KTM Supermoto 950 R: La crème de la crème

Publicado el 03/02/2010


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Las supermotards se están convirtiendo cada vez más en una categoría en la que todas las marcas están apostando fuerte con distintos enfoques de utilización, y KTM no se queda atrás...

KTM Supermoto 950 R: La crème de la crème

El concepto supermotard cada vez pega más fuerte, y no es una casualidad o una moda, sino fruto de una especialización de los usuarios hacia categorías más lógicas. Las supermotards se acercan mucho a la moto perfecta: agilidad, eficacia en cualquier carretera, seguros contenidos y, sobre todo, deportividad sin tener que sufrir demasiado por los puntos del carné. Las trails con ruedas asfálticas de 17 pulgadas se aproximan a este concepto, pero pierden la esencia SM decantándose, como principal baza, por la comodidad o la polivalencia. Pero no todo está perdido. KTM, igual que hizo en su día comercializando los primeros modelos SM monocilíndricos, en 2005 abrió la veda con un modelo bicilíndrico, la Supermoto 950, que conserva la esencia pura de la especialidad, sin renunciar a las largas distancias. Dos años después, se retoca esa alabada montura para ofrecer algunas modificaciones más enfocadas a su uso deportivo.

Pionera

KTM Supermoto 950 R: La crème de la crème

El secreto del buen comportamiento de la Supermoto 950R es una configuración de chasis realmente acertada, una parte ciclo excelente y un motor capaz de hacernos felices con 98 cv.

Un chasis tubular de acero al cromomolibdeno, pintado en color naranja para esta versión R, le otorga una rigidez y una precisión realmente destacable, a la vez que una agilidad inusitada para una moto de 200 kilos de peso. El motor de esta 950 SMR no sufre ninguna variación respecto al de la versión estándar; el bicilíndrico en V a 75° (LC, IE, 8 V) es realmente compacto –utiliza cárter en seco, lo que reduce su volumen–, y su peso baja hasta los 58 kilos. El par máximo lo entrega a las 6.500 rpm.

Como moto radical que es, se ha primado la respuesta inmediata y la contundencia de los carburadores en lugar de la suavidad de entrega de potencia de la inyección electrónica. Los ingenieros de KTM nos comentaron, en la presentación del modelo, que no se ha querido tocar el sistema de alimentación, que depende de dos efectivos Keihin de 43 mm, pues ofrece un comportamiento sorprendente.

La respuesta del motor es muy buena, prácticamente desde el ralentí el propulsor nos obsequia con una contundencia de par realmente generosa, lo que se traduce en una gran capacidad de tracción de la rueda trasera. Para que os hagáis una idea, en ciudad, con un asfalto un poco gastado, podremos hacerla derrapar a placer solamente abriendo gas con un poco de ganas. Las recuperaciones a cualquier régimen de revoluciones, y con cualquier marcha, son realmente efectivas, empujando de curva a curva con una rapidez asombrosa. Es una auténtica máquina de diversión; las tres primeras marchas nos permiten levantar la moto a placer, y una vez arriba, y siendo un poco hábil, podremos hacer el macarra durante muchos metros. Pero también nos posibilitará una conducción relajada y sin estrés, con la que se dejará llevar a ritmos moderados, mientras se disfruta del paisaje.

Sobresaliente

KTM Supermoto 950 R: La crème de la crème

La parte ciclo se ha cuidado especialmente, y para este modelo R se han endurecido los muelles de la horquilla en un kilo, algo que le da otro carácter a la SMR. La versión estándar pecaba de blanda, lo que hacía perder confianza en el tren delantero. Ahora sí es posible entrar apoyando mucho peso en la rueda delantera con la máxima información, ya que la excelente horquilla WP con barras de 48 mm nos brindará una información exacta de la adherencia de la rueda al suelo. El amortiguador trasero, también WP con regulación en alta y baja, ha variado su configuración: reglado más bajo y más duro, da como resultado una moto enfocada claramente a un uso deportivo puramente asfáltico.

En la frenada no hay discusión posible: sobrada, simplemente va sobrada, porque el grupo de frenada radial, junto con discos de 305 mm, es más que contundente, ni en un circuito rodando bastante rápido te los acabas. En el tren trasero también han tirado largo, con una pinza de doble pistón y disco de 240 mm, lo que permite, solamente apoyando el pie en la leva, cruzar la moto en la entrada a los virajes al más puro estilo SM.

El embrague está bañado en aceite, y su accionamiento se realiza mediante una bomba hidráulica Magura, pura mantequilla. La caja de cambios es otro punto que nos dejó enormemente satisfechos; las seis velocidades entran con mucha precisión y sin apenas esfuerzo, y además, es realmente silenciosa.

Incorpora ruedas de diecisiete pulgadas, y las medidas de los neumáticos son las mismas que las de cualquier deportiva actual. De serie monta unos efectivos Pirelli Scorpion de compuesto bastante blando, lo que ayuda enormemente a la confianza que da la SMR; podremos inclinar sin problemas hasta tocar con los estribos en el suelo.

Otro de los puntos que ha cambiado respecto al modelo estándar es el depósito de gasolina. La nueva R ha heredado el de la Superenduro, más estrecho y con tres litros menos de capacidad. Esta reducción de volumen del depósito, junto con un asiento un poco más estrecho, permite una movilidad más efectiva encima de la moto, sacrificando un poco la autonomía. Ahora posibilita una posición más adelantada que favorece que la moto gire mejor, aunque esto sólo será efectivo en una carretera muy ratonera o en un circuito de karts.

¿El día a día?

KTM Supermoto 950 R: La crème de la crème

La comodidad de la SMR es bastante aceptable, si tenemos en cuenta que se trata de una moto sin compromisos. Con ella podremos hacer salidas de fin de semana y algún viaje sin demasiados problemas, siempre que no nos dé por subir el ritmo por encima de los 140 km/h.

Solamente hay un componente criticable, criticable por su ausencia: parece increíble que la gente de KTM no haya montado un tacómetro en la SMR. La instrumentación se limita a una pantalla digital con grandes dígitos para la velocidad, una escala para la temperatura del refrigerante, doble trip, kilometraje total y odómetro automático para la reserva.

Por otra parte, encontramos debajo del asiento un espacio realmente práctico, en el que podremos guardar hasta un antirrobo tipo cadena de gran tamaño. Precisamente la dimensión del asiento nos permite disfrutar a dúo de esta SM, algo nada usual en una moto R; sus estribos bajos y sus nuevas asas de aluminio le darán al acompañante un buen punto de apoyo, que seguro que necesitará...

Además de la propia exclusividad de la marca austríaca, si eres un loco de los accesorios de carreras, KTM y su catálogo de Power Parts acabarán definitivamente de arruinarte. Una enorme lista de accesorios en la que encontraremos, entre otros, llantas de carbono Dymag, sistemas de escape enteros de titanio Akrapovic y gran cantidad de piezas de aluminio, además de kits de viaje; todo ello para que puedas personalizar tu Supermoto. Lo dicho, la crème de la crème de las supermotards de tamaño XXL.


Eduard Fernández
Fotos: Santi Díaz

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