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Prueba Ducati Scrambler Icon“COOL LOVE”....


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Las historias de amor y sexo verdaderas, como la de la Ducati Scrambler Icon, suelen tener mucho en común. No se pueden “diseñar” en un ordenador...

Ni siquiera manufacturadas. En realidad deben surgir de manera incandescente de las emociones más humanas... La Scrambler Ducati es una de ellas. Y por mucho que la marca de Bologna haya usado sin duda el diseño asistido, y por mucho que las tolerancias de los motores en la “nueva Ducati” ya se lean en micras en vez de en “centicoj...nésimas”, como hace veinte años cuando las motos de su marca echaban más aceite que el que quemaban, esta Scrambler puede ser para ti toda una “love story”, ya sabes, aquellas en las que “no hay que decir nunca lo siento”...

Empecemos por los “lo siento”, porque tú y yo hemos estado enamorados alguna vez y sabemos, tú y yo, que cuando se quiere de verdad no hay defectos: “esta Ducati no corre demasiado”... “Esta Ducati sin carenado protege menos que una braguita de una adolescente”... “Esta Ducati Scrambler tiene menos capacidad de carga que un smart”... Bien, vale, ¿Y?... La quieres, ¿verdad? Pues entonces, vamos a lo que te emociona cada vez que te habla, que te mira, que te sonrie, que te ama.

Para mi, y lo siento porque esto no es un video con audio, lo primero, su voz. La Ducati Scrambler, por mucho que en el extranjero esta moto no lleve el apellido Ducati por temas de copyrights y demás, es una verdadera Ducati y por lo tanto, suena... algo parecido al “Rum...mmm ba, ba, ba, ba, rum, ba, ba, ba...”... con la que ducateaban en marchas largas las 860 de Min Grau y Salvador Cañellas que bajaban velozmente, cada 1.52’’ más o menos, por el Teatre Grec del viejo “Parque” barcelonés.

Esta Ducati Scrambler Icon suena... sí, a “Rum, ba, ba, ba...” igual que aquella Pantah 650 de Motos Santi con la que acabé cumpliendo, era 1984, mi sueño de niño: acabar corriendo también las 24 Horas de Montuïc... y con una Ducati.

Y suena como todas y cada una de las miles de Ducati que he podido probar primero para Solo Moto, luego para Motociclismo y ahora aquí Motofan, a lo largo de más de 25 años.

Rum, ba, ba, ba... Das un acelerón ligero, veloz, simplemente para descargar la transmisión en reducción y que entre bien la marcha, (rum, rum...) y cortas el gas mientras el petardeo acompaña... (claro, ahora viene el ba, ba, ba, ba....), aunque ya no al final de unos megáfonos Conti sino bien amortiguado por un silencioso tan bien hablado como una chica de buena familia,... sí, esta Ducati sigue sonando que enamora.

Pero a un buen corazón no se le gana sólo por el sonido de una bella voz. También con unas buenas líneas y con el estómago. Y hasta por un palmo más abajo, claro, pero de esto no hablaremos hoy, si te parece.

Ducati Scrambler: estética

Tampoco voy a hablar mucho de temas estéticos, ya se sabe que sobre gustos no hay disgustos, y créeme que te digo que lo mío con la Ducati Scrambler no es un amor a primera vista puesto que me parece bastante... (y lo siento, Pablo –Pablo Silván es el responsable de Prensa de Ducati en España y por supuesto va a acabar leyendo esto... por obligación. Leerse todo lo que escriben los periodistas españoles sobre las Ducati es su trabajo, y creo que nunca le pagarán lo suficiente por ello...)... bueno, me parece bastante fea.

Es cierto que recuerda las líneas de la primigenia Ducati 350 Scrambler con distribución desmodrómica que se fabricó aquí por Mototrans en los años “sesetenta”. Es cierto que su combinación de colores –ese amarillo, ese negro mate, estos toques de aluminio- es bella. También que su pureza de líneas es la que debe tener una moto de verdad: un depósito, un asiento, un motor y unas ruedas, todo lo demás sobra.

