Harley-Davidson Softail FXDR 114 (prueba): ¡Carguen, apunten, aceleren!


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La décima Softail es una exclusiva Dragster con el Big Twin Milwaukee-8 de 160 Nm y una obesa goma trasera de 240, diseñada para dispararse en las rectas.

Ya necesitamos todos los dedos de las dos manos para contar el número de modelos que integran la gama Softail de Harley-Davidson. No ha pasado un año desde que la compañía americana nos diera a conocer aquí en Barcelona la profunda transformación sufrida por esta legendaria familia que, manteniendo la amortiguación trasera escondida para una apariencia rígida, estrenaba un chasis y un motor totalmente nuevo que suponía un avance total a nivel dinámico. A los ocho modelos que desembarcaron inicialmente se sumó a principios de este año la Softail Sport Glide (también testada en Motofan), y para redondear la saga, H-D desvelaba el pasado mes de agosto la nueva Softail FXDR 114, que se convierte en la gran novedad para 2019 de la casa de Milwaukee, más allá de ciertas actualizaciones en las gamas Touring, Trike y CVO.

La única Softail 'sin nombre' (tan sólo usa la clásica sopa de letras de Harley, en este caso FXDR, que identifica la familia y el modelo, y el 114 en referencia al cubicaje de su propulsor) se convierte además en el último eslabón de la gama, alcanzando los 26.700 €, y no hay duda de que encarna el extinto espíritu de las V-Rod que como sabemos, junto con las Dyna, fue jubilado hace apenas un año para agruparse en una única familia Softail.

INSPIRACIÓN DRAGSTER

Recuperando y actualizando el concepto Power Cruiser que durante casi dos décadas habían representado las desaparecidas V-Rod, las señas de identidad de fuerte inspiración Dragster de la nueva FXDR son inequívocas y la convierten en una moto de gran singularidad dentro del catálogo de Milwaukee, por su aspecto moderno y que la aleja de los estereotipos clásicos de la mayoría de Harleys.

Su aspecto minimalista a la par que musculoso, con asiento monoplaza y colín recortado, bajo centro de gravedad y larga separación entre ejes junto a su anchísimo neumático trasero con medidas 240/40 de 18 pulgadas enseguida nos recuerdan a esas espectaculares motos que se encabritan con el semáforo verde en las competiciones estadounidenses de aceleración en el cuarto de milla.

De esta esa misma filosofía, aunque más 'terrenal' y adaptada al uso en carretera, se empapa esta exclusiva FDXR, una máquina más centrada en seducir la muñeca de su conductor a base de contundentes aceleraciones que a base de ágiles pasos por curva. Algunas de sus geometrías llegan hasta donde no había llegado ninguna otra Harley: es la más larga de la familia (2.425 mm) y bate récord de batalla de toda la marca, llegando a unos extraordinarios 1.735 mm entre ejes que proclaman la voluntad de esta montura de destacar principalmente en términos de estabilidad sobre el rectilíneo.

MOTOR MILWAUKEE-EIGHT 114

Al igual que las Touring y sus hermanas Softail, la FXDR cuenta con la última generación del Big Twin de la casa, el Milwaukee-Eight, un propulsor lanzado en 2016 que supuso un gran paso adelante respecto a su antecesor tanto en términos de prestaciones, con mayor potencia máxima y una curva de par más plana, como en comodidad de uso, pues lograba reducir en gran medida las vibraciones y sensaciones térmicas. Se trata de un bicilíndrico refrigerado por aire con cuatro válvulas por cilindro. En este caso se ha optado por la versión intermedia de 1.868 cc o 114 ci -existe también la de 107 y la de 117- que alcanza una cifra de par medio brutal, 160 Nm a 3.500 rpm. Es la misma que montan la Fat Bob, Breakout, Fat Boy y Heritage Classic, aunque para este modelo se ha optado por equiparle una nueva toma de admisión 'Heavy Breather'con filtro de aire a la vista orientado opuestamente al sentido de la marcha, un sistema de escape dos en uno, con el catalizador situado en el colector, y un gran silencioso de corte deportivo, con los que se logra incrementar sutilmente la potencia.

Aquí radica uno de sus principales atractivos, la contundencia de este V-Twin se alía con el diseño de la moto de extremadas cotas, y el resultado es el de una capacidad de aceleración imponente. Recordemos que una unidad estándar de la FXDR fue capaz de lograr en el cuarto de milla (400 m.) del pasado Campeonato Pro Stock de la NHRA de Denver un tiempo de 11,4 segundos, todavía menor con las preparaciones Screamin'Eagle Stage IV montadas.
Las carreteras griegas de los alrededores de Tesalónica, ciudad escogida por los responsables de H-D Europa para organizarle a la prensa internacional una primera toma de contacto el pasado 7 de septiembre, nos sirvieron para comprobar esta tremenda capacidad de empuje que no cesa desde que abrimos gas hasta que las revoluciones del motor tocan su techo. Ya había pasado por nuestras manos en anteriores ocasiones este Milwaukee-8, incluso en su versión 114, con conclusiones siempre excelentes gracias a su tacto refinado, suavidad de marcha y prestaciones, que lo convierten en una de las mejores mecánicas paridas por The Company.

