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Nueva Yamaha NMax 125 2015 - PresentaciónLos factores del orden


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El orden de los factores no altera el producto. Pero los factores del orden... ¿lo alteran? La N-Max demuestra que hay cosas que nunca cambian.

El reto no era fácil para la gente de Yamaha; combinar la deportividad de la saga Max con un GT de base, carácter urbano y precio contenido.
A priori, demasiados ingredientes difíciles de combinar para ligar un guiso coherente. Algo así como querer que un plato sepa a la vez dulce , salado y picante. Y sin embargo así ha sido; Yamaha ha conseguido con el N-Max un scooter lo suficientemente divertido como para llevar el apellido Max sin deshonrarlo y lo suficientemente cómodo y económico como para agradar a usuarios más convencionales. Obviamente quien quiere un 125 “Max” de altas prestaciones y carácter incuestionablemente más deportivo ya dispone del X-Max así que esto ya es una pista muy clara de a quien busca este nuevo modelo de Iwata. Queda muy claro, igualmente, con quien pretende competir y no es otro rival que el Honda PCX... como los propios responsables de la marca de Iwata reconocieron abiertamente y que es considerablemente más pequeño de tamaño. Un modelo, en resumen, que se coloca entre el Majesty 125 y el X-Max 125 y que consolida a Yamaha como la japonesa con la gama scooter más completa del mercado.
El itinerario elegido por la organización nos llevaba desde el centro de Lisboa a la exclusiva playa de Caparica, a unos 25 kilómetros de la capital lusa, atravesando el impresionante puente colgante “25 de abril”. Se trataba de contrastar cómo aguantaba el N-Max tanto el castigo de las míticas calles reviradas, empinadas y empedradas del Chiado como los tramos rápidos de autovía.  

N-ormal

Confieso que me quedé con las ganas de preguntar en la presentación del modelo, para la que nos desplazamos hasta la siempre bella Lisboa, porque la N. Lo de Max lo entendía perfectamente pero... ¿la N? Al final llegué a la conclusión, tras un intenso debate conmigo mismo, que lo de la N era por “Normal”. Y como dicen en Italia “si non e vero, e ben trobato”... o lo que es lo mismo... no tengo ni puñetera idea de si es así pero como me sirve para el artículo pues adelante...
Porque, en realidad, la ocurrencia funciona. El Yamaha N-Max pretende, en primer lugar y sobre todo, convertirse en la puerta de entrada a la gama “Premium” de los scooter de la casa. Eso significa que se dirige a un público menos radical, más “normal” -ahí es donde cuelo la N- que desea disfrutar del carisma y la proverbial calidad de las Max pero con una ergonomía más cercana a un GT.
Ya anticipo que el resultado final es muy, muy bueno pero también que el precio que se ha pagado por intentar unir deportividad con comodidad es una imagen agradable y dinámica pero que ni de lejos transmite la agresividad del resto de modelos Max. Tampoco lo pretende, para ser justos, ya que su postura de conducción es claramente de turismo y prima la habitabilidad -incluso con acompañante- a las sensaciones. El confort es de matrícula de honor; espacio generoso para pies y piernas, amplio asiento y bajo éste un hueco en que caben un casco integral y pequeños objetos cotidianos. El scooter, por cierto, dispone de una corta aunque muy útil gama de accesorios: un top-cae, un parabrisas más alto y un soporte de GPS.

¡Ciudada-N-o!

Los ingenieros nos dijeron en la charla técnica que, dado el uso esencialmente urbano que iba a tener el N-Max, habían dado preponderancia al rendimiento en bajos y medios. Conviene destacar que el N-MAX cuenta con el primer motor con culata de 4 válvulas con el innovador accionamiento de válvula variable (VVA) que cambia entre dos árboles de levas distintos en función de la velocidad del motor. El sistema también mejora el consumo de combustible que se reduce, según la marca, hasta los 45,7 km/l. De hecho también dejaron caer -como aquel que no quiere la cosa- que acelera más y consume menos que el Honda PCX, gracias al comentado VVA y al ligero peso del grupo térmico que permite el sistema Blue Core de baja fricción. Por otra parte el radiador y el ventilador van instalados en el lateral del propulsor lo que permite liberar espacio en la parte frontal y proporcionar más espacio útil para los pies. El motorcito entrega casi 13 CV de potencia y es un dechado de par, con un tacto eléctrico y aceleración constante desde salida parada. Sobresaliente la finura de marcha y la nula rumorosidad ni vibraciones. Esos 12'8 CV se entregan la mayoría de ellos en la zona baja y media y esta Yamaha, que se vuelve un poco más perezosa a medida que va subiendo de régimen... ¡pero que nadie se asuste! para cuando la aguja se instale en la zona más alta ya estaremos rozando o superando por poco los 110 km/h... así que para nada estamos hablando de un vehículo lento.

