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Harley-Davidson Iron 883 Quarter Mile L. E.: ¡sírvete una Cafe Racer! 201312.250 euros – 883cc – 260 kg


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Harley-Davidson domina como nadie el arte de la exclusividad. Su enésima demostración se llama Quarter Mile Limited Edition, una Sporster Iron 883 ataviada certeramente para ensalzar el carácter Cafe Racer más setentero y, de paso, homenajear el pasado racing de la firma de Milwaukee ligado a las carreras de cuarto de milla. Su comercialización, tan sólo en España y Portugal, se limita a 25 cotizadas unidades...

Una capricho en el depósito peanut indica el número exacto de unidades de la última Harley-Davidson que llegarán a la península ibérica. Desde '01/25' hasta '25/25', y dos palabras: 'Limited Edition'. La impresión deja constancia del juego que tan bien practica la casa americana: el de la exclusividad. Transformar un modelo con la certeza de quien estudia y conoce los gustos que ganan fuerza entre los motoristas, y hacerlo con sutileza, maestría y calidad. Seguidamente, inducir el coleccionismo rellenando el molde tan sólo 25 veces... La nueva Quarter Mile Limited Edition nació así, bajo un pliego de condiciones redactado por los responsables de Harley en España y Portugal para incluir en su catálogo un modelo Sportster con accesorios originales que, según sus informaciones, son los más demandados últimamente. La composición finaliza con una motocicleta de acentuado estilo Cafe Racer sesentero en cuya estética encontramos acertados guiños racing a las harleys antepasadas que participaban en los 'piques' de cuarto de milla...

Pero la nueva Quarter Mile no es ni mucho menos una moto de carreras. Es más bien un objeto de culto forjado para el paseo. Es un complemento estético para el deleite. A estas alturas, no vamos a descubrirle a nadie la razón de ser de las legendarias harleys, motocicletas conceptualmente alejadas de la innovación tecnológica y que, precisamente por eso, gozan del respeto y admiración de quienes anhelan revivir cada día esos 'otros' placeres. Esas satisfacciones imperfectas...

Una posición que castiga lentamente la espalda y los brazos, las legendarias vibraciones que emanan del V-Twin y que transitan desde el puño del manillar hasta el último metatarsiano del pie, el intenso calor entre las piernas o, en definitiva, la rudeza general con la que las Harley-Davidson suelen manipular la habitabilidad de sus conductores... unos conductores que, sin embargo, han elegido su propio destino. Un enigmático efecto placebo los cura de todos esos males para convertir lo incómodo es especial, lo antiguo en vintage. El temblor del motor se convierte en un agradable masaje corporal, brazos y piernas asumen cada vez mejor su nueva postura y el dechado de incomodidades se diluye con armonía según pasan las horas. Todo empieza a encajar. Antes Harley que sencillo.

La vida en los semáforos se detiene. La Quarter Mile ha llegado a la ciudad y con un ligero golpe de gas se despiertan los infames truenos que habitan en cada uno de los cilindros y que escupen sus escapes Screamin'Eagle. Una estela grave y calurosa queda a su paso... allí estás, en los escaparates, donde te buscas con la mirada para comprobar que tu silueta reflejada no es un sueño de cristal. Es un pellizco que te devuelve a la realidad. 

La nueva Quarter Mile exhibe una exclusividad 'honoris causa'. No sólo es una Harley-Davidson. Es una edición limitada. Todos conocemos las infinitas posibilidades de personalización que la marca de Wisconsin permite mediante su grueso catálogo de accesorios originales. Tantas, que incluso cualquier persona puede transformar una Iron 883 básica (8.990 euros) hasta convertirla en algo casi idéntico a la versión Quarter Mile (12.250 euros). Al final de este artículo podrás encontrar los principales accesorios que equipa y sus precios oficiales. Obviamente, el valor añadido de un modelo del que sólo se han fabricado 25 unidades en todo el mundo es incomparable, pero si has llegado tarde a la cola de pedidos y ocupas el puesto 26 o posteriores, siempre tendrás la opción de hacértela tú mismo. Como quien elige la chaqueta de piel o las botas que más le gustan. Porque para eso está Harley, para ateos de las prestaciones y el confort, que desean complementar su 'disfraz' de motorista vetusto con una moto casi imperturbable al paso del tiempo capaz, por tanto, de ofrecer sabores del pasado. Harley-Davidson ha diseñado el patrón de una muy particular, para quienes ya lo quieren todo hecho... 

