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Mash Seventy Five 125 - PruebaOLD BRITISH STYLE


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Mash es una marca francesa de motos con origen chino que ha alcanzado un buen éxito en el país vecino, puesto que sus motos surfean entre lo práctico, lo económico y lo vistoso... añadiendo un look retro que, como a esta Seven Fifty, las hace a su precio de 1.995 € más que atractivas.

Esta 125, sí, viene de China, pero su aspecto y cuidado de detalle ha sido muy trabajado por SIMA, su importador francés, para adaptarlo al máximo a las necesidades y gustos occidentales... Y manteniendo un precio lo más bajo posible.

Esta bella motito no monta el “eterno” y popularísimo motor “honda cg” de 125 cc que está motorizando a media Asia y que ha sido copiado y recopiado “hasta la extremaunción”, sino que sería más bien un avatar del Suzuki GN 125. Se trata de un monocilíndrico de 4 tiempos refrigerado por aire, de 124 cc, simple árbol de levas en culata... y capaz de dar 11,6 CV a 8.750 rpm para una velocidad punta anunciada de 105 km/h. Este motor no es, claro, una bomba, pero su empuje es siempre voluntarista y ofrece el suficiente dinamismo como para moverse bien en ciudad y extrarradio... Bueno, por lo menos siempre que no haya muchas subidas. 

Su escasa potencia máxima obligará a usar bastante el cambio de 5 relaciones para escalar las colinas que rodean tu localidad, pero su comportamiento es sano, y su reducida velocidad punta tampoco la penalizará tanto como eso: esta Mash es más una moto puramente urbana que la mejor opción posible para los “conmuters que viven fuera y curran dentro”, que entiendo aprovecharán mejor la capacidad de carga y la protección de un scooter de la misma cilindrada más que apostar por innegable personalidad de esta moto de verdad, con manillar, tanque y asiento... y dos ruedas grandes, por mucho que sea “old british style”.

En este sentido, basta dar un vistazo para darse cuenta que esta Seven Fifty es una adicta al cromo. Esta moto tiene asimismo derecho a un hermoso tanque bicolor, con tapón con llave, un asiento “cosido” y amplio para dos buenos traseros, un escape “tiraguisantes” o “pea-shooter”, (o “salchichón”, en terminología más cañí), y hasta un bonito reloj analógico con los números principales en millas... pero dos bonitos detalles.

Uno, muy gracioso, es que marca en display digital luminoso en el interior del reloj redondo la velocidad engranada. El otro, que los cuentakilómetros total y parcial son como los de antes, como en los clásicos contadores de la luz, por cifras giratorias... Esto le da un toque tradicional muy agradable. El clausor en el tablier cierra también la dirección... y la Mash equipa un grifo de gasolina bajo el tanque... Además, se salpimienta con algunos toques old fashion, como el portamatrículas específico, los retrovisores y manillar cromados... La calidad general, por cierto, está bastante por encima de otras marcas –ejem- orientales, y denota que la gente de Sima ha creado con la Mash una moto lo más europea posible.

El asiento, ya he comentado que muy confortablemente mullido, queda a 780 mm del suelo, y eso permitirá a todas las tallas llegar muy fácilmente al suelo. Tiene, por supuesto, demarré eléctrico –sin kick de apaño, lo que demuestra la confianza puesta en la calidad de la batería y el entramado eléctrico-, y ello le permite encender con un simple toque una sonoridad bastante agradable. Su “pum-pum” es rauco, pero simpático, y está de acuerdo a una imagen “motera” que lo hará incomparablemente superior, para los verdaderos idem, a todos los scooter del mundo...

Hablando de ruidos, está claro que este motor es un “tractorcito”: su cambio es bastante sonoro sobre todo al meter la primera y en reducciones sin escalas, pero por el contrario es sólido y “no falla una”. La moto sorprende por su confort. No sólo es debido a que el sillín es grueso, también se debe a sus suspensiones. Delante monta una muy aparente horquilla invertida de 38 mm –sin regulaciones ni zarandajas, faltaría más- y atrás un par de clásicos “amortos” con muelle que, eso sí, pueden llegar a talonear al pasar sobre baches duros. Los neumáticos, dadas las escasísimas prestaciones y querencias de esta moto por un “pilotaje deportivo”, se bastan y se sobran con las inscripciones en sus costados: medidas 110/70 17” y 130/70 17”... y la afamada marca Kingstone...

En cuanto a la frenada, delante monta un discazo de 298 mm... sin orificios de refrigeración, y con pinza de dos pistones –aunque no opuestos, son sólo paralelos- de potencia correcta para las necesidades de esta moto, es decir, muy claramente por encima de otras motos orientales, cuyos frenos son simplemente simbólicos, y cuya horquillas delanteras suelen tener preocupantes inclinaciones a hacer topes a la más mínima combinación de baches y frenada. 

El manillar de esta Mash parece en principio más alto que ancho, pero pronto te acostumbras a ir más bien tieso porque la moto se maneja con la facilidad de una bicicleta: gira mucho en redondo, y su comportamiento en curva se aleja de toda sorpresa. Es perfecta para “ir a buscar el pan” –salvo por la ausencia de toda capacidad de carga en estado original, ¡pero para poner un portapaquetes te bastará acudir al listado de opciones!-, y para acercarse en pareja al cine. El pasajero tiene estribos forrados de goma, plegables, y fijos al chasis -de manera que sus pies no basculan con la rueda-, pero sólo un asa agarramanos posterior.

