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Nueva gama V7 de Moto Guzzi: Mandello quiere volarV7 Stone (8.249 €, promoción 6.999 €); V7 Special (8.999 €); V7 Racer (10.499 €)


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La marca del Águila, Moto Guzzi, afila sus garras y atusa su plumaje para volar más alto en el cielo de las motos retro, uno de los segmentos con mayor foco de atención de los últimos años. El escuadrón 'aéreo' de la casa italiana lo componen tres modelos de la conocida saga V7 -Stone, Special y Racer- que reciben en 2014 nuevos acabados y ligeras modificaciones mecánicas. Hemos visitado el 'nido' guzzista, en Madello del Lario, desde donde despegan hacia todo el mundo estas exquisitas motocicletas...

La italiana Moto Guzzi coge carrerilla. La del Águila, una firma de esas que -admitámoslo- pasa muchas veces desapercibida pues su nombre no aparece como una de las primeras opciones de compra entre la mayoría de usuarios, quiere ganar impulso y levantar el vuelo con elegancia y majestuosidad, como el animal que da forma a su sello. Seamos sinceros: ¿cuántos de nuestros estimados lectores, el día que se han propuesto comprar una moto nueva, han pensado en Moto Guzzi?

Sin embargo, cuando el nombre de esta “pequeña” marca lombarda suena en nuestra cabeza, casi todos pensamos lo mismo -”¡Ah, Moto Guzzi, esas históricas motos italianas de las que no se ven mucho, pero que tanto gustan”.   

Y es que admitámoslo también: no se ven muchas por la calle, algo que a nuestro parecer -y que seguramente contradice la opinión de sus responsables, que querrían vender más- juega a su favor; tener una Moto Guzzi es, sin lugar a dudas, tener una moto especial, diferente, nada repetida en una sociedad de consumo en masa que todo lo vuelve igualitario. Esa especie de “anonimato” en el que vive es precisamente lo más valorado por quienes deciden ir contra corriente y, al final, adquieren una. 

Conscientes de ello y del ascendiente encanto que en los últimos años han suscitado entre los motoristas -principalmente urbanos- las motos retro, en Mandello del Lario decidían en 2008 potenciar su gama más retrospectiva, la V7, casada a la perfección con estos gustos y necesidades actuales (también las de los poseedores del carné A2) y por tanto llamada a protagonizar un importante y, por otro lado balsámico, éxito de ventas en el seno de una marca que muchos años ha era todo un referente a nivel tecnológico y deportivo, destacando en campeonatos mundiales de velocidad. Por supuesto que nada volverá a ser lo mismo en el 'nido' del águila alpina, pero su propósito en el siglo XXI es bien distinto: recordar al mundo de la dos ruedas que son de las pocas marcas que pueden enorgullecerse de una historia como la suya (a fin de cuentas, su trayectoria es de las más longevas, en marcha desde 1921), relanzando una familia de motocicletas que no ocultan su edad sino que la ostentan, simples pero ricas en detalles...

Las raíces de esa familia 'revivida' hace poco más de 6 años se remontan, en realidad, a hace más de 4 décadas: en 1967 Moto Guzzi lanzaba de la mano de Giulio Cesare Carcano la primera moto 'grande' italiana, la V7, que equipaba por primera vez en la marca un motor en V montado transversalmente a la marcha, de 703 cc; fue todo un éxito comercial. Pocos años después, en Mandello realizaron un prototipo de mayor cilindrada -757cc- que sirvió a Guzzi para romper varias plusmarcas de la época como los 205 km/h de media que marcó en una distancia de 1.000 km. Sobre la base de este modelo y alrededor del poderoso bicilíndrico, la casa transalpina encargó a Lino Tonti la creación de una moto deportiva: en 1971 nacía así la Moto Guzzi V7 Sport, uno de los iconos en la historia del motociclismo italiano, sinónimo de prestaciones -alcanzaba la importante velocidad para la época de 200 km/h- e inspiración de la actual gama V7 que, por supuesto, no supone al sector de las dos ruedas lo que supuso su antecesor. Estas nuevas Guzzi de media cilindrada, lejos de representar deportividad y altas prestaciones como la original, encarnan más bien la esencia clásica de aquella moto, medida en la actualidad con unos patrones muy diversos. Ésta es una deportiva de otro tiempo. Una polivalente, relajada y atractiva moto de hoy en día. 

