Buell 1125 R: Corazón europeo 2008

Publicado el 03/02/2010


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Hasta ahora una Buell debía tener un corazón Harley-Davidson. Pero ahora la firma de Wisconsin ha creado una deportiva capaz de enfrentarse a sus rivales con un motor que proviene de Austria. Habrá quien lo considere un sacrilegio, pero esta Buell con corazón europeo es la mejor y más potente jamás fabricada.

Buell 1125 R: Ligera y manejable

En la nueva Buell 1125 R destaca la aerodinámica, que ha sido tan cuidada que se puede circular semierguido sin que te arranque la cabeza a ritmos elevados. También el tacto del motor bicilíndrico austriaco es excelente: la entrega de par es constante desde poco más de 2.500 rpm hasta su techo, a 10.500 vueltas.

Es impresionante el disco perimetral de 375 mm, con pinza ZTL2 de 8 pistones opuestos 4x4, y el amortiguador es multiajustable y anclado directamente al basculante de aluminio. El carenado es amplio, con radiadores laterales, con un frontal de doble faro muy rasgado.

En verano de 2007 nuestro compañero Albert Escoda probaba la Buell 1125 R en la primera toma de contacto a nivel mundial, que tuvo lugar en el mítico trazado de Laguna Seca con las unidades de preserie. Medio año más tarde hemos tenido el honor de asistir a la primera prueba de motos organizada para periodistas en el novísimo circuito de Monteblanco, en La Palma del Condado. La bella y exigente pista andaluza no cuenta todavía con la capa de asfalto definitiva, la que se suele conocer como de rodadura, y que se emplea para afinar en el tipo de grip y alisar las irregularidades. Por eso, y porque los coches llevan algún tiempo rodando y haciendo estragos, la pista está llena de baches capaces de poner a prueba cualquier chasis, y los nervios de quien se encuentra a los mandos de la moto. Por suerte las 1125 R en versión casi definitiva que los chicos de Buell España nos cedieron mantuvieron todo bajo control (les faltaban detalles como el interruptor de desconexión del caballete, que se incorporarán a las motos que lleguen a las tiendas). Desde su primera aparición se nos ha recalcado aquello de esta montura se ha diseñado a partir del conductor, y ahora podemos decir que nos lo creemos en primera persona. Veamos por qué nos ha convencido una vez la hemos probado.

Mucho motor

Buell 1125 R: Corazón europeo

Ya hemos hablado y mucho del motor que en su día enamoró a Escoda, así que no vamos a insistir demasiado en describir la 1125 R en cuanto a técnica. Pero sí que os diremos que el propulsor, denominado Helicon por los técnicos de BRP-Rotax que lo han diseñado, corre, no vibra, y es casi perfecto. Es potente como pocos bicilíndricos, y a modo de ejemplo dará veinte vueltas a cualquier V a 60º de RSV en cuanto se enfrente a él. No sólo es notablemente más potente, sino que empuja desde abajo con una franqueza difícil de igualar, y sin inflexión alguna hasta 500 rpm antes de su corte de encendido, que llega sobre las 11.000 de marcador. El cambio tiene relativamente poco salto entre marchas, aunque dada la elasticidad de este V2 no sería demasiado preocupante que no fuese así. La verdad es que cuesta imaginar un motor con casi la potencia de un Ducati 1098 pero con un tacto la mitad de brusco al abrir o cerrar el acelerador, y que gira tan fino como si fuese japonés, pero el caso es que aquí lo hemos encontrado. Que nadie piense en un motor con tacto de carreras, lo que resultaría un tanto agrio en carretera, o en un propulsor que se acaba pronto
al comenzar al acelerar, lo que pasaría con un Thunderstorm de origen Harley como el instalado en el resto de la gama Buell al entrar en un circuito.

El elemento que más dudas me ofrecía, la transmisión final por correa dentada Goodyear Hibrex (reforzada con aramida y de 14 mm), no podía habernos convencido más. Se trata de un elemento garantizado de por vida, que no requiere sustitución ni mantenimiento salvo que sea dañado por un agente externo. Se portó de modo silencioso y suave incluso en las peores reducciones al llegar a las lentas chicanes del trazado onubense, ayudado por el embrague antirrebote -sistema HVA, donde un pulmón de goma genera una depresión al cortar gases que permite deslizar ligeramente a los discos-. Además hay otro motivo para no querer oír ni hablar nunca más de cadenas: su peso es casi la quinta parte del de un conjunto de eslabones metálicos. Vamos, que si de una religión se tratara, me he convertido a ella.

