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Nuevo Yamaha Tricity 125 2014¡Triplícate en la ciudad!


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Un nuevo tres ruedas llega al mundo de las dos ruedas… (¡vaya, qué raro suena eso!). Quizás deberíamos empezar a llamarlo el mundo de las 2,5 ruedas, pues la media comienza a subir con la llegada de nuevos triscooter. El último –el primero desde Japón- viene marcado con los diapasones de Yamaha y nos ha sorprendido, tras la prueba realizada estos días en Ámsterdam, por su agilidad, ligereza y el excelente comportamiento de su dúo de llantas delanteras. ¿Decían que tres era multitud…?

Con dos ruedas por delante, irrumpe en nuestras calles el último producto de la factoría de Yamaha, una marca con ‘narices’. No le bastaba a la casa de Iwata bombardear el mercado con sus MeTeoritos, empezar a pelear también en las clases low-cost con luces y magia, o rejuvenecer con brillantez su ya por sí exitosa gama Max… Yamaha está más valiente que nunca presentando modelos innovadores que inundan de frescura sus concesionarios y que seguramente serán recordados como una generación catártica bautizada por la propia firma japonesa como de ‘Nueva Movilidad’. Hasta Ámsterdam, ciudad donde se ubican las oficinas centrales de Yamaha Motor Europe, nos desplazamos hace unos días para conocer su último ejercicio irreverente, el Tricity 125, un scooter cuyo nombre ya nos indica todo (“tres” y “ciudad”) y que representa la mayor voluntad del fabricante asiático de explorar nuevos caminos, de ser original, de buscarle –y nunca mejor dicho- los tres pies al gato…

El nuevo Yamaha reabre un segmento clausurado no hace mucho por Piaggio, la primera y única marca con scooters de tres ruedas de 125cc (MP3 y Yourban) que tras varios años de errática trayectoria desistió retirando de sus concesionarios ambos modelos y dejando tan sólo los de cilindradas superiores que se distinguen por ser conducibles con carné de coche. El de Iwata es un “mero” scooter que, como todos los 125, se puede llevar con el A1. Sin embargo, no está exento de ciertas peculiaridades que llamaron positivamente nuestra atención en el país de los tulipanes y que suponen una pequeña revolución dentro de su segmento, entendemos que con el objetivo de no cometer los mismos errores que sus anteriores rivales y así ampliar su atractivo hacia un mayor público urbano: el japonés es el primer triscooter con llantas delanteras de 14 pulgadas, cualidad que le otorga una considerable estabilidad de marcha como veremos en detalle más adelante; además, se trata de un vehículo muy compacto, con cuerpo de scooter convencional, por lo que sus dimensiones y su peso no se disparan y permiten a usuarios de todas las tallas dominarlo cómodamente, sin compromisos, como si de un Scoopy se tratara; a estas virtudes de estabilidad y ligereza, hay que añadirle otras soluciones muy valiosas como las excelentes aceleraciones de su motor, la capacidad de carga bajo el asiento para un casco integral XL y su gran plataforma plana, así como un alto nivel de acabados y equipamiento tecnológico -frenada combinada de tres discos, tablier digital, luces LED- que lo convierten en un medio de transporte adaptado quirúrgicamente al día a día en la ciudad.

Si por último, tenemos en cuenta que su precio de 3.549 no sólo no parece el precio de un tres ruedas, sino que se sitúa al nivel de los scooters normales de dos ruedas, el resultado es el de un producto redondo y con amplias garantías de jugar un buen papel en los concesionarios, a donde llegarán las primeras unidades durante la primera semana de este próximo mes de agosto. La nueva Tricity está pensada para aquellos usuarios que valoran la seguridad y la comodidad por encima de todo. Al contrario que otros estilos de scooters de tres ruedas, el Tricity se ha diseñado con un enfoque completamente diferente donde la ligereza, la facilidad de conducción y la seguridad son los elementos clave”, exponían los responsables de Yamaha durante la conferencia de prensa. 

