Moto Guzzi V7 Classic: Para nostálgicos

Publicado el 03/02/2010


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Estamos ante un homenaje a dos modelos míticos de Moto Guzzi en los años setenta: la tourer V7 Special y la superdeportiva V7 Sport. Con un carácter más afable que sus antecesoras y una sofisticación digna de nuestra época, la V7 Classic quiere conquistar a los amantes de la estética más clásica y a los que en su día soñaron, en vano, con tener una V7.

Moto Guzzi V7 Classic: Para nostálgicos

Correcta en todos los aspectos, la Moto Guzzi V7 Classic no es una superdeportiva de altas prestaciones, sino una roadster tragamillas, tranquila, estable, ligera y sólida. El motor V-twin transversal se muestra relajado y genera un suave sonido de escape que no hace sino redondear la experiencia como un eco de las incontables Guzzi que han seguido esta ruta durante décadas. Este pequeño V90º transversal de 744 c.c. OHV 4V inyectado, desarrolla 48 tranquilos CV a 6.800 vueltas, y la transmisión por cardán apenas se nota.

Estéticamente, se echa en falta un doble disco delantero, pero las prestaciones de la pinza Brembo de cuatro pistones son más que suficientes. Su aspecto es tradicional, con manillar turístico, faro halógeno e instrumental elevado. El conjunto que sostiene la luz piloto trasera e intermitentes está muy conseguido.

Pura nostalgia

Moto Guzzi V7 Classic: Para nostálgicos

Como moto destinada a exaltar esta nostalgia mostrada sin tapujos, la V7 Classic es simplemente perfecta. Bajo la vista y veo un par de relojes de borde cromado y esfera negra que recuerdan a los antiguos Veglia. Entre ambos están los distintos chivatos (junto a un reloj y un chivato de temperatura digitales). Las culatas y cilindros refrigerados por aire sobresalen por ambos lados del depósito, que luce una forma, unos gráficos y una pintura blanca inconfundiblemente tradicionales.

Los diseñadores de Guzzi han usado casi todos los trucos retro disponibles. El aspecto de la V7 nos retrotrae enseguida a los años setenta gracias a su faro redondo y cromado, el doble amortiguador trasero y las llantas de radios. Pero esta moto es muy distinta de las Guzzi de esa época, que eran superdeportivas incluso cuando este término apenas estaba inventado.

En comparación con ellas, la Classic de hoy es humilde y económica. Es una roadster de iniciación, creada para motoristas lo bastante viejos como para recordar a sus antecesoras, o, simplemente, para quienes aprecian un diseño tradicional. Está inspirada en dos antiguos modelos en particular: la blanca V7 Special de 757 c.c., que popularizó las tourers V-twin de Guzzi a finales de los sesenta, y la V7 Sport de color verde claro, que añadió prestaciones y agilidad a la gama cuando llegó en 1971.

Ambas clásicas están reflejadas en la V7 Classic. Pero cuando ves la nueva moto en metal, te queda claro que la más compacta Sportle es más cercana. Esta V7 no tiene el gran freno de tambor de aquella, ni tampoco sus semimanillares ni su pintura verde. La nueva Classic es una moto menuda que pesa sólo 182 Kg en seco y con un asiento doble lo bastante bajo como para que cualquier mujer motorista pueda apoyar los dos pies planos en el suelo.

