CSR 250 Automática: Ser diferente

Publicado el 02/06/2010


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¿Una cruiser de 250c.c. con motor automático de Scooter y Radio AM/FM con mp3? Añádele un diseño futurista, plataforma para los pies, estética romperdora y una autonomía de rutera. Eso es ser diferente.

CSR 250 Automática: Ser diferente

Cuando el director de Solo Moto Treinta te llama y te dice que vas a probar una moto custom de 250 c.c. automática y con radio pueden suceder dos cosas.

La primera, que en tu fuero interno se produzca un cortocircuito del tipo "input error, input error" que te deje defenestrado porque para ti, de toda la vida, una moto-moto tiene marchas; los automatismos son cosa de scooters -o, como mucho, de carritos de golf- y una radio sobre dos ruedas se ve sólo cuando el propietario la monta a posteriori o en alguna tourer de lujo de las que cuestan riñón y medio.

La segunda cosa que puede pasar es que creas que el señor director está necesitando unas largas vacaciones –del tipo balancín, tazón de sopa y manta en las rodillas- porque el exceso de trabajo empieza a confundirle...

Diferente...

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Antes de decir cualquier cosa que me comprometiera y empezar a buscar un buen balneario para el jefe, me confié al todopoderoso "Intenné" para comprobar si la cosa iba en serio. Y sí, resulta que CSR tiene no uno sino dos modelos de 250 c.c. con motor automático –100 % de scooter, que bascula con la rueda trasera-. Y también resulta que Solo Moto Treinta ya probó y publicó el modelo más puramente custom de los dos hace sólo unos meses. Sólo que ese número en concreto, se me escapó...

Tras aparcar, aliviada, el catálogo de centros de salud, fui a recoger este curioso modelo. Curioso porque, aunque lleva la etiqueta de cruiser, no tiene una estética custom al uso (para eso ya está su hermana –la Custom V5- que, aunque tampoco sea del todo convencional, monta una horquilla a la vista, un faro redondo de los de toda la vida y cromaditos por aquí y por allá). Este modelo tiene un aire más deportivo-futurista. Los plásticos le aportan una estética muy novedosa y particularmente llamativa. Así me lo confirmaron los dos motoristas que, con un día de diferencia, aprovecharon un semáforo para preguntarme por la CSR y decirme lo guapa que les parecía (la CSR, no la que suscribe estas líneas).

Y yo, imbuida de un orgullo repentino y para que me oyeran bien, les contestaba a grito pelado: "¡Pues también tiene radiooo!". Porque la tiene, con sintonización AM/FM y la posibilidad de conectar un Mp3 mediante un pequeño puerto USB oculto bajo los plásticos. Pero de esto ya hablaremos más adelante, porque ahora lo importante es saber cómo va la moto, ¿verdad?

Ante todo, urbanita

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Cuando te sientas a los mandos de la CSR, lo primero que detecta la vista es un adhesivo del fabricante con una pequeña advertencia. Dice algo así como que la velocidad máxima recomendada es de 90 km/h. Hombre, no nos vamos a engañar, decepciona un poco empezar así con una dos y medio. Pero tratándose de un consejo de seguridad, se agradece. La cuestión es que los 17 CV de la CSR llegan bien a los 90, pero también a los 100 y los 115 km/h. En el banco de potencia, vimos que puede alcanzar los 128 km/h reales, aunque no hay necesidad alguna de apretarla tanto. No, porque la CSR no está pensada para eso, para ir a tope.

Es, fundamentalmente, un vehículo urbano que ofrece la comodidad de conducción de un scooter automático y la corpulencia de una moto –lo que hace sentir más seguros a muchos usuarios en la jungla urbana-. Y esto lo completa con la capacidad de moverse puntualmente a velocidad adecuada por vías interurbanas. Es, por lo tanto, una buena moto de ciudad que también sirve para desplazamientos por el área metropolitana. La cuestión es que la Cruiser tira bien dentro de las velocidades razonables y su motor responde con agilidad si le pedimos carretera, pero se muestra más contenta caracoleando por la city.

Su reducido peso, el asiento bajo, y las grandes ruedas (montadas en unas llantas de lo más atractivo) nos ofrecen agilidad y nos recuerdan que llevamos una cruiser de pequeñas dimensiones, con un ciclo combinado de moto y scooter que nos permite ir cómodos y movernos sin problemas a baja velocidad –pudiendo manipular bien la moto en parado y entre coches-. Además, frente a las detenciones imprevistas del tráfico urbano, disponemos de un sistema de frenada envidiable en una cuarto de litro de precio tan ajustado: un disco en cada eje, siendo el delantero de 260 mm y con pinza de dos pistones. Damos un diez a CSR por montar un sistema que ofrece máxima seguridad a la hora de detener la moto. Dicho esto, he de señalar un par de peros.

Para empezar, debo reconocer que desde que tengo una moto relativamente pesada, cuando pruebo según qué máquinas más ligeras me siento un poco perdida. Es como si siempre tocaras con los pies en el suelo y de pronto te vieras con las piernas colgando. Y esto me pasó un poco con la Cruiser, en parte debido a la ligereza de la horquilla, intensificada visualmente por esa tija tipo scooter recubierta de plástico a la que va unido el manillar. Pero fue una sensación que desapareció, en un primer momento, cuando tuve una pasajero que añadió el peso justo para que el conjunto ganara aplomo y, más tarde, cuando tras unas horas de uso, la Cruiser ya no era esa rara moto de pruebas y empezaba a convertirse en "mi" moto (ya se sabe que el roce hace el cariño y, como te descuides, también la ampolla).

