Kawasaki ZX-10R: el asalto al verde Olimpo de las Superbikes

Publicado el 27/06/2012


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Se está dando una paradoja en el segmento de las superdeportivas; cuánto menos presencia tienen en el mercado, más sofisticadas y radicales se vuelven las propuestas de las marcas. La ZX-10R, por ejemplo, es una moto nacida para la pista y adaptada a la carretera, con la que la marca de Kobe quiere actualizar el concepto Superbike de calle. Sin medias tintas. Sin compromisos inútiles.

Las tendencias del mercado de superdeportivas en toda Europa muestran claramente que, desde hace unos años, cada vez un mayor número de las motos vendidas de la categoría se dedican al circuito. Finalmente parece haber comenzado a calar, también en España, la idea de que hay que disfrutarlas con seguridad en tandas y rodadas o en competiciones amateur. Es una buena noticia. En términos de funcionalidad, una Superbike no tiene ningún sentido en la realidad de nuestro tráfico.
Lo curioso es que este hecho -que las motos estén cada vez más en el circuito y menos en la calle- ha provocado una mayor radicalidad de las propuestas de las marcas. Y es lógico: ya que sus Superbikes van a ser, con mejores o peores formas, pilotadas y no conducidas y finalmente van a pasar buena parte de su tiempo en pista... pues pueden volver a ser “de carreras”. Si hace una década las fábricas buscaban Superbikes “polivalentes”, ahora el recorrido se hace a la inversa y se vuelven a fabricar motos pensadas para desenvolverse en circuito que, eso sí, sean capaces de ponérselo fácil a un piloto amateur.
La electrónica ha ayudado mucho en esta labor. Y la “bestia” de Kawasaki es la mejor prueba de ellos.

Verde ligero...

Antes de valorar la ZX-10R conviene, una vez más, recordar este camino desandado por las marcas y volver a señalar que estamos ante una Superbike completamente nueva en concepto y diseñada primariamente para ser rápida en circuito y eventualmente circular por carretera. También su motor fue creado con esa finalidad y si los anteriores buscaban la elasticidad, éste busca las mayores prestaciones a alto régimen, huyendo del uso en carretera. 200 CV -209 con el Airbox trabajando- a 13.000 vueltas y un par máximo de 112 Nm a 11.500 son cifras cuya exuberancia habla por sí sola. El secreto está en el uso de una electrónica sofisticadísima; una de las centralitas más avanzadas del mundo, control de tracción S-KTRC, un ABS desarrollado en colaboración con Bosch y orientado a una máquina de altas prestaciones, mapeado seleccionable por el piloto... un verdadero catálogo de electrónica avanzada al servicio de las prestaciones.
Respecto a la parte ciclo, en tren anterior encontramos una Showa Big Piston Fork de 43 mm, un bastidor doble cuna en aluminio fundido conjuntamente con el basculante y un monoamortiguador back link horizontal. Tanto la amortiguación anterior como la posterior son completamente regulables. Junto a las llantas de aleación de tres palos conforman un peso total -para la versión sin ABS- de 198 kilos en orden de marcha. La ratio de peso/potencia es brutal.

Verde salvaje...

Basta sentarse en el angosto asiento de la Kawa para darse cuenta de inmediato, aún sin arrancarla, que estamos sobre una moto superdeportiva sin concesiones. El asiento es bajito, la altura al suelo no es elevada y la moto acepta perfectamente a usuarios de todas las tallas. Pero donde notamos el carácter RR no es en eso sino en la extrema triangulación de estriberas, manillar y asiento. Ergonomía radical deportiva sin concesiones, con el peso cargado sobre las muñecas y antebrazos en un manillar no demasiado cerrado para el tipo de moto que es aunque sí inclinado al estilo carrera. La sensación es, repito, de mucha agresividad y de mucha ligereza. A ritmos bajos y medios, a pesar de esta gran maniobrabilidad, la ZX-10R debe ser conducida con mano firme y con decisión por lo que resulta algo cansada. Se deja conducir pero se muestra muy exigente y rigurosa. La relación de marchas del motor se me antojó demasiado larga, las suspensiones demasiado duras y la postura de conducción enseguida hace del uso por carretera algo poco confortable. ¡¡¡Caramba!!! Es que ya hemos avisado de que la Kawasaki era una moto diseñada para circuito... y así exactamente ha sido siempre conducir una RR por carretera. No es un defecto... es una característica.
En cuanto al motor, gira limpio y sin baches y acelera extraordinariamente a cualquier régimen pero es a las 9.000 vueltas cuando da lo mejor de sí. Por encima de este régimen, indicado con un cambio de color en el cuentarevoluciones, el empuje se vuelve brutal y la progresión, impresionante.
Cuando se tiene la posibilidad de disfrutar de la inabarcable potencia del tetracilíndrico en línea y de la precisión y solidez de la parte ciclo del la ZX-10R la experiencia resulta envolvente, emocionante... la moto es velocísima. Te envuelve en velocidad. Cuanto más deprisa se va, más se disfruta y más sensación de control total se tiene...

Kawasaki no miente

Bastan algunas pocas vueltas en un circuito para comprender que en Kawasaki no mentían en absoluto cuando decían que era una moto nacida para correr. Cualquier otro uso es restrictivo, como usar un pura sangre para tirar de una carreta, aunque conviene señalar que incluso en estas circunstancias la ZX-10R intenta adaptarse y comportarse como una moto óptima... aunque siempre exigirá un buen nivel de conducción y experiencia.
Estamos, en resumen, ante una moto nacida para la pista y sin ningún otro compromiso en ese sentido. Veloz y precisa, es también exigente, y requiere de experiencia para poder ser disfrutada como merece. La larga relación general de cambio desentona un poco en este conjunto aunque conviene insistir en que, pese a eso, estamos ante una relación totalmente deportiva con una primera casi testimonial y las demás muy juntas. La ZX-10 no es una moto para la carretera; todo en ella respira circuito y todo en ella reclama experiencia. Un motor extraordinariamente potente, una electrónica de última generación, una parte ciclo afilada y sin compromisos hacen de ella una de las mejores superdeportivas actuales... aunque también, como moto de calle, minoritaria por concepto al buscar necesariamente a un público muy experto que la quiera para un uso casi exclusivo en circuito.
Adaptación: G. de M.

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