Brixton Glanville 250 X (prueba): Urbana con matices scrambler


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La oferta de la joven marca Brixton también incluye una 'dos y medio', mitad urbana mitad campera, para usuarios del A2 con ganas de destacar...

Parece británica, pero no lo es. No sólo por su aspecto inspirado claramente en aquellas scrambler sesenteras que aparecieron en las islas. También por su nombre, Glanville, una calle de Londres. Y por todo el aroma 'british' que rodea a ésta y al resto de motos que conforman el catálogo de la joven firma Brixton.

Ésta era precisamente la intención y estrategia de Kastner, la conocida agencia londinense de publicidad a la que el grupo austríaco KSR le encargó hace algo más de tres años el desarrollo de toda la identidad visual de su marca en ciernes.

Ahora, Brixton se ha convertido en una fuerte apuesta en el segmento de las motocicletas neoretro de baja y media cilindrada, con atractivos diseños y precios, que en sus dos años de vida comercial ya ha despachado más de 10.000 unidades. Casi todas ellas han sido los modelos de 125cc -actualmente dispone de hasta seis versiones en su catálogo-, pero también incluye desde hace meses motos de cuarto de litro, para todos aquellos usuarios que busquen un plus de prestaciones en la ciudad y alrededores: la Glanville 250 X y la Saxby 250. Incluso está a punto de lanzar su primera moto de 500cc, que llegará a los concesionarios a principios de enero.

Glanville 250 X

Nos encontramos ante una montura que parece tener una vocación a medio camino entre la ciudad y el campo. Por su nivel de prestaciones y accesibilidad, la Glanville está sobre todo adaptada a un uso urbano, diario, pues ofrece una alta manejabilidad para circular en el tráfico, así como mucha facilidad de uso y bajos costes de mantenimiento. Pero al mismo tiempo, los diseñadores se han afanado en configurar una moto que además resulte apta para aquellos usuarios que, por diversas circunstancias, busquen alguna escapada más allá de los límites asfálticos.

De ahí, por ejemplo, entendemos que equipe semejante 'calzado', unas llantas de radios con neumáticos mixtos de pronunciado dibujo, que le aportan un supuesto factor off-road, o ese manillar ancho y elevado de estilo endurero, ideal para gobernarla con soltura. Encontramos incluso unas estriberas de estilo 'dentado'.

No es una moto trail ni aventurera. Digamos que su parte ciclo no estaría adaptada para un uso intenso en la tierra, pero sí que nos permitiría organizar alguna excursión ligera por el campo, gracias a esas gomas aptas para traccionar sobre terrenos sueltos o irregulares. En todo lo demás, esta austríaca está mucho más pensada para desplazarse entre edificios.

Detallismo cuidado

Es evidente que su principal carta es la estética, acorde a las actuales tendencias vintage que reinan en Europa. Te puedes pasar un rato escudriñando todos sus cuidados detalles. Uno muy poco habitual es esa incrustación de madera en el depósito, una original seña de identidad a la que no le vemos muy buen 'envejecimiento' ante la intemperie, pero que sin duda llama la atención.

El segundo elemento que más nos llamó la atención es ese sinuoso escape con soldaduras a la vista que, aunque equipa de serie, parece más bien una obra 'artesana' hecha por encargo. El resto de la moto exhibe un bello look de orientación vintage, de fuerte personalidad, con el asiento de símil piel marrón, el depósito de líneas cuadradas como antaño, el gran faro redondeado frontal protegido por una careta, la luz trasera minimalista, o la elección de tonalidades oscuras y mates para gran parte de la moto.

Buen confort y manejabilidad

A bordo la ergonomía es realmente confortable. La postura de conducción es muy natural, favorecida sobre todo por ese manillar ancho y cercano al conductor, quien se acomodará con la espalda completamente erguida y una posición relajada de los brazos y piernas. Tan sólo le pondríamos algo más de mullido al asiento, que resulta algo duro cuando permanecemos un buen rato encima.

Es una moto bajita, con una altura de asiento contenida, y por tanto su accesibilidad al habitáculo como el apoyo de los pies en el suelo está al alcance de la mayoría de usuarios. Es un factor clave que la convierte en una moto perfecta para el día a día en la ciudad. Sus maniobras en parado o a baja velocidad son fáciles para cualquiera. Además, no es una moto pesada, tan sólo marca 150 kg, y de ahí que no resulte comprometida en fases de aparcamiento, por ejemplo.

