Moto Guzzi Griso: Techno-Custom 2007

Publicado el 27/05/2010


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Gracias a la inyección económica recibida por parte del nuevo propietario de Moto Guzzi, el grupo Piaggio, se ha podido dar vida a la Griso, un híbrido entre deportiva y custom, con un excelente equipamiento.

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom

La reciente adquisición de la marca Aprilia por parte del grupo Piaggio incluía también en el paquete empresarial la maltrecha pero mítica Moto Guzzi. Los nuevos propietarios de Guzzi decidieron realizar un lavado de cara a la reputación de la histórica marca del águila italiana, y, como no podía ser de otra forma, no han ahorrado esfuerzos ni recursos para poder ofrecer una excelente montura con la que pretenden hacer borrón y cuenta nueva.

La renacida marca de Mandello del Lario ya dejó ver sus intenciones de cambio cuando a principios de año presentó un modelo sportturístico, el STR 1100, toda una declaración de intenciones. Presentada por primera vez al público en forma de prototipo en el Intermot de Múnich de 2002, la Griso se comenzó a cocer en las modernas instalaciones de Aprilia en Noale. Partiendo de la inconfundible base de su motor bicilíndrico transversal, se empezó a diseñar una moto diferente a todo lo conocido y realizado por Guzzi hasta el momento.Así, dos años después de la adquisición de Guzzi por parte de Aprilia (junio 2000), se mostraba la Griso en Múnich con muy buena crítica por parte de la prensa como del público. Pero la Griso tardaba en tomar cuerpo definitivamente por culpa de la pesada hipoteca que arrastraba Aprilia y no ha sido hasta ahora, tras la compra de Aprilia (más Guzzi y Laverda, en diciembre 2004) por Piaggio, que ha llegado el dinero necesario para hacer de ella una realidad.

Fidelidad transversal

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


El motor es el típico bicilíndrico en V a 90° transversal de 1.064 c.c., 4 válvulas y refrigeración por aire. Con la ayuda de un radiador de aceite. Se trata de la última evolución del propulsor de Mandello del Lario que ya equipa la STR 1100 y para la Griso se ha optimizado y ha aumentado su rendimiento en 4 CV, quedando ahora en 88 CV a 7.600 rpm. Para darle más carácter, las bielas han sido aligeradas y pierden el 10 % del peso, lo mismo que los pistones, para reducir las inercias y aminorar vibraciones además de conseguir una más rápida subida de vueltas.

También se ha mejorado la electrónica, y se han adoptado soluciones como la doble bujía de encendido y el sistema de alimentación con inyectores reubicados en los colectores de admisión. Todas estas mejoras han conseguido reducir el nivel de emisiones contaminantes, hasta conseguir la homologación europea Euro 3. La transmisión trabaja vía cardán reactivo. En Guzzi han denominado este sistema CARC (Cardán Reactivo Compacto), que incluye un mecanismo que reduce el efecto de "elevación" típico de las transmisiones de este tipo.

En lo que respecta al apartado ciclo, podemos decir que no se han ahorrado recursos ni tecnología... para romper con la tradicional forma de los bastidores de Guzzi. Se trata de un chasis tubular de acero, pero en lugar de la gruesa columna central escondida por el depósito, se ha unido la dirección con dos gruesos tubos superiores exteriores y que remarcan el estilo de la Griso. Una doble cuna interrumpida sujeta el motor por la parte delantera y por detrás los dos tubos antes citados se empotran dentro de una robusta pieza en fundición de aluminio, que sujeta el motor y hace de eje del cardán. Un bonito y original chasis que realza el veterano propulsor que sostiene.

La gran calidad de componentes sigue en el tren delantero, donde se monta una horquilla invertida Showa multirregulable, la misma que equipa la Aprilia Tuono 1000. Las pinzas son las conocidas Brembo Serie Oro de cuatro pistones opuestos, que muerden unos discos de 320 mm. El sistema de suspensión trasero cuenta con un amortiguador Sachs también multirregulable, que trabaja sobre bieletas progresivas. El freno trasero monta un gran disco de 282 mm mordido por pinza Brembo flotante, de doble piston paralelo, los latiguillos son inextensibles metálicos y equipan ambos trenes. Monta llantas de tres palos en ambos trenes, con medidas de gomas de 120/70/17 y 180/55/ 17 sobre el monobrazo del cardán.

