BMW K 1200 GT: La vida es una tranquila Karretera 2004

Publicado el 30/03/2010


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hacía tiempo que sólo hablamos de las novedades bóxer en la gama de BMW, pero ‘papá' no olvida a sus otras criaturas. La K-1200 GT pondrá los dientes largos a los incondicionales de los tetracilíndricos bávaros.

BMW K 1200 GT: La vida es una tranquila Karretera

Detrás del segmento de las GT de alto nivel se esconde también una competencia tan callada como feroz. No por las cifras apabullantes de ventas –aunque sean destacables-, sino, sobre todo, porque se dirigen a una clientela de alto poder adquisitivo a la que hay que fidelizar. Eso implica un tipo de usuario especialmente exigente, al que hay que dar exactamente lo que espera de una moto de alto standing.

Si lo obtiene, probablemente no cambie ya jamás de marca, pero, por el contrario, si no lo encuentra, es muy probable que no vuelva a repetir.Eso representa una importante piedra de toque de cara al prestigio de una fábrica y un argumento decisivo para volcar en estos vehículos lo mejor de lo mejor del catálogo de tecnología. En Múnich eran plenamente conscientes de que la competencia había apretado mucho el acelerador en esta parcela. Y también que los fieles al motor K reclamaban una atención que, quizás en los últimos tiempos, se había centrado demasiado en la gama Boxer.

El resultado es esta K 1200 GT, que viene a completar la actual gama formada por la rutera LT y la deportiva RS. La recién llegada tiene especialmente que ver con esta última, de la que hereda sin cambios chasis, propulsor e incluso la mayor parte de las fibras. Obviamente, la carrocería ha sufrido las lógicas modificaciones necesarias para la nueva función, en la que debe potenciarse un poco más el confort. Y todo ello, como es norma en Múnich, con unos acabados y un equipamiento tan cuidados y completos que permiten situarla como una referencia en este sentido.

Ambivalencia bávara

BMW K 1200 GT: La vida es una tranquila Karretera


Comencemos por la parte ciclo, en la que destacan el sistema Telelever marca de la casa en el tren delantero y el también habitual Paralever en el trasero. El chasis, por cierto, es un doble viga en fundición de aluminio con el motor suspendido. Un doble disco delantero de 320 mm con pinza de 4 pistones y uno trasero de 285 con pinza de doble pistón se encargan de la frenada. El equipamiento de serie incluye ABS semi-integral; el sistema actúa sobre ambas ruedas sólo al accionar la leva del freno, mientras que pisar el pedal sólo repercute en la trasera.

La rueda trasera ha adoptado una llanta de 5,5 pulgadas y una medida de goma de 180. En lo referente al motor, éste es el ya conocido tetracilíndrico en línea de 1.171 c.c. EFI DOHC 16V y una potencia de 130 CV. BMW lo ha ajustado a la normativa Euro 2 con la adopción de una nueva sonda Lambda, un nuevo recubrimiento del catalizador y una gestión electrónica del motor modificada.

En cuanto a las fibras, como decíamos, éstas se corresponden también mayoritariamente con las de la RS, aunque con detalles específicos que incrementan la faceta turística. Se han incorporado unos deflectores, una cúpula más amplia, alta y regulable, y lo más obvio de todo, el par de motomaletas integradas de serie...

De Madrid al cielo, pasando por Cuenca

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BMW nos citó en las instalaciones del RACE, a la entrada del circuito del Jarama. El destino final era la preciosa ciudad de Cuenca; casi 400 kilómetros entre ida y vuelta. La elección de esta ruta –al margen de su belleza estética- no era caprichosa. Se trataba de una carretera ideal para las características naturales de la moto bávara: asfalto impecable, rectas largas y curvas rápidas de amplio radio. El marco perfecto para poner a prueba el concepto GT en los apartados que más interesarán a sus potenciales compradores: comodidad, prestaciones y capacidad rutera.

La óptima ergonomía y el confort han sido de siempre el tradicional punto fuerte de las BMW. También en este caso los ingenieros se han centrado en estos objetivos. Han ampliado el perfil del carenado en su parte inferior para mejorar la protección aerodinámica, y dotado a la GT de un parabrisas más envolvente y ajustable eléctricamente. El manillar se ha situado a más altura que en la versión RS y aumentado su acodado, de modo que las muñecas carguen menos peso. Por último, el sillín ofrece más posibilidades de reglaje en altura, de 790 a 820 mm.