DIETA DE ALUMINIO

Y para sacar lo mejor de ese propulsor, en H-D han tomado la inédita decisión de usar aluminio en su parte ciclo. La FXDR utiliza el mismo y rediseñado bastidor de acero de la familia que, manteniendo el aspecto rígido clásico, incrementa considerablemente respecto al anterior chasis su robustez y ligereza, sin embargo, la FXDR presenta importantes novedades.
Dispone de un basculante de aluminio que logra reducir su peso casi a la mitad respecto a los de acero de sus hermanas (6,2 kg frente a 10,8 kg) y de un subchasis de tubos, semimanillares y unas llantas del mismo material -la delantera de cinco palos y la trasera lenticular- que, junto a un colín y unos guardabarros delantero y trasero fabricados en plástico (en lugar de chapa), han logrado reducir considerablemente el peso del conjunto y dejarlo en 289 kg (303 kg en orden de marcha), el menor entre las Softail con motor 114 pc y uno de los más reducidos de toda la gama, parejo al de las 'livianas' Street Bob y Low Rider.

En las carreteras cercanas a la citada ciudad helena pudimos poner en práctica las extremadas cualidades de esta FXDR 114 que, desde luego, genera una sensación a bordo que incita al desmelene, a arrancarle hasta el último del centenar de caballos de los que dispone. Las unidades disponibles para esta toma de contacto eran monoplazas, que es como se venden de serie, aunque se puede sustituir la tapa del colín por un asiento e instalar reposapiés para que un pasajero viaje en algún tramo corto pues su confort no será alto.

Subidos a ella, adoptamos una postura tirando a deportiva pero sin exagerar. Con el asiento estrecho y a tan solo 720 mm alzado del suelo, apoyar los pies es realmente cómodo, facilitando las maniobras en parado. En marcha, hay que estirar los brazos para agarrarse a los semimanillares planos anclados directamente en la parte superior de las horquillas, al igual que las piernas que quedan casi en posición recta para apoyar los pies sobre las adelantadas estriberas. Un triángulo ergonómico adaptado a la personalidad dragster de esta moto que no castiga enseguida pero que tampoco incita a planear largos viajes a sus lomos.

EL 'BALÓN' PROTAGONISTA

Por supuesto, todo queda 'mediatizado' por ese anchísimo neumático trasero casi desnudo (el recortado colín y el guardabarros anclado al basculante lo dejan al descubierto casi por completo) y esa interminable batalla que, sobre el papel, deberían restarle maniobrabilidad y capacidad de inclinación. Sin embargo, en la práctica, no se siente tan dificultosa como imaginábamos.
Con un avance de 'sólo' 120 mm
(entre las Softail, sólo el de la Fat Boy es menor) y un ángulo de dirección de 34 se ha logrado mejorar su comportamiento e incrementar su perfil sport para poder enlazar curvas con una correcta agilidad. En tal sentido, las suspensiones de la moto (horquilla invertida de 130 mm con tecnología de cartucho interno sin regulación, y amortiguador trasero con regulación remota de la precarga) se elevan más que todas sus hermanas Softail y las estriberas se adelantan para lograr la mayor capacidad de inclinación -32,8 -, y esto permite que podamos tomar las curvas sin andar rascando las estriberas a primeras de cambio.

De todas formas, a pesar de todos esos esfuerzos por lograr que la moto ofrezca cierta agilidad, el mayor de sus atractivos sigue residiendo en su capacidad de empujar hacia delante. Su gordo Michelin Scorcher posterior y sus geometrías de custom aceptan encantadas las sacudidas del fuerte propulsor, para disfrutar entre semáforos o en esas largas rectas tan frecuentes al otro lado del charco, menos buscadas por los motoristas europeos. En Grecia constatamos en ruta esa ligera resistencia de la goma trasera de sección muy plana a balancearse de un lado a otro, pues entre perfil derecho e izquierdo hay una 'llanura' que superar. La conducción ha de ser decidida, usando más el peso del cuerpo para hacerla girar que la acción de nuestros propios brazos. El paso por curva ha de estar bien planeado, abriéndolo lo suficiente para prever su subviraje y conscientes de que una vez en el interior, no hay mucho margen de improvisación.

El hecho es que cuando asumimos estas idiosincrasias dinámicas, la conducción de la FXDR es excitante, redondeando bien la curvas y aprovechando la elasticidad y gran patada en bajos y medio de su motor y la rigidez del conjunto para llegar enseguida a la siguiente curva. En tramos amplios emerge una buena manejabilidad y es en los cerrados donde cuesta más llevar el neumático trasero hasta sus confines. El amortiguador trasero de corto recorrido penaliza el confort sobre todo al superar baches y puede acabar castigando los riñones del conductor, así que sería conveniente aumentar la precarga para minimizar esos latigazos cuando hace tope. La frenada -dos pinzas axiales de cuatro pistones fijos delante y una pinza trasera de dos pistones flotantes- ofrece una potencia adecuada para esta moto y sólo el ABS parece saltar más de lo deseado cuando conducimos impetuosamente.

La Harley-Davidson FXDR 114 se convierte en una atrevida apuesta que rompe moldes en el seno de la casa estadounidense. Sus líneas son básicas, reducidas casi a la mínima expresión, de estilo clásico pero rematada con modernidad, que se percibe tanto en el diseño de sus gráficos como en la utilización de acabados mates para el depósito. Hereda el resto de innovaciones estrenadas el año pasado por la familia Softail, usando tecnología led para todas las luces, encendido sin llave y una minimalista instrumentación en el manillar totalmente digital.

H-D nunca ha utilizado el argumento de la potencia máxima para vender sus productos, enfocados a que primen otras experiencias menos tangibles a bordo, pero la FXDR 'ha comido a parte' y, convertida en un exclusivo capricho, centra su encanto en las posibilidades que genera para la muñeca del conductor. Estamos ante una moto planteada para disfrutar de las emociones que surgen con su capacidad de aceleración, estamos ante una brutal dragster de calle y espectacular silueta con la que hacer desaparecer las rectas...

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

 

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