Así es la estrategia iniciada por Moto Guzzi hace 6 años y que parece dar resultado: si en 2008 el número de V7 producidas alcanzó la cifra de 1.481 unidades, la marca afirma que en 2014 esta cantidad ha sido incrementada hasta las 4.400 uds. fabricadas, una clara muestra de que -a pesar de un escenario internacional decadente en el que las marcas reducen costes y modelos ensamblados- la demanda de la gama V7 ha ido creciendo año a año. “Desde 2008, la V7 ha sido de fundamental importancia para Moto Guzzi, y ha sido la moto más vendida desde entonces. Actualmente se comercializa en más de 50 países”, explicaban sus responsables en la conferencia de prensa llevada a cabo el pasado 14 de abril, en el marco de la presentación organizada por la firma italiana en su 'propia casa', es decir, la factoría de Mandello del Lario.

Motofan, uno de los medios invitados a esta presentación, pudo disfrutar a orillas del Lago de Como de una magnífica jornada en las que no sólo pudimos descubrir las históricas instalaciones de la factoría de Moto Guzzi (ubicada en citada población cercana a Milán) y de los procesos productivos de tres de sus principales empresas suministradoras (los manillares de Domino, las llantas de Alpina y los cilindros de Gilardoni), sino que además tuvimos la oportunidad de probar sobre las serpenteantes carreteras que bordean este incomparable escenario natural, las últimas versiones 2014 de la gama V7: la Stone, la Special y la Racer. Prácticamente no hay cambios, las tres siguen compartiendo chasis y mecánica y la mayoría de componentes, pero suponen tres enfoques diferentes a nivel “cosmético” que, sin duda, completan un amplio abanico de posibilidades para que cada uno encuentre su V7 ideal. 

Las novedades de cara a esta temporada en la gama son mínimas: tan sólo ofrecen nuevos acabados cromáticos y, a nivel técnico, un nuevo volante de inercia en baño de aceite que sustituye el alternador anterior en seco, modificando ligeramente la parte delantera del motor bicilíndrico en V 90° con una nueva cubierta más compacta. Su disponibilidad es inmediata y llegan a los concesionarios a un precio de 8.249 € la Stone (con una promoción actual de 6.999 €), 8.999 € la Special y 10.499 € la Racer. En ningún caso equipadas con sistema ABS. Es importante destacar que la aprobación del límite de 35kW permite que todas las Moto Guzzi V7 ser conducidas con el carné del tipo A2. Pasemos a conocerlas una por una. 

V7 STONE

La Stone supone el modelo de entrada para la gama V7 de Moto Guzzi. Es la más básica y minimalista. Recibe este año nuevos acabados que le confieren un aspecto más 'oscuro': muchos de los componentes cromados de la versión anterior han sido colorados de negro, tales como los espejos retrovisores, los guardabarros, las tapas laterales o los amortiguadores. Tan sólo mantienen los reflejos cromados el sistema del escape y el motor, que conserva sus acabados en las aleaciones de metal.

A diferencia de sus dos hermanas -que equipan llantas de radios- la Stone luce unas ruedas en aleación ligera de color negro, que le aportan una imagen más moderna. Eso y el asiento, que es el único de las tres que ofrece una cinta para que el pasajero pueda sujetarse, son la principales diferencias a nivel de equipamiento entre la Stone y las otras dos V7; a nivel de acabados, encontramos también una oferta cromática diversa: para el gran depósito de la Stone -sólo 'vestido' con el logo cromado en relieve de Moto Guzzi- se puede elegir entre el Rojo Corposo, el Verde Ágata y el Negro Ruvido. 

