Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Moto de leyenda

Publicado el 03/02/2010


Vota

0 0

Moto Guzzi creó en 1971 la California original para el mercado estadounidense, combinando elementos típicamente norteamericanos con un carácter puramente italiano. Con ella se dio comienzo a una leyenda de cuatro décadas que ha llegado hasta nuestros días. Este modelo de 1979 explica el porqué de su éxito.

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Moto de leyenda

El gran asiento doble de esta vieja California me parecía casi tan confortable como mi sillón favorito mientras veía pasar el paisaje a una velocidad de crucero perezosa. Con sólo un soplo de aire por encima del alto parabrisas y una suave vibración, al estilo Guzzi, procedente del gran bicilíndrico transversal en la parte baja, el carácter relajado y cómodo de esta moto me invitaba a pasar un largo y placentero día en la carretera.

Pero cuando el recorrido se volvió de pronto curvilíneo, la moto aprovechó la oportunidad para recordarme por qué la California ha sido siempre especial. Cuando me aproximé a una curva cerrada, el trío de discos Brembo combinados rebajó la velocidad del conjunto con una facilidad impresionante para una máquina con 30 años encima, tan grande y pesada. Y, cuando necesitaba que ese manillar alto y ancho lidiase con una consecución de curvas, la California respondía con una estabilidad y una precisión que ocultaban su edad y su carácter de moto tranquila.

Cuando la Guzzi salió de la última curva, acelerando, con el motor girando entusiasta y la plataforma reposapiés rascando el asfalto, me quedó claro el motivo por el que la California ha sido un puntal de la gama Moto Guzzi durante más de tres décadas. Su aspecto de moto tranquila lleva a equívoco. Puede que el diseño de esta moto sea tan americano como su nombre, pero sus prestaciones vienen marcadas por su lugar de origen. La combinación italo-norteamericana podría haber sido un desastre. Sin embargo, de algún modo, logró funcionar. La California es tan suave como Frank Sinatra, versátil como Al Pacino y robusta como Sylvester Stallone.

Orígenes V7 Special

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Moto de leyenda

Gran parte del éxito de la 850 California se debe a que, cuando Guzzi creó el modelo en 1971 específicamente para su importación en Estados Unidos, no realizó grandes cambios a nivel técnico. La California original estaba basada en la V7 Special, que se había presentado dos años antes con ese motor V-twin transversal a 90 grados y 757 c.c. que estaba haciendo famosa a Guzzi y que había seguido su desarrollo con un vehículo militar curioso y de vida breve llamado 3x3.

La V7 Special ya era una máquina apta para largas distancias, con una postura de conducción erguida y un motor de prestaciones afinadas. Para crear el modelo del mercado estadounidense, Guzzi simplemente añadió un manillar alto y curvado y un asiento doble para persona y media parecido a los que montaba la famosa Electra Glide de Harley-Davidson. La pantalla y las maletas opcionales de la Special se incluyeron de serie.

Esa primera California fue bien recibida en Estados Unidos y sólo un año después pasó por una puesta al día considerable para llegar a otros mercados. La nueva 850 California se unió a la Guzzi V850GT en el uso de un motor más grande: 844 c.c. La potencia máxima subió hasta 68 CV a 7.000 rpm (bastante más que la Electra Glide), bien acompañada por un aumento considerable del par en medios. El sistema de transmisión por cardán también montaba una nueva caja de cambios de cinco relaciones en lugar de las cuatro originales.

Para cuando se construyó esta moto en 1979, la V850GT había sido sustituida por la 850-T3 y la California había incorporado el mismo sistema de freno combinado de tres discos que había dado su nombre a la roadster. Desde ese grueso asiento, la vista era bastante parecida: una pantalla alta, casi vertical, un manillar cuerno de vaca cromado y una instrumentación Veglia típicamente angular (con velocímetro, un pequeño cuentavueltas debajo y varios chivatos rectangulares y coloristas) y algo superada por sus rivales de la época.

