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Prueba: Ducati 1199 Panigale RRace Replica DOC

Publicado el 05/04/2013


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¿Qué modelo le faltaba a Ducati -ya tenía la versión base y la S- para completar la gama Panigale? Obviamente, la versión Race Replica, llamada también la 'R'. Motofan se ha desplazado hasta Austin para probarla en el novísimo circuito americano de Fórmula 1 y MotoGP.

El sufijo 'R' siempre ha sido utilizado por Ducati para referirse a sus versiones más especiales y exclusivas. Y puesto que en la familia de la superdeportiva 1199 Panigale faltaba precisamente una versión 'R', en Bolonia han querido poner remedio confiando el desarrollo del proyecto al departamento Ducati Corse, que se ha ocupado de realizar una evolución todavía más refinada, exclusiva y prestacional -y por lo tanto también más cara- de la 1199. Evidentemente, los componentes técnicos de este modelo se encuentran en la cúspide de lo que hoy está disponible en el mercado: la versión 'R' de la Panigale incluye todas las propiedades de la ya extraordinaria versión 'S' como las suspensiones Óhlins, las ligerísimas llantas forjadas por Marchesini y los frenos Brembo con pinzas monobloque, a las que ahora se une una lista de altísimo nivel que permiten a la nueva versión de la Panigale un nuevo 'salto' hacia arriba en cuanto a nivel de prestaciones. 

Cómo está hecha

La ficha técnica del motor -bicilíndrico en L de 1.198 cc, 8 válvulas con distribución desmodrómica y una relación de diámetro por carrera 'Superquadro' de 112 x 60,8 mm- habla de nuevas bielas en titanio que ayudan a aligerar los componentes en 0,63 kg, de barras con tratamiento DCL (Diamond Like Carbon) y de la última calibración del software de gestión de la centralita electrónica. Todo esto ha permitido optimizar la aceleración del cigüeñal y las prestaciones del bicilíndrico de 1198 cc, aumentando en 500 rpm el régimen máximo y, por lo tanto, incrementando significativamente el punto de intervención del limitador, que alcanza así las 12.000 rpm, un auténtico récord para un motor V-Twin de serie. La potencia máxima declarada es de 195 CV a 10.750 rpm con un par máximo de 132 Nm a 9.000 giros.
La parte ciclo está compuesta por el conocido -y polémico- chasis monocasco de aleación de aluminio, la solución técnica 'hija' de la Desmosedici de Filippo Preziosi. Las suspensiones son las prestigiosas Óhlins con la horquilla NIX30 USD de 43 mm completamente regulable delante y, detrás, el monoamortiguador TTX36. Ambas suspensiones están equipadas con ajuste electrónico en la extensión y compresión.
Completan el pack ciclístico las ligeras llantas Marchesini forjada en aleación ligera de 3 radios sobre los que vienen montados de serie los Pirelli Diablo Supercorsa SP. Según la tradición de la casa italiana, el sistema de frenada lo firma Brembo con dos discos semiflotantes de 330 mm y pinzas monobloque Evo M50 de 4 pistones. En la parte trasera, tenemos sin embargo un disco de 245 mm con pinza de dos pistones.
Respecto al chasis, la innovación principal de la 'R' reside en un 'excéntrico' sistema que permite la posibilidad de ajustar la posición del eje del basculante en 4 alturas diferentes, en un rango de entre +2 y -4 mm respecto a la configuración estándar de la otras versiones.
Tal y como marca también la tradición en Ducati, el paquete de la Panigale 'R' está adornado por un kit racing opcional, compuesto por una cúpula racing más grande, tapas de anclaje del retrovisor en aluminio, un sistema de escape racing Termignoni (no homologado para su uso en carretera) que debería garantizar un 3% más de potencia en altos regímenes y más de un 15% en medios. No está mal, teniendo en cuenta que la 'R' sale de fábrica con una corona de dos dientes más que la versión estándar, y por tanto con una relación final más corta.
Por último, el paquete se completa con una gran cantidad de detalles en fibra de carbono (protector de basculante, taloneras, protector cadena, protector contacto, protector amortiguador trasero, guardabarros delantero y trasero, tapa de embrague) que permite a la 'R' adelgazar hasta alcanzar el increíble peso de 165 kg. Y todo esto a pesar de que la moto está equipada de serie con el sistema ABS.
La 1199 está caracterizada además por un asiento racing fabricado en tejido técnico, así como por el sistema Ducati Data Acquisition, en este caso con módulo GPS para saber los tiempos por vuelta y memorizar información referente a las trayectorias, velocidad, rpm del motor, marcha seleccionada, apertura del acelerador y así sucesivamente...