Exquisiteces italianas

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


La cada vez más arraigada moda por los modelos nakeds llega hasta niveles de mestizaje en otras categorías. La nueva Griso sigue un concepto de moto muy particular. No es una custom, ni una simple naked, más bien se acercaría al concepto muscle bike, pero tampoco se podría clasificar como tal. En Guzzi la han denominado Techno-custom. Una nueva categoría que la podríamos incluir dentro de un segmento intermedio, donde se podría comparar con una Yamaha MT-01 y hasta incluso con una Harley-Davidson V-Rod.

La nueva Guzzi tiene un aspecto bello e imponente, muy atractivo, con un estilo que sólo las motos italianas saben exhibir. Su enorme bloque motor y sus cilindros sobresaliendo lateralmente, formando un ángulo ascendente de 45°, delatan al primer golpe de vista que se trata de una mítica Moto Guzzi, y que su estilo se ha mantenido imperturbable desde hace muchos años. Los cilindros de gran tamaño son de acabado aleteado. Como le corresponde a un motor de refrigeración por aire, en éstos se han montado unos topes de nailon para proteger los culatines en caso de caída. Las culatas son ahora más pequeñas, han sido rediseñadas en su parte exterior para hacerlas más compactas.

Justo encima de los cilindros se ubican unas tapas laterales embellecedoras que rodean las culatas en su parte interior, provistas de una malla para que pueda disiparse el calor, y a la vez estilizan la silueta de la moto y envían aire fresco a la parte interna de los cilindros. El gran bloque del cárter motor incluye el embrague en seco, cambio de 6 relaciones y la salida del inmenso brazo cardánico, todo ello en un acertado tono magnesio. Sus impresionantes colectores salen desacostumbradamente (dado el estilo custom de la Griso) hacia el lado izquierdo entrelazándose para finalmente unirse en paralelo, y luego terminar en un impactante y peculiar escape de forma cónica, que nos recuerda a un reactor de turbina, haciendo honor a sus inicios como fabricante aeronáutico, todo un detalle por parte del departamento de diseño.

En el lado derecho del cárter motor se ha ubicado con mucho acierto un radiador de aceite, que cuenta con un protector y que su vez hace de embudo de aire y ayuda a su mejor refrigeración. El chasis, realizado en tubo de acero y pintado en color plata, se deja ver tímidamente, extendiéndose desde la pipa de dirección hasta el bloque de aluminio que sujeta los estribos, y sirve de anclaje para el oscilante cardán. El depósito de gasolina queda abrazado por los tubos del chasis, quedando aparentemente empotrado entre éstos y los cilindros. Otro detalle curioso es el enorme tapón de llenado de gasolina, inspirado en los de llenado rápido utilizados en las carreras de resistencia, un buen detalle que le proporciona presencia.

¡Agárrate fuerte!

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


El ancho manillar transmite seguridad y control en todo momento, muy necesario en un modelo de casi 250 kg en orden de marcha. De buena calidad también es el forro antideslizante del bonito asiento, con un buen compromiso de mullido, ni muy blando ni demasiado duro. La posición encima de la Griso es un tanto extraña, los brazos quedan muy estirados y abiertos, las piernas bastante felxionadas por la altura de los estribos, pero la posición no resulta cansada. Realizamos largos recorridos encima de ella y no se acusó el cansancio.

La información que ofrece el completísimo cuadro de instrumentos es más que buena. En una gran pantalla de cristal líquido encontramos todo tipo de información: indica los consumos, la velocidad media y máxima, los kilómetros recorridos y posibles problemas técnicos, todo ello controlado desde un botón en la piña derecha que nos permite ir pasando de menú cómodamente sobre la marcha sin tener que soltar el manillar. El tacómetro es analógico. El faro es clásico, acabado en cromado y situado entre las tijas, y utiliza la tecnología Multiconvex para su cometido. Salimos desde la fábrica-museo Guzzi en el bonito pueblo de Mandello del Lario, siguiendo las serpenteantes carreteras de los alpes italianos.

Para nuestra desgracia, hacía un día de perros y llovía a cántaros, pero las enormes ganas de probar la tan esperada montura eran muy superiores a las inclemencias meteorológicas del momento. El primer tramo programado transcurría por los muchos pueblos que rodean el gigantesco Lago di Como, y allí ya pudimos apreciar que el peso en marcha que declaraban los hombres de Guzzi no se acusaba tanto como a priori se podía pensar. Encontramos que la posición al manillar resulta un poco exagerada, obligando a extender y a abrir mucho los brazos, pero quedando un control sobre el tren delantero bastante bueno. Dejamos atrás los bonitos pueblos y empezamos la ascensión hacia las empinadas montañas transalpinas.