Muévete por el ce-N-tro

Normalmente lo que se valora por encima de otros factores en un scooter de 125 como el N-Max es la ligereza y la maniobrabilidad. Asumiendo que todos los de su clase tienen unas prestaciones suficientes para moverse por la ciudad, quien se compra un 125 de este tipo lo hace para enfrentarse ratoneando a la congestión del tráfico gracias a un peso contenido y un tamaño compacto. Este scooter nos ofrece exactamente eso a través de una parte ciclo inusualmente rígida. En mi opinión la ligereza es, con diferencia, el rasgos más destacado de la nueva propuesta de Yamaha. El N-Max -recordemos, de llanta 13- cambia de dirección con la estabilidad y aplomo de un 125 “rueda alta” y enlazando virajes con sólo insinuarlo. Sobresaliente, por tanto, en agilidad y estabilidad.
Ni sobre la tortura de los adoquines ni en los tramos en los que nos dejábamos llevar y buscábamos la alegría de las curvitas urbanas dio muestras la parte ciclo de desfallecimiento. El chasis y la suspensión lo aguantaron todo sin un flaneo ni un tope. ¡Y soy de talla XL! Es obvio, por otra parte, que el bastidor -también completamente nuevo- ha sido diseñado pensando en futuras motorizaciones mayores y que está incluso sobredimensionado para las prestaciones del motor.
La frenada me pareció óptima... anque no tan brillante como la parte ciclo. Personalmente creo que no le vendría mal un poco más de mordiente, que es claramente de compromiso, pero está claro que en Yamaha han preferido la progresividad a asustar a usuarios menos expertos con unos frenos agresivos. En cualquier caso la frenada cumple sobradamente su función incluso a alta velocidad y además el scooter incorpora ya de serie el ABS lo cual siempre permite apretar la maneta con más decisión.  

Ergo-N-omía



Veamos... tenemos un motor que tira bien desde abajo y que, sin ser brillante arriba, ya nos permite unas velocidades adecuadas incluso para una interurbana. Tenemos una parte ciclo excelente y una habitabilidad de maxisccoter GT en un volumen de scooter deportivo... así que llegamos a esa parte en la que -por puro rigor- hay que buscarle defectillos al N-Max.
Y la verdad es que cuesta encontrárselos porque es un producto muy funcional.
¿Es un defecto que el N-Max parezca poco un “Max”? Pues rotundatamente no. Estéticamente se ha pretendido darle el mayor aire de familia posible pero sus exigencias a nivel de ergonomía y confort son muy diferentes. Como diferente es el público al que debe encandilar.
Tampoco lo es que el nivel de acabados -aún siendo bueno- no roce la excelencia de los otros modelos de la saga... pero es que tampoco su precio de 2.799 euros es equiparable al de los X-Max y T-Max.
Personalmente creo que el apellido “Max” de nuestra anfitriona en Lisboa es más una declaración de intenciones que una efectiva apuesta por una ultradeportividad imposible en un 125 que pretende ser cómodo y amplio para dos personas y que presume más de bajos y medios que de prestaciones punta. Pero es una buena declaración de intenciones; Yamaha jamás emplearía el nombre “Max” en vano si no tuviera claro que su producto lo merece y os aseguro que el N-Max no defrauda.
Está tan bien diseñado y es tan práctico y eficaz como parece.
Es un Yamaha... y es un Max.
No puede ser de otra manera en el orden natural de la saga.
 

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