Harley-Davidson Livewire (prueba): La Harley de nuestros hijos


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Atravesamos medio planeta para acudir a la presentación mundial del 'relámpago' de Milwaukee, una Harley-Davidson que te hará vibrar... ¡Pero de otra manera!

Se puede decir que el día que viajé a la presentación de la Harley-Davidson Livewire fue el más largo de mi vida. Transcurrió el pasado viernes 12 de julio, y duró ...¡33 horas! Es lo que tiene salir de Barcelona y pasarte el día en los aviones para llegar a Portland, donde el desfase horario respecto a España es de 9 horas menos. Allí, en Oregon, en la costa del Pacífico noroeste de los EEUU, nos esperaba la gran novedad 2019 de Milwaukee. Un viaje largo pero recompensado con la oportunidad de ser uno de los pocos medios españoles en probar la Livewire (algo así como 'cable vivo' en español), y en despejar todas las incógnitas que había levantado una moto que se mezcla como agua y aceite en el catálogo de la marca.

¿Hasta dónde ha llegado Harley-Davidson, un longevo fabricante de motos custom tradicionales, con esta revolucionaria e hyper-tecnológica naked eléctrica? ¿Cómo va en realidad? ¿Cuánta autonomía nos ha dado? ¿Qué velocidad máxima pudimos hacer? ¿Cómo se comporta en una carretera de curvas? ¿Cuánto pesa? ¿Cómo acelera? ¿Qué tecnología aporta?

Volvimos de América con todas las respuestas. También con la sensación de que HD se la ha jugado, desarrollando un producto en las antípodas de su know-how, y que ha salido airoso. No esperan grandes resultados comerciales a corto plazo con la Livewire, una moto que, sin duda, se adelanta varios años a lo que será el gran desembarco eléctrico, pero con la que la casa de Milwaukee quiere demostrar, sobre todo, que allí las cosas están cambiando radicalmente, fijando el rumbo hacia terrenos inexplorados.

Una eléctrica es la mejor forma de curar de espantos a los puristas, que tendrán que ver cómo llegan en los próximos años harleys de toda índole, desde maxitrails, hasta streetfighters o patinetes, y que este sacrificio o ruptura de su férrea filosofía tiene que ser lo que cambie las tornas de los titubeantes balances más recientes. A todos ellos, para su tranquilidad, hay que decirles que nadie les va a obligar a conducir una Harley que no deseen, y que la marca seguirá ofreciendo sus clásicas monturas.

Pero volvamos a la Livewire, un proyecto que tras cinco años de desarrollo, se ha consumado: Harley la 'enchufa' en sus concesionarios a partir de septiembre, a un precio de 33.700 €. En España, tan sólo hay dos puntos de venta, Makinostra en Madrid y Harley-Davidson Barcelona. El precio, obviamente, es elevado y su primer hándicap. Poseerla será cosa de coleccionistas y adinerados, afortunados que tendrán a su disposición una de las aceleraciones más brutales que existe en el mercado. Y que también podrán aparcar en su garaje uno de los mayores hitos en la historia de la marca y de la industria.

¿Moto? ¿Eléctrica? ¿Harley?

Si me preguntan hace años que cual sería la primera de las grandes marcas en comercializar la primera motocicleta (no scooter) eléctrica, nunca hubiera pensado en Harley (ni yo, ni el mismísimo Nostradamus), o al menos hubiera sido la última en pasarme por la cabeza. Y todos sabemos el porqué. En el mercado ya encontramos desde hace tiempo motos enchufadas, casi todo marcas nativas en la electricidad (Zero, Energica, Brammo, Volta, Victory, etc.), que van haciendo camino ante la pasiva mirada de los principales fabricantes del sector, que van presentando prototipos sin muchas prisas, pero que todavía no consideran que haya llegado el momento oportuno. Ellos sabrán...

