Ducati Streetfighter S: La amenaza 2009

Publicado el 03/02/2010


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Que se preparen las hiperdeportivas, porque ha llegado una moto que las va a poner en vereda en carretera, y supone una seria amenaza incluso en circuito. Porque la Streetfighter no es una naked: esta impresionante moto es una verdadera superbike desnuda.

Ducati Streetfighter S: DTC

La moto de Borgo Panigale está pensada para hedonistas y/o narcisistas, para aquellos que disfruten tanto de lo mucho que ofrece la Streetfighter como de su belleza, y al mismo tiempo, del placer de ser admirados por los demás, porque así será. No nos engañemos: ésta no será una moto de masas, porque el precio la convierte en exclusiva. Tampoco ha nacido para ser una moto popular; para eso ya están las Monster. Sería algo así como comparar un buen turismo deportivo (tipo Golf GTI, un Subaru Imprezza o similares) con un Ferrari. Es más: posiblemente se venderán más Streetfighter S que estándar, porque una vez que uno se pone a gastar mucho dinero en una moto, prefiere lo mejor.

Y lo mejor sin carenado, de momento, es esta Ducati.Aún tengo intactas en mi cabeza las sensaciones que me produjo la Streetfighter al probarla por primera vez en el circuito Ascari de Ronda. La primera, sencillamente fue visual: ¡qué bonita y compacta es! No se puede reducir más, y difícilmente se podría hacer más atractiva (aunque hablando de una Ducati, ambas cosas son relativas).

La otra impresión antes de subirme a ella fue la apreciable calidad de componentes y acabados. La Ducati es una obra de orfebrería en la que no se ha escatimado ni en medios ni en materiales. Hago un repaso de delante hacia atrás: llantas Marchesini, frenos Brembo radiales, horquilla invertida Ölhins, elementos de carbono.... ¡Mmm!... Sigamos: instrumentación digital, chasis multitubular Trellis, motor 1098/1198... ¡Qué nivel! Para finalizar, amortiguador trasero Ölhins multiajustable y basculante monobrazo en aluminio; por cierto, 35 mm más largo que el de la 1198 para conseguir más tracción. No, ésta no es una simple naked. Es una superbike.

Ducati se ha esmerado mucho en esta moto, y ha trabajado mucho en que sea limpia a la vista, reduciendo y ocultando tubos y cables de un motor que normalmente está escondido tras un carenado. Ducati ha querido desmarcar su Streetfighter de las Monster, que de momento quedan como las motos populares y asequibles de la marca, con sus motores refrigerados por aire, mientras que la Streetfighter recoge el testigo de las S4R, pero subiendo aún un peldaño más, tanto en efectividad pura como en exclusividad. Porque a 20.295 €, queda claro que la STF S es una moto muy exclusiva. Claro que existe una versión más económica, sin DTC ni suspensiones Ölhins ni llantas Marchesini ni carbono, que vale 16.295 €, pero llegados a este extremo, ¿serías capaz de renunciar a la S?

¡Ah!, y para los que no tengan suficiente, existen infinidad de accesorios para exclusivizar o potenciar todavía más esta café racer en el catálogo Performance, como los escapes Termignoni y la centralita electrónica.

Escribimos en la presentación que esta Ducati era una depredadora de RR, una naked que al igual que una mantis espera la ocasión para devorar a cualquier hiperdeportiva que se le ponga por delante. Todo el mundo sabe que la posición extrema de las deportivas es tan sólo efectiva en circuito, pero en carretera abierta un manillar alto y ancho es mucho más eficaz y seguro. Imaginaos precisamente eso, una superbike con manillar alto, y tendréis una Streetfighter. Hay un detalle (otro más) interesante: la S sólo pesa 167 kg, un peso inferior al de muchas 600.

La cazadora

Ducati Streetfighter S: Ágil y estable

La STF es una verdadera café racer, motos derivadas de deportivas puras que han sido desprovistas de carenado. Y si bien esto las limita en cuanto a confort y versatilidad, por otro lado les confiere unas capacidades deportivas que no sólo se limitan al ámbito de la carretera. Prueba de ello es que la presentación de esta Ducati aconteció en el circuito Ascari de Ronda, y no en una ruta por carretera.

En un circuito ratonero, tipo Calafat, Alcarràs, Mora de Ebro o Granada, por poner algunos ejemplos, no nos cabe duda de que la Streetfighter será más efectiva que cualquier otra SSP o SBK. Y en circuitos rápidos... posiblemente esté al nivel de las mejores 600. ¡No está nada mal para una naked!

Precisamente en circuito se aprecia la mejor posición de conducción frente a una Monster S4Rs, por ejemplo. Con el trasero más levantado y un manillar más lógico no sólo nos sentimos más a gusto que con la Monster, sino que el tren delantero gana en aplomo y precisión. También un estrechamiento mayor en la zona del depósito y el asiento permite acoplarse mejor. Aunque aún no hemos probado la versión estándar, sí recordamos que había una ostensible diferencia de comportamiento entre las S4Rs y la S4R, y es que los 4.000 € que cuesta de más la S deben justificarse luego en el asfalto.