Por si esto no fuera suficiente, sin ningún recargo se puede solicitar un asiento todavía más rebajado, que colocará al conductor a 770 mm del suelo. Sin duda, la pantalla regulable eléctricamente puede ser el factor decisivo que lleve a decidirse a los ruteros de pro. En su posición más alta protege a la perfección y sin el menor atisbo de turbulencias, en perfecta sintonía con los deflectores del carenado que desvían de un modo casi milagroso el aire de piernas y brazos.

Éstos se colocan de un modo bastante natural, en postura claramente turística y poco flexionados. Quizás el único detalle a mejorar sea la excesiva fuerza que hay que ejercer sobre la leva del embrague al circular por entornos que necesitan de mucho trabajo de cambio de marchas.

Como un tren bávaro

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De la parte ciclo hay poco que decir. Roza el sobresaliente para una moto de su clase. El aplomo que da el Telelever sigue sin tener parangón para una máquina rutera. Literalmente, la moto va sobre raíles; se pega al asfalto en cualquier circunstancia y ni siquiera las frenadas deportivas consiguen ponerla nerviosa. La combinación entre Telelever y frenos ABS resulta demoledora para viajes a ritmos de crucero altos. Y la sensación de seguridad que transmite, envidiable.

La parte menos agradable resulta ser que en parado y a baja velocidad la alemana es muy pero que muy pesadota y poco maniobrable. El Telelever no permite aprovechar el rebote de la suspensión delantera para mover el mazacote, así que todo, absolutamente todo, debe hacerse a base de piernas. Los casi 300 kilos en vacío y un radio de giro de manillar bastante escaso se hacen notar sin concesiones.

Recalquemos, sin embargo, que eso –ser pesadas en parado- es algo que ocurre exactamente igual con cualquiera de sus competidoras e inherente a su condición de gran turismo de alta cilindrada. Es el precio que hay que pagar por conducir una máquina con el confort y el aplomo de un vagón de lujo.

Karácter Ka

BMW K 1200 GT: La vida es una tranquila Karretera


El motor sigue teniendo el tradicional tacto K: potente pero absolutamente eléctrico y de peculiar sonido silbante. Un carácter propio y muy definido que gusta o no gusta -sin término medio-, pero que es el que buscan, precisamente, los amantes de las K. Tiene ese punto de mala uva que jamás tendrá el primo boxer –al fin y al cabo, 130 CV de un cuatro en línea son 130 CV de un cuatro en línea-, aunque los entrega de modo dosificable y plano.

No es una entrega de potencia salvaje que te obliga a agarrarte al manillar. Es más bien una entrada de caballería constante y progresiva que siempre va a más y parece inacabable. La sensación de potencia la da más por su muchísimo par a bajo y medio régimen que por su tirón arriba. En regímenes bajos y medios –a la sazón aquellos en los que se va a mover más tiempo- es impecable. Siempre tira y lo hace, además, con suavidad y dulzura.

Sin duda ése es su mejor momento, y cerca ya de la zona roja se tranquiliza un poco, aunque en ningún momento se viene abajo. Es sólo que en altos el par cuenta menos que el carácter agresivo y la GT tiene más de lo primero que de lo segundo. Quizás por ello, para darle más alegría, en BMW han montado una relación de cambio muy cerrada y la sexta velocidad se antoja un poco corta. En cualquier caso nos encontramos ante un motor gran turismo prácticamente de libro: alegre ma non troppo para darse el gustazo en una carretera de curvitas de esas que hacen disfrutar y relajado pero vigoroso para largas distancias.

O sea, el perfecto término medio del que siempre han presumido las motos alemanas. Nuestra invitada llega al mercado para plantar cara a rivales tan temibles como la Pan European o la FJR. Para lograrlo, los bávaros han elegido el camino de ofrecer un producto equiparable en posibilidades y de altísimo standing, pero con toda la idiosincrasia de la casa. Una BMW más BMW que nunca y que tenga todo lo que siempre han tenido las BMW. Es una moto para bemeuvistas convencidos.


Gonzalo de Martorell
Fotos: Miguel Méndez

 

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