Moto Guzzi V7 Racer, ¡Mírame!

Publicado el 11/11/2011


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Si eres de los que prefieren pasar desapercibidos, de los que no les gusta que les miren, de los que les molesta que extraños se acerquen para entablar una conversación… olvídate de esta V7 Racer, no es tu moto.

Como quiera que esto de la estética es algo absolutamente subjetivo, nada más recoger la V7 Racer me fui directamente a la plaza de Oriente de Madrid. A mí personalmente me parece una moto muy bonita, pero quería ver el efecto que causaba en los demás… si es que causaba alguno. Así pues, la aparqué junto a otras motos y me camuflé en una terraza junto al Teatro Real -sí, de esas en las que una Coca Cola te cuesta un riñón-. La plaza estaba a rebosar de gente, en su mayoría turistas de todas las edades… El efecto fue fulminante.

Desde el minuto uno, la Racer ejerció como foco de atención de todo el mundo que pasó a su lado. Y cuando digo todo el mundo me refiero a… casi todos los hombres. Porque en mi experimento resultó llamativo que más del 90 % de los hombres que pasaron cerca la Guzzi clavó su mirada en ella; algunos se pararon directamente, otros la miraron mientras seguían andando. Curiosamente, en cambio, entre las mujeres ese porcentaje, siendo generoso, no pasó del 10 %. El depósito cromado brillando a lo bestia bajo el sol para la mayoría de ellas simplemente no estaba allí… ¡Y es que definitivamente somos muy diferentes!

Pero la anécdota de mi prueba del algodón surgió cuando un señor se paró con su hijo a admirar la Racer. Camuflado en la terraza observé cómo la miraba y remiraba. En un momento se acercó a ella a la altura del manillar izquierdo y miró los relojes. Acto seguido levantó la cabeza y miró a su alrededor . “¡Me la va a robar!”, pensé inmediatamente… “No, calma, no puede ser, está con su hijo”… De repente el señor se fijó en mí y desde la distancia me semigritó:

-“¿La moto es tuya?”.

-“Sí”, le contesto orgulloso mientras me levanto y voy andando hacia él.

-“Pues es que se ha dejado la llave puesta en el contacto…”.

 

90 años Moto Guzzi

Pues sí, Moto Guzzi está este año en plena celebración de su nonagésimo cumpleaños, ahí es nada. Nueve décadas en las que la marca de Mandello del Lario lógicamente ha pasado por todo tipo de fases y situaciones. Ahora Moto Guzzi es sinónimo de motos con un toque clásico siempre unidas a su personalísimo motor V2 transversal, pero hubo una época en que el mismo nombre era tecnología de vanguardia y referencia absoluta en un escenario como el Campeonato del Mundo de Velocidad. Hago esta introducción para situar la V7 Edición Especial de esta prueba, para que quede claro que Guzzi no ha empezado a hacer motos ayer ni antes de ayer; es decir, saben lo que se traen entre las manos.

Cuando Borja González, nuestro hombre en los GGPP, vio la brillante Racer, el primer comentario después del inevitable “¡hala, qué es eso!”, fue que era una moto diferente. Él, que ni va en moto ni entiende de ellas más allá de lo mucho que sabe de los GGPP, comentó cuando le dije que se trataba de una moto deportiva: “Es rara, pero está claro que no todo el mundo tiene por qué hacer una CBR, una R6 o una Ninja. Alguien tiene que hacer motos diferentes”… Sin saberlo, Borja había dado en la diana.

Afirmar en la segunda década del siglo XXI que la V7 Racer con sus poco más de 48 CV, con sus Pirelli Sport Demon 110/90 18 delante y 130/80 17 detrás y su único freno de disco delantero de 320 mm es una deportiva, puede parecer una fumada, pero reivindico que no lo es. Lo que sucede simplemente es que el concepto deportivo es aplicado en este caso de otra forma. La V7 Racer es una deportiva de otros tiempos, de finales de los 60 y que estuvo en vigor a lo largo de la década de los 70, un concepto que para algunos está absolutamente caduco, pero que en cambio para otros es plenamente vigente. Es cierto que en cuanto a prestaciones puras está a años luz de cualquiera de las deportivas de hoy en día y probablemente incluso de las actuales naked, pero reivindico que las sensaciones que transmite a su piloto son tan válidas como aquéllas; diferentes, pero válidas. Es más, yo diría que hasta mayores, porque subido a una Racer sabes que no tienes entre tus piernas una moto cualquiera, una moto vulgar. Allá donde vayas llamarás la atención -durante esta prueba en una gasolinera el responsable de la misma salió a ¡hacerse una foto con ella!- y a poco que tengas en cuenta algunos conceptos básicos, salir a la carretera con la Racer te dará muchas satisfacciones, muchas.

