla convencional con barras de 38 mm de diámetro, mientras que en el trasero un monoamortiguador de la misma marca regulable en precarga del muelle y en el hidráulico de extensión, que va anclado a un sistema progresivo de bieletas.

Los frenos son de disco en ambos trenes, con un diámetro de 245 mm en el delantero y de 200 mm en el trasero. Las llantas son de 21 y 18 pulgadas y montan unos Pirelli Trial Professional.

Cabe destacar la capacidad del depósito –6,8 litros–, que ofrece una buena autonomía, sin duda necesaria en las excursiones por el monte. El fabricante anuncia un peso en seco de 101 kilos.

El equipamiento de serie incluye elementos como los estribos del pasajero o el cuadro de instrumentos digital, que nos proporciona la información imprescindible en una moto de estas características.

Suave y silencioso

Beta Alp 200: Dos en una

El propulsor Suzuki de esta Alp se caracteriza por su respuesta suave y el bajo nivel de ruido emitido por el silenciador, que nos permitirá pasar desapercibidos en nuestras excursiones. La respuesta es lineal y la potencia llega de un modo pausado desde bajo régimen. Es un motor ideal para realizar excursiones sin ningún animo competitivo, apta para practicar un trial de nivel básico. La potencia disponible es poca, pero suficiente para poder mantener un buen ritmo por pistas y senderos.

Nos ha gustado la suavidad de respuesta a bajo régimen, porque nos aporta una capacidad de tracción excelente. Podremos encarar los pasos más dificultosos sin temer reacciones inesperadas en la rueda trasera.

Si lo comparamos con un 125 4T; en medios y en altos, el motor 200 dispone de un plus de potencia que resulta imprescindible de cara a superar las pendientes más fuertes con garantías de éxito.

Los que piensen en esta Alp 200 para utilizarla como una moto de trial deben tener en cuenta las limitaciones condicionadas por la potencia del motor. Hemos afrontado obstáculos varios, y a poco que su dificultad aumente, es necesario utilizar toda la potencia disponible para sortearlos con éxito, es decir, gas a fondo. Eso sí, si lo que nos gustan son las zonas de giros sobre firme resbaladizo, en las que se requiere poder regular la entrega de potencia con el acelerador, la Alp 200 cumple con nota.

El peso se deja notar

Beta Alp 200: Dos en una

El peso condiciona en gran medida el comportamiento de la parte ciclo de esta Alp 200. 101 kilos en seco no son demasiado para una trial-excursión, pero si desmontamos el asiento y las tapas del depósito para utilizarla como una moto de trial, entonces son excesivos. Además, buena parte de esta cifra la encontramos en el propulsor, por lo que se percibe en exceso en el tren delantero. Se nota claramente a la hora de afrontar un cambio en parado o bien cuando intentas levantar la rueda para encarar un obstáculo, momento en el que se requiere mucha fuerza de brazos para conseguirlo.

El nuevo bastidor de tipo perimetral conjuga buenas dosis de manejabilidad con la estabilidad necesaria para una moto de este tipo a la hora de pilotar por caminos rápidos a una velocidad elevada. En éstos, la sensación de control resulta excelente, y en ningún momento se percibe falta de estabilidad.

La posición de conducción es buena, y del conjunto destacaríamos la estrechez de líneas. El manillar nos parece un tanto cerrado de puntas a la hora de trialear, pero, por el contrario, resulta muy cómodo para pilotar por caminos. No nos gusta mucho la posición de los estribos del pasajero al hacer trial, pues resulta fácil golpearse con ellos. De todos modos, basta con desmontarlos, aflojando cuatro tornillos, para que este inconveniente desaparezca.

Consideramos muy acertado el compromiso de dureza de las suspensiones, ya que –sin ser demasiado duras– nos permiten pilotar cómodos en las zonas más trialeras y también, al no ser blandas en exceso, rodar a un buen ritmo por caminos sin que la moto se mueva más de lo debido. La horquilla presenta un buen tacto, sensible en los pequeños obstáculos, mientras que el amortiguador muestra unas reacciones muy progresivas, que aportan confianza para intentar superar cualquier obstáculo.

La hemos pilotado en compañía, y, pese a que obviamente el peso del acompañante afecte al comportamiento del conjunto, podemos circular de una manera suave y cómoda.

Los frenos disponen de la potencia y el tacto adecuados para un uso tranquilo; aunque, eso sí, un poco más de mordiente en el freno delantero se agradecería al llevarla como trialera.

Tan sólo nos resta destacar el buen comportamiento de los neumáticos de trial Pirelli, que aportan el agarre suficiente tanto al hacer trial como al pilotar por pistas.

La nueva Beta Alp 200 nos parece una opción muy inteligente para aquellos que busquen una moto polivalente con la que combinar tranquilas excursiones con salidas trialeras, y más aún si tenemos en cuenta su precio, 4.426 euros, muy correcto dada la calidad característica de Beta.


Albert Guerrero
Fotos: Oleguer Serra

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