KTM 990 Adventure R: El lado salvaje 2009

Publicado el 03/02/2010


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KTM ha despertado la cara más salvaje de sus Adventure con la nueva versión R, una trail auténtica con la que se puede disfrutar plenamente de la conducción off-road.

KTM 990 Adventure R: El lado salvaje

Desconozco si es algo corriente, pero es conduciendo como disfruto de mis mejores momentos de intimidad.

Soy de los que intentan fi jarse en todo y van previendo lo que pueden encontrarse, pero aun así, es cuando más fácil me resulta pensar. Estoy convencido de que algunas de mis mejores cábalas han salido del interior de mi casco y, aunque dudo que éste sea uno de estos casos, fue conduciendo la Adventure R para devolverla a KTM España cuando me pareció ver claro cuál era el espíritu que me había transmitido esta moto. Tras unos días de disfrute y "trabajo" por carreteras de todo tipo y caminos y pistas sin demasiada complicación, cerca de Tarragona me entraron unas ganas locas de salir de la carretera y adentrarme en una zona de obras. No era sólo un arrebato, me apetecía de verdad.

Era un nuevo tramo de carretera, cerrado sólo por conos, en pleno movimiento de tierras, aún sin asfaltar y prácticamente sin personal trabajando... Tras aminorar la marcha, observar el terreno y ver que seguramente me complicaría la vida de forma innecesaria, opté por descartar la aventura. "Sólo faltaría que ahora te la pusieras por sombrero... Tengamos la fi esta en paz...", pensé, y decidí continuar la marcha. Aun así, seguí dándole vueltas a la situación y la única explicación lógica a la que acabé llegando es que, con esta R, en Mattighofen han logrado recuperar de nuevo el lado más salvaje de su familia de grandes trails, ese que no sólo deja el asfalto por compromiso, sino también por diversión.

Cábalas aparte, lo primero que llama la atención de esta nueva versión de la Adventure es su decoración en la línea de todos los modelos R de la marca; es decir, con el chasis pintado en naranja y la plástica de color negro con remates en blanco. Gustos estéticos aparte, podríamos decir que la coloración es lo de menos, dado que los cambios verdaderamente importantes están en las suspensiones –con nuevos tarajes y mayor recorrido- y en el motor, con una curva de potencia modifi cada. El resto es calcado a la versión normal, pero sólo con ello os podemos asegurar que los cambios son notables.

Alta muy rápida

KTM 990 Adventure R: El lado salvaje

De entrada, hay que reconocer que la Adventure R es una moto realmente alta, muy alta para aquellos que no midan sobradamente ‘metro ochenta' y tengan una buena longitud de piernas, pero también hay que decir que, aún sin cumplir ninguno de estos dos requisitos, ofrece diversión en cantidades industriales. La cuestión es que, a poco que se le coge confi anza y te acostumbras a la medida de referencia, la obsesión por la altura pierde importancia y toca empezar a tener en cuenta otras cosas. La primera es tomar conciencia de lo que corre el motor LC8, ya que el trabajo que se ha realizado en el mapa de encendido hace que resulte dócil y muy progresivo, pero aun así, su potencia es la que es y a la mínima que te descuidas todo pasa muy deprisa, mucho más de lo que crees, y en ocasiones, mucho más de lo que quisieras.

No obstante, vayamos a lo que realmente nos interesa. Hay que reconocer que en un primer momento, cuando nos planteamos la prueba de esta Adventure R y se decidió dar prioridad a probarla fuera del asfalto, lo primero que se me pasó por la cabeza es una cierta preocupación. 200 kilos de peso, 100 CV de potencia y esa altura que no invita a la relajación hacen que parezca difícil de disfrutar por caminos sin asfaltar. Con todo eso repitiéndose en la cabeza, junto a la máxima "prohibido caerse", los primeros minutos de tierra se disfrutan relativamente. No es hasta el momento en el que te relajas un poco cuando todo empieza a funcionar.

Aun así, no es hasta que te encuentras ante el primer agujero importante y ves que la KTM –y tú encima- lo supera sin prácticamente inmutarse cuando te convences de que si por carretera brilla con luz propia, por caminos no se queda atrás. Las suspensiones trabajan perfectamente y hay que destacar la horquilla, que ofrece un compromiso ideal entre el uso on y offroad. Su dureza y rigidez transmiten mucha seguridad sobre asfalto y, al mismo tiempo, es capaz de ofrecer efectividad y seguridad, sin sobresaltos ni reacciones extrañas, por caminos. En cuanto al tren posterior, se comporta de forma muy equilibrada y sólo resulta algo seco al circular con rapidez por pistas bastante rotas.

Por otra parte, hay que reconocer que si bien los neumáticos Continental Scorpion MT90 de serie ofrecen un correcto compromiso intermedio, pierden efectividad cuando se les pide un poco más sobre tierra. Con un cambio de éstos, quizás por los TKC 80 de la misma marca que KTM ofrece como opcionales, el comportamiento off-road ganaría enteros. En nuestro caso, a fin de intentar mejorar el comportamiento en pistas, optamos por reducir las presiones de carga de las ruedas, algo que resultó efectivo en la trasera, donde ganamos en tracción y control, pero no en la delantera, cuya carcasa resulta demasiado blanda cuando se rebaja su llenado por debajo de las cantidades estándar.

Todo bajo control

KTM 990 Adventure R: El lado salvaje

Un aspecto especialmente remarcable es la posición de conducción. Es cierto que unos centímetros menos de altura del asiento –sin cambiar las suspensiones- se agradecerían, aunque una vez encima la postura es casi perfecta. Aun tratándose prácticamente de una mil, el conjunto es sufi cientemente estrecho como para permitir una muy buena posición de pie, mientras que la colocación de estribos y manillar es muy cómoda y más que correcta cuando se busca pasar algo más "al ataque". Gracias a ello y a un chasis impecable, la Adventure R ofrece en todo momento una sensación de tenerlo prácticamente todo bajo control, por lo que resulta extremadamente fácil de controlar con el cuerpo y notablemente intuitiva cuando se le insinúa un cambio de dirección.

