Macbor Eight Mile 125 (prueba): ¡Calla y escucha!


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Esta económica Scrambler 125 halagará tu vista con su detallismo bien resuelto pero, sobre todo, tu oído con el embriagador sonido de su escape lateral...

Esta moto habla por sí sola. Incluso antes de arrancarla. Si te acercas a ella, y la rodeas escudriñando sus detalles, entiendes enseguida que ha habido un gran esfuerzo por parte de la familia Bordoy en crear una moto tan asequible como cuidada en sus acabados. La Eight Mile transmite la pasión y el mimo con el que sus responsables han ido componiendo una motocicleta de 125 cc con elementos de bella factura y correcta calidad, más incluso de la que podemos esperar por tan sólo 2.599 €. Pero lo más interesante llega cuando giras la llave de contacto, enroscas varias veces el puño del acelerador y escuchas lo que esta Scrambler tiene que decirte... No tiene desperdicio, pero no adelantemos acontecimientos...

Antes, queremos pararnos un momento en su logrado aspecto. La nueva Macbor, última en incorporarse a la gama Classic de la recién nacida firma española y en la que encontramos otros dos modelos de octavo de litro -Lord Marin 125 y Johnny Be Good 125-, participa de las tendencias neo-retro que están inundando el mercado de las dos ruedas en los últimos años, y plantea a jóvenes motoristas la estética de una época que no conocieron, pero con la que podrán verse igualmente identificados pues representan esos valores tan atemporales como la libertad, la diversión y la búsqueda de la identidad propia, y que en este caso se vehiculan a través de una moto de estilo fresco y 'agamberrado' inspirado en aquellas primeras Scrambler originarias de mediados del siglo pasado que no eran más que improvisadas adaptaciones de motos de carretera a una utilización más off-road...

En la Eight Mile encontramos guiños estéticos por doquier a aquellas monturas, que no la convierten en una moto de campo, pero sí en un vehículo de ámbito urbano que por estilo y dinamismo -como veremos más adelante- es capaz de contagiarnos cierto anhelo de organizar alguna excursión...

Su estética está perfectamente conseguida. No pasa desapercibido su asiento, como de piel y con bordados, en el que luce grabado el logo de la marca. O ese manillar plano, elevado y tan ancho. O sus llantas de radios y neumáticos mixtos. O esas placas laterales de estilo deportivo con el número 8. O sus fuelles recubriendo la horquilla. O su elegante depósito que se nos ofrece en cuatro colores, amarillo, negro mate, rojo y verde. O la redondez de su faro y retrovisores...

Pero lo que sin duda acapara todas las miradas, el alma de esta moto como decía el responsable de marketing de Motos Bordoy, Alessandro Bifano, es ese escape elevado que recorre todo el lateral derecho, desde su nacimiento en el monocilindro hasta los confines de la moto, recubierto a la vieja usanza con tela de amianto para aislar el calor...
Un tubo que mediatiza su look, pero también la experiencia de conducción, pues emite un precioso y potente sonido de notas graves, impropio de una 125 cc (y ya de paso, de una Euro 4), que provoca en ti unas ganas irremediables de estar continuamente jugando con el puño del gas, para arrancarle una vez más su cautivador 'petardeo'...

Scrambler para Millennials

Macbor propone una moto atípica. Marcas como Triumph, BMW, Ducati, etc. se han apuntado a la moda Scrambler con modelos de medias y altas cilindradas adaptados a las necesidades y gustos de los expertos motoristas más nostálgicos.
No es tan frecuente, en cambio, encontrar en el mercado motos de 125 cc con este envoltorio neo-retro tan característico, una cilindrada para usuarios con el carnet convalidado, jóvenes en su mayoría de la generación 'Millennial' que habitualmente reclaman vehículos más 'digitales', prácticos y urbanos. Y es que la fuerza de las modas hipster se van imponiendo también entre los jóvenes que acceden al mundo de las dos ruedas buscando una moto diferenciadora.

La Eight Mile se une a un pequeño grupo en el que encontramos modelos como la Hanway Scrambler (2.195 €), la Orcal Sirio (2.569 €) o la UM Scrambler Classic (2.890 €), pero la española se distingue de sus competidoras por cumplir más a rajatabla con los estándares Scrambler, empezando por el mencionado escape elevado -única 125 en equiparlo-, siguiendo por una ergonomía marcada por su alto manillar más adaptada a esas aspiraciones (supuestamente) camperas, y acabando por un equilibrado dinamismo del que dimos buena cuenta el pasado 27 de marzo durante la presentación nacional que organizó Grupo Bordoy, dueño de la marca, partiendo de la localidad tarraconense de Tortosa.

Cómo va

Fue una ruta de un centenar de kilómetros, por carreteras nacionales y secundarias muy reviradas, 100% asfáltica. Se me hizo corta. En primer lugar, porque la ergonomía de la Eight Mile no genera el más mínimo cansancio. Se adopta una postura de conducción erguida, el asiento ofrece un agradable mullido y el manillar queda cerca y elevado. Temía que la cercanía del escape pudiera causar alguna incomodidad en mi pierna pero no fue así. La ubicación de las estriberas es elevada y favorece una buena integración de las piernas en el vehículo, sin que se sienta apenas el calor del tubo en el gemelo.

