Prueba Honda CBR 500 R: ¿Doble R? 2013


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Honda ataca los mercados de los países emergentes con dos nuevas generaciones de motos, las NC700 y las CB500. En nuestro mercado son unas estupendas motos medias-baratas… Pero… ¿puede pasar la versión carenada de la CB500F, esta CBR500R probada ahora y aquí, como una verdadera deportiva? ¿Es una genuina “doble R”? En mi opinión, el hábito no hace al monje.

Como sabes, la CB500 llega en tres versiones. La CB500X, la CB500F y esta “R”, que se distingue de la F únicamente por dos cosas. Por un lado, una “R” escrita junto a las siglas CB de sus hermanas, además de otra “R”, como redoble, añadida tras su cilindrada. Por otro, un carenado que la asemeja a la famosísima CBR 600, paradigma de lo que para nosotros es desde siempre “la” moto deportiva.

Dado que su base mecánica y, por ello, su comportamiento dinámico, es lógicamente tan sumamente parecido al de su hermana naked… ¿podemos calificarla de una verídica “pequeña CBR” o más bien… es una naked funcional con pintas aerodinámicas?

Podría escribir mis conclusiones, como indica su propio nombre, al final de este texto. Pero tal como está el precio por minuto de tu atención en internet –este texto está a un solo click de desaparecer para siempre de tu vista-, voy a ir al grano.

La CBR500R es, para mí, una excelente moto, pero no una deportiva “a la europea” como indica su “falsa doble erre”. Sí parece hecha, en cambio, como zapato de cristal a cenicienta para los jóvenes de los países emergentes sudamericanos y asiáticos… y, por tanto, también para los de aquí que quieran una moto buena, bonita y barata sin renunciar a una estética juvenil y atractiva. ¡Vale!, no es, pues, una verdadera “CBR”. Pero sí es una excelente “CB con R”.

¿Significa esto que es una “mala moto”? No, al contrario: la CBR500 R es tan buena como la CB500F. ¡Y eso no es poca cosa! Atendiendo a las características de ambas, cabe citar que las nuevas bicilíndricas Honda, declinadas en versiones “F” sin carenado, la “R” deportiva, y la “X” o trail de asfalto, tienen pues la misma base mecánica.

Fabricada en Tailandia, la Honda CBR 500 R llega a tu concesionario a 5.999 euros, (500 euros más que la F), y la verdad es que nos ofrece unas excelentes prestaciones a todo nivel. Sí, es cierto que sus 47 CV no entusiasmarán a los más ávidos de sensaciones, pero sí son más que suficientes para convencernos que la CB 500 F es una estupenda moto de todos los días… ¡los fines de semana incluidos!.

El motor es totalmente nuevo, y con sus 471 cc (67 x 66.8 mm) ofrece 35 KW (es válido pues para la licencia A2) a 8.500 rpm, y un par motor de 43 Nm a 7.000 vueltas. En su termodinámica “copia” el diseño de las CBR 600 RR, cuenta con inyección, conductos rectos de admisión, airbox con separador de flujos patentado –que mejora la aspiración del aire y reduce ruido- doble eje antivibraciones, cuádruple anclaje al chasis…

Repitamos, pues, que se trata de una bicilíndrica, de 471 cc, perfectamente adaptada a los debutantes por su facilidad de uso y por su economía. Las revisiones se alargarán 12.000 km… y los consumos nunca llegarán a los 5 litros ni gas a fondo en tu carretera favorita, reduciéndose a los 4 l/100 en conducción eficiente. 

Esta CB 500 de 45 CV reales sube bien hasta las 8.500 vueltas, y llega hasta las 9.000 rpm si lo aprietas, de manera que se conduce de manera muy alegre. Habrá quien dirá que menos de 45 CV reales son pocos, y por eso, pero por mucho que su versión CUP sea utilizada en una copa de promoción europea, nunca será una moto de circuito. No obstante, su velocidad punta superará los 170 por hora alcanzados por la F, y su protección aerodinámica será siempre superior… sobre todo si buscas aplanarte a rebufo de la contenida cúpula que la caracteriza.

Es cierto que las piernas y los pies se salvan por poco de la corriente de aire, y que el manillar, queda algo más cerrado que en la versión F, pero la ergonomía es sustancialmente idéntica: su posición a los mandos es confortable, el asiento es muy cómodo, y sentirás pocas vibraciones en las estriberas, que por su parte dejan que las piernas circulen muy relajadas.