Patrimonio Breva

Moto Guzzi V7 Classic: Morro

Básicamente, la V7 Classic es una versión rediseñada de la Breva 750, que hace cinco años dio inicio a una nueva era de bicilíndricas en V más sofisticadas, inyectadas y catalizadas de la firma de Mandello. El motor transversal V-twin a 90 grados, de 744 c.c. y refrigerado por aire es el mismo y cuenta con válvulas accionadas por varillas y balancines, culatas Heron (planas) de dos válvulas (con la cámara de combustión en lo alto del pistón) y una potencia máxima de 48 CV a 6.800 rpm. Las únicas diferencias respecto al motor de la Breva son el mapa de la centralita de alimentación, el sistema doble de escape y el acabado en negro de las tapas del cárter. La estructura del chasis también es la de la Breva y se basa en un mismo bastidor de tubo de acero y una horquilla Marzocchi no ajustable de 40 mm. Los amortiguadores inclinados Sachs ofrecen un aspecto retro adecuado y bien combinado con las llantas de radios tomadas de la Nevada 750. Otros buenos detalles son los cromados en distintas piezas, como las tapas de balancines, el tapón de gasolina y la óptica posterior.

Seguramente, lo único que no pega con el estilo vintage de la moto es el disco frontal de 320 mm, porque en los setenta Guzzi pasó casi directamente del freno de tambor al doble disco, uno de los cuales estaba accionado por el pedal del pie mediante un sistema combinado de frenada. De todos modos, en general, la Classic es una motocicleta de look muy auténtico y atractiva incluso para quienes nunca han visto una Moto Guzzi de las antiguas.

Conducción asequible

Moto Guzzi V7 Classic: Para nostálgicos

También es muy fácil de conducir. Cuando presioné el botón de arranque, el motor se encendió inmediatamente con una leve reacción de par que lo inclinaba a la derecha, en contraste con las V-twins más grandes y su pronunciado tambaleo al dar gas. El embrague monodisco resultaba ligero y la caja de cambios de cinco relaciones -aunque algo larga- se accionaba igualmente sin esfuerzo cuando salí de nuestro hotel de concentración en la orilla opuesta del lago de Como rumbo a Mandello.

La ruta empezó con un tramo de carretera principal antes de llegar a las montañas, y al principio me sentí algo decepcionado por la Classic. Había leído el dossier de prensa y estaba familiarizado con los orígenes y el público potencial de este modelo. Pero, en los años setenta, cuando era un adolescente, leí bastante sobre las exóticas deportivas de Guzzi que se movían como balas por estas mismas carreteras junto al lago. Ahora, tres décadas después, he echado de menos unas prestaciones y emociones más similares a las de antaño.

La Classic no es ese tipo de moto. A pesar de ser 37 años más joven que la V7 Sport, entrega algo menos de potencia máxima que aquélla y aún menos que la poderosa 850 Le Mans que la siguió. La Classic, eficientemente silenciada, no aúlla a través de unos escapes abiertos y no tuvimos enfrentamientos a velocidades de vértigo con otras superdeportivas mientras seguíamos al conductor guía de Guzzi hacia la preciosa localidad de Bellagio, situada en el vértice dibujado por las dos patas del lago de Como.

Lo cierto es que la Classic se comportó exactamente como se supone que debe hacerlo: acelerando de forma obediente, suave y agradable, respondiendo con precisión a través de su sistema de inyección Marelli y, en general, mostrándose capaz y asequible. Si dejamos aparte la falta de emociones fuertes, el único aspecto negativo del motor fue cierta vacilación al salir del ralentí. La noté al principio, pero me olvidé de ella al descubrir que bastaba subir más de vueltas antes de iniciar la marcha.

Respuesta en medios

Moto Guzzi V7 Classic: Motor

Si bien la Classic carece de la potencia competitiva de algunas antecesoras suyas, disfruta de una amplia entrega de par y de una sofisticación muy mejorada. Las primeras 750 de Guzzi, como la V7 Sport y la 750 S3, necesitaban ir altas de vueltas para entregar bien sus prestaciones. En contraste, la Classic ya empuja con alegría incluso por debajo de las 2.000 rpm en las marchas más bajas. A partir de las 3.500 rpm empuja con fuerza durante todo el recorrido hasta unas 7.800 rpm.

