BMW F 800 R, equilibrio perfecto 2012

Publicado el 03/04/2012


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Cuando en BMW decidieron hacer una roadster de media cilindrada acertaron de pleno con su F 800 R, una naked que en este 2012 se presenta con ligeras modificaciones, ahondando así en el perfecto equilibrio que la caracteriza.

La acertada y renovada F 800 R me llamó poderosamente la atención en el pasado Salón de Milán y destacó en el stand de BMW entre el protagonismo de los scooters alemanes en el día de su presentación mundial. Será que me gustan más las motos que los grandes scooters, pero lo cierto es que la nueva imagen de esta pequeña roadster de cilindrada media no pasó inadvertida para mí. 

Soy de la opinión de que motos como la F 800 R son todo un acierto, puesto que su concepto y relación peso-potencia, además de una estética simple y a la vez vanguardista, les permiten ofrecer muy buenas sensaciones a un amplio número de motoristas. Es más, creo que una gran parte de los motoristas que se pasan a los grandes scooters deberían darse una oportunidad antes de acomodarse en la carrocería de un megascooter y, por tanto, rechazar definitivamente la posibilidad de disfrutar de una moto como la F 800 R. Dejar de lado las sensaciones de una motocicleta por caer rendido ante el incuestionable sentido práctico de los scooters de nueva generación, que nunca conseguirán transmitir las sensaciones de una motocicleta, es una decisión que cuando menos merece una reflexión. 

La F 800 R es una sencilla roadster propulsada por un brillante bicilíndrico en línea con buenos bajos y medios y un sonido ronco y excitante, con un bastidor de doble viga de aluminio, suspensiones sencillas pero suficientes y un buen conjunto de frenos con pinzas convencionales que demuestra que no hace falta un equipo tope de gama para disfrutar de una frenada potente y progresiva. Una moto de 88 CV de potencia para 200 kg en orden de marcha muy ágil, fácil de conducir y que se desenvuelve muy bien tanto entre el tráfico urbano como en carreteras reviradas. 

Acaban de llegar a mis manos los datos de ventas del pasado 2011, y se confirma una caída del mercado del 10 %, aunque esto parece no haber afectado a la F 800 R, ya que repasando las matriculaciones por modelos observo que de la anterior se matricularon un total de 696 unidades. Si tenemos en cuenta que el modelo del año pasado tenía dos años, estoy convencido de que esta versión renovada mejorará unos resultados que en cualquier caso no han sido malos.

Renovada

Si durante aquella jornada de prensa del Salón de Milán la F 800 R me llamó la atención, fue, entre otras cosas, porque la versión en gris plata metalizado que desvió mi vista y mi interés sobre los nuevos scooters es todo un acierto. Es la misma versión que la unidad de pruebas que pude disfrutar hace un par semanas, a la que en este 2012 hay que añadir dos más: una combinación en rojo y aluminio y otra blanca y negra. 

En esta nueva versión incorpora el pequeño carenado sport de serie y los aletines laterales del radiador del mismo color que el resto del conjunto. Los intermitentes de plástico incoloro también se incluyen en el modelo de serie, así como el nuevo guardabarros delantero. Así que estéticamente la F 800 R es ahora más atractiva y las piernas quedan mejor integradas gracias al nuevo diseño de los aletines. 

Por lo que respecta al motor, únicamente se ha optimizado la respuesta de un propulsor que supone un antes y un después en la historia de BMW y que ahora es más brillante y mejora la respuesta en toda su gama. 

Divertida

Algunos compañeros de fatigas coinciden en que la F 800 R tiene un manillar excesivamente ancho. Será que a mí me gustan las motos con el manillar plano y ancho, y posiblemente también me influya el hecho de que tengo los brazos muy largos, pero lo cierto es que el de esta pequeña BMW me parece acertado. Además, las piernas quedan muy bien encajadas en las hendiduras del depósito de combustible y las estriberas están en su sitio, con lo que la posición de conducción me parece buena a pesar de que en autopista, con el cuerpo adelantado y los brazos muy abiertos, la presión del aire frontal es notoria… ¡Todo no puede ser! 

Moverse por ciudad con la pequeña F 800 R es un placer, porque es una moto ligera, fácil de conducir, que se mete bien entre coches y con un buen ángulo de giro y las buenas sensaciones que transmite su parte ciclo. Con 200 kg de peso, esta pequeña BMW está condicionada por el hecho de montar el depósito de combustible bajo el asiento, lo que contribuye a un buen centrado de masas que se manifiesta en orden de marcha sobre cualquier decorado. 

Con un consumo reducido, un poco por encima de los 5 litros, su motor dócil, con cambio y embrague de tacto agradable, y buenas asas para el pasajero, que, por cierto, tiene poco espacio en el asiento, la F 800 R es una buena moto para el día a día en la gran ciudad. 

El cuadro de instrumentos es bastante completo, pero también es cierto que vale la pena adquirir el ordenador de a bordo que se sirve como opción por 150 euros para completarlo. 

Entre curvas se mueve con facilidad y sabe combinar una buena agilidad a la hora de entrar en las lentas con una destacable estabilidad y sensación de rigidez en las rápidas, en las que el amortiguador de dirección (no regulable) hace un buen trabajo. 

El conjunto del doble disco delantero tiene buen tacto y es progresivo y potente, y la horquilla, a pesar de ser bastante sencilla y de no tener opciones de regulación, cumple bien su cometido. Por lo que respecta a la suspensión trasera, hay que destacar que el amortiguador es regulable en hidráulicos y que tiene un pomo para variar la precarga de muelle. 

El motor es todo un acierto por varios motivos. En primer lugar, debido a su configuración -es muy estrechito-, y eso contribuye a las moderadas medidas de esta pequeña roadster. Sube de vueltas con alegría y sin inflexiones a lo largo de su curva de potencia, hasta llegar a unos buenos 88 CV a más de 8.000 rpm, mientras que su par máximo de 7,8 kgm lo entrega a 6.600 rpm. A partir de las 2.000 rpm responde con solvencia y suavidad y se deja llevar a bajas vueltas sin trompicones. Uno de sus mejores argumentos es que compagina un tacto suave a bajas vueltas con un punto excitante a partir de las 5.500 rpm, que es cuando su sonido se vuelve más estimulante… 

El contacto entre el puño de gas y la rueda trasera es directo y efectivo, y si le tuviéramos que buscar algún pero, sería que girando alto de vueltas vibra un poco. A velocidades legales de 120 km/h -¡qué aburrimiento!- gira sobre las 5.000 rpm y las vibraciones se notan especialmente en las manos. 

En definitiva, creo que esta F 800 R es todo un acierto en cuanto a concepto, con un equilibrado funcionamiento. Si además te sacas la cartera, se puede completar con muchas opciones (ABS, puños calefactables, alarma...) y equipamiento (navegador, maletas, top case, escape Akrapovic…) al más puro estilo y nivel de BMW Motorrad. 

Una moto que muchos posibles consumidores de grandes scooters deberían tener en cuenta… 

Fotos de la BMW F 800 R de 2012

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo
 

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