BMW R 1200 ST: Muy valiente

Publicado el 14/05/2010


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No se puede decir de la nueva R 1200 ST que no tiene personalidad... Sin embargo, y más allá de las connotaciones puramente estéticas, está que esta alemana es una excelente sporttouring.

Muy valiente

Sí, señor! Desde luego, nunca acusaremos a los responsables de BMWMotorrad de no tener un par de narices. Sacar a la luz un modelo de estética -que no de concepto- tan arriesgada como la ST es para quitarse el sombrero. La nueva sport-tourer de Múnich ha generado ya mucha polémica, y eso siempre es noticiable.

Es por ello que esperábamos con cierta ansia poder probarla, para poder exponer nuestra opinión con más fundamentos. Con toda la península azotada por una nueva ola de frío y lluvia, cuando no nieve, viajamos hasta El Puerto de Santa María, donde nos había citado BMW Motorrad España para su presentación oficial.

S de sport, T de turismo

Muy valiente


La nueva boxer germana sustituye a la R 1150 RS, y de paso también adopta nueva nomenclatura: ST. Los responsables de la marca nos confesaron que realmente querían que llevara las siglas de lo que es: una moto deportiva y turística. En la casa bávara siempre han lanzado sus modelos nuevos con algún lema que defina hacia dónde va su vehículo.

En este caso, éste es \"Velocista de largos trayectos\". Si la primera R 1100 RS vio la luz en el año 93 y fue la primera boxer con culatas de cuatro válvulas, su sucesora, la R 1150 RS, lo hizo en 2001. El descenso de ventas de este modelo, en un sector que está claramente al alza, fomentó la aparición de la ST. ¿Qué aporta de nuevo? Desde luego, una estética que rompe moldes, como ya lo hicieran las GS o la Scarver. Pero si en general las últimas creaciones de BMW (GS, RT y K 1200 S) han tenido la aprobación de la mayor parte de público y prensa por su radical armonía, en el caso de la ST esto ya no está tan claro.

Gran parte de culpa, para bien o para mal, la tiene su enorme doble faro Multiconvex, con dos bombillas halógenas por cada proyector. Más allá de toda opinión estética, su funcionamiento es impecable, cosa que sin duda agradecerán los más ruteros. Otra gran aportación a su personalidad la debe a su peculiar cúpula transparente, que se puede variar en altura manualmente en tres posiciones cada 20 mm. Sin duda, aparte de aportar carácter, reduce la sensación de volumen, método en el que también juega su parte la decoración bicolor, que BMW viene usando regularmente en sus nuevos modelos. Como ya se ha hecho en la LT, la GS y la RT, se ha procurado que el conductor se desenvuelva más fácilmente sobre la moto en maniobras. Para ello se ha trabajado en reducir el llamado \"arco del tiro\", la zona donde se juntan las piernas sobre el asiento, para que sea lo más estrecha posible y nos permita llegar bien al suelo con ambos pies.

Por si esto no fuera bastante, el asiento se puede regular en dos alturas, de 810 a 830 mm, y si eres bajito/a, aún dispones de otro asiento en opción con una altura entre 780 y 800 mm. También podremos regular la altura del manillar en tres posiciones cada 25 mm. La doble asa para el pasajero, de estética asimismo discutible, busca la mejor ergonomía posible y admite una parrilla tras ella (en opción).

Tecnológicamente alemana

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Con la tecnología Can-Bus, todo el cableado queda reducido a un conducto por donde pasa toda la información electrónica. También electrónico es el antirrobo EWS, que al quitar la llave del contacto corta el encendido y la inyección. Los frenos son los ya conocidos de 320 mm con pinzas de cuatro pistones y asistidos por servofreno (sistema Evo), dejando el Integral parcial ABS como opción.

Los latiguillos son metálicos. Asimismo, las suspensiones son las famosas Telelever delante y Paralever detrás, con el sistema de progresividad WAD y taradas de una manera más consistente que las vistas en la RT. De la RT toma el motor de 1.170 c.c. con culatas de cuatro válvulas y doble bujía, que rinde 110 CV a 7.500 rpm.

La instrumentación proviene o es similar a la de la GS, con dos esferas para velocímetro y tacómetro y una pantalla digital que indica nivel de gasolina, autonomía en reserva, kilómetros parciales y totales, marcha engranada, temperatura del aceite y hora. No está nada mal, ¿no?