El precio de la V7 Stone es de 8.249 €, la más económica de la familia, aunque en la actualidad goza en nuestro país de una promoción de lanzamiento que rebaja su adquisición hasta los 6.999 €. Como curiosidad, podemos señalar que esta versión entry level encuentra sus dos principales mercados en USA e Italia (en ambos se despacha el 19% de las unidades), seguidos por Francia (12%), Alemania (11%) y Japón (9%). Cifras muy similares a las que alcanza la versión Special, que en USA encuentra el 21% de sus clientes, y que la Racer que transporta al continente americano el 28% de sus modelos fabricados. Atendiendo a estos números, podemos concluir que la saga V7 de Guzzi ha casado a la perfección con los gustos de los estadounidenses, principales compradores de este modelo retro en las tres versiones. 

V7 SPECIAL

En la Special encontramos como principal seña de identidad las gráficas del depósito y de las tapas laterales, caracterizadas por unas bandas verticales bautizadas como “Essetre” y que son idénticas a las que lucía la V750 S3 (de ahí su nombre) de 1974, modelo clave en la historia de Moto Guzzi que introdujo por primera vez el freno de disco. Las opciones cromáticas que ofrece la casa transalpina para esta versión son sólo dos: en color plata metalizada con bandas negras y en color negro con bandas naranjas, ésta última la que reedita fielmente los colores de su ancestro S3.

Por lo demás, la Special es prácticamente igual que la versión Stone, a diferencia de la utilización de llantas de radios (acabadas en negro y cromado), de las protecciones en las barras de horquilla, de mayores elementos cromados como los retrovisores o los amortiguadores traseros y de la ausencia de cinta agarradera en el asiento biplaza. Su precio asciende en 750 euros, hasta llegar a los 8.999 €. 

V7 RACER

La tercera versión es sin duda la más espectacular y llamativa. Se trata de la tercera generación de la V7 Racer, una moto que sale de la factoría de Mandello del Lario en ediciones numeradas, de ahí que encontremos sobre la tija superior de la horquilla una pequeña placa en el número que le corresponde. Como explicaremos en el siguiente apartado -el que se refiere a los aspectos comunes del motor y la parte ciclo- las tres versión nacen sobre la misma plataforma, y donde radican las principales diferencias entre ellas es el aspecto exterior. El de la Racer es incuestionablemente llamativo, brillante, recargado de cromados, como si de un espejo motorizado se tratase. En negro tan sólo se exhibe en las tapas laterales, los espejos retrovisores, los soportes de los silenciadores de escape y los guardabarros. A diferencia de sus dos hermanas, la Racer equipa dobles amortiguadores Bitubo WMY01 con regulación de la precarga del muelle tanto en extensión como en compresión, regulable en doce posiciones. 

A primera vista, los ojos se clavan en ese gran depósito de 22 litros completamente metalizado que todo lo refleja y ese chasis de cromolibdeno pintado de rojo -inspirado en las primeras series de la V7 Sport- en contraste. La misma pintura roja se usa sobre los cubos de las ruedas y el basculante. Además y para homenajear su exitoso pasado deportivo, Moto Guzzi ha marcado el carácter de esta versión con una placa porta-número tanto sobre el faro como en el colín con el número '7' (que en Moto Guzzi es el del campeón del mundo de 250 cc Enrico Lorenzetti) que pasa a ser cromado en lugar del blanco de la anterior versión. Esta es una moto donde la firma del Águila ha dejado parte de su “saberhacer” a nivel de acabados y uso de materiales, y se nota en detalles como el exquisito asiento monoplaza forrado en alcántara y cuero, a juego con las cintas personalizadas con el logo de Moto Guzzi que recorren el depósito y que se enganchan en el tapón de combustible, las estriberas ajustables, la tija superior de dirección aligerada con protecciones realizadas con un doble anillo cromado o el extenso uso de elementos en aluminio anodizado en negro perforado que caracteriza los laterales y protege los inyectores y los soportes de los silenciadores. Lo dicho, toda una joya ornamental. Quienes deseen viajar acompañados -una opción poco recomendable en esta versión- la casa ofrece opcionalmente un asiento biplaza y estribos para el pasajero. 

