Harley Davidson XR 1200: Sabor americano 2008

Publicado el 03/02/2010


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El estilo y la fuerza del dirt-track americano desembarcan en Europa con un nuevo modelo roadster de carácter deportivo para satisfacer a los apasionados de las sensaciones auténticas. Esta preciosa motocicleta realza una imagen clásica de la competición adaptada acertadamente para el goce en carretera.

Harley Davidson XR 1200: Sabor americano

La Harley XR 1200 es la primera motocicleta Harley-Davidson que se diseña y construye expresamente para el mercado europeo. No se vende en USA.

Su motor desarrolla altas prestaciones sin perder el carácter Harley-Davidson más clásico, entrega 91 CV a 7.000 rpm. Para la frenada, dos discos de 292 mm y pinzas de 4 pistones aseguran una excelente frenada a gusto del usuario. La situación de los peculiares escapes 2-1-2 permite un ángulo de inclinación de la moto de hasta 40° y un sonido extasiante. El basculante, en fundición de aluminio, es un 40 % más rígido que los XL de acero, y lleva con 2 amortiguadores. El depósito de gasolina y sus anagramas recuerdan a las legendaria XR 750 del Gran Nacional de Dirt Track.

Cuando vi las primeras fotos de esta Harley-Davidson retornaron a mí imágenes imborrables de aquella película difícil de olvidar de los años setenta protagonizada por Steve McQueen llamada en España "Prueba 1". En ella se mostraban carreras impresionantes del Gran Nacional GP de Dirt-Track norteamericano, que transmitían un clímax y un modo de vivir la moto en competición muy especial y particular, que todavía se conserva intacto en el país donde el espectáculo forma parte de la vida misma.

En EE.UU., esas carreras aún se celebran y se disputan con el mismo espíritu, pasión y expectación que entonces, con motos poco evolucionadas (reglamento vigilado por el AMA), en las que perduran esa peculiar magia y dificultad, y donde priman la competitividad y el espectáculo a toda costa. Si no, ¿cómo se puede comprender que durante tantos años el público americano siga manteniendo ese interés?

La fascinación de Europa por esas carreras siempre ha estado presente, aunque nuestro camino haya sido completamente distinto, anteponiendo la evolución tecnológica a la lucha o el espectáculo. Harley, conocedora de esa necesidad nostálgica de magia y de la esencia de la competición carente en nuestros campeonatos nacionales, nos brinda una moto de calle de uso deportivo para que podamos rememorar y experimentar ese estilo de vida en nuestras propias carreteras.

La clave del estilo

Harley Davidson XR 1200: Sabor americano

La nueva XR 1200 se asemeja en estilo a las XR 750 de competición, y el punto de partida del modelo de serie arranca de la base de la Sportster 1200. Siguiendo con la filosofía Harley-Davidson, este nuevo modelo no aporta mucha más tecnología, pero sí evoluciones técnicas adaptadas a la comprensión europea, para que el mercado occidental lo acoja con más rapidez y disfrute de su mayor carácter deportivo.

El conjunto de la XR 1200 ofrece básicamente más altas prestaciones aprovechables, mayor manejabilidad, mejor ergonomía, un carácter genuino y estilo único, así como una conducción distinta y divertida.

La XR 1200 es la primera motocicleta Harley-Davidson que se ha diseñado, construido y se presenta sólo en Europa, con lo que eso significa. Todos los esfuerzos de exponer las soluciones técnicas y deportivas están dirigidas a satisfacer las necesidades del conductor europeo.

El proceso de desarrollo se ha realizado en el centro de Ride & Handling de Florida, y la moto se ha probado en carreteras de EE.UU. y Europa. Se ha trabajado en la geometría de dirección, suspensiones, neumáticos, peso no suspendido e inercias, para conseguir más seguridad, facilidad de conducción, tacto, sensibilidad, maniobrabilidad y gran ángulo de giro.

La nueva horquilla invertida Showa, que carece de posibilidad de regulación, está puesta a punto por los pilotos de HD Scott Parker y Adrien Morillas, y diseñada para lograr un rendimiento agresivo sin perder direccionalidad y estabilidad. Las barras son de 43 mm, y su recorrido, de 125 mm. Las tijas son de aluminio forjado, y su desplazamiento, de 1,5°, con lo que se aumenta la rigidez y una equilibrada geometría del chasis. Los dos amortiguadores traseros sí se pueden regular en precarga, pero son de tarado más suave.