Ágil y estable en circuito

Buell 1125 R: Corazón europeo

Cuando la miras de cerca percibes de inmediato dos sensaciones opuestas. Por un lado, la anchura del carenado frontal y de las tapas laterales de los radiadores, así como las enormes vigas laterales del chasis (recordemos que contienen algo más de 20 litros de gasolina en su interior), dan a entender al cerebro que se trata de una moto grande y torpe. Por su parte, el colín escueto y el hecho de que el escape esté bajo el motor hacen que la mitad posterior sea la de una moto ágil y esbelta. Nos subimos para ver cuál de las dos sensaciones es la dominante a los mandos, y afortunadamente gana la segunda, y por goleada. La cúpula sobreelevada desvía el aire del casco aunque busquemos las últimas rpm en quinta o sexta, mientras que el ensanchamiento del frontal hacia los laterales aleja la corriente de aire de los brazos y hombros. Excelente: se puede circular protegido por una burbuja invisible que hace la marcha incluso más silenciosa de lo que se espera.

Pero al mismo tiempo vemos que la moto es fácil de cambiar de un lado a otro con los pies, con las manos, o con el cuerpo, tanto da: la escasa distancia entre ejes y la rigidez del conjunto formado por el doble viga y la horquilla con barras de 47 mm permiten cambios de inclinación con el acelerador abierto con mayor facilidad que lo visto en otros bicilíndricos. Muy bien.

Mientras tanto, la pinza de ocho pistones (con cuatro pastillas independientes) que ataca el disco perimetral hace su trabajo con creces. Si la bomba que la acciona fuese radial obtendríamos un mayor mordiente inicial, pero lo cierto es que una vez que notamos que empieza a frenar lo hace con contundencia. Y si la curva que nos lleva de una a otra frenada es rápida no hay problema: por mucho que tumbes, la 1125 R se muestra imperturbable si los reglajes de suspensión la acompañan.

El chasis es muy sensible a los cambios, lo que pudimos contemplar al realizar las dos primeras salidas a la pista con unos tarados blandos de muelle y con poco freno hidráulico, y pasar a rodar con ajustes más severos de cara a la tercera y definitiva tanda. Los baches que hacían mover la nariz al principio se pasaban ahora sin más efecto que el hecho de que se notaran, pero sin que interfiriesen en la trayectoria.

También por carretera

Buell 1125 R: Corazón europeo

Pasada la sesión de pruebas en circuito pudimos realizar un recorrido por las carreteras que discurren alrededor de Valverde del Camino, y vimos que lo apreciado como positivo en la pista se traslada fielmente a las vías públicas. La Buell con corazón europeo permite entrar en las curvas confiando plenamente en ella, teniendo sólo una cosa en cuenta: que le gusta poco frenar una vez ya la has inclinado, debido al efecto de su único disco perimetral y a su corta batalla. En ruta es cómoda, lo que la acerca mucho más a una sport que a una R (de rompecuellos), y el motor permite escoger una marcha larga cualquiera y olvidarse del pie izquierdo. Además, no se calentó en ningún momento, por mucho que nos dedicáramos a torturarlo al ralentí realizando interminables sesiones de fotos.

La instrumentación es muy completa (incluye ordenador de a bordo y cronómetro), y los retrovisores son funcionales. Los pedales y las manetas son regulables, así que la ergonomía se ha cuidado mucho. Estéticamente te puede gustar o no, pero todo está en su sitio por algún motivo, nada en ella es aleatorio.

Algún que otro detalle parece descuidado, como las bridas que anclan los colectores al escape o las vetustas piñas de luces, pero eso no resta puntos a la buena nota generalizada. Por si fuera poco, la 1125 R se diferencia de anteriores Buell deportivas, las Firebolt, en otra cosa: no es necesario haberse familiarizado con sus reacciones para poder divertirse con ella. En la 1125 R te subes, arrancas, y disfrutas, nada más. Al fin y al cabo se trata de algo que todo usuario espera de su moto, y a un precio muy razonable. ¿Que con ella se rompen algunas tradiciones? Bueno, si es para bien, eso nunca es malo, ¿no?


Luis Morales
Fotos: Félix Romero, Joan Carles Orengo

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