Así que la que menos papeletas tenía para lanzarse a la piscina, ha ejecutado un salto desde el trampolín más alto, con doble tirabuzón. La Livewire nos dejó a todos en shock cuando fue desvelada allá por 2015. Ahora parece que ya estamos acostumbrados a la idea, tras el goteo de información con la que la firma americana nos ha tenido expectantes estos años. A todo esto, lno es un proyecto menor o de calentamiento... Es una moto ambiciosa tanto desde un punto de vista de innovación tecnológica como de aspiraciones deportivas, dos terrenos en los que precisamente HD no acumula mucha experiencia.

Dicen en Milwaukee que es la primera piedra de un proceso de electrificación en su gama (`parte de nuestro futuro', afirma su CEO Matt Levatich), y que entre sus nuevos retos está el lanzamiento de más vehículos eléctricos, que acompañarán a la que será la porta estandarte de todas. Y es que Harley no ha empezado de menos a más, si no al revés... Así que, al menos, seamos puristas o no, hay que valorar su atrevimiento. Dicho todo esto -tenéis que perdonarme tamaña introducción, pero la ocasión lo merecía- vamos a por faena y a explicar cómo va.

Harley-Davidson Livewire: A bordo

Su tamaño es compacto, como el de una naked de media cilindrada -la Ducati Monster 821, por ejemplo-, así que cuando pasas la pierna por encima y la cabalgas, la primera sensación es de confianza y control. La altura del asiento es asequible, de 780 mm, y facilita apoyar los pies en el suelo. Mucho mejor así, ya que sus 249 kilos (elevado pero no excesivo) pueden resultar algo pesados y en las maniobras en parado o a baja velocidad requieren que estemos bien asentados.

El asiento es estrecho, y el falso depósito que nos queda delante, también. La postura no es para nada custom y vuelve a equipararse a la de una naked normal, con los pies sobre las centradas estriberas, las piernas flexionadas, la espalda erguida y el manillar cercano. Es una ergonomía confortable ante el paso de los kilómetros y, al mismo tiempo, adaptada a una conducción deportiva, pues la maniobrabilidad sobre el manillar es alta y el habitáculo permite al conductor una buena movilidad.

Seguimos analizando el habitáculo y vemos que la Livewire se alimenta por el mismo sitio que una de gasolina. Donde iría el tapón de combustible, encontramos una tapa con pulsador que esconde el enchufe por donde recargarla. El cable para conectarla a la fuente de alimentación (un enchufe doméstico estándar de 220 V es válido) se guarda bajo el asiento. En un máximo de 7 horas, la batería se recarga al 100%. Otra posibilidad es acudir a una estación de carga rápida DC (DCFC) de un concesionario -en España, de momento, sólo hay los dos mencionados, y en toda Europa 120- que permite una carga total en una hora.

Tecno-harley

Con la llave en el bolsillo, pulsé el botón de encendido. Se empieza a sentir, sobre todo en la estribera, como una pulsación, una especie de 'latido' cardíaco interno que nos indica que la Livewire ha cobrado vida. La espectacular pantalla táctil TFT de 4,3 pulgadas se ilumina con el logo de la marca. Ofrece una perfecta visibilidad, incluso en un día soleado. Después, un mundo de información y menús, seleccionables desde la apiñada botonería del manillar, para controlar todas las posibilidades de ayudas a la conducción, que son numerosas.

Electrónicamente, la Livewire equipa avanzados sistemas de toda índole para controlar las fuertes sacudidas de su motor y adaptarse al entorno: dispone de un paquete de asistencia llamado Reflex Defensive Rider Systems (RDRS) que utiliza, mediante una unidad de medición inercial de seis ejes (IMU), el Antibloqueo en Curvas (C-ABS), el Control de Tracción en Curvas (C-TCS) y el Sistema de Control de Freno Motor (DSCS) para adaptar las prestaciones de la motocicleta a la tracción disponible durante las fases de aceleración, deceleración y frenado.