Es curioso. Cuando te das cuenta que más que sentado estás recostado en el sillín (con una mini prominencia-respaldo muy cómoda); apoyando los pies en unas grandes plataformas recubiertas de goma y sujetando el amplio manillar que recuerda levemente a los de tipo ape hanger es cuando entiendes que estás conduciendo una moto híbrida única. Y al comprobar que todo es tan simple como dar gas y frenar con las dos manos comprendes por qué que este scooter puede llegar a atraer a mucha gente. ¿He dicho scooter? Perdón, quería decir moto. ¿O no?

El segundo 'pero' y el MP3

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He hablado de un par de peros y ahora viene el segundo. Esa ligereza de la Cruiser y la profusión de plásticos donde una moto normalmente tendría el motor se revelan poco acertadas cuando al mofletudo Eolo se le cruzan los cables. Lo cierto es que tuve mala suerte. La primera vez que cogí la CSR tenía que volver a casa por una carretera bastante rápida y resultó ser uno de los pocos días de viento que tenemos en esta zona. Así, lo primero que descubrí de la Cruiser fue que el viento lateral la afecta bastante y nos puede desestabilizar lo suyo a gran velocidad -me vi obligada a reducir bastante la marcha-.

No es algo exclusivo de la CSR, ya me había pasado con algún scooter, pero la verdad es que no es agradable. Sería ideal que se le pudiera hacer algún agujero por ahí en medio... Como ya he dicho más arriba, la conducción a dúo hace que la moto se muestre más contundente y estable (¡ojalá hubiera llevado a alguien detrás cuando el vendaval!). El único problema es la suspensión trasera, que se muestra un poco blanda ante los baches y hace que te ganes más de un exabrupto por parte de tu acompañante. Pero los dos amortiguadores son regulables en precarga y no tuvimos ocasión de manipularlos.

Así que tampoco podemos culparlos del todo por su comportamiento sin haber probado otros ajustes. Entramos en el apartado más divertido, por excepcional, de la Cruiser: su radio AM/FM con entrada USB para un reproductor Mp3. La verdad es que es un accesorio de lo más simpático que te permite quedarte con la gente que va por la calle. "¿De dónde sale este escándalo?". "Jeje, pues de mi moto, ¿a que mola?". Es una compañía genial durante un atasco o cuando te mueves a velocidades de entre 30 y 50 km/h. Pero a partir de los 60 km/h el sonido empieza a perder calidad y se acaba convirtiendo en un murmullo indescifrable por culpa del viento.

Seguramente, el gran problema reside en los altavoces, más enfocados al exterior de la moto que a sus ocupantes y con una calidad de sonido algo justita. Pero bueno, la cuestión es que está ahí, que es algo nuevo y nunca visto y que siempre habrá tiempo para hacerlo evolucionar. Por cierto, los botones de control están sobre el falso depósito y se pueden pulsar perfectamente con los guantes de invierno.

¿Qué dice el pasajero?

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No sé qué hubiera dicho un pasajero acostumbrado a su papel de secundario –dicho sea con todo el respeto- sobre la moto, pero yo cometí el error de subir detrás a la incondicional conductora de una Kawasaki Zephyr 550 que, por el mero hecho de no sujetar el manillar, ya puso unos morros que no le cabían en el casco y la predisponían a no decir nada bueno.

Fue como pedirle a Bette Davis que se quitara de delante de la cámara para servir el catering al equipo de rodaje. Cuando le pregunté qué le había parecido, refunfuñó que el respaldo se le clavaba un poco y que, en parado, notaba mucho las vibraciones del motor en las estriberas y en el trasero. Pero tras pagarle una cervecita y distender un poco la cosa, también admitió que el mullido del asiento no estaba mal, que las estriberas estaban bien colocadas y que las vibraciones desaparecían cuando nos poníamos en marcha.

O sea que, en resumen, podemos decir que el segundo de a bordo puede ir cómodo pero que, por lo menos, se agradecería que el respaldo fuera más que una simple agarradera e incorporara algo del mullido que sí encontramos en la CSR 250 Custom V5.

Más detalles

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Finalmente, hacemos un repaso visual del conjunto para destacar lo más interesante. En primer lugar, insistir en la estética general de la moto, porque la mires por donde la mires llama la atención. La pena es que tanto plástico donde irían el depósito y el motor no haya servido para crear algún compartimiento más grande para, al menos, un bocata de tortilla o similar.

Pero se agradece que, al menos, el fabricante haya aprovechado para montar un tanque de combustible de 15 litros que nos permite disfrutar de una autonomía cercana a los 300 km. También destacan los elementos XXL de la Cruiser, como el gran tubo de escape del lado derecho, el gigantesco faro Multiconvex delantero de excelente iluminación y la óptica trasera, también muy grande y montada en un guardabarros de diseño pseudoenvolvente.

Para terminar, la instrumentación –con indicador de nivel de gasolina, velocímetro, cuentakilómetros parcial y chivatos de intermitencias, luces de emergencia, luces de carretera y soporte lateral desplegado- es muy completa y está cubierta con una pequeña cupula que es una extensión del carenado delantero y desvía el aire del torso del conductor. Con todo, vemos que en la Cruiser se han cuidado los detalles y no serán pocos los que se dejen seducir por sus exóticos -exotiquísimos- encantos -entre los que se cuenta su interesante precio de 3.900 euros.


Laura Bartolomé
Fotos: Xavier Pladellorens / Santi Díaz

 
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Comentarios (1)

  • Sergio
    Sergio 24-09-2019

    Precio y lugar donde pueda ir a verla

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