Peugeot Geopolis 250: Empieza la saga

Publicado el 08/06/2010


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El primero de los Geopolis ya está listo para entrar en el mercado. Se trata de la versión de 250c.c., el primer ruedas altas de esta cilindrada disponible en la gama de la marca francesa.

Peugeot Geopolis 250: Empieza la saga

Peugeot continúa presentando modelos a un ritmo impresionante. Esta vez le toca el turno al primero de la saga Geopolis, el del cuarto de litro. Se trata del primer ruedas altas de esta cilindrada disponible en el catálogo de la marca francesa, que llegará con tres diferentes acabados: Premium, City y Executive. El último es el más exclusivo y equipará ABS y sistema de frenada combinada (PBS).

La ciudad escogida para su presentación en sociedad fue Roma, una inmejorable pista de pruebas para un scooter, debido a la cantidad de tráfi co que se mueve a diario por sus calles y a la anarquía con la que lo hace. Además, las calles de la ciudad romana no se caracterizan por su buen asfaltado precisamente. Y si a esto le añades que durante la parte fi nal de la prueba nos cayó un buen chaparrón, ya está, el entorno ideal para poner a prueba las cualidades de un ruedas altas.

Estética muy estudiada

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Mientras circulábamos por las calles adoquinadas del centro de Roma, lugar en el que se concentra el mayor número de peatones y vehículos por metro cuadrado que jamás haya visto en ninguna otra ciudad, eran muchos los que, aprovechando uno de los continuos parones del tráfi co, nos preguntaban por nuestra montura. Otros, menos lanzados, se limitaban a mirarla concentradamente y escrutando cada una de las características externas que podían ver desde su perspectiva.

Lo cierto es que la imagen del Geopolis no es fruto de la casualidad, sino de un estudiado diseño. De las tres propuestas iniciales que se recibieron por parte del Departamento de Desarrollo, la que terminó por cuajar es la que se puede apreciar en el imponente aspecto de las fotos que ilustran este reportaje. El frontal, que es donde radica gran parte de la personalidad del Geopolis, nace de la intención de los diseñadores de conseguir un aspecto felino y un tanto agresivo. Para ello se decidieron por dos faros elipsoidales (son independientes para largas y cortas y equipan bombillas halógenas H7), con un diseño que simula la forma de unos ojos atigrados.

También colabora de manera decisiva en la estética la situación vertical de los intermitentes y la combinación bicolor empleada en toda la carrocería. Todo se combina para proyectar una imagen afi lada en los cuartos anteriores y minimalista para los posteriores. La pantalla parabrisas que equipa en el manillar es muy discreta, para no romper la sensación de ligereza. Aun así, la protección que ofrece no tiene nada que envidiar a los scooters GT de más alto standing.

El guardabarros delantero sigue muy bien la línea marcada por el frontal y da cabida en sus flancos a dos embellecedores cromados que tratan de dar sensación de robustez al conjunto de la horquilla. Detalles como el logrado escamoteo de las estriberas para el pasajero hablan en positivo de la propuesta de Peugeot para este fl oreciente segmento de ruedas altas. Sin embargo, la situación de las mismas una vez abiertas resulta un tanto baja y algo expuesta.

Equipamiento GT

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En lo referente al equipamiento no hay quejas. Se podría decir que el Geopolis es un GT estilizado y con ruedas de gran diámetro. La plataforma no permite estirar las piernas, pero el apoyo de los pies es cómodo y con espacio. El asiento, dividido en dos alturas, está situado en la plaza del conductor a 805 mm del suelo. Esto, a priori, podría hacernos pensar que es una limitación para los usuarios de tallas bajas. No obstante, gracias al diseño de su parte delantera, el acceso de nuestros pies al suelo es tan bueno como en cualquier scooter de unos 795 mm.

Eso sí, el precio a pagar es que cuando circulamos con los pies apoyados en la plataforma las piernas se nos quedan abiertas, con las rodillas muy separadas. A pesar de disponer del paso del chasis por la plataforma y de situar el depósito de combustible en el mismo, el Geopolis ofrece un gancho portabolsas para aprovechar ese espacio y aumentar su capacidad de carga. Y es que el francés no es un scooter muy capacitado para llevar cosas en él. Como en todos los ruedas altas, el cofre se ve afectado por las 16 pulgadas de su llanta posterior y sólo puede dar cabida en su interior a un casco integral muy pequeño (aunque mejor que sea un jet) y a un demi-jet.

Lo cierto es que podremos dejar objetos largos, pues longitud no le falta; sin embargo, la profundidad es algo que en este tipo de scooters nunca se ha podido solucionar. En cuanto a la guantera del contraescudo, se ha intentado ofrecer todo el espacio posible colocando una gran tapa, pero con el depósito de expansión del circuito refrigerante, el radiador y la caja de fusibles el espacio que queda es más bien poco. Eso sí, monta una toma de corriente de 12 V en su interior. El cuadro de mandos está compuesto por tres esferas y combina elementos analógicos (velocímetro y temperatura del motor) con una pantalla LCD multifunción (odómetro total y parcial, nivel de combustible y reloj horario).

El resto de la información la completan una serie de testigos luminosos entre los que destacamos el destello del sistema de seguridad de la llave codifi cada cuando paramos el scooter. En general no es la panacea de la información, pero cumple con su cometido perfectamente, incluso en conducción nocturna.

