Moto Guzzi 8V GT, el vuelo más alto

Publicado el 03/02/2012


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La marca del águila siempre ha estado sentimentalmente ligada a los largos viajes y al mundo de la aviación; la renovada Norge hace honor a estos sentimientos, ya que es la que más alto vuela de la gama.

La Norge conserva el espíritu de Giuseppe Naco Guzzi que en 1928 llegó al Cabo Norte con una GT 500. Este modelo se rebautizó como Norge en honor a Humberto Nobile, que fue quien hizo el primer vuelo hasta el Polo Norte, sobre un dirigible bautizado con el nombre de Norge. El logotipo del águila sigue presente en todos los modelos de la marca de Mandello del Lario, que recientemente celebró su 90 aniversario por todo alto.

Y entre las Moto Guzzi que se comercializan actualmente, la Norge es el tope de gama, el modelo que vuela más alto, especialmente en esta revisada versión que equipa el motor Quattrovalvole. Un motor con personalidad propia que al ralentí vibra y transmite ese movimiento lateral tan característico de los motores italianos con un águila en el depósito de combustible. Un bicilíndrico en V longitudinal que al ralentí tiene una oscilación lateral inevitable, característica, debida a la posición longitudinal del cigüeñal. Una sensación que también aparece al dar un golpe de gas en punto muerto, al vacío, y que casi no se aprecia en orden de marcha. Pero si parada en los semáforos no se balanceara y el manillar no vibrara, no sería una Moto Guzzi.

A diferencia de otros modelos de la preciosa fábrica al borde del lago de Lario, en la nueva Norge, cuya primera versión de 1.133 cc y culatas de dos válvulas se quedaba corta en cuanto a las prestaciones que se le deben de exigir a una gran turismo, se ha montado una gestión electrónica revisada, optimizado la distribución y el sistema de refrigeración, además de que el escape monta un silenciador con más volumen y en aluminio satinado. El sistema de inyección usa las señales que emiten dos sondas lambda, ha mejorado la respuesta -que es más contundente a partir de las 5.000 rpm- y el consumo, que en nuestra toma de contacto fue de 7,2 litros a los 100 km. Un consumo que se dispara hasta los 8,6 litros si viajas a un ritmo de 160 km/hora de marcador con la aguja del elegante cuentarrevoluciones analógico de fondo negro cerca de las 6.000 rpm. De hecho hay quien a punto estuvo de quedarse tirado en el autopista, a pesar de la potencia lumínica del chivato de la reserva, cuando bajando hacia Valencia recorrió 267 km a esa velocidad prohibida (era un extranjero que conozco, que mide y pesa lo mismo que yo y que viajaba al último GP del año…). El tipo en cuestión no pudo evitar que el motor se parara en medio de la noche al quedarse sin combustible, pero tuvo la fortuna de que la gasolinera estaba a menos de un kilómetro y pudo llegar al poste en punto muerto. La verdad es que aquel tipo que mide y pesa lo mismo que yo tuvo mucha suerte. A mí no me pasó porque, a pesar de que yo también bajé a Valencia por autopista con una Norge, lógicamente en ningún momento osé superar el límite de velocidad autorizado…

En este escenario, la Norge se encuentra cómoda y el conductor también. El manillar monta unas nuevas torretas más bajas que la versión anterior y queda más cerca del piloto, con lo que los brazos quedan ahora menos flexionados. El asiento es confortable, con un tapizado de calidad, un diseño en el que las posaderas quedan bien asentadas y desde donde la visión del cuadro de instrumentos es agradable y entre otras cosas tiene una toma de corriente externa de 12 v.

Combina los relojes analógicos de diseño clásico, pero muy visibles, con una ventana en la que los dígitos nos informan a través del mode de la piña izquierda de diversos aspectos como el consumo medio o el trip, además de un crono que sorprende en una moto de estas características. Unos dígitos que por cierto son demasiado pequeños y cuestan de visionar especialmente por la noche. En nuestra unidad de pruebas no faltaban los puños calefactables con tres niveles de temperatura y sí echamos en falta una simple guantera para poder guardar el ticket de la autopista, la tarjeta de crédito o incluso el teléfono móvil. Las maletas son generosas y se abren y cierran con facilidad. 

Confortable

El carenado ofrece una buena protección a la altura del casco hasta donde no llegan turbulencias y menos buena, pero suficiente a no ser que seas un Stallone, en los hombros. Su diseño con el doble faro resulta familiar, pero esta versión presenta la interesante novedad para el uso turístico de montar el parabrisas controlado electrónicamente. Para ello se han montado dos pulsadores diferentes situados a ambos lados del manillar y lejos las piñas, con lo que para accionarlos hay que soltar la mano del manillar en busca del pulsador montado en los soportes de las manetas. Eso significa que es menos práctico que en otras motos de estas características con la BMW RT como inevitable referencia. Un detalle que nos gustó son los deflectores que se han montado a la altura de los pies.