El basculante también es de fundición de aluminio. Resulta un 40 % más rígido que uno de acero y pesa 1,5 kg menos para incrementar el control dinámico.

Las nuevas ruedas se componen de llantas ligeras de tres radios de doble sección de fundición de aluminio y neumáticos Dunlop Qualifier de medidas 120/70Z R18 y 180/55Z R17. Esta combinación proporciona al conjunto una menor inercia de rotación, mayor manejabilidad, dirección y tracción.

De pararla se encargan dos discos delanteros de 292 mm con pinzas Nissin de cuatro pistones de aluminio con acabado de baja fricción Kashima.

La trabajada ergonomía se traduce en una posición de conducción que sitúa el cuerpo bien centrado, con el manillar siempre al alcance, a una altura muy cómoda y con la ubicación de las estriberas bastante retrasada. Las rodillas se apoyan en el depósito en la parte más estrecha, por lo que se nota la curvatura que queda más cerca del chasis.

Con los mismos principios

Harley Davidson XR 1200: Sabor americano

El motor de la XR 1200 desarrolla altas prestaciones sin perder el carácter Harley-Davidson más clásico, es decir, las vibraciones y movimientos característicos de su identidad.

La novedad es la relación de compresión 10,0:1, conseguida con unos nuevos pistones forjados, lo que lleva el tope de revoluciones que alcanza a las 7.000 rpm en la zona roja, árboles de levas más puntiagudos y un nuevo sistema de refrigeración de las culatas, a partir de un radiador de aceite situado en la parte frontal izquierda del propulsor. Con esto se consigue entregar la nada despreciable cifra de 91 CV. La respuesta de la motorización es aprovechable desde el primer giro de la misma, y su utilidad y resistencia son indiscutibles.

La estrenada alimentación por inyección electrónica, con settings deportivos, influye en gran medida en su mayor rendimiento y se compone de una nueva admisión vertical de 50 mm con control electrónico, sistema de inyección electrónica secuencial y un novedoso filtro de aire de flujo libre situado en una posición destacada. La nueva inyección es responsable directa del amplio par motor gracias a la gestión del flujo del aire, y combina estilo (por su nueva entrada de aire) y funcionalidad.

Los escapes de claro estilo deportivo dispuestos en 2-1-2 son de gran caudal y de acero inoxidable con acabado de cromo satinado. Este mayor caudal incrementa la potencia, y su ubicación permite un ángulo de inclinación de la moto de hasta 40°. Este mejorado carácter del propulsor favorece el aprovechamiento de la nueva disposición ciclo acertadamente.

El equipo de iluminación es bien sencillo y austero, al estilo de las deportivas de esta índole: un faro redondo frontal de pequeñas dimensiones y un simple piloto trasero de bombilla convencional. Los intermitentes delanteros se encuentran en el extremo inferior del manillar, de manera que amplían la distancia de situación y visibilidad sin que molesten, ni física ni estéticamente.

El cuadro de instrumentos es minimalista. Expone una esfera digital específica para el velocímetro y otra de tamaño superior para el cuentarrevoluciones. Dentro de éste muestra el reloj horario y odómetros parciales y totales que se manipulan por un botón situado detrás del mismo cuadro. Además, presenta chivatos de reserva, de aceite e intermitentes, así como chivato de alarma que se activa o desactiva con el mismo mando de las llaves.

De la tierra al asfalto

Harley Davidson XR 1200: Sabor americano

Las carreras de dirt-track se practican en circuitos de tierra dura y prensada(ceniza, la llaman en los USA), y nuestra protagonista, aunque heredera de éstas, sólo se puede mover con soltura en carreteras de asfalto.

Uno de los causantes de esa transformación, además de uno de nuestros acompañantes en esta especial presentación, ha sido ni más ni menos que Scott Parker, ganador nueve veces del Gran Nacional AMA DT. Gracias a su presencia pude saber de buena mano y en profundidad cómo tratar esta peculiar y particular
máquina.

La prueba se desarrolló por carreteras cercanas al circuito de Cheste, y el recorrido estaba plagado de curvas de asfalto diverso con tendencia al patinaje. Por si fuera poco, llovió, pero nada mejor que poner un reto frente a una nueva moto para ver si de verdad funciona.