A 7.000 rpm aparecen algunas vibraciones en los reposapiés, pero la fuerza en medios de la Classic hace que difícilmente necesites subirla tanto de vueltas. En tramos abiertos de la carretera junto al lago, la Guzzi se lanzó con alegría a unos 140 km/h en la más alta de sus cinco marchas. De haber tenido más espacio, seguramente habría alcanzado los 180 km/h. Pero la postura de conducción expuesta, fruto del manillar de una pieza ligeramente elevado y los reposapiés bastante avanzados, no invitan a buscar la máxima velocidad.

De todos modos, no teníamos tiempo para pruebas a alta velocidad, porque pronto dejamos la carretera principal y nos adentramos en las altas colinas alpinas por carreteras empinadas y sinuosas, perfectas para probar el bastidor tradicional de la Classic. Ese chasis de acero tubular ha funcionado bien en la Breva 750 durante los últimos cinco años, y Guzzi ha dejado la misma suspensión por la sencilla razón de que logra un buen término medio entre la suavidad suficiente para ofrecer confort y la dureza adecuada para una conducción estable.

Calzado cómodo

Moto Guzzi V7 Classic: Para nostálgicos

Esta moto monta una llanta delantera de 18" en lugar de la de 17" de la Breva. Seguramente necesita algo más de acción sobre la dirección para evitar que se abra un poco en las curvas más cerradas. Pero aun así, la dirección responde bien a cualquier ligera insinuación en el manillar, gracias a su ligereza y a sus geometrías razonablemente deportivas. El característico sistema de transmisión por cardán de Guzzi no se interponía en la conducción y los amortiguadores ajustables en precarga lidiaban bien con las carreteras de montaña bacheadas y dañadas por el hielo invernal.

La esbelta Classic también disfruta de una buena distancia libre al suelo. Los neumáticos Metzeler Lasertec, aunque son estrechos, ofrecen agarre suficiente para aprovechar bien esa distancia libre. El gran disco frontal no ayuda mucho al efecto retro, pero su pinza Brembo de cuatro pistones es una elección sólida: tiene potencia suficiente para cumplir con su cometido, pero no resulta demasiado radical para esa porción de compradores de la Classic que, probablemente, tendrán una experiencia de conducción limitada.

Además de sus prestaciones de todo uso, la Classic basa gran parte de su atractivo en su versatilidad. Es tan apta como moto de diario como para moverse por carreteras secundarias. El depósito de 17 litros promete una autonomía adecuada. El confort parece bastante bueno, aunque el asiento resulta algo estrecho con el paso de las horas y km. Las agarraderas cromadas para el pasajero serán muy útiles para atar el equipaje.

Una tormenta a última hora de la tarde dejó las motos empapadas, y a la mañana siguiente, ya sin lluvia, pude comprobar cómo la parte posterior de mi pierna derecha se mojaba con el agua procedente de la costura del asiento... al más puro estilo años setenta. En varias de las motos se encendieron los chivatos de la inyección sin motivo aparente. Otro detalle clásico indeseable. Por otra parte, fue agradable escuchar el sonoro tintineo de los motores refrigerados por aire al enfriarse.

Agradable y humilde

Moto Guzzi V7 Classic: Instrumental

Desde luego, Moto Guzzi ha logrado darle un carácter al viejo estilo a la V7 Classic, así como un nivel de prestaciones respetable y accesible. Puede que esta moto inspire expresiones como "bonita" y "agradable" en lugar de las exclamaciones de asombro levantadas por las rápidas Guzzi que dominaron estas carreteras hace décadas. Pero la Classic no es una quemarruedas exótica. Es una roadster humilde de iniciación que costará algo más que la Breva en la mayoría de los mercados. Los conductores que aprecian su aspecto tradicional considerarán bien gastado el dinero extra.


Roland Brown
Fotos: Milagro
Adaptación: Laura Bartolomé

La alternativa

Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 
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Comentarios (1)

  • lemans942
    lemans942 01-06-2014

    Muy bonita, pero se queda algo corta de motor para muchos.
    ¿Para cuando algo así pero de 1000-1200?.
    Un saludo a todos.

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