UN TRISCOOTER QUE NO LO PARECE

Acostumbrados a ver scooters de tres ruedas de más de 200 kg de peso, los escasos 150 kg del nuevo Tricity son toda una declaración de intenciones. Yamaha ha querido fabricar un triscooter que se pareciera físicamente lo máximo posible a un scooter 'ruedas altas' corriente. De ahí sus dimensiones compactas, su cuerpo estrecho y esbelto; visto desde el lateral o desde la parte trasera, nadie diría que está viendo un triciclo. En esto se diferencia de todo lo hecho hasta el momento en el segmento, que nos tenía habituados a modelos grandes y pesados. El primer japonés que pisa este terreno se desmarca gracias a su ligereza y pequeño tamaño. Esto le permite dirigirse a un mayor número de posibles clientes, sobre todo personas que no busquen compromisos ni esfuerzos para mover arriba y abajo su moto, gente incluso sin mucha experiencia que desee circular en el tráfico urbano con agilidad y seguridad; también le permite no lastrar a su propulsor de 124,8 cc, y que éste pueda ofrecer buenas prestaciones en la ciudad. Y así es. El motor que equipa el Tricity, un monocilíndrico de 4 tiempos y refrigeración líquida que entrega una potencia máxima de 11 CV a 9.000 rpm y de 10,4 Nm a 5.500 rpm de par, ofrece aceleraciones vivas y un funcionamiento suave y resuelto en bajos y medios regímenes, cualidades óptimas para desenvolverse por entornos urbanos. No alcanza una velocidad máxima de nota -llega a marchas forzadas a los 110 km/h- aunque suficientes para el hábitat al que va destinado. A nosotros, que lo hemos testado por las calles amsterdamesas, nos gustó su carácter alegre en las salidas de semáforos y su capacidad para resolver situaciones en cruces o adelantamientos. Este motor, que había sido usado en modelos asiáticos pero que llega por primera vez a Europa, destaca técnicamente por su diseño especial en sus sistemas de admisión y escape, su cilindro de última tecnología y bajo peso, y su inyección YMJET-FI. 

La imagen del Tricity -como siempre, una cuestión de gustos- deja patente la intención de Yamaha de diseñar un vehículo moderno y atractivo, con unos trazos que le ofrecen una personalidad única. El gran protagonista es su generoso faro delantero que ocupa casi todo el frontal; el resto del carenado, de líneas aerodinámicas, emana fluidez hacia la zaga. Mención especial para las preciosas llantas de aleación ligera en ambos trenes y -bajo nuestro punto de vista- la acertada combinación de plásticos negros con zonas de carenado (a elegir por el comprador en rojo, negro, gris o blanco), su colín acabado en punta y los dobles guardabarros delanteros que generan una impresión de dinamismo. Cierra esta parte estética la pequeña cúpula parabrisas ahumada que corona el frontal y que ayuda a cortar ligeramente el viento en contra. Además del foco halógeno central, el Tricity cuenta con dobles luces de posición LED, piloto trasero LED e iluminación LED para la matrícula. 

El habitáculo es amplio; la extensa plataforma deja mucho espacio para colocar los pies y sobre todo las piernas, que no llegan a tocar en ningún momento la parte interna del escudo; el asiento es de dos alturas y está revestido con material antideslizante. El panel de instrumentos es completamente digital: tras las secuencia animada que saluda al conductor cuando enciende el vehículo, esta pantalla LCD muestra un cuentakilómetros central acompañado de un reloj, un indicador de la temperatura del aire y un odómetro. Por encima, no falta el habitual conjunto de testigos. Para estacionarlo, dispone tanto de caballete central como pata lateral, tan necesaria sobre todo para el público femenino. 

LA SUSPENSIÓN DELANTERA, CRUCIAL

Llegó Japón al mundo de las tres ruedas y, con los referentes europeos que había en el segmento de Piaggio y Metropolis, la principal incógnita por desvelar era la tecnología que usaría Yamaha en la suspensión delantera para “recrear” con naturalidad las inclinadas típicas de las motos de dos ruedas. Para resolver el aspecto más crucial de su scooter de tres ruedas, los ingenieros de Iwata se decantaron por desarrollar su nuevo Leaning Multi Wheel (LMW), un mecanismo inclinable multirrueda diseñado específicamente para la Tricity, que cuenta con un sistema patentado: detrás del carenado delantero se esconde una suspensión con paralelogramos que se unen a la horquilla y a la pipa de dirección del chasis (una tecnología similar a la usada por Piaggio) de manera que cuando el scooter toma una curva el sistema inclina las dos ruedas en paralelo, manteniendo eso sí invariable la distancia entre las dos ruedas delanteras. Esta solución genera una sensación muy natural, que permite inclinar el vehículo de manera intuitiva. 

