Ducati Scrambler Full Throttle 2019 (prueba): ¡A todo gas!


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Probamos la nueva Full Throttle, una de las estrellas de la gama Scrambler de Ducati, y probablemente una las motos más espectaculares en el mercado…

Por una vez, espero que desde dirección de Motofan me permitan un simple 'cortar y pegar'. Efectivamente, lo que sigue procede directamente del comunicado oficial de la marca acerca de la versión 2019 de su Scrambler Full Throttle: 'El depósito bicolor amarillo/negro. Las placas portanúmero. La parte trasera de estilo racing. Inspirada en la Scrambler del customizador y estrella del campeonato Super Hooligan, Frankie García, la nueva Full Throttle evoca las carreras de los legendarios óvalos de flat track y exalta a quienes quieran viajar por la Land of Joy con espíritu competitivo'

Dicho esto ¿qué aporta esta nueva edición de la 'Full Throttle' (literalmente, 'acelerador abierto del todo') y en qué se diferencia de la 2018? ¿Y del resto de la gama Scrambler con motor 803 cc, es decir, la Café Racer, la Icon, o la Desert Sled?

Vamos a por un rápido repaso a la primera pregunta, empezando por el importante apartado estético: faro led y luces diurnas Daytime Running Light con emblema X cruzado, nuevo asiento de doble altura con tapa colín, tapas laterales portanúmeros, llantas de aleación con 10 brazos ahora mecanizados, acabado en los cilindros y tapas laterales de cárter en negro brillante y 'cepillados', protector del doble silencioso en negro

Añadamos intermitentes led ahora autocancelables, nuevas piñas y conmutadores, e indicador de marcha engranada y de nivel de combustible en el tablier.

Para los más en'red'adores, se suma la compatibilidad con el opcional Ducati Multimedia System Ready

Pero son todavía más importantes los pequeños pero decisivos cambios mecánicos: la nueva Full Throttle incorpora ABS Cornering Bosch de dos canales en curva, que permite 'frenar sin bloquear en pleno viraje', y embrague con mando hidráulico más maneta ahora regulable en distancia hasta el puño. Las suspensiones reciben nuevos tarados

Y todo por 200 € más que la versión anterior.

Da ya zink is it good?...

Nueva Full Throttle

A diferencia de la Desert Sled (más campera), la Icon (más ciudadana), o la Café Racer, (inspirada en las motos deportivas inglesas más clásicas), este modelo Scrambler remeda el estilo 'flat track', con placas y colín corto, de carreras, que han sido decorados con una impactante decoración bicolor.

Así, aunque el amarillo es el segundo color de guerra de las Ducati, -siempre, por supuesto, ¡por detrás del rojo Italia!-, la combinación del color rubio con el negro y los detalles en blanco no dejan de recordar también la famosa librea de las Yamaha-USA de 'dirt' pilotadas por Kenny Roberts en los campeonatos americanos de la especialidad ya en la segunda mitad del siglo XX.

Está inspirada pues en la competición, sin perjuicio de que la línea del doble escape Termignoni exclusivo de la Full Throttle conecte al V-twin de 803 cc y 73 CV a un sonido amortiguado pero agradable, y viceversa.

Ello no quita para que lo cierto sea que la gran mayoría de los cambios de la Full frente a las demás Scrambler son meramente cosméticos, puesto que alcanzan a la situación y medida de los guardabarros y cupulines, a un manillar bastante ancho y regulable en 'profundidad', etc El tanque de combustible en forma de lágrima recibe unos nuevos paneles de aluminio más robustos y que encajan mejor con las líneas del mismo.

Retro racing... para la calle

Efectivamente, esta Scrambler es perfecta para quien quiera un look racing, pero desee una moto perfecta para el día a día.

Las suspensiones han sido recalibradas en este sentido. El asiento parece más duro.

¿Y el motor heredado de la Monster 797?

Si bien antes hemos hecho una referencia a las motos de dirt de los años setenta, también se nos permitirá una alusión al enorme cambio, como de la noche al día, que se ha producido en los motores en V de la marca de Borgo Panigale.

De aquel antaño en que los V a 90 grados de aire de las Pantah o algunas primeras SS, a menudo con embrague en seco, eran lo más parecido a sentarse en una vibración y un ruido mecánico tan agreste como su funcionamiento, la profunda evolución de las mecánicas de la 'nueva Ducati' han convertido al actual motor de estas Scrambler en un prodigio de suavidad y dulzura.

La Ducati Scrambler Full Throttle tiene una baja rumorosidad pese a su aspecto tan agresivo. Apenas llegan más vibraciones a peanas y puños que los que sirven para atestiguar el 'aquí estoy, todo un motor Ducati', y el nuevo embrague hidráulico, con maneta regulable además, es tremendamente suave y directo.

El mando del gas es preciso y dulce, y al entrar las marchas ya no se escucha ninguna clase de leguaje soez, como 'clonks' y 'crocs'...

La respuesta del motor en toda la gama de revoluciones, si no extremada y poderosa, es ejemplar para moverse con tranquilidad.

Las arrancadas son fáciles, y la entrega de potencia es regular, lineal y extremadamente progresiva desde bajas revoluciones. La aceleración es alegre y briosa desde cualquier régimen al que se solicite el acelerador. Evidentemente, el motor se calma al acercarse a su zona roja, llegadas las 8.000 vueltas.

Sin embargo, esto no significa que la 'Full' no tenga carácter y unas prestaciones a la altura en este aspecto de lo que puedas desear para una moto de este tipo.