Toda la comodidad que se tiene en carretera se convierte en efectividad en caminos, aunque, eso sí, mejor acudir a la llamada de la naturaleza conduciendo de pie, desmontando los protectores de goma de los estribos y utilizando el asiento lo imprescindible, dado que será así, cargando el tren delantero y dejándola algo más suelta de atrás, cuando más disfrutaremos de todo su potencial.

Por lo que respecta al equipamiento, el cuadro de instrumentos es claro, aunque visualmente resulta algo espartano, y es que toma la misma base que el resto de sus hermanas de las familias Duke y Supermoto. Aprovechando la gran cantidad de espacio libre que queda tras la cúpula se ha instalado una toma de corriente para alimentar los instrumentos de navegación opcionales –hay un soporte específi co para GPS en el catálogo de Power Parts-, así como un pulsador para conectar las luces de avería. Otro detalle que puede resultar de gran utilidad en largas rutas off road es el caballete central, gracias al cual podremos plantar la moto para realizar sin necesidad de ayuda ‘externa' la mayoría de las tareas de mantenimiento o reparaciones básicas, como un pinchazo. Eso sí, una parte de esa practicidad se pierde ante la difi cultad que implica ponerlo y ante el riesgo de plancharte la mano con el escape cuando intentas ayudarte con fuerza con la asidera posterior.

Una trail verdadera

KTM 990 Adventure R: El lado salvaje

Respecto a la frenada, se ha conseguido algo notablemente difícil de lograr en motos con un doble uso tan marcado como esta Adventure R. Por un lado, aunque el tacto de la bomba delantera es bastante blando, la potencia es más que sufi ciente a la hora de detener la moto circulando rápido sobre piso asfaltado, con una primera parte del recorrido muy progresiva y un gran mordiente final. Esto, que quizás a algunos no les resulte especialmente agradable en uso por carretera, se ve totalmente compensado cuando lo extrapolamos a los caminos, donde la efectividad es ideal y la ausencia de bloqueos resulta excelente. En el caso del freno posterior, es potente, aunque algo menos progresivo, y en este caso resulta más fácil llegar a bloquear la rueda.

En líneas generales, el mejor resumen que puede hacerse de la más radical de la familia Adventure es que la fi rma austríaca ha conseguido convertirla en el referente más claro de este segmento, en una auténtica trail. Sus virtudes son claras, y se permite el lujo de plantar cara a cualquier rival en su uso por carretera y destacar sobradamente en aptitudes off-road. Precisamente, para intentar buscar un poco más sus límites en este último aspecto, optamos por escuchar aquella vocecita interior llamada Prudencia, buscar un circuito cerrado y dejar el trabajo más extremo a nuestro piloto Albert Guerrero. Junto a estas líneas podéis encontrar el resumen de sus impresiones e, ilustrando la prueba, las imágenes de todo ello.

La opinión de Albert Guerrero

KTM 990 Adventure R: Tablier

Pese a la enorme potencia que entrega su motor, lo primero que destacaría de esta Adventure R es la facilidad con la que se deja pilotar por caminos. La respuesta es suave desde pocas vueltas, y esto ayuda mucho a dosifi car la potencia. Gracias a este comportamiento del motor, cuando entras en una curva derrapando nada te hace temer que la potencia llegue de golpe y puedas salir por las orejas. Asimismo, la respuesta es excelente, y esto hace que se comporte prácticamente como una moto de enduro; te permite superar los obstáculos que te vas encontrando con un simple golpe de gas. Es increíble lo que se puede llegar a correr en tramos rápidos, demasiado teniendo en cuenta los neumáticos que monta de serie, ya que no son capaces de transmitir la potencia del motor al suelo.

En cuanto al chasis, es muy estable y de reacciones nobles. Quizás le cuesta en exceso entrar en las curvas muy cerradas, aunque es muy probable que sea más por una cuestión de peso y volumen que por el propio bastidor. Por otra parte, la posición de conducción resulta muy buena cuando vas de pie, ya que el conjunto es bastante estrecho y no parece que lleves una moto tan grande. En cuanto al manillar, resulta cómodo, aunque requiere adelantar un poco su posición para un uso continuado off-road.

Las suspensiones son especialmente buenas, con un buen tacto y un compromiso de dureza excelente. Gracias a ello, los 200 kilos de peso pasan muy desapercibidos y se puede saltar y encarar los baches con confi anza, sin que en ningún momento se perciban ni sensaciones extrañas ni grandes topes. De hecho, diríamos que éste es el principal punto fuerte de esta Adventure R, ya que, unidas a unos buenos neumáticos, permitirían pilotarla a un ritmo increíble a pesar de sus dimensiones.

Finalmente, el doble disco delantero nos ha parecido muy bueno, con una potencia sobrada por pistas y con un tacto de la bomba que permite dosifi car la intensidad a la perfección, incluso con los neumáticos estándar. También el trasero, que no mostró ningún síntoma de agotamiento pese a forzarlo notablemente.

En general, diría que es una verdadera polivalente, con buenas virtudes por carretera pero que destaca aún más en el uso off-road. La cuestión es que para sacarle todo su partido quizás debamos llevarla hasta África, a pistas rápidas o a zonas de arena, donde disfrutaremos de verdad de toda su caballería.


David Prats
Fotos: Oleguer Serra
Con la colaboración de Albert Guerrero

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