Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V

Publicado el 28/04/2010


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Kawasaki ha batido todos los récords existentes en customs al lanzar al mercado la nueva Vulcan 2000. No, no estamos hablando de un año, sino de su cilindrada. Cubica exactamente 2.053 c.c.

Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V

Si las máquinas superdeportivas se caracterizan por una incesante guerra por ver quién dispone de la caballería más numerosa, quién emplea la tecnología más vanguardista, quién consigue las mayores velocidades máximas y quién recorta más el peso, el sector custom también mantiene una batalla que, al contrario, prima el peso y busca aunar tecnología moderna con antigua, el par máximo, la mayor cilindrada posible y, últimamente, también algo más de caballería...

Ya hace muchos años que las Harley-Davidson cedieron el testigo de sus grandes pucheros a otras marcas.Las 88 cubic inches de sus motores Twin Cam (1.449 c.c.) fueron superados por la Honda Valkyrie 1500, Suzuki Intruder 1500 y Kawasaki Vulcan 1500, para en años sucesivos recibir la réplica de las Yamaha Road Star 1600, Kawasaki Vulcan 1600, Honda VTX 1800, Honda Rune 1800 (aunque sea seis cilindros es una custom) y finalmente la recién llegada Kawasaki Vulcan 2000. Sin contar con la esperada tricilíndrica de Triumph, la nueva Rocket III 2.300 c.c. (2.294 c.c.).

¿Cuánto cubicará la nueva maximegacustom del próximo salón? No lo conocemos, pero lo suponemos... seguro que más que las ahora existentes. Pero dejémonos de cábalas y veamos qué nos aporta la nueva megacustom de Kawasaki.

Mucho motor

Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V


La mires por donde la mires, y la miré y observé desde todos los ángulos posibles en los dos días de pruebas a que nos invitó Kawasaki USA por las carreteras que jalonan el Pacífico californiano y la zona montañosa de Santa Bárbara, el gran motor siempre domina la estampa de la nueva súper Vulcan. Para su desarrollo no se ha tenido en cuenta ningún otro motor existente, sino que se ha partido desde cero para hacer el mayor propulsor bicilíndrico del momento.

No se ha escatimado acero en su tamaño, pero sí se han moderado sus dimensiones para que no resulte extraterrestre y demasiado voluminoso. Sus planas culatas no llevan árboles de levas, sólo los balancines que empujan sus cuatro válvulas por puchero. La distribución (árboles de levas) se encuentra en el cárter motor (OHV), y desde allí a través de unas varillas se gobiernan los balancines y válvulas. Este tipo de distribución limita de forma natural el régimen de giro del motor, más si la capacidad volumétrica de cada uno de sus cilindros sobrepasa la de una jarra de cerveza de un litro.

Nada menos que 103,0 x 123,2 mm de diámetro por carrera dan 1.026,5 c.c. a cada cilindro. 2.053 c.c. en total. El cocinero contratado para guisar la mezcla es una inyección electrónica que los técnicos de Kawasaki denominan automovilística, que por medio de conductos de 46 mm y doble mariposa alimenta los dos hambrientos cilindros, de los que se consiguen nada más y nada menos que 116 CV de potencia máxima a sólo 5.000 vueltas, con un enorme par máximo de 19,45 kgm a 3.000 vueltas. Un sobredimensionado embrague cuida de que no se desperdicie ningún caballo y todo pase al cambio de cinco relaciones, que lo transmite por medio de una correa dentada a la rueda trasera.

La V de los dos cilindros está clavada a 52 grados; por lo tanto, las vibraciones existen (al gusto norteamericano), pero dos árboles contrarrotantes las amortiguan, lo mismo que los grandes silentblocks que sujetan el motor al chasis. Todo es finura de funcionamiento a pesar del gigantesco motor. La correa dentada de la transmisión también aporta su granito de arena a ello.

Fantástica estampa

Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V


No podía ser para menos. Si los diseñadores de Kawasaki no le hubieran dado un toque de personalidad, no habría sido lo mismo. Este toque recae en el conjunto cromado del farotijas y soporte del manillar, todo aunado en una especie de esfera que hará obligatorio el uso de gafas de sol entre sus usuarios (según cómo incide el sol, deslumbra a los ojos del conductor, por lo que estaría mejor en cromado mate).

El faro, además, es un personalísimo conjunto de cuatro ópticas que posee un atractivo particular, la luz corta es la óptica inferior, mientras que las largas son las tres redondas superiores. Las cuatro funcionan en largas, con una formidable luminosidad. La gran horquilla de barras enfundadas de 49 mm también aporta volumen a la parte delantera, al igual que su neumático de 150/80 x 16 y sus dos discos de 300 mm con pinzas de 4 pistones.