Sensaciones

Con esta edición especial de la V7 sucede una cosa muy interesante: descubres el placer de disfrutar de la moto como conjunto, en lugar de hacerlo a través de las sensaciones que transmiten las prestaciones de las deportivas normales, que es muy diferente. Las aceleraciones que proporciona el V2 de 49 CV son modestas en comparación con cualquier moto moderna, pero suficientes. Manteniendo la aguja de su clásico cuentavueltas -con escala de 10 en 10 y sin línea roja- entre 40 y 60 el V2 empuja… digamos que con empeño. Lo cierto es que cualquier enfrentamiento directo que nos planteemos con la V7 Racer resulta inapropiado, porque estamos hablando de una moto única, especial. Así pues, aparquemos las comparaciones y centrémonos en las sensaciones que transmite esta moto exclusiva.

Comencemos por la ergonomía. La posición de conducción es natural, es decir, cómoda. Los reposapiés -preciosas pequeñas obras de arte, por cierto- no están ni muy altos ni muy bajos, ni muy retrasados ni muy adelantados. Creo que la mejor definición es que están donde crees que deberían estar. Una posición que no cansa las piernas con el paso de los kilómetros, pero tampoco compromete nada a la hora de aplicarse en carreteras de montaña; es decir, no toqué con ellas en el asfalto en ningún momento. La misma sensación de estar en su sitio transmiten los semimanillares, anclados por debajo de la tija pero cuyas empuñaduras quedan ligeramente por encima de ésta. No hay vibraciones en ningún régimen, aunque sí se dejan sentir en algún momento en los reposapiés, aunque en ningún caso llegan a ser un problema, por muchos kilómetros seguidos que se hagan. Y es que, al contrario de las deportivas de nuestros tiempos, la V7 es una moto que invita a hacer kilómetros, muchos, o al menos no cansa ni física ni psicológicamente. Eso sí, para que así sea es imprescindible tener en cuenta una máxima imprescindible para llevar esta Guzzi y cualquier otra. Esta máxima se llama anticipación.

Anticipar es la clave

Y es que las Guzzi en general, y esta versión especial no es diferente, lo que no llevan bien son la improvisación y el pilotaje agresivo. Eso de confiar en los frenos para tomar decisiones en el último momento o esperar tener la curva encima para tirar la moto dentro y salir a base de aceleración… no, olvídalo. Primero por tu propia seguridad y segundo porque ni tú ni la moto disfrutaréis pilotando así. Como es fácil de imaginar con su único disco delantero de 320 mm diámetro y una pinza Brembo de cuatro pistones no se puede esperar una capacidad de frenada de dos discos con pinzas Serie Oro y bomba radial, por lo que lo que tengas que frenar frénalo antes de meterte en la curva. Al Pirelli Sport Demon delantero no le gusta nada que la moto vaya en busca de los ápices de las curvas con los frenos apretados… Frena antes, prepara la trayectoria, déjala correr y en cuanto veas la salida, gas; la potencia en este caso no te acusará ningún problema. Si tienes esta secuencia clara, te garantizo que disfrutarás mucho con la Racer; mucho más de lo que te puedes imaginar a primera vista. Con el añadido además de que es una moto que estresa cero, nada. Estuve todo una tarde, casi cinco horas, con ella subiendo y bajando puertos y acabé tan fresco… y con una sonrisa en los labios. Por lo bien que lo había pasado y porque cada vez que entraba en un pueblo, la gente sentada en las terrazas seguía con la mirada el paso de esa bola de brillo que es la Racer. Los comentarios, me los imaginaba.