El precio de la V7 Racer en nuestro mercado es de 10.499 €. Recordemos que se trata de una serie numerada y exclusiva, así que si tu presupuesto no es tan alto también puedes 'currarte' tu propia versión de la Racer adquiriendo una V7 Stone y equipándola a tu gusto con la infinita variedad de accesorios oficiales propuestos por Moto Guzzi y que te describimos al final de este artículo.

EN COMÚN: CHASIS Y MOTOR

No hay nada que defina más a una Moto Guzzi que su motor. Al igual que los V-Twin de Harley, los tricilíndricos de Triumph o los Desmo de Ducati, las motos de Madello del Lario se distinguen por su bicilíndrico en V 90º y su posición transversal a la marcha, un propulsor cargado de carácter y de particularidades que más adelante detallaremos. En realidad, hay que remontarse hasta 1977 para encontrar los orígenes de este proyecto, año del debut de la V50. Desde entonces, Moto Guzzi -obviamente- ha estado evolucionando este motor, siempre en cilindradas comprendidas entre los 350 y los 750cc, incorporando la inyección electrónica, etc. pero siempre con absoluta fidelidad al esquema ideado por Lino Tonti. 

La última evolución ha abandonado definitivamente las aletas cuadradas, detalle de la producción de los años ochenta, recuperando una solución térmica con formas más redondeadas, que recuerdan la primera generación de bicilíndricos de Mandello del Lario. En esta versión 2014, además, se ha incorporado el citado nuevo volante de inercia en baño de aceite, en sustitución del alternador anterior en seco. En definitiva, el bloque actual es de 744cc (dos cilindros en V a 90º) con cuerpo de inyectores simple y colector de alimentación recto en forma de Y: el sistema empleado es un Magneti Marelli MIU3G de 38 mm de diámetro con colector realizado en caucho acanalado (diámetros de 36 y 39 respecto al grupo inyector y el cuerpo motor). La bujía está en posición central con 10 mm de diámetro y electrodo prominente. La potencia ofrecida por este propulsor es de 48 CV a 6.200 rpm y un par motor de 60 Nm a 2.800 rpm. La marca declara un consumo de 23 km por litro de combustible en ciclo combinado, lo que nos ofrecería una extraordinaria autonomía superior a los 450 km. Como no podía ser de otra forma en una Moto Guzzi, la transmisión final es por cardán, otra seña de identidad de la casa lombarda que elimina la necesidad de mantenimiento. 

La ciclística se vertebra en las tres versiones sobre un chasis de doble cuna, con elementos inferiores atornillados, que se conecta con el asfalto mediante una horquilla telescópica con barras de 40 mm y un recorrido de 130 mm en el tren delantero y dos amortiguadores regulables en la precarga del muelle con una extensión de 118 mm en el trasero (en el caso de la versión Racer, estos amortiguadores los firma Bitubo, de gas dotados de depósito separado). Para encargarse de la frenada Moto Guzzi ha confiado en un disco delantero de 320 mm mordido por una pinza Brembo de 4 pistones diferenciados y contrapuestos, y un disco trasero de 260 mm con pinza flotante de dos pistones. Los neumáticos son de 18" (100/90) y 17'' (130/80), delante y detrás respectivamente. Las llantas se diferencian: en aluminio ligero con diseño de seis radios desdoblados para la V7 Stone, de radios anodizados en aluminio y llanta negra para la Special y la Racer. Ésta última se diferencia por la inclusión del logo de Moto Guzzi en rojo sobre el flanco de la llanta.

