Prueba Harley-Davidson Sportster XL 1200 CB: ¡Aroma de blues!


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No es posible decir, tras presentarte esta XL1200CB, que probamos “una nueva Harley”. Sólo es “un nuevo modelo 2013”. Pero el aroma de esta Sportster, como el de los buenos vinos y de los viejos blues, parece mejorar con el tiempo…

Hace apenas unos días del fallecimiento de Bigas Luna. El recuerdo de sus películas, sin embargo, no me viene a la mente en forma de imágenes vistas en la pantalla, como sería de imaginar en la obra de un cineasta, sino de aromas a comida mediterránea… El jamón o la tortilla de patatas de “Jamón, jamón”, la leche materna de “La Teta y la Luna”, el pescado de “Bilbao”…

También las motos, más allá de prestaciones o cifras, me llegan inevitablemente directas al estómago, y me evocan igualmente a música. En este aspecto, ninguna otra motocicleta puede igualar a una Harley. Como si estuviera grabada a surco sobe el vinilo de su silueta, aunque huela también a ritmos y riffs de rock&roll, para mí de los escapes de este nuevo modelo de Sportster 1200, concretamente la XL 1200 CB, emanan acordes de una Fender Stratocaster American Edition punteando el más puro blues sureño…

Cien años... y una década

Ha pasado más de un siglo después de que en 1803 naciera la primera unidad en aquel cobertizo de Milwaukee. Harley-Davidson es sinónimo de motor en V y de filosofía propia. En una Harley, lo importante no es nunca el cuánto, sino el cómo. De ahí que, aunque probadas y analizadas como vehículos, estas motos son simplemente mediocres, por no decir malas (su estabilidad es… mejorable, su frenada… imperfecta… y sus prestaciones puras indignas de un 1.200 cc, y digo esto sin querer entrar más a matar…) las Harley tienen un encanto, por mucho o precisamente por la imposibilidad de ser medido, igualmente indiscutible.

Te confieso que me apetece mucho haber dejado atrás mi faceta de “probador de deportivas” a que me abocó mi pasado “carrerista” y mi ánimo juvenil. ¿Por qué? Pues porque así, de vez en cuanto, a tresbolillo entre una turística, una naked o una gran trail, tengo la oportunidad de pasar unos días con una custom. Y, puestos a pedir, nada mejor que una auténtica Harley en lugar de una imitación.

En este caso, se trata de una “nueva Sportster 1200”, la versión Classic Club B… Se dice que entre las más de 6.000 posibilidades de combinar elementos de personalización que ofrece el sistema Harley “prêt à porter” en USA, las más parecidas a esta CB, -junto a la CA bicolor y con manillar estrecho, y con ello con apariencia más poderosa y de rock duro-, era de las más populares. Así que la marca ha decidido ofrecerla directamente como modelo hecho y derecho.

Ya sabes aquello de “una imagen y mil palabras”, y en este sentido, basta una de las magníficas fotos de Manu Lozano para superar todo lo que yo pueda escribir aquí. De modo que apenas me detendré en que su pintura es mate, que monta llantas de radios, que monta las estriberas muy adelantadas y que el manillar es del tipo “cuelgamonos”. Tampoco en decirte que la posición de conducción es tan relajada como una sesión de spa, o que con ella las prisas se arrastrarán por el suelo con tanta facilidad como los avisadores bajo tus pies…

Blues

Sentir latir el bicilíndrico bajo tu línea de flotación, escuchar el ronroneo 'potato potato' al ralentí al gozar de los semáforos, notar vibrar en tus manos algo parecido a la pasión del primer beso”… Bien, ya te sabes de memoria todo esto: los “juntaletras del motor” hemos estado durante décadas enteras justificando los defectos de las Harley y cambiándoles el nombre por “personalidad” y “encanto”, así que me permitirás que pase por esta vez.

¿Es admisible la alquimia por la que esta marca te vende hierro al precio de oro? ¿Es justificable que esta moto siga llevando la llave de contacto en un lateral… y un tremendamente incómodo cierre aparte tipo clausor en la columna de dirección…? ¿Es “genial” que al meter primera se escuche un clonc capaz de despertar a los vecinos? ¿Es una virtud que esta moto te abra los brazos como si quisieras abrazar a tu prima del pueblo, aquella tan simpática que te presentaron en las fiestas del pueblo? ¿Está bien que el asiento del pasajero sea tan escaso que deberás planear muy bien que el bar no esté demasiado lejos de tu casa o… “no pillarás esta noche”? ¿Que, por mucho que la capacidad de retención del motor sea capaz de detener más de lo que piensas a esta moto con solo bajar una marcha –¡clonc!-,… los frenos no sean potentes o, dicho en “lenguaje periodístico”, “en ciertas ocasiones se desearía que la frenada fuera todavía mejor”? ¿Que los amortiguadores traseros se las vean y deseen, al ser directos y con recorrido muy corto, para comerse el más mínimo bache? Cuenta que, con lo que pesa el motor -con un total de más de 260 kilos la moto llena-, tienen mucho trabajo…