Resuelto el tema de la inclinada, los ingenieros quisieron ganar aplomo del tren delantero con el uso de unas horquillas telescópicas especiales de tipo cantilever, que se distinguen por disponer de dos barras independientes en cada rueda: la delantera se encarga de la amortiguación y la trasera hace de guía, una fórmula elaborada para aumentar la absorción y la estabilidad en bacheados. Todo esto queda optimizado por las comentadas llantas de 14'' delante con neumáticos 90/80 que ayudan a aumentar la estabilidad; en la parte trasera trabaja un sistema de suspensión de unidad oscilante apoyada sobre una llanta de 12 pulgadas y goma de 110/90. 

SISTEMA COMBINADO DE FRENOS

Cada una de las dos ruedas delanteras va provista de sendos discos de freno de 220 mm, que se unen al disco trasero de 230 mm para ofrecer al usuario una experiencia de frenado potente y solvente para detener con garantías este vehículo especial. El sistema es combinado (Unified Braking System, UBS) por lo que cuando el usuario acciona la maneta izquierda la presión de frenado se aplica tanto a la rueda trasera como a las delanteras; cuando se acciona la maneta derecha, tal y como sucede habitualmente en este tipo de sistemas, la frenada se ejerce sólo en los discos delanteros; y si se usan las dos manetas a la vez, el sistema distribuye la presión de frenado a las ruedas delanteras y a la trasera, de acuerdo con el accionamiento que se aplique. El propósito de esta solución es la de mejorar la eficacia sobre todo pensando en los conductores con menos experiencia.

CAPACIDAD DE CARGA

Nos ha sorprendido gratamente la capacidad de almacenaje que el Tricity ofrece bajo su asiento, donde el usuario podrá albergar con comodidad hasta un casco integral de talla grande, un aspecto que coloca a esta Yamaha en los primeros puestos de la parrilla en comparación con otros scooters de dos ruedas y similares dimensiones. No tan grato ha sido comprobar la ausencia de guanteras en el retroscudo, siempre tan prácticas para alojar esos pequeños objetos en los desplazamientos urbanos, una falta de compartimentos que se explica por el mayor volumen de la suspensión delantera. Sin embargo, y para volver a poner una nota positiva en este apartado, los usuarios del japonés dispondrán a su servicio de una generosa plataforma plana y un gancho para poder transportar esos bultos de mayor tamaño, sin duda una solución que aumenta considerablemente la capacidad de carga y practicidad de este vehículo.  

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

* Dos llantas delanteras de 14 pulgadas

* Suspensión delantera con sistema de paralelogramos

* Vehículo ligero y ágil, de tan sólo 152 kg de peso en orden de marcha

* Frenos de disco delanteros de 220 mm, y trasero de 230 mm

* Capacidad de carga bajo el asiento para un casco integral

* Plataforma plana de generosas dimensiones

* Motor 125cc con 11 CV de potencia y 10,4 Nm de par motor

* Doble LED de posición y piloto trasero LED

* Precio: 3.549 euros

* Colores disponibles: rojo, negro, blanco y gris

UN TODOTERRENO EN LA CIUDAD

Ámsterdam es famosa por sus canales de agua que, como pequeñas venas, se extienden a lo largo y ancho de esta ciudad de longeva historia portuaria; también es famosa por la ingente cantidad de bicicletas que cada día circulan por sus calles y, como no, por su política de tolerancia respecto a la prostitución y el consumo de marihuana, muy presente principalmente en el Barrio Rojo y gran reclamo para los turistas.

En la industria de las dos ruedas también se reconoce a Ámsterdam como la ciudad en la que se ubica la sede central europea de Yamaha, así que la marca japonesa decidió llevarnos a su “casa” en el viejo continente para presentarnos un producto tan importante como es el revolucionario Tricity. La ruta programada en moto por sus responsables para probar el nuevo tres ruedas nos llevó por toda la ciudad en donde, por cierto, la mayoría de calles están pavimentadas con adoquines; en este contexto de continuas irregularidades en el suelo, raíles de tranvía, bordillos... las suspensiones del Tricity pasaron su particular “prueba de fuego”. Y hay que decir que salieron de allí con nota alta. El sistema de absorbe con suma eficacia cada bache, cada obstáculo; el habitáculo apenas recibe vibraciones y mantiene su horizontalidad en cada situación, incluso cuando una de las dos ruedas delanteras se sube a un bordillo y la otra no. Lo que más nos llamó la atención fue la excepcional ligereza y agilidad con la que se mueve este vehículo que, como si de un scooter convencional se tratara, circula entre los coches con maniobrabilidad y se maneja en parado sin apenas esfuerzos. Al equipar llantas de 14'' también hemos percibido una mayor dosis de estabilidad y aplomo, refrendado por una distribución de pesos 50:50 y un centro de gravedad situado debajo de la parte delantera del asiento, que juegan un papel importante el buen buen comportamiento dinámico del conjunto. 