A ORILLAS DEL LAGO DE COMO

¿Cómo empezar el relato de la prueba de una moto en la que lo menos importante es la velocidad, las prestaciones, la potencia... y donde los patrones de referencia tienen más de cuatro décadas? Ésta no es una prueba al uso. Ésta es una historia diferente, escrita para aquellos motoristas a quienes lo que menos le importa es correr. Esta es una historia que trata de sensaciones, de viento en la cara, de un feeling retrospectivo... e incluso de imperfecciones. Unas imperfecciones, por otro lado, tan deseadas por la comunidad guzzista. Y es que las V7 están construidas en torno a un motor transversal, cuyas inercias -nada más encenderlo- te hablan en un idioma completamente diferente: la “lengua” de las vibraciones. Para conocerlo y traducirlo, viajamos hasta su localidad natal, Mandello del Lario, y tal y como llegamos descubrimos el porqué de muchas cosas. Un escenario maravilloso, a los pies de Los Alpes y con el Lago di Como reflejando cada una de las reviradas venas de asfalto que recorren las infinitas montañas lombardas. Allí, el placer consiste en el viaje, en la contemplación. Lo lógico es que en ese contexto, a uno lo que le apetezca son motos de paseo. Y la V7 lo es. Es una señora venerable que no esconde su edad, sino que la presume con orgullo. Nada más cautivador que el sonido tamborilero y acompasado que escupen sus 'megáfonos' a ambos lados de la moto. Es una melodía patentada... ¡acabamos de arrancar la Moto Guzzi V7 y nos disponemos a viajar al pasado!

La posición de conducción es relajada, muy parecida a la de una naked. Tan sólo ligeramente inclinada sobre el depósito en la Stone y la Special que en cortos trayectos ni se aprecia. El caso de la Racer es diferente: los cortos semi-manillares por debajo de la tija son preciosos y de inspiración deportiva, pero te obligan a adoptar una posición más racing, más incómoda que, a la larga, se vuelve sufrimiento. Las muñecas, simplemente, se llevan la peor parte. Pero en los tres casos la accesibilidad es excelente, la altura del asiento es de escasos 800 mm, ideal para llegar con los pies al suelo. La estrechez de la moto es otra de sus principales virtudes: las piernas 'abrazan' con comodidad el depósito y permiten acoplarse al motorista en un vehículo que se domina desde el primer instante. 

No lo he podido probar por ciudad, pero estoy convencido de que es el hábitat en el que mejor se desenvolvería este modelo, dadas sus dimensiones compactas, su ligereza y su extrema maniobrabilidad. Eso y que la falta de protección aerodinámica tampoco no le otorga mucho atractivo rutero que digamos. Es una moto sin compromisos, una moto que puedes llevar al límite sin miedo a que llegue a dominarte. La potencia es asumible en todo el recorrido del velocímetro. Ya inmersos en una divertida carretera de curvas italiana, la Guzzi dejó claro que, aunque el terreno de las prestaciones no es su fuerte, te permite disfrutar mucho, las aceleraciones son contenidas, sobre todo en bajos regímenes y el motor carece de elasticidad -sobre todo en la recuperación en bajos- aunque, con un buen juego de marchas podemos sacarle suficiente jugo, a poder ser entre las 5.000 y las 7.000 rpm, su zona preferida. Digamos que no está preparada para responder inmediatamente al golpe de gas, ella prefiere ir creciendo poco a poco hasta darte lo mejor en medias y altas revoluciones, donde estira muy bien la aguja del marcador. 