En este sentido, si bien a todos puede apetecer una Scrambler con más motor, como es el caso de sus hermanas mayores 1100, no se ha caído en mi opinión en el error de presentar, como ocurrió en el caso de ejemplos en la 'vieja Ducati' como el de ciertas Monster SR4, a motos naked con potentísimos motores de superdeportivas que no llevaban en realidad a ninguna parte.

Scrambler

Es cierto que estas Scrambler están 'derivadas' de las Monster, de la que las separan aparte de estilo, la posición de conducción (manillar, asiento y estribos), y también suspensiones (algo más suaves y ligeramente más largas), y las geometrías básicas de dirección, más cerradas y agresivas en las naked.

Pero el comportamiento no deja de ser similar: a pesar de permitir incursiones en pistas planas y sencillas, las Scrambler no son en realidad motos off-road por mucho que sus neumáticos sean de mucho dibujo.

En realidad, el perfil de los Pirelli MT 60 RS es tan 'redondo' en apoyo como el de unas gomas de carretera, y está lejos de los 'tacos' de las motos de enduro de verdad, esos que 'se apoyan en las curvas como las uñas del gato andando de puntillas que quería cazar a Piolín' en los dibujos animados infantiles...

La frenada es igualmente eficaz, y como gran ventaja frente a las trail, las suspensiones ni tienen recorridos exagerados, ni se hunden al primer toque de freno, ni ocasionan exagerados movimientos que desequilibren el balance longitudinal de la moto. Destacar que el sistema de frenos cuenta con componentes, como el tubo y el cable,firmados por lamarca española JJuan.

Ello añade al plus que está haciendo 'venderse como motos de moda' a las Scrambler que son tan bajitas y manejables a diario y entre el tráfico como la mejor de las naked.

Y a pesar de un look mucho más deportivo, y una imagen mucho más agresiva, el manillar ancho y los estribos bien posicionados dan una posición muy confortable.

500 metros libres

Con 500 metros ya te sientes libre sobre la Scrambler Full Throttle.

En mi opinión, menos potencia que en una 1100 no es obstáculo para que la moto sea cuanto menos igual de agradable.

El 'desmodue' es un L2 a 90- de aire que procede de los años sesenta, pero esta versión 2017 de 803 cc similar al visto en las Monster 727-, suena y rueda afelpado y elástico: es capaz de rodar en sexta a menos de 1.500 vueltas sin cocear (¡nada que ver con las viejas Monster de hace unos lustros!), y la moto pasea por debajo de las 2.500 rpm sin parecer que monte una rueda trasera cuadrada.

No es enorme, pero su par motor es bueno desde muy abajo al dar un 80% de su mejor cifra a partir del primer golpe de gas sobre las 3.500 vueltas. Su máximo lo da a las 5.750 rpm, pero su gama de uso es ejemplar para esta moto. El nuevo embrague, ahora sin cable, es suave y la caja de cambios no suena ni rasca.

Así, es un placer llevarla sobre todo en la zona de par, en los regímenes medios.

Para terminar, esta Scrambler no tiene ni necesita control de tracción, puesto que la progresividad del motor permite sujetar sin problemas la aceleración.

Fácil

A nivel de comportamiento de parte ciclo, la Scrambler se maneja como una bicicleta, y es realmente ágil en carreteras sinuosas.

Pesa sólo 173 kilos en seco, lo que no está mal para una moto que no recurre a materiales ligeros sofisticados ni a un exceso de plástico.

Aunque la moto no monte unas suspensiones muy sofisticadas como las versiones de lujo de la marca, la Kayaba delantera se orienta a unos tarados confortables antes que nada. El monoamortiguador de la misma firma trasero, sin bieletas ni progresividad en su conexión al lateral del bastidor, tiene un comportamiento sano, siendo suficientemente sólido para aceptar incluso pistas sin baches exagerados. Sus recorridos son de 150 mm, un compromiso entre los de una moto sport pura y los de una polivalente.

La frenada es correcta gracias a su disco de 330 mm-, y aunque el reglaje del ABS sea bastante intrusivo y el freno posterior poco resolutivo, está bien resuelta. Por el contrario, el ABS Bosch que es capaz de resolver un bloqueo en curva es una gran aportación al modelo de la 'Full' 2019

Esta Full Throttle cuesta 10.790 €, tiene una cilindrada: 803 cc, una potencia de 73 CV, un peso de 175 Kg, y monta un 'buen viejo' motor de aire, de sólo dos válvulas, y ¡nada de electrónica!

Que no lleve electrónica con ajustes como control de tracción, o modos de motor, o antiwheelie es para mí un acierto, porque no hace falta complicarse la vida cuando la base es correcta para una moto que es 'tupenda' para un uso ciudadano polivalente.

Porque a nivel de aspecto, estaremos de acuerdo en que es ¡'pectacular'!

Highlights Técnicos Scrambler Ducati Full Thottle

1. Motor bicilíndrico de aire en L a 90 de 803 cc, 88,0 x 66 mm

2. Potencia: 73 CV a 8.250 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multididisco en aceite hidráulico

5. Chasis multitubular de acero

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 41 mm

7. Suspensión trasera por monoamortiguador regulable en precarga sin bieletas.

8. Basculante posterior doble brazo de aluminio fundido

9. Depósito de gasolina de 13,5 litros

10. Alimentación por inyección

11. Transmisión secundaria por cadena

12. Ruedas de 110/70 18' y 180/55 17'

13. Peso en seco: 175 kilos

14. Disco delantero de 330 mm, pinza 4 pistones radial, y trasero de 245 mm, pinza un pistón. ABS en curva.

Fotos de la Ducati Scrambler Full Throttle

Fotografías por: Sessantuno (Guillem Hernández) - Acción: Solid
 

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