La customización que el fabricante estadounidense ha infundido a la Iron 883 para convertirla en la Quarter Mile consiste en la inclusión de numerosas piezas originales que completan, como ya hemos mencionado, un puzzle de estilo Cafe Racer. Algunos saltan a la vista, como la colorida pintura 'Limited Edition' que decora con un diseño conmemorativo la placa de la tapa del filtro del aire y el tanque de combustible (con una doble franja roja sobre fondo crema acompañada por el nombre de la marca y la palabra 'Racing'), la visera negra sobre el faro delantero de corte deportivo que marca fuertemente la personalidad del conjunto o los protectores de tubo de escape Screamin'Eagle con perforaciones Buckshot que dejan al descubierto el tubo colector.

Pero eso no es todo. Con un poco más de atención se pueden ver otros elementos exclusivos como el deflector delantero Sportster -moldeado por inyección con materiales de alta resistencia- que gracias a su forma de cuña estiliza el perfil de la Quarter Mile, o el kit de tapas que cubre las tuercas del eje delantero -con un acabado negro brillante- y el lateral del basculante y el eje trasero mediante una tapa fundida.    

Un moto que te hace sonreír, es una gran moto”. Las sabias palabras que Gonzalo -director de Motofan- me soltó el día que me acompañó a recoger la nueva Quarter Mile no dejaron de sonar en mi cabeza durante toda la semana que ceñí a prueba esta edición '0/25' (matriculada para actos de promoción y prensa). Tampoco me abandonó esa sonrisa a la que hacía referencia. Es casi imposible expresar por escrito y con absoluta fidelidad las sensaciones que te azotan al conducir una moto como ésta. Humildemente, necesitaría una brillantez de la que no dispongo. Por eso, para hacer entender al lector una ínfima parte de lo que se experimenta sobre algo así, acudo al concepto de la sonrisa permanente: una moto que es capaz de alegrarte el día con la intensidad y el fragor de un adolescente enamorado... es una gran moto. ¿Qué importa si vibra mucho o frena poco? ¿qué importa si tiene poca autonomía o es poco confortable? A los ojos de un enamorado, de un harlista, eso no importa... sólo importa que es capaz de arrancarte a base de graves pistonadas una sonrisa, cada vez que se lo proponga.

La Harley-Davidson Quarter Mile no se adapta a ti. Te adaptas tu a ella. Quizás el primer día vueles ensimismado a sus lomos, incapaz de mirar con objetividad. A partir del segundo ella se encargará de ponerte los pies en la tierra y descubrirás, como los matrimonios longevos, las miserias de la cotidianidad. Para sumergirse en la ciudad, esta Limited Edition no te pondrá muchas dificultades. Es estrecha y liviana. Te ayudará a circular entre los coches, salvando las distancias, casi como una naked ligera. Y en ese aspecto los retrovisores juegan a tu favor: con el kit Get-a-Grip de Harley, estos quedan por debajo del manillar sin que sobresalgan lo más mínimo, así que el tope de anchura de la moto lo marcan los propios puños que, por cierto, están realizados en una goma texturizada que mejora el agarre incluso bajo la lluvia. El manillar, otro accesorio que la diferencia de la Iron 883 básica, es un Sportster Drag Bar en negro satinado, más estrecho y plano. Tanto éste como los mencionados espejos retrovisores otorgan al vehículo un aspecto más minimalista y agresivo.

Su vida en la ciudad es bastante aceptable gracias, sobre todo, a un peso en orden de marcha de “tan sólo” 260 kg que no es excesivo y que permite incluso maniobrar en parado con bastante agilidad. Aquí ayuda mucho la combinación entre la escasa altura del asiento al suelo -735 mm-, la suspensión baja delantera y trasera y el rebajado punto de gravedad, para que los conductores de todos los tamaños apoyen sin problemas los dos pies en el asfalto.  

Como decíamos, las incursiones por la ciudad son correctamente agradecidas. Por supuesto que no es un vehículo práctico, pero tampoco es un vehículo difícil y afronta la urbanidad con otros tintes más 'espirituales'. Con su motor lleno buscarás la marcha más polivalente para circular por las calles sin necesidad de jugar excesivamente con el pedal y la maneta de cambio. Las fuertes aceleraciones de su bicilindro, tanto desde parado como en recuperación, te permitirán además dejar atrás los semáforos u otros vehículos con contundencia. Su tronador sonido será la guinda del pastel... ante la atenta mirada de la mayoría de transeúntes.