Es cierto que si hay alguien capaz de crear algo inmaterial ese es un italiano. Pero sinceramente, no es una moto que personalmente me enamore como me consta ha hecho con muchos de mis colegas, que pierden el resuello ante ella como un joven de quince años ante su primera novieta. Bien, ya os imagináis que yo... ya no tengo quince años. Y es innegable que, además de arte, en la Ducati Scrambler Icon hay también algo de pantomima.

A mi me da repelús y hasta me crea espasmos de repulsión sentirme atacado por lo que algunos expertos llaman “explosión de marketing”, eso es algo que me ya da alergia. Sobre todo cuando veo que en los proyectos de los técnicos en mercados de la marca esta Ducati entra en el sector “lifestyle”, o sea, salir en las revistas del arte del parecer más que ser, y de aparentar más que estar. Esta Ducati Scrambler Icon “quiere ser cool” con todas las fuerzas de su naturaleza.

Vamos a ver si hay algo más. Vayamos a lo del estómago.

La Ducati Scrambler es una moto simple, como las que me gustan ahora que ya no me engañan porque tras tanto probar motos sé que las que se acompañan en sus presentaciones técnicas con interminables listas de siglas y aparatejos electrónicos no siempre son las más divertidas. Pero esto no quiere decir que hacer una moto simple pero buena no sea lo realmente difícil.

Ducati Scrambler: motor

Había olvidado anotar que “Scrambler Ducati” es una marca “nueva” (sólo es una “Ducati con su marca” aquí) –ya digo, cosas del marketing, Ducati es una marca “premium” y... ejem, pija, y Scrambler quiere ser más malota- y que se ofrece en cuatro versiones: la Icon, probada hoy, la Classic, la Full Throttle, y la Urban Enduro. Básicamente, vestidos al margen, son la misma bestia. Entremos en el corazón de la Icon.

Es, claro, un V2 a 90º desmodrómico, dos válvulas, típico Ducati, en este caso uno de aire, y 803 cc tipo Monster. Da 75 CV de los buenos, esos que responden desde el primer silbido de su dueño, y con una patada desde medios tan musculosa como contundente (¿qué carambas será “tundente”?, y perdona el chiste...) que hace que uses el cambio de seis velocidades, algo duro, sólo lo necesario. Como buen bicilíndrico, este motor no estira demasiado arriba, ni falta que le hace. Corta a apenas las 8.500 rpm, o sea que no gira tan rápido ni ronronea tan finamente como una cuatro cilindros. Cloquea, aún, un poquito abajo, pero su respuesta incluso sobre terrenos deslizantes no es en ningún caso abrupta o violenta.

La inyección y la electrónica tienen estas cosas, son capaces de calmar el más impetuoso carácter, de modo que los Pirelli MT60 RS con tacos derrapan fácil y suavemente si quieres hacer fotos off-road con ella. Pero claro, estoy hablando de meterte en una pista fácil, no de ponerte a dar saltos con ella...

El embrague es por cable pero no exageradamente duro y poco ruidoso. Si eres de los nuevos, no recordarás las embragues monodisco en seco que caracterizaban a las Ducati de antes, las de verdad, las que vibraban tanto que se te caían los pantalones y no precisamente de emoción, y que pasaban, que me perdonen, como las buenas hembras, una de cada cuatro semanas en dique seco por tener que atender “días mecánicos”... Ahora es “antirrebotes” de modo que las reducciones son casi como meter un cuchillo caliente en mantequilla.

No hay casi ruidos ni traqueteos parásitos. ¿Será verdad que esta Scrambler no es una Ducati? La moto resuelve el tráfico urbano con una sonrisa de oreja a oreja. Supongo que esta es la razón por la que verás a muchos de sus probadores vistiendo cascos abiertos... Sale bien, recupera perfectamente, y acelera sin dar coces... Desde luego, no es una deportiva, pero es una moto moderna. Y se maneja como se debe. Me explico. Algunas de las motos “retro” actuales no sólo parecen antiguas, también lo son en cuanto a planteamientos dinámicos. La Scrambler no.