¡Sí!, de cuatro pistones, pues su peso se va a los 340 kilos en vacío. Detrás, de la amortiguación se ocupa un sistema Cantilever, con un elemento escondido bajo el asiento y con doble posibilidad de reglaje; mientras que de la frenada se encarga otro disco de 320 mm y pinza de dos pistones, que ayudará a los delanteros en su cometido.

Éste está atado a una rueda de 200/60 x 16 para hacer contacto con el asfalto. El resto busca también la voluminosidad del conjunto. El depósito es casi tan ancho como una mesa, el asiento del conductor parece mi sofá preferido para ver los GG.PP., las plataformas para los pies se asemejan al ancla de un barco y los silenciosos parecen sus chimeneas.

Im... ponente

Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V


La bestia impone. Por grande que seas, a menos que hayas estado toda la vida dándole al body building, te va a costar mover en parado sus 360 y algunos más seguros kilos de la megaVulcan. El corto caballete lateral la deja muy caída, lo que favorece su contemplación por el lado derecho, pero se paga al querer iniciar la marcha al levantarla. Se recomienda hacer esta operación con el motor ya en funcionamiento y salir en cuanto esté la moto vertical, para no fastidiarnos una rodilla... por si el trasatlántico se escora...

Sorprende la finura de funcionamiento y suavidad de marcha. Dulce y dosificable. La primera velocidad me sorprendió negativamente por lo corta que es, ya que con un par tan omnipresente podrían haber puesto una primera más larga, que ahora sólo sirve para arrancar y nada más, pues para circular por ciudad casi a paso de peatón se emplea la segunda, con la que también se puede arrancar muy bien. En esta marcha, si le das gas sin contemplaciones, ¡ojo si llevas pasajero y no te está agarrando...!, lo puedes dejar sentado sobre el asfalto.

La megacustom acelera con la furia de una superdeportiva y hasta es capaz de hacer patinar el ancho neumático trasero si el asfalto no es de gran adherencia. Si te entretienes en exprimir la tercera hasta las 5.000 vueltas y está cerca la patrulla de carreteras... puedes pasar una noche en la cárcel. En cuarta sigue acelerando igual, bestialmente, mientras que la quinta es larga, para llanear a bajo consumo... pero sigue empujando más y más. En carretera de curvas esta bestia parda se deja llevar, sus suspensiones están muy bien estudiadas y poco le importa llevar o no pasajero, va igual de bien.

Se maneja con cierta soltura, y tal es la seguridad que ofrece a su conductor, que hasta invita a rozar las plataformas por el asfalto en cada tumbada. La frenada es buena. Las pinzas muerden con fuerza los discos y ponen en aprietos las anchas huellas de goma en contacto con el asfalto. No es una deportiva y el peso siempre estará ahí para recordárnoslo. En este terreno más vale no complicarse las cosas, colocar quinta y hacer que los enanos del par máximo estiren sus largas piernas para llevarnos de curva a curva, escuchando y notando cómo fluyen los caballos a pulsaciones. Toda una delicia.

A este ritmo de fabricar tan buenos motores custom, no sé a qué esperan los fabricantes para ofrecernos una moto custom automática. Casi sería lo mismo, pues con la Vulcan 2000 se pueden atravesar las poblaciones a 20 millas por hora en quinta, notando cómo suben y bajan sus cilindros, dar gas y poco a poco volver a la velocidad de crucero. Es más, rodando por ciudad vas dándole a la palanca del cambio buscando una quinta que ya has engranado minutos antes. El motor tiene tanto par que tiraría perfectamente de otras dos marchas.

La nueva reina

Kawasaki VN 2000 Vulcan: La mayor V


La Vulcan 2000 es la nueva reina de las bicilíndricas customs. La Honda Rune 1800 y la Triumph Rocket III juegan en otra liga, quizás no tan pura de esencia auténticamente custom, y hasta pueden robarle algún que otro indeciso, pero no es lo mismo. La nueva reina se venderá en USA a 14.500 dólares, un poco más en euros, pues allí no tienen IVA, y Kawasaki confía en que su reina se extienda hasta por lo menos el próximo otoño, cuando seguramente tendrá que defender su trono frente a duras y quizás mayores rivales. Hasta entonces, ¡viva la nueva reina!


Dirck Edge
Fotos: Matthew Randazzo

 

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