También cuenta con siete modos de conducción -Sport, Road, Eco, Rain y tres personalizables- que gestionan el rendimiento y el nivel de intervención del propio RDRS. Cada mapa combina de forma específica la cantidad de potencia (que regula la velocidad máxima de aceleración), regeneración (como un efecto de retención cuando se cierra el acelerador), respuesta del acelerador y de ajustes del control de tracción. Todo un galimatías electrónico en los primeros instantes pero al que uno se va familiarizando. La moto es una desbordante fuente de potencia y las ayudas son bien recibidas para domesticarla...

La tecnología está a la última con toda la iluminación led y un servicio H-D Connect que proporciona conectividad con tu móvil, mediante una app que estará disponible a partir de este otoño, informando del estado de la moto, notificaciones de mantenimiento, alertas de robo, etc. También ofrece conectividad Bluetooth para su uso con un smartphone y unos auriculares inalámbricos a través de la pantalla táctil.

Es una harley, pero no una custom...

'The Company' da por hecho que rompe los esquemas mentales de sus seguidores, no sólo por su tipo de propulsión, sino también por la total ausencia de las señas de identidad o rasgos típicos del universo Harley. La fisonomía de la Livewire nada tiene que ver con el estilo custom, y se encuadra en el segmento de nakeds deportivas. HD ha diseñado una moto de líneas modernas, de estética vanguardista. Gana protagonismo visual la pieza que protege el faro frontal a juego con el 'falso' depósito -disponibles en amarillo Fuse anodizado, naranja Fuse anodizado y Vivid Black-, así como el guardabarros trasero que abraza la rueda e integra la matrícula y luces.

Queda muy resaltado también el motor, algo habitual en todas las harleys donde el V-Twin suele ser foco de todas las miradas. Los diseñadores han respetado esta tradición y han decidido destacar el motor eléctrico Revelation con unos relucientes cárteres, siendo el único elemento de la moto de color metálico. Se trata de un propulsor de imanes permanentes que ofrece una potencia nominal de 105 CV y un par motor de 116 Nm. Está refrigerado mediante una camisa de agua, que circula gracias a un pequeño radiador.

Y una reflexión: estamos acostumbrados a que HD no facilite en sus fichas técnicas la cifra de potencia máxima de sus motos, argumentando que lo importante en ellas es la experiencia de conducción, pero en este caso no hubo secreto de sumario... En la Livewire, la potencia sí importa. La casa se ha empeñado en sacar una moto que haga flipar con su brutal capacidad de traccionar a hasta los más expertos pilotos, y para eso ha puesto la tilde en el apartado de las prestaciones. Sin tapujos.

La batería

La Livewire se vertebra entorno a un chasis totalmente nuevo, que consiste en dos piezas de fundición a de aluminio, de gran ligereza y rigidez, que atornilladas enjaulan en su interior la enorme batería de alta tensión de 15,5kWh encargada de la alimentación y denominada RESS (Sistema de Almacenamiento de Energía Recargable). Está compuesta por células de iones de litio. Esta batería está envuelta en una carcasa de aluminio fundido, cuyos laterales están aleteados, para disipar el calor. Las pequeñas tomas de aire de la carrocería, que dirigen aire hacia la parte superior de la carcasa, ayudan a tal fin. El resultado es que la Livewire es una harley 'fría': tras decenas de kilómetros a toda mecha, tocamos la batería con las manos y ésta no emitía el más mínimo calor, con todas las ventajas que esto supone en términos de confort en el habitáculo. Estamos ante la primera harley que no 'achicharra' entre las piernas...

Hay otra batería adicional de iones de litio de 12 V, que proporciona la energía para el arranque y el reconocimiento del llavero manos libres. La RESS dispone además de un sistema de recuperación de la energía (la cantidad depende del modo seleccionado), que se lleva a cabo a través del propio motor cuando sueltas el acelerador, y que se siente como un efecto de retención del motor.