Es verdad que lleva mucha rueda por cuestión de diseño: 110/80 17” y 180/55 17”; con tacos; en llantas de 3.00” y 5,5”, que debido a ello, y para que pueda girar, la moto es corta. La única manera de hacer girar a las moto de hoy, con neumáticos cada vez mayores al incrementarse tanto las potencias disponibles, como marcan las deportivas “de carreras” actuales, es cerrar la dirección de manera que las motos “giren como un bloque” no con el manillar –este apenas se mueve- sino “cayendo hacia el perfil interior de las ruedas”... En las “R” para hacer esto hay que acompañarlas con el cuerpo, de ahí que se haya abandonado por ineficaz en estilo clásico de montar soldado a la moto y se haya adoptado el de colgarse hacia el interior para ayudar en esto.

En la Ducati Scrambler Icon no es necesario porque la moto es también muy corta y dado que el peso está muy bajo –el asiento a sólo 790 ayuda- y el manillar muy alto, la moto “cae” hacia la curva sin descomponerse y como un todo. El resultado es convincente: esta Ducati no es una sport. Pero se maneja bien en zonas viradas y acepta tanto el ser llevada de modo tranquilo y siguiendo una conducción sin aparatosidades -basta seguir la línea de la carretera y hacer las cosas como hay que hacerlas para disfrutarla-, como brusquearla metiéndola en curva con los frenos apretados hasta la cocina, dar la vuelta en corto, y salir acelerando.

El chasis es estable, y el basculante doble brazo asimétrico también. La moto no se mueve en curva y en recta soluciona sin problemas los baches que rompen culos y trayectorias... Sólo menea la cabeza si la metes en líos en los que nunca quiso entrar. Las suspensiones no son de otro mundo, pero funcionan. La horquilla delantera de 41 mm resuelve bien el esfuerzo que le da el disco de 330 mm –otro que tal, la ¡misma medida de la Panigale!-, y no se hunde más de lo preciso en conducción deportiva. Atrás, no se puede esperar otra cosa de un monoamortiguador sin bieletas, resulta algo seco.

El ABS Bosch es desconectable, lo que es bueno cuando te metes en pistas de tierra –aunque es opcional hacerlo, puesto que es relativamente poco intrusivo, también en asfalto-, de modo que las pinzas tomadas de la Hypermotard no bloquean y son muy progresivas.

Para terminar: mi impresión personal es que esta moto está perfectamente adaptada a los gustos de un motero europeo –y todavía más mediterráneo, porque es fácil, agradable... y bella- pero también a los de los norteamericanos. En cierta medida, es una Sportster 883 –que me perdonen los puristas- aparte de molona y “cool”, bien hecha y con un concepto de mecánica, tanto de motor como de parte ciclo, moderno, es decir, eficaz.

O sea, “scramble down to your local Ducati dealer and fall in love with her! (o sería “with it”?) Rum...mmm ba, ba, ba, ba... ¡Cool!

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor bicilíndrico en L a 90º de 803 cc, 88,0 x 66 mm

2. Potencia: 75 CV a 8.250 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multididisco en aceite por cable

5. Chasis multitubular de acero

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 41 mm

7. Suspensión trasera por monoamortiguador regulable en precarga sin bieletas.

8. Basculante posterior doble brazo de aluminio fundido

9. Depósito de gasolina de 13,5 litros

10. Alimentación por inyección

11. Transmisión secundaria por cadena

12. Ruedas de 110/80 17” y 180/55 17”

13. Peso en seco: 170 kilos

14. Disco delantero de 330 mm, pinza 4 pistones radial, y trasero de 245 mm, pinza un pistón. ABS desconectable.

Fotos de la Ducati Scrambler

Fotografías por: Santi Díaz
 
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Comentarios (2)

  • joan
    joan 15-04-2015

    Gràcies Pere:
    Felicidades por la buena prueba de esa "Ducati", pero no comentas nada del posible calor del motor, alguien que la ha probado ha comentado ese punto en plan negativo.
    Tu como lo has visto? es excesivo el calor del motor, porque ahora hace fresco, pero en verano... no se, como lo ves.
    Gracies y espero tu comentario al respecto.

    Saludos.

    Joan

  • MONTI
    MONTI 16-04-2015

    CIERTO LO DEL CALOR. PROBE UNA DE DEMOSTRACION, Y ME DI UN VOLTIO DE UNA HORITA, Y LA VERDAD, EL "CALORET" DEL MOTOR SE NOTABA MUCHO.

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