Estabilidad al máximo

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De la parte ciclo es de lo que más puede presumir el Geopolis. Dispone de un chasis derivado del utilizado por su compañero Satelis. Sólo se ha tenido que readaptar la parte posterior del subchasis para estrecharlo, con la intención de conseguir mayor agilidad en la circulación por ciudad. Por tanto, si ya tenía un buen comportamiento cuando lo probamos con el Satelis, en el Geopolis, que calza ruedas más altas, la estabilidad que ofrece es simplemente exquisita. En el apartado de suspensiones se ha confi ado también en lo mismo que montaba el GT de la marca francesa.

Para el tren delantero emplea una horquilla con barras de 37 mm y una cómoda carrera de 95 mm. Para el eje posterior se decide por dos amortiguadores (100 mm de carrera), que podremos adaptar a las diferentes cargas variando la precarga del muelle. El apartado de los frenos es de los que más nos sorprendió el Geopolis. Dejando a parte la versión Executive equipada con ABS+PBS, que ofrece un tacto de frenos muy pensado para los usuarios que vienen de los coches y que no quieren complicarse la vida con dosificaciones y control sobre la presión de la leva, el Geopolis merece la mejor nota de los últimos scooters en los que me he podido subir.

Dispone de mucha potencia en las levas, pero mucha. De hecho, es posible bloquear cualquiera de las dos ruedas vayamos a la velocidad que vayamos, como las motos de alta cilindrada. Sin embargo, que nadie se asuste porque brindan un tacto muy progresivo, y eso nos permite dosificar perfectamente la potencia aplicada sobre el disco. En cuanto a las ruedas, se podría decir que son casi de moto.

Con 110/70 delante y 140/70 detrás (las dos de 16"), las irregularidades del asfalto no son tan molestas ni tampoco afectan a la conducción. Además, en esta ocasión la marca francesa ha acertado a la hora de escoger a su proveedor de neumáticos y monta unos Pirelli GTS 23 y 24, lo que todavía aporta más sensación de seguridad.

Planta motriz

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Para dar vida al Geopolis se ha pensado en el mismo propulsor que el que utiliza el Satelis. Bueno, el Satelis y unos cuantos scooters más del mercado, pues se trata del archiconocido propulsor Quasar de la casa Piaggio. Es un monocilíndrico con refrigeración líquida y cuatro válvulas en culata. La alimentación corre a cargo de una inyección electrónica que a buen seguro conseguirá unas reducidas cifras de consumo. Además, si tenemos en cuenta que el depósito ofrece espacio para 13,5 litros de gasolina, es de lógica pensar que la autonomía pueda rondar los 300 km teóricos, que no está nada mal.

Sin embargo, lo mejor de este propulsor es el tacto que ofrece. Se muestra muy suave en la aceleración inicial para que a los pocos metros notemos un empuje sólido y uniforme durante toda la ascensión de revoluciones. La relación automática está muy bien estudiada para que no echemos de menos potencia en ningún momento. A 80 km/h todavía empuja lo bastante como para hacer un adelantamiento con el máximo de seguridad. Según Peugeot, la velocidad punta es de 127 km/h, sufi ciente para salir de la ciudad y hacer autopista o carretera sin síntomas de fatiga.

Un detalle que no nos acabó de agradar fue que el indicador de temperatura señalaba todo el rato entre los 80 y los 100 grados, cuando la zona roja empieza en los 110, lo que deja muy poco margen para reaccionar. Hay que decir que en ningún momento se superó la cifra de los 100 grados, y eso que durante toda la mañana el sol y los atascos fueron protagonistas indiscutibles.

Aunque son sólo cifras facilitadas por la marca y quedan a la espera de ser confi rmadas por nuestros equipos de telemetría y nuestro banco de potencia, merece la pena hacer mención de los siguientes datos. Se anuncia una potencia de 22 CV y un peso total del scooter de 161 kg. Eso permite al Geopolis recorrer 100 metros desde salida parada en 8,3 segundos, aunque la sensación que nos dio durante la presentación fue que podía ser más rápido que eso.

Por ciudad y por fuera de ella

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Ya decimos que el Geopolis es un scooter muy bien equipado en cuanto a parte ciclo. Por eso, en carretera demuestra un potencial que en ocasiones se podría comparar con alguna moto de su misma cilindrada. Sin embargo, en ciudad y entre los coches es donde más apuros pasa por su tamaño. Es cierto que no es tan grande como un GT, pero sus 2.178 mm de largo total hacen que los quiebros se conviertan en una maniobra que tendremos que vigilar hasta que nos hagamos a sus medidas. Aun así, por Roma pude poner en más de un apuro a algún que otro Scoopy, que allí sin duda es el rey de las calles.

Eso sí, cuando los coches estaban parados del todo y los retrovisores de éstos entorpecían nuestro paso, el Geopolis tenía que claudicar ante el menor tamaño y mayor agilidad de sus rivales, y yo con él. La fi abilidad de las suspensiones, chasis y frenos es tal, que incluso cuando nos llovió de vuelta al hotel, situado en la parte más alta de la Villa Borghese, la sensación de seguridad estaba presente en todo momento. El contacto de los neumáticos con el suelo es total, y sólo las vías del tranvía nos hacían modifi car las trazadas a la hora de afrontar alguna que otra curva.

En conclusión, con el Geopolis 250 Peugeot ya puede presumir de ruedas altas. Es más, de un ruedas altas capaz de verse las caras con cualquiera de los actuales rivales que ocupan esta franja del mercado. Por el momento, a partir del mes de octubre ya estará a la venta este 250 en tres acabados (City, 3.999 euros; Premium, 4.159, y Executive, 4.609), pero, más adelante, sobre el primer trimestre de 2007, se espera que lleguen ya las versiones de 125, con y sin compresor volumétrico, y la más grande de todas, la de 400 c.c.

 

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