CR&S Vun: Diversión a medida

Publicado el 03/02/2010


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Esta pequeña café racer es muy especial. Tiene sólo 50 CV de potencia, pero en curvas es veloz y ágil como pocas, gracias a su peso reducido y a sus dimensiones humanas. Resulta de lo más exclusiva, ya que cada cliente la elige a su gusto. En 2008 se produjeron sólo 50 unidades a un precio igualmente exclusivo: desde 11.500 ... ¡más IVA!

CR&S Vun: Diversión a medida

Es fácil enamorarse de una pequeña moto de manejo tan dulce y fácil como ésta en un trayecto relativamente corto por buenas carreteras y sin preocuparte por el día a día con una monocilíndrica de estilo puramente deportivo. Es poco probable que ofrezca buen confort de marcha en distancias largas, y el depósito sólo tiene capacidad para 12,5 litros de gasolina (aunque su bajo consumo puede darnos una autonomía razonable). Además, no hay espacio para un pasajero y el modelo de prueba ni siquiera montaba retrovisores. Y, a pesar de todo ello, la Vun cuesta mucho más que una superbike de gran cilindrada...

Por todas estas razones –más la falta de velocidad pura-, pocos motoristas considerarán la posibilidad de comprar una moto como la Vun, por más exótica y estupenda que sea. Esto ya le está bien al jefe de CR&S, Roberto Crepaldi, que prevé construir no más de 50 unidades para 2008. Pero es una pena que más gente no pueda vivir la experiencia de rodar con una máquina única, hecha a medida, con detalles preciosos, que hace sentir a su propietario como pocas cosas más sobre ruedas y que, al menos en la carretera adecuada, resulta fabulosamente divertida.Fue uno de esos momentos en los que este trabajo de probador resulta menos divertido de lo que parece. Me quedaba poco tiempo con la CR&S Vun y necesitaba unas fotos de acción con urgencia. Pero la única localización cercana era una pequeña rotonda muy transitada y aderezada con varios agujeros que presentaban mala pinta en su superficie. En la mayoría de las motos, dar vueltas por esta glorieta durante media hora o más habría sido complicado, cuando no peligroso.

Pero no lo fue con esta pequeña monocilíndrica italiana. Mostró estar a la altura del tópico de que las mejores monocilíndricas tienen de ágiles lo que les falta de potentes. Con su amplio manillar, su bastidor de alta calidad y un peso declarado de sólo 135 kg, la Vun era tan ligera y manejable y tiene una dirección tan dulce, que moverse entre el tráfico y esquivar las irregularidades del asfalto fue tan divertido como fácil. Una vez terminada la sesión de fotos, esos mismos atributos me sirvieron para lanzarme como una bala por las carreteras locales y entregar la moto a tiempo a sus creadores.

Resulta fácil comprender el atractivo de la Vun. En los últimos meses ha habido una explosión del interés por las monocilíndricas, con la KTM 690SM y las BMW G 650 aportando un sesgo deportivo al segmento. Pero, aun siendo tan buenas, estas motos tienen una imagen ordinaria cuando las comparas con la Vun. Esta menuda monocilíndrica racing se construye a mano y con una producción reducida en las instalaciones de la firma milanesa CR&S y recibe su nombre –Vun- de la palabra que emplean en el dialecto milanés para decir "uno".

CR&S viene de Café Racers and Specials, una firma integrada por seis personas y capitaneada por un veterano aficionado a las motos, Roberto Crepaldi, en cuyo currículum consta haber trabajado con Enzo Ferrari cuando era un chaval, colaborar con John Britten para pilotar una V1000 y cofundar la firma importadora de Harley-Davidson en Italia, Numero Uno. Crepaldi vendió todo lo que tenía para dedicarse por completo a la Vun. Su fabricación empezó en 2007 con una moto por semana.

Simplemente a tu gusto

CR&S Vun: Una moto exclusiva

Al ser una café racer realmente especial, Crepaldi quería que la Vun reflejase el nombre de su empresa. Su lista de precios es tan complicada como sencilla es la moto, ya que ocupa tres páginas repletas de pinturas alternativas, componentes de suspensiones y frenos de alta calidad y accesorios atractivos en fibra de carbono o aluminio pulido. Los clientes usan la Vun básica como punto de partida y eligen entre la gran lista de opciones para crear algo único. A su gusto.