De eso es culpable el propulsor V-Twin, el archi-conocido Evolution de 883cc que, con su recubrimiento de polvo negro -cilindros, culatas y cubiertas de balancines-, potencia la estética 'dark' del vehículo. Está refrigerado por aire y ligado a un cambio de 5 velocidades. La transmisión secundaria es por correa dentada. Acuñado por algunos como Blockehead, este motor de 76,2 mm de diámetro por 96,8 mm de carrera ofrece una respuesta a bajas vueltas verdaderamente agradecida y su inyección electrónica dulcifica su funcionalidad. Aunque que nadie espere unas prestaciones reactivas. El petardeo se intensifica a medida que enroscas el puño y crece de vueltas a ritmo alegre pero no desternillante. 

No falta de personalidad, sino todo lo contrario, la Quarter Mile permite a su usuario disfrutar de la ciudad envuelto en rock&roll, un entorno que casi se puede considerar el idóneo para la Sportster de Harley-Davidson. Porque en autopista, no permite disfrutar de igual manera: la moto 'sufre' y hace 'sufrir'. Su ausencia absoluta de protección hace que por encima de los 120 km/h tu propio cuerpo se convierta en una inesperada cometa. Agárrate fuerte al manillar e inclina el cuerpo hacia delante (apoyando el trasero sobre la curvatura del asiento) para que la resistencia al aire sea más llevable. Todo vibrará a esas velocidades porque esta no es una moto para llevarla al límite. Y es que sus propios límites los impone, por ejemplo, un sistema de frenada nada ostentoso de dos discos de 292 mm. En una conducción animada se agradecería un segundo disco delantero para detener con más garantías la moto sin tener que recurrir tanto al freno posterior aunque -que conste- que para el uso que recibirá este modelo, o sea una conducción relajada, su dotación nos pareció suficiente.   

Un cosquilleo en los pies cuanto las rpm llegan a la zona roja te ayudarán a entender que es el momento de subir de marcha. Una ayuda improvisada. En ese preciso instante, desearás salirte de la autopista y apoderarte de una apacible carretera de curvas. Hasta el último tornillo de la Iron tiene una secuencia de ADN específicamente diseñada para el paseo. Baja marchas, destensa los músculos y prepárate para entender a esta Harley. Entre las 2.500 y las 3.000 rpm todo sucede con armonía. Las mariposas volverán al estómago y su rueda delantera de 19'' te ofrecerá una buena manejabilidad. Su paso por curva es estable y preciso siempre y cuando no pretendamos un pilotaje deportivo. Las suspensiones -de horquilla delantera y doble amortiguador regulable en precarga, anclados en el basculante- de tarado levemente duro según los cánones harlistas dejarán constancia en tu cuerpo de cada irregularidad en el asfalto, eso sí, pero también se aplomarán con más eficacia en otras lindes. Y es que la Quarter Mile entra en curva con nobleza, a pesar de que sus largas estriberas prohíben terminantemente las tumbadas: a la mínima rascarán el asfalto. Sus cualidades ruteras también quedan ligeramente limitadas por el estético pero reducido tanque de combustible tipo 'peanut': sus 12,5 litros de capacidad alargan la autonomía hasta los 180 km aproximadamente, así que calcula bien tu ruta para no meterte en apuros. Y para quienes todavía no han apreciado de cerca las fotos de la nueva americana, resaltar que su asiento Brawler es monoplaza. Casa a la perfección con la estética del conjunto, pero te obliga a viajar sin acompañante. Puede ser una desventaja... o no. 

Pero no estamos aquí para exponer las manías de la Harley Quarter Mile, que las tiene, ya que esta es una moto de pura admiración estética. Hereda el aspecto oscuro y compacto de la Iron 883, con sus acabados en negro, guardabarros recortados, llantas de 13 palos y ese aire rebelde que impregna cada ángulo. Los diseñadores de Milwaukee -a petición de los responsables de la filial española- han añadido, además de los ya citados, otros elementos que completan esta obra maestra de dos ruedas, como el tapón del depósito de combustible en color negro mate con el logo de Harley en el centro (que no incluye cierre con llave) y las estriberas y punteras de la palanca de cambios, todos estos elementos pertenecientes a la colección Diamond Black.  