Importante también: con el par de este pequeño motor Guzzi las reacciones del cardán en reducciones no suponen ningún problema… siempre y cuando, repito por enésima vez, anticipemos las maniobras. El resto de los componentes que intervienen en el proceso de frenar, cambio y embrague, funcionan también bien. El segundo es de tacto suave, lo mismo que el cambio, aunque el recorrido es algo largo. En cuanto a las suspensiones, su funcionamiento es correcto para las prestaciones de la moto. La horquilla delantera es muy simple, sin reglajes, pero detrás monta unos preciosos Bitubo regulables tanto en precarga como en hidráulicos de extensión y compresión; todo un lujo. A lo largo de los kilómetros que hice, en ningún momento eché en falta nada más allá de lo que monta de serie. Probablemente llevada al límite al tren delantero le vendrá bien algo más sofisticado, más moderno, pero como desde el primer momento me planteé probar la Racer en las condiciones que creo que la utilizarán la mayoría de sus futuros clientes, a mí ni me creó problemas ni me metió en situaciones complicadas.

Ah, por cierto, hablando de propietarios, no serán muchos porque la V7 Racer es una versión numerada y limitada. Me consta que la primera hornada que llegó a España lo hizo adjudicada de antemano, pero cuando fui a recogerla de la prueba, la número 484, vi que había al menos una en la tienda esperando dueño.

Conclusiones

A la hora de analizar qué conclusiones he sacado después de compartir casi una semana con esta especialísima Guzzi, lo primero que me viene a la mente es que es una moto que me ha sorprendido. Siendo como es una serie especial y con una decoración tan llamativa, mi preconcepto era que me iba a encontrar con una moto de las que yo llamo de terraza, una moto para lucirse y ser lucida. La V7 Racer encaja perfectamente en este status y además sale muy bien parada -¡qué bonita es!... más en vivo que en foto-, pero además es una moto que dinámicamente resulta sorprendente. No es desde luego moto para batir récords en circuito, ni que te disparará la adrenalina en una subida a un puerto, pero sí es una deportiva que hace camino, que cansa la mitad de lo que se cansará el que te pase acelerando histéricamente en una RR, pero tú llegarás al mismo sitio que él con una sonrisa en los labios y él probablemente esté bebiéndose su segundo vaso de agua mientras le bajan las pulsaciones. ¿Cómo era esa fábula del conejo y la tortuga?

Fotos de la Moto Guzzi V7 Racer

Fotografías por: Jaime Olivares

La alternativa

Suzuki GSR 750: ¡¡¡Sensaciones!!!

Este artículo es especial, lo confieso. No es una prueba de moto al uso. No, al menos, como suelo hacerlas. Varios motivos me llevan a que sea especial para mí: la situación de la fábrica de Suzuki en Gijón, los estupendos compañeros de prensa de Suzuki, toda la gente que trabaja allí…. Este artículo “diferente” va por ELLOS.

 
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Comentarios (5)

  • manolo13
    manolo13 11-11-2011

    Siempre me ha gustado mucho la Guzzi

  • elite200
    elite200 11-03-2012

    Muy bien el reportaje. Tengo la Breva 750 ie. +de 25.000 km. sin pegas y suscribo todas las sensaciones

  • rescudero
    rescudero 15-11-2012

    linda maquina, sale de lo comun una obra de arte, siendo dueño de una honda cbx 1000 , una honda varadero , y una yamaha vmax 1200high power, es hermoso ver una maquina simple, a proposito , soy de Chile , y aca esta disponible, saludos

  • exilim13
    exilim13 16-01-2013

    Estoy completamente enamorado de esta moto, no se cuando pero tengo muy claro que después de haber pasado por RR, naked, megacustom etc esta es mi moto, preciosa y atemporal, una moto para toda la vida, vamos... lo que viene siendo el amor (o debería...). Y después del reportaje más ganas tengo.

  • lemans942
    lemans942 01-06-2014

    Muy bonita, pero se queda algo corta de motor para muchos.
    ¿Para cuando algo así pero de 1000-1200?.
    Un saludo a todos.

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