BMW R 1200R Classic, la elegancia de lo clásico

Publicado el 05/01/2012


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Hace unos meses probamos la bellísima R 1200 GS Triple Black, la popular trail de Bavaria con vestido de noche. Ahora es la roadster la que se pone de elegante etiqueta… y la verdad es que le sienta muy bien.

La Classic es la perfecta oportunidad de redescubrir una buena roadster como es la R 1200 R, uno de los modelos más logrados del fabricante muniqués. Es de esas motos con las que te sientes como en casa a los diez segundos de circular con ellas; suave, cómoda y fácil de llevar. Como en todas las motos de esta marca –e incluiríamos también los coches-, las versiones básicas lo son realmente, dejando al cliente la posibilidad de configurar la moto al gusto personal. En la Classic de pruebas que nos dejaron había montados una serie de accesorios a los que difícilmente renunciamos una vez probados: el eficaz sistema de ajuste de suspensiones ESA, que permite variar los tarajes con sólo pulsar un botón; el ABS integral, un aliado en días de lluvia o en resbaladizos asfaltos urbanos; el ordenador de a bordo, que incluye los consumos, promedios, autonomía restante, indicador de marcha, etc., y finalmente los puños térmicos, que para los que usan la moto durante todo el año representan un grado de confort muy elevado. Con todo eso, nuestra R 1200 R Classic cuesta 14.485 . Es muy fácil calcular el precio en el configurador de la web de BMW (www.bmw-motorrad.es/configura tu moto). ¿Elevado? Es posible, pero el cliente de la marca bávara suele tener clara la relación calidad-precio de este constructor, y además los concesionarios disponen de una línea de crédito propio de la marca que pone las cosas fáciles. OK, ya tenemos la moto en la calle con los accesorios que nos interesan.

Sofisticada simplicidad

Una primera mirada a la Classic habla de una moto de líneas sencillas, pero muy bien terminada. La pintura es de calidad, así como los cromados o la tornillería. Nada parece banal. Otra ojeada más profunda permite descubrir los sistemas Telelever -la suspensión delantera alternativa de BMW- y el Paralever trasero, el cardán con doble articulación que también oficia de basculante.

Otro rasgo distintivo de la Classic son las llantas cromadas de radios, que le otorgan ese aspecto clásico y elegante. Sólo tienen un pega: obligan a usar neumáticos con cámara, en lugar de los tubeless que puede montar la R 1200 GS Triple Black, por ejemplo.

Un detalle interesante es el ajuste por un accesible pomo de la precarga del amortiguador trasero, rasgo común en la mayoría de las motos de la marca. La instrumentación es la conocida de la serie R, con los relojes analógicos del velocímetro y tacómetro, que le van como anillo al dedo a la Classic. En todo caso, sí que es muy recomendable añadir el ordenador de a bordo, ya que con la instrumentación de serie la información resulta justa.

La posición de conducción es absolutamente relajada y confortable. El asiento es cómodo, no excesivamente elevado y acoge perfectamente a un pasajero.

El boxer refrigerado por aire fue presentado a principios del pasado año montado en las GS y RT, y alcanza ahora su momento más zen con las culatas de doble árbol de levas y cuatro válvulas, que consigue 110 CV a 7.500 vueltas y un par de 12,1 kgm a 6.000 rpm, muy buena cifra para un bi de aire. Hay que tener en cuenta que la arquitectura de este motor es básicamente la misma -aunque no la tecnología, desde luego- de aquellas R100 de hace casi 40 años, que rendían la mitad de potencia que el actual.

Los dos grandes discos delanteros de 320 mm y las pinzas de 4 pistones pueden complementarse con el ABS integral parcial opcionalmente, posibilidad que sin duda muchos usuarios tendrán en cuenta.

Con el depósito de 18 l a tope, la R 1200 R Classic pesa 223 kg, una cifra que podríamos considerar moderada.

Elegancia suave

La Classic arranca con el ronco pero discreto rugido de los boxer y con el conocido bamboleo lateral (hacia la derecha) de estos motores al acelerar en vacío. La 1ª se introduce con suavidad, nada que ver con aquellos cataclonc de antaño; de hecho, el cambio es una de las cosas que más agradablemente sorprenderán a los que hace tiempo que no probaban una boxer. El par desde las primeras revoluciones está siempre presente de una manera constante. Tenemos la sensación de que nos están empujando por la espalda, sin brusquedades pero con fuerza. Ello permite moverse con marchas largas y acelerar sabiendo que siempre hay una buena respuesta. Es posible callejear prácticamente sin usar el cambio; por cierto, su agilidad urbana es una de las cosas que más sorprenden de esta R 1200 R Classic: gira bien, no pesa excesivamente, se llega bien al suelo y el motor es muy elástico. Los kilos se notarán en parado, y no excesivamente. Tampoco cuesta mucho subirla al caballete central. Se trata, pues, de una moto que muchos se plantearán para el día a día y que encontrarán en la Classic a una buena compañera.

También lo será si vivimos o trabajamos en el extrarradio y debemos tomar alguna vía rápida. La R 1200 R es confortable y vibra poco, y a velocidades legales el consumo es realmente bajo, alrededor de los 5 l a los 100 km. A esas velocidades no hay excesivos problemas con el viento, y siempre se puede recurrir a la pantalla opcional si se desea mayor protección.

El aspecto refinado y burgués de la Classic oculta una buena capacidad deportiva. La moto bávara se mueve con inusitada agilidad entre curvas, aunque es necesario pulsar el ESA hasta el ajuste Sport, porque si no, las suspensiones son excesivamente blandas e imprecisas, con incluso algún tope. La suspensión Telelever delantera funciona, aunque confiar en ella es una cuestión de fe, porque realmente transmite pocas sensaciones en comparación con una horquilla convencional. Hay que tener confianza en que trabaja bien, porque lo hace, y al poco te olvidas de que llevas un sistema totalmente distinto. En contraposición, el Paralever funciona de manera mucho más directa, sin bieletas de progresividad y casi sin reacciones del cardán.

La R 1200 R entra en curva fácilmente, y sale con igual facilidad gracias al extraordinario par motor desde muy pocas vueltas, que permite una conducción casi monomarcha: en 2ª y/o 3ª podremos realizar un tramo de curvas sin problemas; la BMW se estira perfectamente.

El único punto mejorable a nuestro parecer es el tacto de los frenos, un tanto brusco al primer toque de maneta. Muy buena su potencia, nada que decir al respecto, pero el ABS es otra de las opciones que vale la pena montar, ya no sólo para carretera, sino también para los resbaladizos asfaltos urbanos.

En resumen, la Classic es la última versión de la excelente roadster R 1200 R, con la última y mejor evolución del popular motor boxer de aire, pero con una decoración que la revaloriza aún más y que le otorga un atractivo extra. Una de esas motos que te hacen tan feliz cuando están en marcha como cuando están paradas.

 

Fotos de la BMW R 1200 R Classic

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo

La alternativa

Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 
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Comentarios (1)

  • manolo13
    manolo13 05-01-2012

    La BMW, siempre ha sido de lo mejor en calidad y fiabilidad, y de las motos mas seguras, para hacer grandes viajes.

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