Cómo va

Para que podamos entender cómo y de qué manera las características técnicas de la 'R' se traducen en prestaciones, Ducati organizó la presentación a la prensa en Texas y, más precisamente, sobre el novísimo Circuit of the Americas de Austin donde pocos días antes habían estado probando sus motos los equipos de MotoGP oficiales de Honda y Yamaha. Un circuito exigente, con una parte guiada muy rápida -memorable- y una parte más lenta con una sucesión de curvas cerradas.
Invitados de honor en la presentación a la prensa de la Ducati 1199 Panigale R fueron los pilotos Nicky Hayden y Ben Spies que, por supuesto, también probaron la moto junto a los periodistas. Para la crónica, Nicky Hayden dijo que estaba especialmente impresionado por la precisión y la agilidad de dirección de la 'R'. Siendo un piloto asalariado de Ducati, posiblemente piensen ustedes que la opinión de Hayden pueda estar sesgada, pero después de haber girado con la Panigale en Austin en un tiempo tan sólo una décima por debajo de los marcados en los test de MotoGP, nos podemos creer que las palabras del estadounidense no eran sólo para complacer...
Las similitudes con la Ducati SBK, en todo caso, son notables. La 'R' de carretera de nuestra prueba -equipada con el kit racing con sistema completo Termignoni y centralita remapeada- por un lado, emite un sonido de escape que no se aleja mucho de las motos que Checa y Badovini llevaron a Phillip Island. Lo primero que llama la atención, en comparación con la versión base y la S, es que el motor sube de vueltas y responde a la aceleración con una rapidez sin precedentes para un bicilíndrico de serie. Durante las primeras vueltas del día, útiles sobre todo para memorizar el circuito y coger confianza con la moto, se evidencia inmediatamente cómo la potencia del motor de la R está diseñada para obtener el máximo rendimiento posible.
En bajos el empuje está más lleno que cualquier 4 cilindros de 1000cc, aunque no al mismo nivel que la vieja 1198 -que tenía en su respuesta en bajos uno de sus principales puntos fuertes. Dicho esto, no se necesita mucho tiempo para darse cuenta de que el nuevo motor Superquadro está diseñado para dar lo mejor de sí a velocidades medias y altas, que son las más utilizadas en la pista. El cambio de ritmo a 8000 rpm es algo absolutamente fenomenal, con un efecto de catapulta tan hilarante y una progresión tan fina hasta justo antes de llegar a las 12.000 del limitador, que al principio hasta se vuelve difícil conseguir abrir gas a fondo sin producir continuos y exagerados caballitos en cada una de las primeras tres marchas. Realmente muy emocionante, por no hablar de impresionante.

Sensaciones de carrera

El bicilindro en L de Ducati suele dar lo mejor en las partes guiadas de los circuitos, e incluso el nuevo motor Superquadro, en las versiones base y S de la Panigale, ha demostrado que puede hacer pasar un mal rato a los 4-en-línea, incluso en las rectas más rápidas. La 1199 R va un paso más allá. En este sentido, salir en segunda de la curva 11, girar el puño del gas vigorosamente -dejando a la electrónica la gestión de cada indicio de pérdida de adherencia- y exprimir cada caballo del motor sobre la larga recta principal del Circuit of the Americas se ha convertido vuelta tras vuelta en una experiencia siempre más gratificante y emocionante, con una velocidad máxima de alrededor de los 280 kmh real (medida por el GPS), que muestra indicios del espectacular potencial de la Panigale R incluso en el clásico coto de caza de los motores de varios cilindros.
El cambio rápido Ducati Quick Shifter permite recitar las marchas de un tirón sin ninguna pérdida ni de tiempo ni de rpm: lo único de lo que realmente hay que tener cuidado es de su acentuada predisposición a los caballitos. Para evitar esto hay que prestar atención a no pegarse al manillar en la fase de aceleración, haciendo palanca con los pies sobre las estriberas. Pero un segundo de distracción y... ¡pam! La rueda delantera vuelve a despegarse del asfalto -algo bueno o malo, dependiendo si lo que buscáis es divertiros o establecer vuestro récord de vuelta.
Una gran ventaja de la Panigale R es que, a pesar de sus prestaciones de superbike, sigue siendo una deportiva relativamente fácil de pilotar. Después de poco tiempo sobre el asiento la confianza es ya considerable. El refinado chasis ofrece una precisión típica de la escuela italiana mientras la agilidad, más de japoneses, permite cambios de dirección fulminantes. En lo que respecta a los frenos, simplemente, rozan la perfección. Las pinzas Brembo monobloque son potentísimas y bien modulables desde los primeros milímetros de accionamiento de la maneta y el ABS racing, ajustado al nivel mínimo de intervención, no influye nunca en la conducción al límite, ni siquiera en las frenadas más violentas. Lo que hace presumir que resultará más útil en su uso en carretera, con opciones más conservadoras.
Para acabar, una mención al hecho de que la 1199 Panigale R monta de serie un sistema de GPS para los tiempos de vuelta, que transforma el tablero de instrumentos en una especie de terminal de datos. El display TFT de alta definición, además de agradable a la vista, también es muy funcional y útil. 

Las cuentas

Con un precio cercano a los 35.000 euros (la versión ABS), la Ducati 1199 Panigale R no es una moto para todo el mundo, pero seguro que es algo único en el panorama de las motos deportivas. Junto a la BMW HP4 y la Aprilia RSV4R Factory, es lo más cercano que existe en la actualidad a una moto del Campeonato del Mundo de Superbikes.
Quién pueda permitírsela se llevará a casa no sólo una superdeportiva muy exclusiva, con unas especificaciones de referencia, sino también una moto extremadamente eficaz en la conducción al límite en circuito.
Hay que decir que el precio de venta se justifica desde un punto de vista de inversión. En la actualidad, la producción de la 1199R tan sólo prevé 1500 unidades (número casi duplicado respecto a las 800 previstas inicialmente, en vista de la enorme demanda), y aunque muchas terminen en los garajes de los típicos coleccionistas, no cabe duda de que la marca Ducati y el ADN racing limitarán las pérdidas de su valor ante el paso del tiempo. Es más, es muy probable que, en diez años, una joya como la Panigale 1199R todavía sea buscada como un ejemplo perfecto de una auténtica moto de culto.

Adapt: Iván Bolaño
(Prueba realizada en circuito por piloto profesional)

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