Moto Morini Scrambler: Y ahora con tacos... 2009

Publicado el 03/02/2010


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La firma de Bolonia lanza su nueva criatura, esta vez de corte off-road, que ha bautizado con un nombre utilizado hace tres décadas por su rival, la también boloñesa Ducati, aunque nada tiene que ver con aquella monocilíndrica de los sesenta.

Moto Morini Scrambler: Y ahora con tacos...

Entre finales de los años sesenta y principios de los setenta, Ducati lanzó una monocilíndrica con connotaciones de moto de asfalto y de off-road, la Scrambler, con motores de 250, 350 y 450 c.c. Pero la Scrambler de hoy no es una humilde monocilíndrica, sino una gran V-twin de 1.187 c.c. Y ha sido construida cerca de Bolonia, pero no por Ducati, sino por su rival local, la mucho menor Moto Morini.

Esta nueva V-twin es una moto muy versátil y con encanto off-road -sobre todo para los que recuerdan a las Scrambler de los 60 y 70-. Ducati debe estar dándose de cabezazos por permitir que Morini se les haya adelantado.

A petición del cliente se sirve con neumáticos de tacos de off-road o con unos mixtos de asfalto de las marcas Metzeler y Michelin. También se ha preparado una extensa gama de accesorios, como rejilla de faro, defensas de motor o placas portanúmeros laterales.
Derivada de otros modelos de la casa, en esta nueva Scrambler se acentúa su faceta off-road gracias a su enfoque, con la monta de unos neumáticos de tacos Metzeler Karoo sobre las llantas de radios Excel. También la variada selección de accesorios, como una parrilla para el faro, defensas de motor, una bolsa de herramientas sobre el guardabarros trasero y placas portanúmeros de estilo racing (el número 377 hace referencia a la dirección de Morini: el 377 de Via Porrettana, en el barrio boloñés de Casalecchio di Reno).

Mientras ruedo bajo la lluvia sobre las reviradas carreteras al oeste de la ciudad, me alegro de haber elegido unos Michelin Anakee mixtos de asfalto –la Scrambler sale de serie con los Karoo o los Anakee-. Y es que esta Scrambler no es una moto retro suavizada como la homónima de Triumph, sino una moto verdaderamente potente –aunque es la menos potente de la gama Morini, compuesta por siete modelos-. Su motor bicilíndrico entrega 117 caballos a 8.500 vueltas, con suficiente empuje a medio régimen como para hacer derrapar la rueda trasera con facilidad sobre este asfalto. Es el mismo propulsor de dos cilindros en V a 87 grados de las naked 9 ½ y 1200 Sport. Con el modelo Corsaro comparte las cotas de motor –de carrera corta- y las culatas de ocho válvulas con árboles de levas menos cruzados –para mejorar la potencia a bajo y medio régimen, restando algo de potencia máxima-. El sistema de inyección electrónica Magneti Marelli está remapeado para adaptarse a los escapes elevados –con dos silenciosos cónicos con protectores cromados, montados en el lado izquierdo-.

Campera

Moto Morini Scrambler: Más accesorios

El chasis, al igual que el resto de las Morini, es un multitubular de acero, fabricado por Verlicchi. La horquilla es una Marzocchi invertida de 50 mm, y se monta un monoamortiguador Paioli trasero descentrado, ubicado en el brazo derecho del vacilante. Éste es de nueva factura, de aluminio y de doble brazo, con los nervios a la vista. Para adaptarse a su nuevo cometido, la Scrambler equipa una llanta delantera de 19 pulgadas –en lugar de las de 17 de las versiones de asfalto-, pero sus suspensiones están más cerca de las naked que de la trail Granpasso, con 150 mm de recorrido delante y 170 mm detrás. La moto no es muy grande, pero el asiento queda a 840 mm del suelo, y además resulta ancho, con lo que es difícil hacer pie si no eres realmente alto.

El asiento es de generoso mullido, y su postura de conducción bastante erguida incrementa la sensación de espacio al sentarte ante al manillar de aluminio de una pieza, ligeramente elevado. Frente a él hay una instrumentación clara, una esfera para el tacómetro y una pantalla LCD para velocímetro y el resto de las informaciones. Se remata con una pequeña cúpula del color de la moto. No obstante, cualquier idea de que esta moto pueda ser una creación retro sosa desaparece en cuanto pones en marcha el gran motor V-twin con un sonoro rugido de sus escapes cónicos. Y aún más cuando enroscas el acelerador.

Rebajar la potencia del motor de la Corsaro ha permitido al veterano ingeniero de Morini, Franco Lambertini -también diseñador de la legendaria 3 1/2 Sport de mediados de los setenta-, sacar algo más de par del gran bicilíndrico. La Scrambler ya empuja con ganas desde las 2.000 rpm, subiendo hasta las 3.000 rpm con una aceleración sin esfuerzos y ayudada por la excelente respuesta de la inyección Magneti Marelli.

A 5.000 rpm, la moto empuja fuerte, encaramándose hacia la línea roja de las 9.300 rpm y haciendo gala de una gran suavidad a medida que avanzas por su caja de cambios de seis relaciones. En carretera es una moto rápida, y sus prestaciones en línea recta así lo demuestran.

Rápida

Moto Morini Scrambler: Diversión en las alturas

La Scrambler atruena y llega sin problemas a los 125 km/h en un periquete, y rodando a 160 km/h gana velocidad con sólo roscar un poco el puño de gas. Con más espacio llegaría sin problemas hasta los 240 km/h, pero no es tema que interese demasiado, tal y como están las cosas... La pequeña mascarilla no sirvió de gran protección, aunque desvió algo el aire, no me resguardó de la lluvia. Es decorativa. A pesar del mal tiempo, la Scrambler mostró buenas maneras, aunque la hubiésemos probado mejor sobre asfalto seco para estirarla a fondo. La moto se mostró estable en línea recta, y a pesar de sus geometrías de dirección relativamente perezosas, giraba con un tacto neutro que me daba seguridad. Podía meterla en curvas con facilidad, en parte gracias al amplio manillar.

La rigidez del chasis está fuera de toda duda, y creo que sus suspensiones en seco funcionarían bien. La gruesa horquilla no es ajustable, pero pareció estar bien tarada. Lo mismo puede decirse del monoamortiguador trasero. Como la unidad que escogí no montaba los neumáticos de tacos de Metzeler, no me aventuré a probar una moto de 198 kg por pistas de agua y barro, aunque la pequeña incursión que hice por una pista de gravilla me dejó con buen sabor de boca. Muchos de los primeros pedidos de esta Scrambler se han hecho con neumáticos Metzeler Karoo, de off-road, una opción valiente, aunque la moto tiene una pinta fenomenal con los neumáticos de tacos.

Un día lluvioso

Moto Morini Scrambler: Y ahora con tacos...

En cuanto a la frenada, la Scrambler equipa un par de pinzas de freno delanteras Brembo de dos pistones, en lugar de las más potentes de cuatro pistones de los modelos naked de la marca. Quizás se agradecería muy puntualmente algo más de potencia de frenada, pero en la prueba, bajo la lluvia, puedo decir que las anclas de la Morini me funcionaron correctamente.

Me hubiese gustado probar la Scrambler en suelo seco, porque con la lluvia no pude exprimirla, sobre todo esta moto, que representa una nota distintiva en la gama.


Roland Brown
Adaptación: Antonio Regidor
Fotos: Moto Morini

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