Pocos kilómetros y buen carácter

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Accesorios tourer

Esta moto estaba en tan buen estado, que los 50.000 km que marcaba el cuentakilómetros seguramente eran reales. En algún momento de su historia, esta Guzzi pasó a montar llantas fundidas -que no estuvieron disponibles de serie hasta dos años después de la comercialización de este modelo-. Aun así, el genuino carácter tardo-setentero de esta California se ha mantenido intacto, como pude comprobar al pulsar el botón de arranque. El gran motor hizo una pausa momentánea y luego cobró vida con un "¡brrooom!" y un balanceo de par a la derecha de su cigüeñal longitudinal. Me trajo de inmediato recuerdos de la 850-T3, que fue la primera moto grande de mi vida.

La California tenía un aire más relajado que la T3 roadster, como pude comprobar al estirar los brazos hacia ese manillar, alto y amplio, y mirar por encima del parabrisas (los conductores más bajos tendrán que ver a través de él). Pero la Guzzi se puso en marcha con esa combinación de grumos en bajos y mordiente generoso en medios que yo recordaba y que se suavizaba cuando el gran motor refrigerado por aire alcanzaba las 3.000 rpm. A partir de aquí y hasta la marca amarilla de las 7.000 rpm (la roja estaba 1.000 vueltas por encima, pero no hacía falta revolucionar tanto la moto), la Guzzi empujaba con suavidad, ayudada por esa caja de cinco marchas ligeramente imprecisa (con un cambio punta-talón al que había que acostumbrarse).

Para tratarse de una moto tan grande y aparentemente suave, la Guzzi hizo gala de una aceleración muy respetable. Llegó a los 150 km/h sin esfuerzo, con un tacto progresivo reforzado por la generosa protección que ofrecía el gran parabrisas. Sentado allí, dentro de una burbuja de aire casi inmóvil, escuchando el sonido del motor refrigerado por aire con una nota de escape ligeramente hueca desde el doble silencioso, me quedó claro por qué la California se ganó su reputación de moto magnífica para recorrer distancias serias.

Y a un ritmo considerable. Puede que sus prestaciones absolutas quedasen ligeramente por debajo de las de la T3 debido a la gran pantalla, que reducía la velocidad máxima a unos 180 km/h. Pero la velocidad de crucero efectiva de la California era más alta que la del modelo naked gracias a la buena protección del viento que ofrecía el parabrisas. La postura de conducción era espaciosa, aunque el manillar quedaba atrasado y mis manos se situaban a la altura de mis rodillas, dificultando las maniobras a baja velocidad. Ese asiento tan grueso resultaba confortable y el conductor disfrutaba de plataformas reposapiés, un lujo negado al pasajero que, además, dispone de muy poco espacio para el trasero.

Buenas suspensiones y habilidad en curvas

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Moto de leyenda

Para los estándares tourer, la horquilla y los amortiguadores verticales fabricados por Guzzi aportaban una suspensión bastante firme en lugar del tacto suave que algunos conductores hubiesen esperado. Pero la mayoría de baches eran absorbidos con eficiencia y la calidad de marcha en general era buena. Si a esto le añadimos un depósito de combustible de 24 litros y los consumos respetables del tranquilo motor V-twin, el resultado es una autonomía de más de 300 km y la capacidad de recorrer distancias largas (aunque las maletas de serie no fuesen especialmente amplias ni impermeables).

Además, la California no necesitaba reducir mucho antes de entrar en curvas. En combinación con el bastidor tubular de doble cuna que ganó resistencia gracias a los tres tubos superiores entre la V del motor, esa suspensión tenía flexibilidad suficiente para controlar una moto que superaba los 260 kg con el depósito lleno. Incluso esta montura antigua cogía sin inmutarse la mayoría de los virajes, con alguna sacudida ocasional pero, en general, haciendo gala de una estabilidad impresionante y un tacto de dirección neutro que permitían disfrutar en curvas.

Ese manillar tan amplio hacía que fuese fácil tumbar y levantar la moto a pesar de su peso y su longitud considerables. El sistema de transmisión por cardán requería bajar de marchas con cuidado antes de cada curva para luego recorrer el giro con un estilo clásico. Conducida así, la moto mostraba una distancia libre al suelo respetable que me animaba a aprovechar bien el agarre que ofrecían las excelentes gomas Metzeler, relativamente modernas.