Una vez nos hacemos dueños de su respuesta mecánica, la V7 se sumerge en las curvas y cambia de dirección con mucha rapidez exhibiéndose con plegadas de nota, en las que por cierto, no tengas miedo a rascar. Es una moto que, a pesar de su edad y su vocación de paseo, es traviesa, a la que le gusta danzar de curva en curva. En los cambios de dirección no se notan kilos de más, es esbelta. Además, su ángulo de inclinación de 27º50' te asegura bastante estabilidad, optimizada por sus grandes ruedas de 18'' y 17'', algo estrechas para encontrar una tracción sin límites. Así que procura leer bien las curvas, situar la moto en su sitio e intentar trazar con seguridad. Procura salir de la curva con al régimen justo, en caso contrario a la V7 le costará un poco subir los giros. El tren delantero granítico y la progresión con la que desciende en plegada son maná para quien quiera sentirse libre de verdad. Sólo en la frenada esperábamos una Guzzi con algo más de mordiente. 

EN CONCLUSIÓN

Bajo mi sincero punto de vista, esta es una moto que -antes que nada- debe entrar por los ojos. Debe ser un flechazo. Una atracción hacia lo retro y hacia las prestaciones menos vanguardistas han de ser los primeros criterios que se impongan en la valoración de compra de un modelo como la V7, todo un ejercicio estético impecable y en honor a tiempos pasados, un producto ornamental de bella factura que convencerá a los más nostálgicos. Sea cual sea la edad. Porque esta es una moto accesible para cualquier motero, independientemente de su curriculum: para novatos sobre ruedas que deseen una vehículo accesible y sin compromisos, y también para experimentados moteros que tras muchos años de adrenalina consideren que han entrado en la fase de paseos relajados de medias distancias. Por otra parte, su precio es apto para todo el mundo y más que competitivo, muy por debajo del de su competencia directa. Los 7.000 euros de la Stone ganan la partida a los 9.000 de la Harley-Davidson Sportster o los 8.500 de la Triumph Bonneville. Además, la firma italiana parece que recupera el dinamismo de otras épocas, y está viviendo unos años de crecimiento y esperanza en el seno del Grupo Piaggio que le han llevado por ejemplo a encumbrar la Moto Guzzi California como la Mejor Moto Cruiser 2013 según la prestigiosa revista estadounidense Robb Report; o a tener nada más y nada menos que al célebre actor británico Ewan McGregor como imagen de su última campaña publicitaria. Una tendencia al alza de una marca que ha sabido ensalzar con arte la esencia clásica solapada al característico motor V2 transversal. ¿Alguien lo duda? Mandello del Lario no sólo quiere correr, quiere volar...

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

Cilindrada

Diámetro

Carrera

Distribución

744 cc

80 mm

74 mm

2 válvulas con varillas de aleación ligera y balancines

Potencia máxima al cigüeñal

35 kW (48CV) a 6.200 rpm

Par máximo

60Nm a 2.800 rpm

Sistema escape

Catalizador de tres vías con doble sonda Lambda

Refrigeración

Chasis

Distancia entre ejes

Avance

Ángulo de inclinación

Aire

Tubo doble cuna desmontable en acero ALS

1449 mm

109 mm

27°50’

Suspensión delantera

Recorrido

Horquilla telescópica hidráulica, Ø 40 mm

130 mm

Suspensión trasera

Basculante en aleación ligera con 2 amortiguadores regulables

Freno delantero

Disco flotante en acero inox Ø 320 mm, pinza Brembo de 4 pistones diferenciados y contrapuestos

Freno trasero

Disco de acero inox Ø 260 mm, pinza flotante de dos pistones

Rueda delantera

18" 100/90

Rueda trasera

17" en aluminio pulido de radios 130/80

Altura sillín

Longitud

Altura

Altura mínima al suelo

805 mm (785mm opt.)