Como la CB, la CBR es una verdadera comadreja en ciudad, y se desliza entre el tráfico con enorme facilidad. Pero además, en tu carretera favorita es realmente divertida precisamente porque sus prestaciones son suficientes pero no apabullantes. Su peso llena declarado es de 194 kilos, por los 192 de su hermana F, de modo que la CB 500 F no exige ni experiencia ni fuerza exagerada para dominarla en las carreteras más viradas, y puede darte unas buenas dosis de esparcimiento y adrenalina.

Es una moto apta para jóvenes, sí, pero también una buena opción para gente con experiencia que busque volver a la moto –los llamados “sleepers” o durmientes en lenguaje de marketing-, o, sencillamente una atractiva deportiva a precio contenido. Jamás te asustará su potencia, y podrás dominarla en conducción deportiva por su chasis sólido y su buen aplomo en curva. Las suspensiones son sencillas, y tirando mucho de freno llegan a batir hasta casi su tope si coinciden con un bache, pero se comportan con gran dignidad en toda condición. La trasera es progresiva gracias a unas bieletas, y aunque sólo permite regular la precarga del amortiguador trasero, su firmeza es correcta dadas las pretensiones de la moto.

En cuanto a los frenos, es cierto que su precio contenido no permite un segundo disco delantero, pero el único disco de 320 mm monta una pinza Nissin de 2 pistones paralelos que ofrece una buena potencia, siempre con una estupenda progresividad. Por supuesto en una Honda moderna, la moto monta un ABS muy bien tarado… La CBR 500R equipa los populares 120/70-17” y 160/60-17”, unos neumáticos con las mismas medidas de las CBR 600 F de hace unas décadas. Su agarre es bueno, y su perfil facilita los cambios de dirección y a la entrada de los virajes. 

El cuadro de instrumentos de esta CBR se maneja directamente con pulsadores sitos en el propio tablier, pero su display digital tiene todo lo necesario, incluso, ordenador de a bordo y nivel de combustible. Las manetas no son regulables.

En resumen, en mi opinión, Honda ofrece esta CBR500R con un hábito, el de lucir una doble R en su denominación, que no hace al monje, aunque en este caso su carácter no es en absoluto retraído o dedicado a la contemplación. Es, mejor, la puerta de las deportivas a buen precio, y permite divertirse sin costear el mantenimiento de motos más agresivas… y potentes. Honda cierra así el círculo de su saga CB, que comienza en con la versión Std, sin ABS, de la CB 500 F, que cuesta 4.999 €, sigue con la ABS, a 5.499 €, enlaza con la “X”, la trail de la familia, a 5.949 €… y aún queda la CBR 500 R, a 5.999 €…

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor bicilíndrico paralelo de 471 cc, 67 x 66,8 mm

2. Potencia: 47,5 CV a 8.500 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis tubular de acero

6. Suspensión delantera telescópica de 41 mm

7. Suspensión trasera por monoamortiguador progresivo

8. Basculante posterior doble brazo de acero

9. Instrumentación por display digital

10. Alimentación por inyección, refrigeración por líquido

11. Depósito de 15,7 litros

12. Ruedas de 120/70 17” y 160/60 17”

13. Peso con gasolina 194 kilos

14. Disco delantero de 320 mm, pinza 2 pistones paralelo, y trasero de 245 mm, pinza 1 pistón, ABS.

Fotos de la Honda CBR 500 R de 2013

Fotografías por: Manu Lozano (www.manulozano.com)

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Comentarios (1)

  • Guliguli
    Guliguli 20-12-2013

    Pere, tengo una CBR500R y estoy completamente de acuerdo contigo. No es una deportiva (aunque lo parezca), pero sí te permite emocionarte en las carreteras de curvas (suelo hacer a menudo la carretera donde habéis hecho las fotos del reportaje). Yo era un "durmiente", y después de 10 años sin ir en moto, me he comprado ésta porque buscaba: fiabilidad, precio contenido, poco gasto de mantenimiento y un poco de emoción en la conducción. ¡Saludos! Aún recuerdo cuando decidiste dejar de testar la velocidad máxima de las motos que probabas, porque calculaste a cuántos metros por segundos te comerías un guardarrail si algo iba mal. Me hizo pensar mucho aquello. Mis respetos, Pere.

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