Por otro lado, todo el mundo la encontrará accesible. Una altura del asiento de 820 mm junto a una gran estrechez del vehículo permitirá a cualquier conductor/conductora apoyar cómodamente los pies en el suelo. Además, se trata de una moto de dimensiones compactas y 'peso pluma' que no supera en la báscula los 126 kg de peso (en seco). La manejabilidad en parado o a bajas velocidades, pensando sobre todo en los zigzagueos entre coches, es facilísima, y la moto se siente en todo momento ligera. Dispone además de un buen radio de giro.

Los Bordoy, nos explicaban, han optado para su gama Classic por una mecánica monocilíndrica refrigerada por aire de configuración YBR, a diferencia de otros modelos 125 Macbor como la Rockster o la Shifter que recurren a motores CBR. Con esta elección han pretendido aportarle a la Eight Mile un carácter más alegre sobre todo en bajos y medios regímenes.

Ofrece casi la misma potencia que sus 'hermanas', unas cifras algo comedidas para el segmento, 10,5 CV a 8.000 rpm y 9,5 Nm a 6.500 rpm, pero en este caso bien concentradas para que su principal virtud se encuentre en fase de aceleración, saliendo con suficiente ímpetu desde parado y entregando una respuesta bastante viva hasta la zona media del cuentavueltas.

Es un motor más lleno abajo que, por tanto, configura una moto con personalidad urbana y, si se da el caso, adaptada a alguna excursión suave por pistas, regalando el suficiente par motor como para ofrecer esa agilidad necesaria para superar eventuales obstáculos. En cambio, su estirada en la zona alta queda algo mermada respecto a otras Macbor 125 que habíamos probado.
En largas rectas o tramos de vías rápidas, la Eight Mile podrá alcanzar velocidades en llano no superiores a los 95 km/h. Se trata de un propulsor elegido además por su fiabilidad, simple mantenimiento y bajo consumo, que declara 2 l/100 km para una enorme autonomía que podrían acercarse a los 500 km con su depósito de 12 litros de capacidad.

Su aspecto dice mucho del comportamiento que nos vamos a encontrar cuando nos pongamos a sus mandos. Esta estética 'gamberra' viene acompañada de un ágil y divertido dinamismo, no basado en las prestaciones, pero sí en la alta maniobrabilidad y agilidad de conducción.

Incluso en carreteras de curvas, como pudimos comprobar, el ancho y alto manillar de esta Scrambler permite un gobierno cómodo y directo; las suspensiones -horquilla hidráulica de 41 mm y doble amortiguador trasero- son sencillas pero trabajan con confort; la frenada, con discos en ambos trenes, es coherente con el conjunto y ofrecen una buena potencia y dosificación, acompañadas por un sistema combinado CBS (que reparte la frenada en uno de los tres pistones delanteros cuando accionamos el freno trasero) menos invasivo que en sus 'hermanas'; en cuanto a los neumáticos mixtos, a pesar de su pronunciado dibujo, ofrecen un rendimiento en asfalto bastante neutro. Se nota que estamos ante una moto bien dimensionada.

Hay un equilibrio coral entre componentes, peso y geometrías. La distancia entre ejes contenida (1.370 mm) y las llantas de 18 pulgadas delante y 17 detrás otorgan una correcta reactividad y precisión en los giros. Sus neumáticos no muy anchos, 110 delante y 130 detrás, generan agilidad y cambios rápidos de dirección.

De serie, la Macbor incluye un cuadro de instrumentación analógico de doble esfera y estilo vintage, en el que mejoraríamos la visibilidad el punto neutro, un tapón de combustible con llave, la posibilidad de aparcamiento con pata lateral o caballete central, la tecnología completamente led en todas sus luces, una carterita porta documentos anclada al subchasis por su lado izquierdo y un pedal de arranque que se suma al botón eléctrico de encendido de la moto.

Conclusión

Macbor se enorgullece de haber conformado una de las gamas de motos 125 más amplias que se pueden encontrar hoy en nuestro mercado. La firma española sigue creciendo, esta vez con una Scrambler que abre todavía más el abanico de variantes -se une a la naked, la custom, la café racer y la trail- con el que pretenden satisfacer los gustos y necesidades de todo tipo de clientes.
De fabricación china, pero con una exigencia elevada en los procesos de producción impuesta por parte del equipo de Rubí, el nuevo modelo confirma, tal y como habíamos percibido en otras pruebas de otros modelos de la marca, que estamos ante vehículos de una excelente relación calidad/precio. Macbor ha despachado ya en el mercado nacional desde su lanzamiento hace poco más de un año, más de 1.400 unidades, síntoma de la buena acogida de estas logradas motos.
En este caso, una scrambler neoretro inspirada en los años '60 que, más allá de su vocación urbana, incitará a explorar de vez en cuanto nuevos horizontes con su sutil enfoque hacia su uso off-road, y con una banda sonora con la que no podremos hacer otra cosas que callar y escuchar...

Highlights Macbor Eight Mile 125 2019

- Precio 2.599 €

- Motor monocilíndrico 4T 124 cc, refrigeración Aire, nyección Electrónica MIKUNI

- Potencia 10,5 CV a 8.000 rpm

- Par Máx. 9.5 Nm a 6.500 rpm

- Horquilla telescópica Hidráulica 41mm y Doble Amortiguador

- Neumáticos Delantero: 110/90-18 - Trasero: 130/80-17

- Frenos Delantero y trasero: Disco

- Peso en seco 126kg

- Altura del asiento 820mm

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

 

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