El trabajo de la suspensión delantera es excelente. Obviamente no es lo mismo que llevar sólo una rueda delante, pero casi... las inclinadas en las curvas se realizan con total naturalidad, la moto cae hacia el interior de la curva con sólo “pensarlo”, de manera intuitiva, y recupera su verticalidad con un ligero golpe de cadera. He de decir que al rato de circular a bordo del Tricity, casi se me olvidaba que estaba en un tres ruedas. Incluso en la potencia de su motor: no es un alarde de prestaciones, pero es más de lo que nos tenían acostumbrados los modelos de octavo de litro de este segmento. Su monocilindro empuja muy bien en bajos y medios, con suavidad y progresión, para acelerar tras un semáforo con una correcta soltura; es verdad que desfallece algo en la zona alta del cuentavueltas, son poco más de 11 CV los que empujan los 152 kg de este vehículo, para alcanzar una velocidad máxima de 115 km/h en bajada. Pero analizando el escenario el que iba dirigido, los ingenieros han decidido poner el énfasis de este propulsor en la zona que realmente se usa más en la ciudad. Si falta hace decir a estas alturas que las tres ruedas -es decir, un punto de apoyo más que las motos corrientes- generan una mayor confianza y seguridad para acometer cualquier clase de terreno. Éste es un todoterreno en la ciudad. 

Nos ha parecido algo incómoda su posición de conducción: el asiento está como inclinado hacia delante y deja poco espacio para el trasero del conductor; esto provoca que la espalda se incline más de lo deseado sobre el manillar. En conductores altos como el que escribe estas líneas, al cabo de unos minutos la posición empieza a volverse incómoda. Por lo demás, el Tricity acoge a las mil maravillas a su ocupantes, con una plataforma amplísima y con estriberas y asas agarraderas para el pasajero. Además, se llega perfectamente con los pies al suelo. Al contrario que los MP3 y Metropolis, el Tricity no equipa sistema de bloqueo de las ruedas delanteras, muy útil para las maniobras en parado y para detenerse sin necesidad de poner los pies en el suelo; en el caso del Yamaha -y a diferencia de los más pesados rivales- no lo hemos echado de menos, ya que al tratarse de un vehículo ligero las maniobras son sencillas. 

EN CONCLUSIÓN: ¿SON TRES MULTITUD?

Y llegó Japón al mundo de las tres ruedas. La apuesta de Yamaha es completamente diferente. Es el único triscooter en la actualidad con motor de 125cc y con unas llantas delanteras de 14''. Su concepción, además, se ha centrado en crear un modelo ligero, maniobrable, ágil en el tráfico urbano. Un 125 más... a excepción de su segunda rueda delantera. Estas características lo convierten en un vehículo singular, con un target amplísimo: se dirige a personas con necesidades de desplazamientos urbanos que busquen un 125 + personas con poca experiencia que vean en la tercera rueda el 'empujoncito' para confiar en el medio + personas con experiencia con carné A1 que busquen un scooter de buena relación calidad/precio... El Yamaha se dirige a todos ellos.

Asimismo, puede hacerle la competencia tanto a los otros triciclos como a otros scooter de dos ruedas. No queremos llamarle 'anti-scoopy', pero creemos sinceramente que por filosofía y precio podría hacerle competencia al exitoso modelo de Honda o a otros scooters 'ruedas altas' que se encuentran en el mercado. En definitiva, un modelo redondo en todos sus aspectos con el sello de Yamaha que está destinado a ejercer un buen papel en los concesionarios y a servir con equilibrio en los entorno urbanos a aquellas personas que deseen -como decíamos en el titular de este artículo- triplicarse en la ciudad.   

 
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Comentarios (3)

  • mikirago
    mikirago 30-07-2014

    La cuestión es si se puede aparcar donde las motos, pues tiene 3 ruedas

  • info.motospace1815de90
    info.motospace1815de90 07-08-2014

    Sí hijo, sí. Se puede

  • jnarro
    jnarro 11-10-2014

    Hola, fantástico artículo, una duda ¿consumos? creo que los mp3 y demás consumían bastante más que otros 125, imagino que por su peso, ¿en este caso?

    gracias

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