Primeramente nos encontramos con unos tramos llanos con curvas rápidas, donde pudimos comprobar la excelente estabilidad de la que goza la Griso. A pesar de llover a mares, las unidades de pruebas preparadas para tal acontecimiento calzaban unos deportivos Metzeller Rennsport, más apropiados para motos deportivas dispuestas a rodar en circuito en óptimas condiciones que no para una moto de estas características, pero el aplomo a ritmos rápidos en largas curvas con mucho apoyo estuvo fuera de toda duda.

Vienen curvas

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


Empezamos la ascensión, con un seguido de curvas de reducido ángulo, los tornantes que llaman los italianos, La Guzzi, al ser tan larga entre ejes, nos obligaba a abrirnos a la entrada de éstas y a cerrar al máximo el radio de giro; definitivamente, ni el tiempo ni los tramos escogidos para probar la moto eran los mejores. Pero a medida que ganábamos altura dejábamos atrás las molestas nubes lluviosas y el piso empezaba a secarse.

Ya arriba encontramos una sucesión de curvas entrelazadas que nos obligaba a realizar cambios de peso de lado a lado bastante rápidos. Ahí, la Griso nos sorprendió gratamente. Su peso y envergadura no eran un problema excesivo; se puede controlar perfectamente desde su ancho manillar, y con apoyar peso con decisión sobre el estribo del lado donde queríamos inclinar, la moto iba hacia donde se quería en todo momento. Tampoco se acusaron en exceso las siempre temibles reacciones provocadas por el funcionamiento del cardán, bien resuelto por el sistema Anti-Shaft desarrollado por los ingenieros encargados del proyecto.

La rigidez de las excelente horquilla Showa con barras de 43 mm y el buen comportamiento del amortiguador trasero nos ofrecían gran tacto y buena sensibilidad con el aún húmedo asfalto, pudiéndonos adelantar a cualquier imprevisto con suficiente tiempo de reacción. Una vez seca la carretera, pudimos aumentar el ritmo, y con las consiguientes apuradas de frenada pusimos a prueba los excelentes frenos de que goza la Griso. Potente mordiente y buena dosificación son sus armas, mientras que en el tren trasero la combinación de un gran disco con el probadísimo rendimiento de las pinzas Brembo era sobradamente efectiva, incluso bloquear a placer era tarea fácil.

Buenas sensaciones

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


El funcionamiento del gran bicilíndrico también sorprendió gratamente, a pesar de que la gran cilindrada del propulsor auguraba unas inevitables inercias, la buena puesta a punto y su revisado cigüeñal pasaron con nota alta la prueba. La afinada inyección se notó, quedando un buen compromiso de respuesta.

La potencia nos pareció un poco justa, pero con un buen par motor siempre disponible. Una decena de caballos más harían las delicias de muchos, pero el resultado final es bueno. Sus 88 CV serán más que suficientes para muchos de sus futuros propietarios. Las revoluciones suben sin demasiado esfuerzo, más rápido que en otros modelos, dando fe del buen trabajo realizado en su interior, empujando muy linealmente desde las 2.000 vueltas hasta las 8.000, donde ofrece su máxima potencia junto a rugido del escape muy particular, grave pero con carácter.

El embrague que equipa la Griso es en seco y va alojado en el inmenso bloque motor. Su accionamiento se notó fino, con un tímido clock al seleccionar la primera velocidad. Sus seis marchas subían y bajaban sin demasiado esfuerzo, y tampoco se apreció ningún titubeo excesivo al accionar el embrague para salir rápido, muy corriente en los sistemas no lubricados.

Conclusiones

Moto Guzzi Griso: Techno-Custom


Pues decir que nos sorprendió la finura de funcionamiento de la Griso, el motor ha ganado muchos enteros, responde bien y lo mejor que se puede decir del cardán es que pasa desapercibido. La estabilidad y frenada siguen siendo muy buenas, como en toda Guzzi que se precie y su manejabilidad es propia de una deportiva.

Ya sólo queda constatar todo esto sobre nuestras carreteras, quedando a la espera de una unidad de pruebas. La moto llegará a los concesionarios a un precio cercano a los 12.000 euros.


Edu Fernández
Fotos: Moto Guzzi

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