Por cierto, a la hora de dejarla aparcada, recurre al clásico bloqueo de dirección separado -no a través del contacto- mediante llave en la propia barra de dirección. Sus dimensiones son compactas y ajustadas, otro argumento más en factor de su adaptabilidad al trasiego urbano, en el que tan sólo hemos apuntado algunos hándicaps como el calor que la mecánica arroja a las piernas del conductor, algo molesto sobre todo en días más calurosos, o el escaso confort que se ha dejado para el acompañante.

Neo retro

Hay que destacar además que, como en todas las Brixton, genera sensación de modernidad, gracias al contraste generado entre su apariencia retro y su tecnología actual.

Cabe destacar por ejemplo que toda la iluminación de la moto está provista de tecnología led, incluidos los intermitentes, siendo el faro frontal con diseño propio en el que resalta la 'X' de la marca, el que más atención acapara.

El cuadro de instrumentos no puede ser más minimalista y recurre a una pequeña esfera circular, recordando a las del siglo pasado, donde vemos el cuentarrevoluciones analógico combinado con un diminuto display digital que informa del odómetro, el velocímetro y el nivel de combustible. Echamos en falta el indicador de la marcha engranada.

Disponemos además de una toma USB ubicada en el manillar, que permite enchufar algún dispositivo electrónico en la barra, como navegadores por ejemplo, o soportes para smartphone. Una solución práctica.

Hasta el momento, en Motofan ya habíamos tenido la oportunidad de probar otros modelos de Brixton, pero todos en la cilindrada menor, en 125cc (tanto la BX 125 como la BX 125 X), que se convierten en modelos obviamente enfocados a poseedores del carnet A1 o B convalidado, con ganas de desplazarse con mucho estilo y a bajo precio por la ciudad. Pero en este caso, la Glanville acota su público objetivo, pues su conducción sólo está permitida para usuarios del A2 o A.

Brixton propone una moto para moteros que se han 'molestado' en sacarse alguno de estos carnets y que lo que necesitan es algo más de potencia para afrontar cada día sus desplazamientos urbanos, y al mismo tiempo con la capacidad y garantías de alejarse algo más. Esta austríaca con pinta de inglesa equipa para ello un motor monocilíndrico refrigerado por aire que alcanza los 17,5 CV, asociado a una caja de 5 velocidades de suave funcionamiento, y que ofrece un correcto empuje en ámbito urbano y, jugando adecuadamente con las relaciones, también para algún tramos más alejado de la ciudad. Debemos llevar el motor en su relación óptima, que se encuentra entre las 4.000 y las 6.000 rpm, y desde donde nos impulsa con cierta viveza. Nos ha dado un consumo cercano a los 3 litros de los 100 km.

Su equipación a nivel ciclo es más que correcta. Su chasis tubular de simple cuna de acero cuenta con unas suspensiones compuestas por una horquilla invertida delantera y por dos amortiguadores con depósito de gas separado y ajustables. Sus tarados son suaves y enfocados a ofrecer confort al ocupante, absorbiendo bien las irregularidades del asfalto.

De la frenada se encarga un disco en cada tren, en ambos casos con pinzas de doble pistón, y ofrece la detención adecuada a las prestaciones, aunque escasea algo el mordiente si le reclamamos una frenada fuerte y el tacto de la maneta es poco dosificable. Cuenta con el obligado ABS que funciona correctamente.

Las ruedas altas (100/90 - 18'' delante y 120/80 17'' detrás) ofrecen mucha estabilidad al habitáculo, algo que resta cierta agilidad en el tráfico urbano más espeso pero que la convierte en una moto apta para circular con seguridad y confort en carretera. La elección de los neumáticos de tacos que le aportan un aire scrambler y que permiten esa dualidad de vocaciones, no son los más adaptados a un uso asfáltico y su agarre en ciertas situaciones queda algo mermado.

Highlights Brixton Glanville 250 X

Precio 3.699 €

Look de orientación vintage

Motor monocilíndrico refrigerado por aire 250 cc

Potencia 17,5 CV

Caja de cambios de 5 velocidades

Chasis simple cuna desdoblado de acero

Neumáticos 100/90 - 18'' delante y 120/80 17'' detrás

Peso 150 kg

Iluminación full led

Cuadro de instrumentos analógico digital

Consumo declarado 2,7 litros

Horquilla invertida delantera y dos amortiguadores con depósito de gas separado

Frenada de dos discos

Fotos de la Brixton Glanville 250 X

Fotografías por: Sessantuno (Guillem Hernández)
 

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