Lo primero que me cautivó al verla en vivo por primera vez fue su espléndida apariencia, su look fantástico, que emana al cien por cien la magia de esas motos de película. El sonido, algo sombrío, sonaba lleno en su medio rango y hacía palpitar a todo el que la rodeaba. Su motor al ralentí movía toda la moto con un vaivén desconocido para mí, que formará parte de la esencia de este modelo. Éste llegaba hasta los puños con el mismo ritmo e idéntica gracia. Al acelerar, por fin desaparecía y empezaba el erotismo que causará que los más escépticos queden atrapados.

Salimos de Valencia con una lluvia intermitente que mojó el asfalto, lo justo para enmascarar el día, pero poco a poco fue despejando. En los primeros pasos me centré en analizar mi posición sobre la moto. La altura del asiento (742 mm) me proporcionaba seguridad y confianza. El mullido y ubicación del asiento me aportaba comodidad y me posicionaba frente al manillar y el depósito en una situación neutra y equilibrada. Las estriberas se situaban más retrasadas de lo que me esperaba, con lo que las rodillas quedaban bastante flexionadas. El accionamiento del embrague era un poco duro, y el del freno, tenso, con sensibilidad y tacto, algo que me sorprendió, debido a sus precedentes.

Al girar en parado, su gran ángulo de giro y el diseño ancho del manillar la convierten en tu aliada, pese a ser una moto pesada (250 kg) y voluminosa.

Fuera de la ciudad, en los tramos de enlace de autopista hasta nuestro destino final, probé aceleraciones y recuperaciones, y la reacción del motor fue inmediata, suave y efectiva, incluso con la marcha más larga. Recuperaba desde baja velocidad sin traquetear, ¡sorprendente! Casi podías arrancar en quinta desde parado y sin tirar de embrague. Esto significa poder gozar también de una conducción muy tranquila.

Ya en los tramos de curvas me centré en su manejabilidad, agilidad y estabilidad. Su acertada geometría hacía que no me diera cuenta de que navegaba con un barco de tanto calado, y movía la moto a mi antojo sin ningún impedimento, buen comienzo. Cuando la carretera estaba casi seca me envalentoné, y no fue por casualidad, era la moto la que me daba esa seguridad. Los Dunlop Qualifier que monta son en parte los causantes de su buen handling y estabilidad. Las entradas en curva se resolvían con mucha facilidad a la vez que frenaba, gracias a la puesta a punto de la horquilla Showa, ya que se mantenía trabajando sin rebotes hasta que soltaba los frenos par finalizar la trazada. En cambio, las suspensiones traseras no estaban a la altura del buen comportamiento de la horquilla. Mientras el asfalto o el trazado era regular, no había mayor problema, pero cuando el asfalto se manifestaba con turbulencias, además de llevar un ritmo ligero, la moto se movía con demasiada libertad y tardaba en reencontrar su equilibrio.

Ya que entramos en cosas negativas, otra incomodidad fue el accionamiento del caballete, que resultó una pesadilla. Era difícil encontrarlo, sacarlo y llevarlo hasta la posición final desde encima de la moto. De todas formas, un servidor y los demás periodistas allí presentes informamos al staff, que puso de inmediato hilo a la aguja para que su mejora entre dentro del proceso de producción. Las primeras unidades definitivas llegarán en perfectas condiciones a nuestro mercado a finales de mayo en tres colores y dos precios: 11.400 euros para el color naranja y el plateado, y 11.200 euros para el tono negro. Además, goza de gran cantidad de extras y accesorios.

La vuelta hacia el punto de partida, después de una comida donde se intercambiaron impresiones entre técnicos y el mencionado Scott Parker y el mismísimo stuntman de Buell, Craig Jones, fue de escándalo. El asfalto ya estaba seco y el ritmo fue trepidante. En un tramo cerrado probamos la velocidad punta, y alcanzó los 200 km/h con facilidad hasta que cortó la inyección. La emoción se apoderó de mi mente y de mi cuerpo y disfruté de una moto especial y diferente que ocupará un lugar vacío hasta ahora en el mercado. Un lugar al que ninguna marca hasta el momento había llegado.


Albert Escoda
Fotos: Joan Carles Orengo/Harley-Davidson

 

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