¡Agua va!

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Últimamente llevamos una racha considerable de presentaciones pasadas por agua. Creo que en dos meses, de las últimas cuatro me ha llovido en tres... y aquí, en una ruta por la preciosa y verde Sierra de Grazalema, el agua parecía estar asegurada... La ruta preparada por los responsables de BMW España era larga y bella, tal como nos tienen acostumbrados. La primera parte de nuestro periplo discurría por autopista, y allí ya pudimos empezar a observar varias cosas.

En primer lugar, la buena estabilidad a alta velocidad; a unos 200 km/h no existen movimientos anómalos, y en este sentido está bastante más aplomada que la RS, y también que la nueva RT. Aquí se notan los tarados más consistentes, aunque nosotros habríamos apretado un poco más la suspensión trasera en este medio. Otra cosa que descubrimos es que la nueva pantalla es algo menos efectiva por lo que respecta a protección que la del anterior modelo, aun subiéndola a su nivel máximo. A su favor hay que decir que no crea turbulencias. Además, las piernas y los pies quedan bien resguardados por las entalladas formas de depósito y carenado, y también por los cilindros.

Perfecto. La segunda etapa de la ruta la integraba un buen tramo de carretera nacional, con abundante tráfico, que unido a la lluvia, la porquería que levantaban los muchos camiones que transitaban y nuestra visera oscura, convirtió esta parte del recorrido en la menos agradecida. Nos sirvió, no obstante, para constatar la buena aceleración de la ST, ideal para adelantamientos en pocos metros. Tiene una enérgica respuesta desde antes de las 5.000 rpm y sube mucho mejor de vueltas que el anterior 1150, más perezoso en la segunda mitad del tacómetro. La estabilidad en curvas rápidas, incluso en mojado, es excelente y confiere una notable sensación de seguridad, apoyada por sus potentes frenos.

Boxer desmelenada

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La bellísima ascensión hacia la sierra de Ronda desde Ubrique, tierra natal de un famoso torero, hasta Grazalema, transcurre por una estrecha y retorcida carretera muy revirada donde la ST nos demostró que supera en mucho la agilidad de la RS. Sin duda, tienen que ver tanto los 20 kg menos que pesa con respecto a la anterior sport-touring como el reparto de pesos, más adelantado y acertado, y la nueva ergonomía de la moto.

Sin embargo, fue en el descenso desde la sierra de Zahara, tras la comida, donde ya con el asfalto algo más seco pudimos comprobar que esta moto tiene una faceta deportiva destacable, y nos atreveríamos a decir que, salvo en apoyo y precisión a alta velocidad, es mejor deportiva que la R 1100 S. Se balancea de lado a lado muy rápidamente para su tamaño, y el conjunto Telelever-frenos Evo permite apurar las frenadas hasta muy tarde, dando mucha confianza tanto por el hecho de no hundirse de delante como por una potencia muy sólida. La verdad es que bajando el puerto a ritmo rápido, Antonio Regidor y yo nos lo pasamos de miedo.

Ya de nuevo en la nacional y con asfalto seco mantuvimos un ritmo delictivo para poder llegar a tiempo a nuestro vuelo de regreso, y en esas circunstancias vimos lo bien que se aguanta la ST en curvas rápidas, con inclinaciones considerables. En la última etapa en autopista intentamos buscar la velocidad máxima y llegamos a ver unos 242 km/h de marcador (comprobados con el GPS -Navigator II de BMW Motorradque traía montado una de las dos motos), que pueden bastante reales o hasta ser algo más con mayor lanzamiento, pues aún le quedaban unas 200 vueltas antes de entrar en zona roja y desconectar encendido e inyección.

Sin embargo, este dato es meramente anecdótico y creemos que a los futuros propietarios de la ST les importará relativamente poco. Apuesta valiente No hay duda de que la estética de la ST rompe con todo lo visto y ha generado y genera polémica. Sin duda, acabaremos por habituarnos a ver estas sport-turismo por nuestras calles y carreteras, porque lo que está claro es que es una excelente moto. Tiene una dura competencia europea como son las Ducati ST3 y ST4, las consagradas Honda VFR 800 o las nuevas Triumph Sprint ST, entre otras, pero no cabe duda de que sus argumentos tienen un peso específico lo bastante consistente como para augurarle un futuro espléndido.


Jordi Aymamí
Fotos: A.R. & BMW

 

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