Tres frenos combinados

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Instrumentación

La frenada era otra de las especialidades de Moto Guzzi en los 70 y el sistema combinado Brembo de la California no me decepcionó. Al apretar la leva del manillar (que actuaba sobre uno de los discos delanteros) y presionar el pedal de frenada (que activaba el otro disco delantero y el freno posterior), la potencia de frenado de la moto era impresionante para los estándares de su época.

Sólo tuve ciertas reservas con el freno delantero accionado desde el manillar. Me dio la sensación de que por sí solo no tenía mucha potencia. Para presionar el pedal tenía que levantar el pie de la plataforma, con lo que perdía tiempo y algo de control. Pero los Brembo combinados les sacaban ventaja a los sistemas rivales de su época y los discos de acero fundido hacían que frenase de forma fiable en mojado (a diferencia de las motos niponas rivales).

No es que la California tuviese muchas competidoras directas de Japón o de cualquier otro lugar, porque la combinación de las influencias italiana y americana la dotaban de un atractivo inconfundible. La California era más rápida y ligera que grandes tourers como la Electra Glide. Tenía una personalidad muy distinta de las capaces boxers de BWW y de las motos japonesas como la Honda GoldWing o las custom de fábrica al estilo de la Yamaha Virago. A partir de 1976 y por unos años, tuvo una rival cercana en la también Guzzi V1000 Convert automática, que añadió facilidad de uso a unas prestaciones similares.

Pero la Convert, más cara y de consumos más elevados, desapareció de catálogo a principios de los años 1980 a causa de unas ventas decepcionantes. Mientras tanto, la California siguió a buen ritmo, incorporando llantas de fundición y accesorios de serie, así como otros detalles nuevos. En 1981, Guzzi realizó un rediseño importante, creando la California II alrededor de un motor más grande, de 949 c.c. Era identificable por sus aletas más angulares, incorporaba muchas modificaciones internas y ofrecía mejores prestaciones a medio régimen. El chasis de la MkII también fue revisado, pero sus elementos característicos quedaron intocados.

Sin embargo, en 1987, el aspecto de la moto experimentó un cambio radical con la llegada de la California III, que tenía un depósito de combustible más abultado y, para mí, no era ni de lejos tan atractiva como la original. Pero el motor y el chasis más sofisticados de la MkIII, combinados con elementos como un asiento más bajo, ayudaron a que fuese el modelo de más éxito de Guzzi durante los seis años siguientes. Se crearon varias versiones derivadas, incluida la California Anniversary de 1992, para conmemorar los 70 años de la marca.

Hasta nuestros días

Moto Guzzi 850 T3 California 1979: Prominentes cilindros

La leyenda sigue viva aún hoy, con los modelos California Classic y California Vintage de la gama actual de Moto Guzzi. La Classic y la Vintage tienen inyección y algunos toques modernos, pero siguen combinando el diseño tradicional California con motores V-twin transversales grandes y tranquilos, accionados por varillas y balancines y refrigerados por aire. A pesar de figurar en la sección Cruiser/Custom del catálogo Guzzi, son motos respetablemente rápidas y confortables para distancias largas.

El atractivo de los modelos modernos se ve muy reforzado por la nostalgia, por supuesto. Y la reputación sobre la que se sustenta esa nostalgia es bien merecida, como me confirma la prueba de esta California original. En su día, la California combinó su estilo relajado con unas prestaciones viajeras a las que pocas motos podían aspirar. La doble nacionalidad fue la clave. A pesar de la pantalla al estilo americano, el asiento doble y los cromados, su corazón y su alma eran inconfundiblemente italianos.


Roland Brown
Fotos: Phil Masters & R.B.
Adaptación: Laura Bartolomé

 

Comentarios

  • Sé el primero en comentar

Añadir un comentario

  • * Esta información no se mostrará

Estoy de acuerdo

Uso de cookies

En Motofan utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus gustos mediante el análisis de comportamientos de navegación. Si hace click en el botón "Estoy de Acuerdo", consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestras Condiciones Legales, sección "4.8. Cookies e IPs"