2.185 mm

1115 mm

182 mm

Capacidad depósito

22 litros (reserva 4 litros)

ACCESORIOS ORIGINALES MOTO GUZZI V7 2014

KIT ESCAPE SLIP-ON RACING: Realizado en colaboración con Arrow, esta formado por un doble silenciador realizado en acero pulido, no homologado para su uso en carretera abierta. La forma cónica de los silenciadores recuerda a los de las V7 que participaban en competiciones derivadas de la serie en la década de los setenta. Se montan sobre los colectores de serie sin realizar ninguna modificación y con los soportes originales. No necesitan una configuración electrónica específica de la centralita, garantizan una notable mejora del peso y de las prestaciones a medio regimen y de la potencia máxima, consiguiendo una aceleración más rápida y un sonido mucho más deportivo.

KIT SOPORTES MONOPLAZA: Se trata de dos soportes realizados en aluminio anodizado que sustituyen a los de serie, permitiendo así eliminar los estribos del pasajero para configurar una moto monoplaza (V7 Stone y V7 Special).

KIT AMORTIGUADOR BITUBO: Juego de amortiguadores Bitubo con depósito de gas separado, estudiados específicamente para las exigencias de la V7 y dotados de regulación de la precarga del muelle y del hidráulico tanto en extensión como en compresión. Gracias a la posibilidad de personalizar los tarados, se puede conseguir un mayor comfort y mejor conducción, con una presencia exclusiva.

KIT PANELES LATERALES EN ALUMINIO: Los paneles laterales en aluminio anodizado contribuyen a lograr una imagen mucho mas afilada de la moto. Un estilo que busca claramente sus reminiscencias artesanales de la competición en los años setenta.

KIT CÚPULA: Comprende una cúpula en material plástico estampado sin barnizar y con los soportes de aluminio necesarios para su montaje.

KIT PROTECCIÓN DEPÓSITO: Dos protecciones realizadas en material blando y esponjoso para situar en los laterales del depósito de combustible para apoyar las rodillas y lograr una conducción más cómoda.

FUNDA CUBREMOTO: Realizada en tela negra con el logo de Moto Guzzi en ambos lados.

KIT PARABRISAS TOURING: Diseñado para ofrecer una mejor protección aerodinámica, respetando al mismo tiempo la estética de la V7. Homologada según las normas más severas (DOT y TUV), ha sido probado en carretera en todo tipo de condiciones climáticas por los probadores de Moto Guzzi.

CABALLETE CENTRAL: Otro componente estudiado y desarrollado por los ingenieros de Moto Guzzi para responder a las más exigentes pruebas de seguridad y resistencia, realizado en acero tratado por cataforesis y arena, para conseguir la más alta resistencia a las inclemencias meteorológicas.

KIT PROTECTOR INYECTORES: Realizados en aluminio consiguen proteger la zona de los inyectores del contacto accidental con las rodillas del piloto.

KIT BOLSAS LATERALES: Compuesto por dos maletas rígidas realizadas en nylon y un volumen próximo a los 20 litros. Las bolsas se han revestido en piel hidrorepelente con hebillas en acero cromado. En el kit se incluye los accesorios de fijación realizados en acero de alta resistencia y una doble bolsa interna extraíble.

KIT COLÍN MONOPLAZA: Para dar a la V7 una presencia aún más exclusiva y deportiva Moto Guzzi ha realizado un colín específico en material plástico inyectado con placas portanúmero laterales. El kit contiene todo el herraje para su montaje (V7 Stone y Special). 

KIT PORTAPAQUETES: Artículo valioso con dos funciones importantes ya que además de llevar pequeños bultos permite su uso con dos sólidas asas integradas para el pasajero. Hecho en acero de alta resistencia con soldadura TIG y cromado. Se instala en el lugar de los asideros del pasajero originales.

KIT ESTRIBERAS ATRASADAS: Las estriberas atrasadas derivan de las empleadas en la versión Racer de la V7 y ofrecen una posición de conducción mucho más deportiva, están realizadas en aluminio anodizado y disponen de todos los herrajes para su montaje (V7 Stone y Special).

