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Prueba Hyousung GD250R¡VIVA LA DIFERENCIA!


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Con su preciosa imagen deportiva por bandera, la Hyosung GD250R permite a los jóvenes disfrutar de toda una moto en lugar de un scooter... y por poco dinero.

Mi sobrino no quiere un scooter como le aconseja su padre, sino una moto de verdad, como las de su tío –yo-, que había corrido en moto y fue “campeón de España de motos”... Mi hermano le taladra con lo de que en un scooter podrá guardar el casco y la compra, y el ordenador, y el mono de lluvia, y que su carrocería le guardará del agua y del frío invernal.

Mi hermano me conoce, y aunque no lo confiesa en público, piensa que parte de los genes de mi abuelo –que tenía una Motosacoche- y de mi padre –una Rieju 175, y una Bultaco Alpina, entre otras- se habrían transmitido también –como al loco de su hermano, yo...- a su propio vástago. Lo irónico del caso es que él mismo ha tenido motos gordas toda la vida... pero ahora piensa que conduciendo un scooter mi sobrino -su hijo-, andará más seguro porque... “correrá menos”. Léase, conducirá más sensatamente, porque no se le ocurrirá salir a dar una vuelta con amigotes para ver quien es más rápido en carreteras de curvas.

Es verdad que con esta Hyosung GD250R mi sobrino no podrá ir a comprar con la misma comodidad. Es cierto que no tardará a salir a disfrutar de algunas curvas. Pero también es verdad verdadera que mi sobrino –lo conozco como si yo fuera su tío...- acabará de mayor con una moto gorda. Y que, desde luego, es mucho mejor que aprenda a montar en moto sobre una moto de verdad, aunque de pequeña cilindrada como esta doscientos cincuenta que probamos hoy, que con un scooter utilitario sin cambio de marchas.

Mi sobrino apuesta por la diferencia, y yo, en su caso, también. La cuestión es, claro, que estamos en un país, Europa, con unos carnets pensados para acabar con las motos. Lo del ciclomotor a los 15 años es una sinrazón, puesto que elimina de un plumazo una correcta progresión de aprendizaje a los más jóvenes, cuyos padres no les comprarán una 50 cc sólo por un año, y que deberán aprender sobre una moto de 125 ¡mucho más potente! con sólo un año más...

Lo peor es que, tras un par de años con una 125... las razones para pasar un tiempo más sobre una 250 cc en lugar de optar por una “moto grande” por mucho que esté limitada son... igualmente, limitadas. Comercialmente, una 250 cc de 3.500 euros tiene todo el sentido en los países emergentes con otros carnets, para los que se han creado modelos como esta Hyosung GD250R o sus competidoras que citaremos después, más que en Europa.

Sea como fuere, esta Hyosung es una perfecta herramienta de aprendizaje para quien venga del ciclomotor o de un scooter y quiera aprender la alquimia y los secretos del pilotaje verdadero. Como decía el chiste, “me encanta montar en moto para cambiar mal de marcha, hacerlo bien ya tiene que ser la h...”... Y sí, montar de joven en una motocicleta de verdad tiene todo el sentido del mundo. Mi sobrino tiene razón.

Volviendo a lo práctico, la marca coreana Hyosung quiere competir con esta GD250 R que ofrece a 3.499 euros en el patio de los grandes. Sustituyendo a las antiguas GT250, para hacerlo acaba de vestir con un carenado deportivo a su GD250N EXIV –modelo naked con el que comparte muchos componentes- y entra en liza contra las Honda CBR250R –a 4.099 €- o la Kawasaki Ninja 250 SL –a 4.399 €- luciendo una carrocería completa y decorada de manera muy vistosa, una posición de conducción semideportiva, y una mecánica con unas prestaciones competentes. Entre sus competidoras orientales que no japonesas, la Daelim Roadwin 250 R, aunque ya de dos cilindros, a 3.299 euros...

Desde luego, su estética es claramente atractiva, pero empecemos antes que nada por el motor: un monocilíndrico de doble árbol de levas en culata a inyección y refrigeración líquida de 249,4 cc y una potencia de 28 CV a 9.500 rpm.

Naturalmente cuenta con arranque eléctrico, y su comportamiento es correcto. Es cierto que transmite una buena cantidad de vibraciones ya a partir de medio régimen, que acompañan guste o no sus subidas de vueltas. Estas son bastante musculosas a partir de las 4.000 rpm hasta dejar de empujar una vez sobrepasadas las 9.000 rpm. Aquí el motor se calma hasta cortar completamente al llegar cerca de las 10.000 vueltas... 

Aunque su potencial no es demoledor, porque sus recuperaciones podrían ser mejores, se ve muy acompañado por un cuadro de instrumentos verdaderamente optimista capaz de rodar entre diez y quince kilómetros por hora por delante de la moto: ¡la pena es que siempre estarás intentando alcanzarlo sin conseguirlo! La moto corre realmente a casi 150 por hora, lo que no está nada mal para una doscientos cincuenta... pero el cuentakilómetros se te habrá adelantado unos cientos de metros a más de 170... El conjunto cambio-embrague, sin embargo, es de preciso y suave.