La pata de cabra, eso sí, carece de interruptor cortacorriente cuando no está en punto muerto, de modo que se pliega “automáticamente” –cuidado al desplegarla- gracias a un poderoso muelle. El problema no es tanto acostumbrarse a mantenerlo abierto hasta apoyar el caballete lateral en el suelo, sino que esta moto puede caerse –al cerrarse- al mínimo toque de tu “vecino de aparcamiento”. 

Mash apuesta en este modelo “Seven Fifty” –no és una 750 cc, está claro- por la estética inglesa de los setenta. ¿Será por eso que luce una Union Jack en los laterales?... Así, podría calificarse como una “copia conforme” de las Triumph de aquella época. Su depósito equipa en sus laterales unos tank pads –gomas para las rodillas-, por ejemplo, al igual que aquellas motos británicas puestas de moda por Steve McQueen en la película La Gran Evasión, de 1963...

Keep calm and... ride calm” sería una rima excesivamente fácil para descubrir su comportamiento. Si la receta estética “retro vintage” de esta Mash está claro que funciona, una vez en marcha la moto sugiere sosiego.. Efectivamente, la moto acelera con diligencia... entendido aquí en significado literal: “como una diligencia”. Es verdad que sus escasos 96 kilos le dan gracilidad, pero su dinamismo sugiere muy pronto que estamos sobre una 125 de apenas 12 CV en lugar de sobre una T-10 o una Bonneville 800.

Su base mecánica es simple y económica, y gasta poco: ni queriendo lograrás pasar jamás de los 3 litros a los cien. Su tanque contiene 14 litros, así que repostarás casi a los 500 km... La cuestión es... por 1.995 € vale la pena esta bellísima motito si la comparas a una Yamaha YBR 125... de 2.619 €... o una Honda CBF 125 de 2.299 € u otras oportunidades “orientales” como la Daelim 125 del mismo precio? Muy posiblemente, si te enamora y apasiona su estética, la respuesta podrá ser afirmativa.

Su minimalismo es también su virtud: la moto se desliza entre el tráfico como una anguila, y sugiere implacablemente un ritmo poco agresivo, muy de acuerdo a la postura bastante erguida de esta Seven Fifty que se comporta... “mash que bien”.

SIMA

Para quien no conozca estas siglas, cabe decir que esta empresa (Société d’Importation de Motos et Accessoires), creada por Marcel Seurat en 1976, había ya importado las OSSA a Francia... Su trabajo –siempre junto a su esposa Jeanine- al frente de la marca Ducati primero, y Cagiva/Husqvarna/MV Agusta después, le hizo famoso por su apoyo al deporte de la moto, sobre todo en la especialidad de Supermotard –puede decirse que Seurat fue ¡el padre de esta categoría!- donde hizo correr a los famosos hermanos Chambon (Stéphane y Boris), y otros pilotos como Van den Bosch, Laurent Pidoux o Gilles Salvador... SIMA padeció en parte su propio éxito: hizo crecer como simple importador en Francia a dichas marcas lo bastante para alcanzar una masa crítica que se convirtió en apetecible para las propias casas madres, que se instalaron por sí mismas en el país vecino. Tras la muerte de Seurat, y tras vender muy bien los quads TGB, una de las nuevas apuestas SIMA es, además de MV y Gas Gas, su propia marca Mash... Ahora bajo las riendas de Frèderic Fourgeaud, la marca tiene más de 300 establecimientos en Francia donde es la tercera más vendida en motos de 125 cc. Ello permite a Mash desarrollar sus propios estandares de calidad para responder a las necesidades y exigencias de los mercados europeos en materia de estilo y fiabilidad. Los prototipos, con motores bajo licencia Suzuki (el caso de estas 125) o que “se parecen mucho” a un Honda, para el caso de la próxima Five Hundred –en realidad una 400 que llegará muy pronto-, se realizan en Europa, y luego las piezas se “fusilan” en China con calidad “west”. La fabricación, supervisada por el personal de MASH, cumple así con las estrictas especificaciones de SIMA y de la Comunidad Europea (CE). Su importador español, Mashmotorspain, se une así al club de otros países como Suiza, Portugal, Alemania, Austria y muy pronto Italia...

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor Monocilíndrico, 124 cc

2. Potencia: 11,6 CV a 8.750 rpm

3. Cambio de 5 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis tubular de acero, basculante doble brazo de tubo de acero.

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 38 mm no regulable

7. Doble amortiguador con muelle

8. Arranque eléctrico

9. Instrumentación por reloj analógico y diplay digital relaciones de cambio

10. Alimentación por inyección, encendido electrónico CDI, refrigeración por aire.

11. Tanque de 14 l.

12. Ruedas de 110/70 17” y 130/70 17”

13. Peso sin gasolina 96 kilos

14. Disco delantero de 298 mm, pinza 2 pistones paralelos, y trasero de 250 mm, pinza 1 pistón.

Fotos de la Mash Seven Fifty 125

Fotografías por: Manu Lozano (www.manulozano.com)
 

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