Incluso en su forma más básica, la Vun resulta una moto elegante. Su motor Rotax con doble árbol de levas en culata, doble encendido y cuatro válvulas (el mismo de la BMW F 650) va sujeto por un chasis de tubos de acero y placas de aluminio. De serie, la Vun monta una horquilla Ceriani, monoamortiguador Paioli, llantas de radios y un disco delantero Brembo de 320 mm con pinza radial de cuatro pistones. Ofrece un diseño precioso y es una máquina minimalista que promete prestaciones muy superiores a sus dimensiones.

A primera vista, lo que más destacaba del modelo de pruebas era el bonito depósito de aluminio, coronado con las palabras "hecho en Milán con el corazón y la mano" en el dialecto local y bajo un símbolo que representa el famoso Duomo de la ciudad. Junto a la horquilla racing Ceriani de altas prestaciones y a un amortiguador Öhlins en lugar del Paioli de serie, este depósito puede incrementar en un 20 % el precio final de 11.500 más IVA de la Vun. Es cara, pero basta con observar los detalles, desde el bastidor hecho a mano al carbono alrededor del faro y el airbox bajo el asiento, para comprender por qué.

Y aún te queda más claro cuando te encaramas a su asiento alto, estrecho y poco acolchado. Es tan ligera, que parece más una bicicleta que una moto. El amplio manillar y la colocación deportiva de los reposapiés (altos y atrasados) se combinan para dejar bastante espacio al conductor. El carbono del frontal acoge una instrumentación diminuta y totalmente digital. La motorización austríaca arrancó con un ruido sordo y afrutado desde el silencioso bajo el propulsor (y con algún que otro rugido del motor de arranque), al que le han quitado los deflectores para arrancarle algunos decibelios y caballos más.

La Vun es tan ligera y responde tan bien a bajo régimen, que se lanzó hacia delante nada más girar el acelerador, y reducía con tanta brusquedad que la primera vez que bajé el ritmo me di un buen golpe con la parte posterior del depósito... ahí donde duele tanto. Pero, una vez acostumbrado a la inmediata respuesta de la inyección Dell'Orto modificada, con doble inyector –uno por cada tobera de 52 mm-, las reacciones casi instantáneas de la moto aún mejoraban mi impresión sobre sus prestaciones y su carácter.

Buena aceleración

CR&S Vun: Diversión a medida

Puede que sólo tengamos 50 CV reales disponibles (68 CV en la versión racing para circuito), pero en una moto tan liviana son más que suficientes para generar una aceleración total a baja velocidad y permitir algún que otro caballito sin esfuerzo (ni embrague). La Vun empuja con bastante fuerza desde los regímenes más bajos y sin apenas imprecisión. Para los estándares de un monocilíndrico, este Rotax con eje de contrabalance es suave; por eso me animé a seguir revolucionándolo y a hacer brillar el chivato de las 7.000 revoluciones en las marchas más bajas de su caja de cinco relaciones.

Reconozco que, en algunos momentos, habría agradecido la velocidad de una moto más potente en línea recta, sobre todo en carreteras nacionales (me mantuve bien lejos de las autopistas). Pero también fue satisfactorio poder estrujarle el cuello a la Vun sin tener que preocuparme demasiado por las posibles consecuencias para mi permiso de conducir. En las rectas, el monocilíndrico alcanzaba rápidamente los 160 km/h, pero luego había poco más que esperar. Dada la postura de conducción tan expuesta, no me perdí gran cosa.

Con una moto tan buena en curvas, no quise pasar demasiado tiempo en carreteras rectas. Delante sólo hay un disco de 320 mm, pero la pinza radial Brembo paraba a esta sílfide en seco. La horquilla Ceriani y el amortiguador Öhlins tenían una configuración firme que aportaba sensaciones racing, pero también hicieron que, en algún que otro bache grande, la Vun pareciese conectada a mi sistema nervioso.

Las posibilidades de ajuste eran múltiples, pero no caí en la tentación de cambiar nada. La moto giraba tan rápido, que parecía estar tumbada sobre mi rodilla antes incluso de que yo le diera la orden de hacerlo. Y mantenía siempre su trayectoria con una precisión y una estabilidad asombrosas. Los estrechosaunque muy adherentes Pirelli Dragon Supercorsa de sus llantas de radios contribuyen al buen comportamiento de esta máquina, tan ágil como cualquier moto de calle que recuerde haber probado.


Roland Brown
Fotos: Phil Masters
Adaptación: Laura Bartolomé

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