El panel de instrumentos merece un capítulo a parte. Combina tecnología digital para el velocímetro y analógica para el tacómetro, y ofrece una completísima información al conductor que va desde información sobre el nivel de combustible o marcha engranada, hasta los kilómetros de autonomía, un reloj o varios trips. El cuadro está realizado con una retroiluminación regulable con botón, con más de 600 tonos de color disponibles, para que el piloto pueda seleccionar a su gusto los colores de la retroiluminación, la pantalla LCD y las agujas indicadoras y combinarlos con el color de la moto. Además, la iluminación varía dependiendo de la luz exterior para facilitar la lectura de toda la información.

En el plano de la seguridad, la nueva versión de la Iron 883 también recibe de serie el sistema Smart H-D de última generación, con un llavero con mando a distancia de manos que incide automáticamente las funciones electrónicas de seguridad de la moto: te acercas y se activa, te alejas y se desactiva. 

No puedes dejar de mirarme

Atávica. Exclusiva. Apabullante. La nueva Harley-Davidson Quarter Mile L.E. regala momentos inigualables. Sobre todo para quienes no estén acostumbrados a vivir encima de una Harley, es decir, no acostumbrados al apabullante gorgoteo de su bicilindro, al encanto de su tacto, a la arquetípica belleza custom, a sus deseadas incomodidades... o simplemente a la vista clavada y constante del mundo que las rodea. Pero incluso los harlistas, aquellos acostumbrados, verán en este nuevo modelo algo especial, un halo inevitable de exclusividad. Que sea una edición limitada de Harley ya da por supuesto un valor más duradero. Y si eres de los que te gusta trabajar en tu propia montura, por menos dinero de lo que cuesta la Quarter Mile (12.250 euros) podrás hacértela tu mismo. Suma lo que cuestan sus accesorios principales al valor de una Iron 883 y las cuentas te saldrán.

La nueva Quarte Mile, como buena Sportster, es una moto para disfrutar con ciertas licencias de la velocidad. Pero principalmente, y como buena Harley-Davidson, para disfrutar de la carretera... del durante. Equípate para la ocasión. Es indispensable. Tu chupa de piel favorita, jeans y botas. Sírvete una Cafe Racer complementando tu look y recorre una bonita carretera. El exclusivo aroma custom más racing, inundará tus sentidos. 

Principales accesorios originales Harley-Davidson en la Quarter Mile:

Deflector delantero Sportster (149,93 euros)

Visera del faro (149,93 euros)

Asiento Brawler (337 euros)

Manillar Sportster Drag Bar (87 euros)

Kit de tapas de tuercas eje delantero (50 euros aprox.)

Puños Get-A-Grip (99,93 euros)

Velocímetro digital/tacómetro analógico (374 euros)

Protectores tubos de escape Screamin’ Eagle (187,43 euros)

Tapón del depósito de combustible – Diamond Black Collection (62,44 euros)

Estriberas y puntera de la palanca de cambios Diamond Black (99,93 euros)

Kit de tapones de tornillería del basculante (54,93 euros)

Kit de las tapas del eje trasero con el logotipo Bar & Shield (68,68 euros)

Restaurante RIBS Diagonal Mar

En Motofan queremos agradecer la acogida y el buen trato recibido por los responsables del restaurante RIBS Diagonal Mar, en Barcelona, en donde están ambientadas muchas de las fotografías que componen la galería de este artículo. La nueva Harley-Davidson Quarter Mile se fundió a la perfección con la decoración 100% original (traída de los EE.UU. en dos o tres viajes al año y adquirida en mercados y ferias de Florida) que exhibe este restaurante especializado en una completa oferta de carne asada y complementos texanos y un referente en la capital catalana de la típica gastronomía de los Estados Unidos. Son famosas sus costillas a la parrilla. Todo está cuidado hasta el más mínimo detalle en este local de 700m2, como el mural de Coca-Cola de la entrada, realizada por copistas autorizados del Museo del Prado. Además de la comida y la decoración, los clientes podrán también disfrutar en ocasiones de música en directo, sobre todo 'country'. 

 
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Comentarios (1)

  • Agifeexcede
    Agifeexcede 28-07-2013

    try this top online casino online bonus.

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