SOPORTE KIT ESTRIBERAS ESCAPE SLIP-ON RACING: Soporte de estriberas integradas para el kit de escape Slip On racing de V7 sin renunciar a la configuración biplaza de la moto (V7 Stone y Special).

BOLSA BAÚL: Se fija en el portapaquetes con correas y realizada en piel hidrorrepelente. Puede ser fácilmente transportable gracias a un asa superior.

CUBREDEPÓSITO: Funda cubredepósito en piel hidrorrepelente y dotada de un práctico hueco portaobjetos y de acceso al depósito. Se fija con una correa frontal y dos tornillos traseros bajo el asiento.

BOLSA DEPÓSITO: Bolsa depósito en nylon con piel hidrorrepelente y dos bolsas laterales y una superior porta documentos. Se fija de manera rápida al cubredepósito y puede permanecer montado en el depósito incluso en el repostaje, además de ser fácilmente transportable gracias a una práctica asa.

KIT MALETAS SEMIRRIGIDAS: Gracias a una capacidad de carga de cerca de 42 litros, la pareja de maletas semirrigidas son el complemento ideal para quien no quiere renunciar a transportar todo sobre su V7. Realizadas en vinilo técnico, se enganchan fácilmente a los soportes provistos con el Kit. Sus tiras reflectantes aumetan la visibilidad nocturna.

SILLÍN COMFORT GEL: Dedicado a quien pretende conseguir el máximo comfort,este asiento dispone de una inserción en gel tanto en la zona del piloto como del pasajero. Gracias a los flancos reforzados permite un apoyo mejorado de los pies en el suelo. El revestimento mantiene la línea del equipo de serie y viene con el logo "Comfort Gel" grabado.

SILLÍN COMFORT GEL REBAJADO: En este asiento toda la comodidad de las inserciones en gel se combina con un rebaje de 20mm. para conseguir una altura mínima al suelo mayor. El revestimento mantiene la línea del equipo de serie y viene con el logo "Comfort Gel" grabado.

KIT SEMIMANILLARES: disponible para la V7 Stone y Special, permite rebajar la altura de conducción de la moto, equiparándola a la de la V7 Racer. Incluye cable del acelerador y latiguillo de freno específico.

KIT V7 RÉCORD: El nombre Récord evoca el prototipo de Moto Guzzi V7 que al inicio de la década de los setenta logró 19 títulos de velocidad. La forma de los componentes del kit recuerdan las soluciones aerodinámicas de la época, típicas de las Racer de los setenta. El kit se compone de una cúpula de formas redondeadas que alberga el faro individual de la V7 característico y que enlaza con las formas laterales que van hasta el depósito de combustible hasta un sillín que contiene el colín monoplaza con una terminación deportiva. El asiento deportivo está realizado con dos tipos de espuma, ignífugo y resistente al agua, con memoria de forma, derivado directamente de la competición.

Los componentes están hechos de fibra de vidrio, cumplen con todas las normas para su aprobación y son fáciles de instalar, gracias a los soportes de montaje (para el carenado) en acero cortado con láser y pulido. El kit también está disponible para V7 Especial y Stone, agregando el kit de semimanillar.

KIT BIPOSTO: realizado para la V7 Racer, comprende todo lo necesario para lograr una moto biplaza.

 
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Comentarios (2)

  • lemans
    lemans 25-04-2014

    Muy bien, pero mejor con algo más de motor: 1000 - 1200 c.c.
    ¡Eso sí sería un bellezón!.

  • naranja
    naranja 03-05-2014

    Me parece todo muy bien y muy bonito, pero una V-50 del '79 ya declaraba 45 caballos y una Lario del '84, 59 y en las pruebas de la época, rondaba los 190 por hora. Ya he leído la prueba y ya se lo de los 48 caballos del carné limitado, lo de los radares, las emisiones, el medio ambiente,... Para eso prefiero una Royal Enfield Bullet, o una Suzuki TU 250 y recordar a las Guzzi cuando eran motos de altas prestaciones.

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