Kawasaki ER-6F: El antídoto 2009

Publicado el 03/02/2010


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Kawasaki nos da el antídoto contra la depresión ofreciéndonos un conjunto vistoso, alegre y deportivo, y a un precio incontestable.

Kawasaki ER-6F: El antídoto

El atractivo de la nueva Kawasaki ER-6f es indiscutible. Parece una auténtica SBK, gracias a sus líneas, acabados, y estética agresiva muy similar a la ZX-10R. Sólo hay que mirar su doble óptica frontal multirreflector con luces de posición adicionales o su pantalla protectora. Aumenta esa similitud el carenado integral, que pocas motos de su categoría llevan. También los intermitentes incorporados a sus laterales incrementan la aerodinámica general, además de sus formas.

La ergonomía está mejorada, gracias a la estrechez del motor y el chasis, precisamente en la zona posterior del depósito, que se ha ampliado en su parte más alta. De esa manera, las rodillas quedan bien encajadas y aumentan el control de la moto. Además, el conductor disfruta de una amplia y clara pantalla totalmente digital de fondo rojo y estilo deportivo MotoGP.Uno de los pocos problemas de la Kawasaki ER-6F es la altura del manillar en referencia al asiento, frente a mis proporciones -171 cm de altura-, es demasiado elevada. En los primeros momentos apenas se nota, pero al cabo de algunos kilómetros se vuelve un poco incómodo, ya que las manos quedan en una posición obligada hacia arriba y el asiento demasiado bajo. Seguramente, un conductor de 180 cm de altura se encontrará en ese sentido más cómodo.

La protección aerodinámica es notable, e incluso manteniendo una posición natural se evita la presión del viento en su totalidad.

El diseño del chasis sigue siendo el mismo, aunque su estructura de acero y su sección tubular es totalmente nueva y más estrecha en su parte central. Hay que resaltar la original posición del amortiguador trasero –en el lateral derecho-, en línea con un brazo del basculante tubular de sección en forma de D, que además mejora sus acabados de soldaduras. El amortiguador es regulable en precarga y la sencilla horquilla de 41 mm mantiene siempre la misma regulación.

La frenada está asistida por pinzas Tokico de doble pistón delante y único detrás, latiguillos de goma, y dos discos lobulados de 300 mm en la parte frontal, y uno, también lobulado y de 220 mm, en la parte trasera. La maneta es regulable en cinco posiciones.

Nuestro modelo de pruebas disfruta de la opción ABS, con la ventaja que conlleva, y además, aprovecha mejor su rendimiento gracias a que tanto el modelo estándar como el ABS montan una nueva bomba de 14 mm de pistón.

El motor de 649 cc y 8 válvulas se ha vuelto más eficaz en todos los sentidos. Ahora es capaz de proporcionar una respuesta más enérgica en bajos y medios, con una suavidad mayor, y todo gracias a una nueva gestión de la inyección.

Por si en alguna parte de su aceleración surgen algunas sensibles vibraciones, ya que es un bicilíndrico en paralelo, tanto el manillar como los reposapiés están preparados para mitigarlas. El manillar, con contrapesos de grandes dimensiones en los extremos, y las estriberas, tanto del conductor como el pasajero, con recubrimientos de goma.

Para tener bajo control las acometidas del motor, el conductor disfruta de una amplia y clara pantalla totalmente digital de fondo rojo de estilo deportivo MotoGP. El velocímetro y el tacómetro, además del nivel de gasolina, destacan sobre el resto de las informaciones.

Siguiendo la luz

Kawasaki ER-6F: El antídoto

Acoplarse a una moto de estas características es una tarea fácil para todo tipo conductores. Si además el destello de nuestro astro protector juega a nuestro favor, sólo hay que dejarse llevar y seguir el rumbo de nuestro instinto. Dicho y hecho, sin pensar siquiera en mis propósitos, arranco la moto y salgo a la carretera.

La sencillez de manejo hace que me olvide de cualquier inconveniente y que sólo piense en disfrutar de los trazados que la geografía me ofrece. No me doy cuenta y ya estoy inmerso en curvas fluyendo de derecha a izquierda, pasando de un ángulo al otro como bailando y entonando la letra y las notas de "I can go with de flow" del grupo Queens Of The Stone Age (guitarreo y ritmo flipante).

Cuando el movimiento se vuelve más monótono, porque otros vehículos truncan mis danzas, es cuando recupero mi cometido. Recuerdo todo lo impreso en las características de la moto, y las coincidencias son asombrosas. Es verdad que es muy fácil llevarla de lado a lado sin esfuerzo. Me atrevo incluso a inclinarla hasta que patina por todas partes, abriendo gas sin temor, y sigue adelante.

La suave y a la vez enérgica respuesta del propulsor no muestra traqueteos a bajas revoluciones, con un sonido que empieza como un tan, tan de fiesta de playa y termina como un solo de batería del greencore más extremo.

No me acaba de convencer la altura del manillar. Estaría mejor alrededor de un centímetro más bajo, ya que me daría una posición más equilibrada y deportiva sin perder comodidad. Algunos me criticarán porque antepongo la deportividad sobre la comodidad. ¡No! No es eso, es una cuestión de equilibrio. Tampoco me entusiasma el recorrido del cambio de marchas entre segunda y tercera, que necesita más atención en su acción para que engrane a la primera.

La frenada, obviamente sin ser como la de una SBK, mantiene una buena armonía entre potencia, suavidad y efectividad. De hecho, la suavidad se vuelve una gran ventaja en carretera, ya que nunca se volverá brusca, y perder la rueda delantera será más difícil.

Las frenadas más fuertes recuerdan a mi memoria que llevo ABS, porque especialmente la palanca del freno trasero se mueve con el característico traqueteo del sistema antibloqueo, que actúa con demasiada antelación. Al contrario que en la delantera, que para que entre en funcionamiento hay que forzarla al límite. Por tanto, si queremos llevar una conducción agresiva, tendremos que acostumbrarnos a sentir la palanca en vibración constante, o simplemente prescindir de ella.

La estabilidad, gracias a su geometría, reparto de pesos y rendimiento de sus suspensiones es sorprendente. Pese a llevar unos neumáticos que patinan en exceso en superficies de poco grip, ya que les cuesta alcanzar una temperatura adecuada, la moto no se va de donde decide el conductor que ha de dirigirse, e incluso patinando se mantiene firme en sus trazadas. Si tienes temple, incluso resulta divertido.

Gracias a su poco peso y altura del asiento da mucha confianza en maniobras en espacios cortos y en parado.

Su consumo medio de unos 5 litros a los 100 km proporciona una autonomía está sobre los 290 km; eso sí, dependiendo del tipo de conducción. Pero el carácter apacible del motor tiende a que llevemos mayoritariamente un promedio equilibrado, sin perder de vista que tenemos un as deportivo en la manga.

La relación precio-calidad es una de sus mejores jugadas: 5.999 € y 6.599 € con ABS.


Albert Escoda
Fotos: Juan Pablo Acevedo y Santi Díaz

 
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Comentarios (1)

  • carlicos
    carlicos 15-06-2019

    Me mata el pie lejos del cambio en la primera foto. "to R"

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