Dinámica

A nivel dinámico, está claro que esta Sportster, tenga el manillar que tenga, es quizás el modelo más manejable y ligero de marcha de la marca. Por un lado, pese a que la rueda delantera es gruesa y bajita como tu tía Enriqueta (130/90-16”) y que el trasero tampoco desmerezca (150/80-16”), la moto es capaz de tomar curvas con gallardía. Los neumáticos tampoco lastran la moto ni arrastran el manillar en los cambios de dirección. Eso sí, la peculiar combinación de los Michelin Scorcher “etiquetados” Harley-Davidson, el gran peso en el eje trasero, y la gran patada del V-2 al abrir gas hace que debas tener cuidado –mucho- al abrir gas sobre líneas blancas del carril del autobús en caso de lluvia…

Latido…

El motor Evolution, alimentado por inyección y muy perfeccionado mecánicamente, responde como una apisonadora, y está lleno de par. Pero está anclado sobre silentblocks, de modo que apenas se transmiten vibraciones al chasis. Así que lo importante es que la respuesta del motor es sencillamente golosa, y que la moto no acelera: se levanta de las dos ruedas como un hovercraft para comerse el próximo semáforo a base de largas y suaves pistonadas.

Piensa que, al estirar las marchas, se acabará a una cifra de revoluciones que para una japonesa sería casi de ralentí: a poco más de 5.500 vueltas ya deja de empujar y dice basta, pero ha llegado ahí con una progresión estupenda y una curva de par casi lineal e inmejorable. Un verdadero encanto, que hacen que para mí las Sportster 1200 sean las mejores Harley disponibles. Y eso es decir mucho.

No corre demasiado, aunque si te aplanas superará los 180 por hora. Pero este es un dato totalmente irrelevante en una moto en la que, decíamos, no importa la cantidad, o la velocidad, sino la calidad de cada metro recorrido. ¡Ah!, y el sonido es el que esperas: con todo el sabor deseable en una Harley, pero sin incomodar jamás a los vecinos.

Dejémonos, como te decía, de zarandajas y de detalles nimios y prescindibles, y vayamos a lo principal. A la inigualable sensación que esta moto te dejará en el estómago una vez la hayas dejado en tu garaje, soltado en casco en el recibidor, y te hayas sentado el sofá para abrir una cervecita mientras pones un disco de… claro, blues. Steve Ray Vaughan, por ejemplo… Genial.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor bicilíndrico en V a 75º de 1.202 cc, 88,9 x 96,8 mm

2. Potencia: N.D.

3. Cambio de 5 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis doble cuna de acero

6. Suspensión delantera por horquilla telescópica de 39 mm

7. Suspensión trasera por doble amortiguador

8. Transmisión trasera por correa dentada de neopreno

9. Instrumentación analógica más diplay digital

10. Alimentación por inyección

11. Refrigeración por aire

12. Ruedas de 130/90 16” y 180/80 16”

13. Peso con gasolina 264 kilos

14. Disco delantero de 292 mm, pinza 2 pistones, y trasero de 260 mm, pinza 1 pistón

 
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Comentarios (2)

  • themotorcycleboy
    themotorcycleboy 01-05-2013

    Cada vez que se prueba un modelo Harley surgen los mismos tópicos. Incluso el periodista parece cansado de ellos. Por muchos años que pasen y aunque en Europa parece que ya muchos usuarios conocemos estas motos...No dejan de zumbar en los oídos las contradicciones entre la lógica de cifras técnicas y las sensaciones de la conducción.
    Desde que era un crío y veía en las pelis yankis sus monstruosas motos. Siempre he querido tener una de esas.
    Y lo que creías que ibas a sentir al conducirlas es cierto. No son solo las fantasías de Hollywood o los comentarios entusiastas de un amigo friki. Conducir cualquier cosa que tenga dos ruedas es divertido en si mismo y una HD tiene un plus de carácter que a muchos -como a mi- simplemente nos encanta.

  • rnavas
    rnavas 05-05-2013

    Estoy de acuerdo con themotorcycleboy, pero hay una cosa a la que no me acabo de acostumbrar (y ya son 3 años con ella), y es la suspensión trasera, que aún teniéndola regulada en la posición mas blanda, se hace incomoda a nada que la carretera no este perfecta, o con los malditos resaltos tan de moda en nuestro país.
    Llevo 10 años conduciendo un coche rebajado 35mm de altura y con koni, y la suspensión de la Sportster es aún mas dura.
    Pero aún y todo, el resto de sensaciones que me transmite mi moto, me hace olvidar esta suspensión.
    Desde el momento en que le quito la funda que la cubre, los candados, me monto, la arranco y la escucho al ralentí mientras me visto, pufffff.......ME ENCANTA!!!
    Simplemente HARLEY-DAVIDSON!!!!

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