El sistema de baterías de alto voltaje tiene una garantía de cinco años con un kilometraje ilimitado. Asimismo, en la Livewire no hay que cambiar el aceite del motor y no hay ni bujías, filtro de aire o transmisión primaria que controlar, así que el mantenimiento se ciñe a la inspección de la correa de transmisión, el aceite de la caja de engranajes, el líquido y las pastillas de freno, así como de los neumáticos.

Y entonces, ¿Cómo va?

Cuesta explicarlo con palabras. Su aceleración es tan contundente y particular que es difícil trasladar las sensaciones que uno vive encima de esta moto. Voy a intentarlo. Cuando salimos del hotel en dirección a las afueras de Portland, todos empezamos a flirtear con el acelerador, pero obviamente la ciudad es como una jaula para un halcón, y entre semáforos no hay espacio suficiente para hacerla 'volar'. Pero pudimos anotar entretanto que la Livewire es un vehículo que encaja en el tráfico urbano. Como explicábamos, es accesible y se maneja con facilidad, de forma que usarla cada día podría ser también uno de sus propósitos.

Además, no emite calor, y el tacto del gas es ultra-fino, preciso y suave. Por supuesto, no existen vibraciones, y tampoco andas subiendo y bajando marchas, pues su cambio es automático como en un scooter (no hay embrague ni pedal izquierdo) así que todo es confort encima de ella. El único hándicap es su elevado peso, pero la verdad es que esperábamos que se notara más; gracias a su buena centralización de masas, la maniobrabilidad a baja velocidad es correcta.

En los semáforos, se hace el silencio. Incluso podíamos intercambiar comentarios entre los periodistas sin ningún problema. Y ya cuando aceleras, la Livewire emite un característico silbido o agudo zumbido (emitido por el conjunto de engranajes que hace girar el eje de salida del motor), que inevitablemente recuerda a aquellas peliculeras vainas de la Guerra de las Galaxias. Poco después descubriríamos que la 'fuerza nos acompañaba'...

Llegamos con ganas a la carretera que la organización nos había previsto. Un revirado asfalto alternado con largas rectas entre bosques, donde pudimos darle finalmente rienda suelta. He de reconocer que, en realidad, no sé cómo va la Livewire. Es decir, no tengo referencias en esta categoría eléctrica más allá de algún scooter que ha caído entre mis manos. Así que no sé si va mejor o peor que otros modelos de la competencia. Lo que sí se es que esta harley te hace vibrar, pero de otra forma..., no mediante los vaivenes de un V-Twin, sino mentalmente... cuando enroscas el acelerador sin titubeos, la moto te impulsa hacia delante como un tirachinas gigante, con una patada de nota, con un par nunca antes experimentado que, en las dos/tres primeras veces que la experimentas, no puedes evitar una sonrisa nerviosa..., pensando '¡quiero más!'.

La cuestión es que la Livewire acelera de 0 a 100 km/h en tres segundos (y de 100 a 130 km/h en 1,9 segundos), una cifra bastante impresionante, mucho mayor que cualquier moto de gasolina de 100 CV; más bien, está a la altura de una superdeportiva de 1000cc, aunque con una 'pequeña' diferencia: desde el mismo instante que abrimos el acelerador, ya disponemos de todo el par motor, generando un empuje siempre constante. Es lo mismo que decir que en la americana la curva de par es plana, mientras en motos convencionales, ésta asciende para luego descender. En la práctica, es un todo o nada. La harley es un torrente de prestaciones, intenso, constante y caudaloso, con una entrega sin sobresaltos ni tirones: empuja con todo de forma inmediata, con regularidad y desde el primer metro. La velocidad máxima está capada electrónicamente en los 180 km/h.

No sólo acelerones

Pero la Livewire no sólo tiene vocación de dragster 'devoradora' de rectas. Además, la parte ciclo acompaña con eficacia para poder disfrutar también de una carretera de curvas. A su ligero chasis lo escoltan unas suspensiones comprometidas con cierta deportividad: una horquilla invertida delantera con barras de 43 mm y un monoamortiguador trasero, ambos firmados por Showa y completamente regulables. Tuvimos la oportunidad de meterlas en un 'fregao', sobre asfaltos rotos y bacheados, a ritmos altos, y podemos decir que se comportaron con bastante entereza.