El ajuste de serie de los Ölhins es suficientemente compacto, incluso para circuito. De hecho, en Ronda, Vittoriano Guareschi, probador de la marca boloñesa, quitó dos vueltas de muelle en la horquilla, que nosotros volvimos a su posición de origen, aunque para carretera quizás sí sería conveniente aflojar un poco la precarga y permitir trabajar más a los hidráulicos.

Como hemos comentado, en pista la Streetfighter es precisa, incluso en curvas a alta velocidad, como las de entrada a meta en Ascari, o en el T1 del mismo circuito.

El motor empuja de una manera increíblemente lineal. No recuerdo haber visto una curva de potencia menos curvada que la de esta Ducati. Otro tanto podemos decir del par, que hacia las 4.000 vueltas ya entrega unos 9 kgm y va creciendo hasta pasar los 10 kgm a 9.400 rpm. Resultado: siempre empuja de manera suave pero contundente, y también por eso te permite equivocarte de marcha y salir de curva con una velocidad más de la prevista. Aunque, eso sí, el desarrollo, como en todas las Ducati, es largo, y montar un piñón de ataque con un diente menos no es mala opción.

El DTC es una gran aportación a una moto de serie. Fácilmente programable en ocho niveles e incluso desconectable, el hecho de que los sensores tengan en cuenta la inclinación de la moto y no sólo la potencia aplicada consigue efectividad y seguridad. En circuito y con la posición 5 podías llegar a notar derrapar ligeramente la rueda trasera al acelerar fuerte en curva con la moto inclinada, pero nunca pasaba de ahí. En carretera y con el asfalto mucho más deslizante que en circuito, el beneficio es aún mayor, sabiendo que podemos ajustar el DTC a las características del asfalto.

En carretera puede ser el arma total, siempre que se tenga en cuenta el potencial de esta moto, no apta para principiantes.

Por lo plana y homogénea que es la entrega de potencia no da la impresión de que corre lo que realmente corre, hasta que ves (aunque cuesta un poco) la cifra en el velocímetro. Si aceleras fuerte en marcha corta, la rueda delantera despegará inevitablemente del suelo, pero no habrá ni serpenteos ni otras reacciones extrañas.

En curvas, la agilidad es muy elevada, porque con el tamaño supercompacto de esta moto, junto a un peso real de 169 kg, la Streetfighter es un juguete. Moverla de lado a lado es instantáneo, y entra en curva muy rápido, y no sale abierta. Además, una vez dentro, es precisa, aunque a nuestro entender quitaríamos un par de vueltas a las precargas en ambos trenes para evitar rebotes en malos asfaltos y mejorar la tracción. Hablando de tracción y respecto a la superbike 1198, el basculante se ha alargado en nada menos que 35 mm. Como ejemplo de que lo consigue plenamente, intentamos hacer un ‘burn-out' (con el DTC desconectado, claro) y la rueda trasera empujaba a la delantera, totalmente frenada, sin resbalar...

En el capítulo de los frenos, la potencia de los enormes Brembo de 330 mm se podría definir como impresionante, y puede llegar a ser excesiva en asfaltos deslizantes. Por suerte, el tacto es excelente y frenan tanto como aprietas la maneta, aunque habrá que ir con cuidado si hay que frenar bruscamente, y desde luego, en caso de lluvia.

Objeto de deseo

Ducati Streetfighter S: Calidad

No se puede esperar de una moto derivada de la competición que sea la perfecta compañera de uso diario. La posición es mucho más deportiva que la de una naked al uso, aunque a nuestro entender, más racional que la de una Monster. Sin embargo, la gruesa horquilla invertida limita, y mucho, el ángulo de dirección, la altura del asiento dificulta las maniobras a baja velocidad y el embrague, aunque suavizado, llega a cansar en un uso urbano.

No, la Streetfighter es una moto que pide guerra, y si la usas en ciudad alguna que otra vez acabarás por hacer el macarra, saliendo de un semáforo con la rueda al aire o dejando clavados al resto de los mortales sobre sus motos más normales, aún babeantes ante la roja presencia de la impresionante Ducati. Otros aspectos que hablan de que esta moto no ha sido pensada para un uso cotidiano es la instrumentación, con mucha información y que ofrece datos más pensados para un uso deportivo que ciudadano o viajero.

La velocidad está reflejada en guarismos más bien pequeños, la navegación por los menús no es excesivamente intuitiva y accesorios distintivos como el DTC no tienen sentido en ciudad.


Jordi Aymamí
Fotos: Juan Pablo Acevedo
Agradecimientos a: Rebarsa y Cemesa

La alternativa

Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 

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