Sea como sea, el gas que da esta moto es siempre lo bastante poderoso como para disfrutar mucho siempre que tengas un ánimo tan deportivo como esta GD250R... o por lo menos, tu espíritu sea tan jóven como su aspecto: fíjate; de entrada, el carenado luce un “EXIV R” que luego no está en su denominación comercial, como tampoco lo están los “KR” –el nombre comercial en Asia de esta Hyosung, y empresa dueña de la marca-, que aparecen bajo la cúpula, en el cuadro de instrumentos, en la placa del chasis o en el motor.

Si el carenado podría estar montado en una R 1 o, cuando menos, en una “R 0,25”, a la moto no le falta de nada; suspensión invertida –de 37 mm, no regulable-, monoamortiguador –lateral al chasis con reglaje de precarga de muelle-, basculante y llantas de aleación, estriberas de aluminio con posición de estribos regulable delante-atrás mediante unos casquillos, escape de inox bajo el motor, asiento colín con piloto a base de leds y un cuadro de instrumentos con display digital con bastante información –reloj horario y nivel de gasolina, por ejemplo- pero escasa luminosidad, algo que no es tan extraño: es exactamente idéntica bajo luz de sol directa que en una MV de 25.000 euros. Lo cierto es que parece el de una superbike... por mucho que carezca, claro, de los testigos y indicadores de control de tracción y modos de motor.

Tampoco tiene ABS... pero la verdad es que montar este sistema le haría bien más para paliar la discreta adherencia de los neumáticos de serie que a causa de una excesiva potencia de frenada. Esta es suficiente para las prestaciones de la moto, aunque poco acorde al aspecto poderoso que tienen tanto el disco de 300 mm como las pinzas de 4 pistones. A pesar del latiguillo metálico, el tacto destaca más por su progresividad y sinceridad al primer toque de maneta que por su mordiente puro en apuradas duras.

Como decía, sus neumáticos MRF REVZ no son lo mejor de esta moto, pero están de acuerdo al resto de los componentes. Las calidad de suspensiones, como el resto del equipamiento, podrían ser calificadas de “comercial coreana” sin que ello indique que sean “todo a cien”, porque en realidad funcionan bien para una motocicleta de su precio.

La Hyosung GD250R es, a pesar de su “R”, aceptablemente cómoda aún si tu cintura ya ha cumplido más de veinte años y ha perdido parte de su flexibilidad. Los semimanillares no están exageradamente cerrados ni están por debajo de las tijas –están bajos, pero no te andas atando los zapatos de tan encorvado-, y el conjunto depósito-asiento es muy estrecho, de modo que es agradable de utilizar a diario.

Pero esta moto es jóven y está destinada, claro, a quien tiene cierto ánimo sport: salir a curvear con esta Hyosung es siempre divertido: a pesar de que pesa de modo consistente y supera los 160 kilos todo lleno -de su cilindrada de 250 hay motos que parecen (y tienen) calidad de ciclomotores y por tanto están mucho menos equipadas-, y las prestaciones no son deslumbrantes, la moto acelera bien entre curvas y se aguanta bien a nivel de chasis: como decía, esta Hyosung tiene tacto de moto, no de cientoveinticinco o de ciclomotor, de modo que no entra “cayéndose sóla” en las curvas, sino de modo progresivo y seguro, y tanto la estabilidad a alta velocidad como la manera en que la dirección sigue las trayectorias escogidas es más que correcta. A ellos colaboran, como decía, y aunque sólo es regulable la precarga del amortiguador trasero, unas suspensiones aceptables para su relación calidad-precio.

Dicen que a los adolescentes se les gana por los ojos, y en este sentido, esta Hyosung tiene un aspecto capaz de salir en el Cuore o en un clip de One Direction. Sin embargo, como resumen, está claro que hay que contemplar a esta moto siempre de modo ponderado. Para juzgarla hay que contemplar primero sus 3.499 euros. También en su relación aspecto-precio-calidad, en las prestaciones que da por lo que cuesta, tanto a nivel de motor –algo justo- o en las suspensiones –correctas-, chasis –idem- o frenos, mejorables en uso muy deportivo. A su favor, también, unos consumos realmente ajustados, en mi prueba no pasé en mucho de los 4 litros y medio siempre apurando el motor, de modo que en uso “eficiente” podrás rebañar fácilmente un litro o incluso algo más a los cien a esta cifra.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

1. Motor monocilíndrico, 249,9 cc, 73x 59,9 mm

2. Potencia: 28 CV a 9.500 rpm

3. Cambio de 6 relaciones

4. Embrague multidisco en aceite

5. Chasis tubular de acero, basculante de doble brazo de aluminio fundido.

6. Suspensión delantera por horquilla invertida de 37 mm no regulable

7. Monoamortiguador no progresivo regulable en precarga

8. Frenos de 300 mm con pinza de 4 pistones delante y 230 mm con pinza de 2 pistones detrás.

9. Instrumentación por diplay digital

10. Alimentación por inyección, refrigeración por líquido

11. Tanque de 11 l.

12. Ruedas de 110/70 17” y 150/60 17”

13. Peso con gasolina 161 kilos

14. Altura asiento: 780 mm.

Fotos de la Hyosung Aquila

Fotografías por: Santi Díaz
 

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