El tren delantero trabaja aplomado, copiando el asfalto eficazmente, para un buen control de la trayectoria; en un par de ocasiones, se desconectó mínimamente el sobrepasar alguna irregularidad yendo rápidos, pero en términos generales su rendimiento es alto; el trasero también deja el pabellón alto y a pesar de las rabiosas aceleraciones, no genera un hundimiento excesivo. La sensación es que la moto viaja muy plana, acelerando y frenando, ofreciendo mucho equilibrio.

Y la frenada está a la altura. Las pinzas de freno delanteras Brembo Monoblock que actúan sobre dos discos de 300 mm ofrecen todo el mordiente necesario que se le puede pedir a un equipo encargado de detener una moto de 250 kg. El tacto es progresivo. Los neumáticos Michelin Scorcher Sport que calza de serie tienen las medidas habituales en el segmento naked (120/70 y 180/55) y ofrecen un buen agarre. A nivel de geometrías, la Livewire se comporta con mucha naturalidad, con un paso por curva preciso, una alta reactividad de movimientos y facilidad en cambios de dirección. Ayuda en este sentido también la buena centralización de las masas. Es corregible en curva y gracias a esa 'simpleza' mecánica' no se perciben transferencias ni inercias indeseadas.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue, sobre todo en una primera fase, la carencia total de referencias. La Livewire no funciona como una moto normal, y por tanto no se comunica con el piloto de la misma manera. De hecho, al principio parece no transmitir nada. Cuando te acercas a toda velocidad a una curva, no hay sonidos mecánicos, traqueteos o señales que te permitan entender lo que está pasando. La moto es un témpano. Y hay que acostumbrarse a su mudez. Entender que, aunque dispone de cierta retención por el sistema de regeneración de energía cuando soltamos el acelerador, no hay el mismo freno motor que en una convencional, no se reducen una o dos marchas antes de encarar la curva, y hay que frenarla prácticamente sólo con los frenos; en el paso por curva, existe cierta retención, ligera y constante en función del modo elegido, que debemos llevar interiorizada para que todo fluya.

Y el tacto de gas está siempre preparado y es tan preciso, que hay que modularlo bien mientras giramos, pero obviamente sin la ayuda del habitual embrague. No podemos, como en una moto normal, entrar bajos de vueltas, y en mitad de la curva abrir gas a tope para subir de vueltas el motor buscando el régimen óptimo que nos saque con fuerza de la curva; aquí el 'régimen' siempre está en su punto, listo para catapultarte, algo que no querrás que pase en medio de la curva... Lo bueno es que siempre te da margen de corrección, y si por cualquier cosa tienes que soltar gas en medio de la curva, el motor no desfallece, y puedes retomar la aceleración tal y como la habías dejado pues la moto te impulsa siempre con la misma intensidad, todo bajo la supervisión de un control de tracción con asistencia en curva que gestiona a la perfección el entusiasmo del conductor. Son sensaciones que se van asimilando, y cuando eso pasa, cuando nos adaptamos a ella, esta moto es pura diversión.

¡Ah! Se me olvidaba algo tan 'irrelevante' como la autonomía. Pues bien, tras una mañana usando la moto a nuestro antojo (es decir, 'a saco') pudimos hacerle 100 kilómetros, y el display indicaba que todavía le faltaba una autonomía de casi otros 50 km más. Harley declara que, en un uso más moderado y/o por ciudad, podría llegar a proporcionar hasta 235 km. ¿Suficiente? Pues para usarla cada día en la ciudad, más que sobrada; para una ruta dominguera con amigos, algo justita; y para un viaje... Harley dispone en su catálogo de una nutrida gama de motos Touring.