El tacto del motor es agradable y las vibraciones, que no faltan en este tipo de propulsores, son notables, pero particularmente pienso que forman parte del encanto de este tipo de motos. Sin llegar a molestar son intrínsecas a un motor en V de Moto Guzzi y si no se aceptan como tal, es que la Norge no es tu estilo de moto. Mejor pásate a una japonesa…

Entre las 4.000 y las 5.000 rpm hay una ligera bajada de rendimiento apenas perceptible, pero en líneas generales el motor es brillante y acertado para este estilo de moto. A partir de las 7.000 rpm, las vibraciones aumentan de forma considerable, pero el motor empuja con decisión y, sin llegar a ser deportivo, sí que tiene un punto excitante…

Algo que no gustó, y que es importante en este tipo de motos, es que para poder elegir el tarado de las suspensiones en función del peso del equipaje y sobre todo de si llevas o no pasajero, la regulación de la precarga del amortiguador trasero está tras una tapa del costado izquierdo que hay que extraer. Eso sí, no faltan dos grandes asas para el pasajero.

En líneas generales, la Norge es una buena gran turismo sobre la que no te cansas en las largas distancias y que te permite viajar cómodamente sea en solitario o con pasajero, con ese encanto especial de las motos con un motor con esta configuración combinado con una parte ciclo solvente y un equipamiento bastante completo.

Uno de sus argumentos es su buena y confortable posición de conducción en las largas distancias y teniendo en cuenta su concepto de GT, un buen comportamiento en carreteras reviradas. 

Divertida

Sin duda alguna, las Moto Guzzi son motos con una marcada personalidad y, pese a que tiene modelos con aspecto Sport, no entran en la guerra de las deportivas.

Y no es que esta Norge se pueda calificar como una Sport, pero sí me atrevería a asegurar, algo que confirmaremos en el comparativo con la RT 1200 de BMW que estamos preparando, que pese a su concepto es una buena moto en carreteras reviradas. De entrada no es muy voluminosa, las maletas no sobresalen demasiado del conjunto y la posición de conducción es un acierto, puesto que los pies no quedan excesivamente adelantados. Es más, las piernas quedan en una posición natural, con las estriberas a una altura razonable. Pero si mides cerca de 1,80 cm, la rodilla izquierda llega a tocar con el cilindro, especialmente en las frenadas.

El tacto del motor es agradable y elástico y el cambio preciso, aunque un poco ruidoso. El embrague monodisco tiene mejor rendimiento que el que recuerdo en la versión anterior de la Norge, y no puedo negar que entre curvas me divertí más de lo que esperaba con una moto de estas características, porque me pareció más manejable de lo que pueda aparentar y además la suspensión delantera transmite confianza. Algo menos sensible es la suspensión trasera, que se notó un poco seca en carreteras bacheadas o incluso en las juntas que suele haber en las autopistas, pero en conjunto la Norge tiene una buena parte ciclo con la que te puedes divertir en carreteras reviradas desde una posición de conducción muy cómoda.

La frenada es suficiente tanto delante como detrás, y hay que destacar que el ABS desconectable se ofrece de serie, algo a tener en cuenta especialmente en una GT, y sorprende que las Moto Guzzi ya no equipan un sistema de frenada combinada, puesto que lo equiparon en serie en prácticamente toda su gama durante… ¡15 años!

Con un motor con buena elasticidad como base pese a un cambio de marchas lento, una parte ciclo solvente y buen nivel de confort en las largas distancias, la Norge es una buena alternativa con una personalidad muy marcada.

Le faltan algunos detallitos -¡la guantera!-, pero por otra parte se sirve de serie con el ABS, la pantalla con regulación eléctrica y los puños calefactables por menos de 16.000 euros.

Es precio que hay que pagar por una moto que se desenvuelve con buena nota y que tiene detrás una larga historia. El águila que vuela más alto.

Fotos de la Moto Guzzi Norge GT 8V

Fotografías por: Juan Pablo Acevedo

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Comentarios (2)

  • info.motospace1815de90
    info.motospace1815de90 08-02-2012

    Solo algunos detalles sin importancia: ¿corre, o no corre?, ¿frena, o no frena? ¿ilumina, o no ilumina? ¿se aguanta, o no se aguanta? !!!!!!!!

  • manolo13
    manolo13 01-06-2012

    A mi siempre me ha gustado la GUZZI, siempre ha sido muy buena moto y muy fiable. Yo siempre he mirado mas la fiabilidad, que la velocidad. Porque para ir por ahí con la moto es lo mejor.

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