El sueño americano

Durante décadas, Harley-Davidson se ha enorgullecido de las vibraciones tan características de sus V-Twin que mediatizaban la experiencia del conductor. Era el rasgo definitorio convertido en una religión para los harlistas. Ahora, ha trabajado durante un lustro para mitigarlas...

La Livewire tampoco anuncia tu llegada a bombo y platillo cuando te acercas a la terraza donde te esperan tus colegas. Por eso la mayoría de estos puristas no la verán con buenos ojos... Lo tienen tan fácil como mirar en otra página del catálogo.

En Milwaukee han visto el futuro, y allí hay Hondas, Yamahas, Ducatis, Kawasakis, y BMWs eléctricas... Y también hay Harleys eléctricas. Más tarde o más temprano, pero así será, aunque seamos muchos a los que no nos guste ver un futuro sin pistones ni bujías. Así que The Company ha decidido dar ya el primer paso, no con una moto dirigida a las grandes masas, sino con una premium, muy elitista, una cualidad que ha definido a la casa durante tantas gloriosas décadas. La Livewire no te la comprarás tú, ni tu vecino, ni yo... Es una de esas 'rarezas' que veremos en contadas ocasiones por la calle, pero algún día será toda una pieza de coleccionista: la primera Harley-Davidson eléctrica de la historia.

Además, este nuevo modelo no sólo son fuegos artificiales de electrificación, también rompe moldes con un dinamismo opuesto a lo conocido hasta ahora en la marca: es la Harley más adaptada a un uso en carretera de curvas de todos los tiempos. La eficacia de su parte ciclo se pone a la altura de las inmensas prestaciones de su propulsor Revelation para enlazar sin perezas, ni grandes masas suspendidas que mover, ni grandes pesos que trasladar entre curva y curva... De hecho, sólo las Street 750 son más ligeras que la Livewire, que tiene un peso parecido al de la mayoría de Sportster, a pesar de llevar esa pedazo batería en el centro que parece pesar una tonelada. Es una Harley que puede 'competir' en un tramo revirado con cualquier otra moto deportiva, y superar a la mayoría. Es la primera representante de una nueva generación de Harleys que, seguramente, sirva en el futuro a una nueva generación de motoristas, de harlistas...

Highlights Harley-Davidson Livewire 2019

Precio: 33.700 €

Motor eléctrico H-D Revelation

Potencia de 105 CV y par motor de 116 Nm

Batería de alta tensión de 15,5kWh con sistema de recuperación de la energía

Autonomía declarada de entre 152 y 235 km

Peso total de 249 kg

Aceleración de 0 a 100 km/h en 3,0 segundos y de 100 a 130 km/h en 1,9 segundos

Twist-And-Go: no requiere embrague ni cambio de marchas

Recarga en enchufe doméstico de 220 V , del 100% en 7 horas

Ligero chasis de fundición de aluminio

Horquilla invertida de 43 mm y monoamortiguador, ambos Showa y regulables

Pantalla táctil a color de 4,3 pulgadas TFT

El paquete de asistencia Reflex Defensive Rider Systems (RDRS) utiliza el Antibloqueo en Curvas (C-ABS), el Control de Tracción en Curvas (C-TCS) y el Sistema de Control de Freno Motor (DSCS)

Siete modos de conducción seleccionables

Iluminación led y conectividad con app y Bluetooth

Disponible en tres colores: Yellow Fuse, Orange Fuse y Vivid Black

Fotos de la Harley Davidson Livewire

Fotografías por: Harley-Davidson Press
 
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Comentarios (1)

  • CARLOS
    CARLOS 22-07-2019

    Por fin algo nuevo!!!!!!!!!!!!!!
    El catalogo de HD es ABURRIDISIMO!!!!!!!!!!!!!
    La ultima vez que vi algo novedoso en Harley fue (y es) con la V-ROD.
    Los felicito por apostar a las nuevas generaciones y al futuro.
    Los viejos "puristas" ya estan desapareciendo.
    Las nuevas generaciones apuestan a cuidar el planeta

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