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Prueba KTM 1290 Super Duke GT 2016 – PresentaciónMISIL DE LARGA DISTANCIA


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KTM ha fraguado, sobre la base de la explosiva 1290 Super Duke R, su primera sport-tourer, la GT: bestial como la naked pero más tecnológica y confortable.

Un prólogo aproximado de la nueva KTM 1290 Super Duke GT sería que estamos ante una versión de la 1290 Super Duke R semi-carrozada, con pantalla frontal y maletas laterales, pero tan sólo sería una banal forma de ir al grano. El trabajo de la firma austriaca va mucho más allá en lo que se considera su 'opera prima' en el segmento de las Sport Touring y, desde Mattighofen, han sido tan fieles como siempre a su genética deportiva, a su claim 'Ready to Race'. Un pequeño grupo de periodistas españoles nos fuimos hasta Mallorca el pasado 1 de marzo, invitados por KTM Europe, para asistir a su presentación internacional, donde pudimos rodar más de 250 km a lomos de esta superlativa Gran Turismo: KTM, una marca sin complejos, puso luz y taquígrafos ante su moto diseñando una ruta con carreteras reviradas de toda índole -desde asfaltos de excelente adherencia hasta zonas sucias y rotas carentes de grip-, signo de la gran confianza que deposita en su producto y que, a la vista de los hechos que pasamos a contaros, bien se merece. La 1290 Super Duke GT, al igual que lo es la supernaked de la que parte, ofrece un comportamiento sublime de su motor, chasis, suspensiones, frenos... Y además, se complementa hasta los dientes para ser todavía más cómoda, protectora, autónoma y, en definitiva, adaptada a las largas distancias. Su precio alcanza los 18.586 euros, unos 2.000 euros que la R, una diferencia completamente justificada por la buena cantidad de añadidos, sobre todo a nivel de electrónica.

Vivimos tiempos de recuperación de un sector de las dos ruedas en el que los modelos de cilindradas medias y altas son los que han presentado durante 2015 un mayor crecimiento (en concreto, del 35%, con 17.486 unidades matriculadas en total) de ahí que, tras casi una década apostando por el lanzamiento de scooters y vehículos utilitarios, los fabricantes hayan decidido últimamente dedicar más esfuerzos a la confección de motos de carretera, motos capaces de volver a emocionar a todos esos riders que se desperezan. Y pocas marcas saben erizar tanto la piel como lo hace KTM. En sus filas no hay sitio para productos anodinos y, a pesar de no fabricar para el gran público, su incremento en ventas (casi del 25% el año pasado) ha consistido en ofrecer motocicletas con carácter, rebeldes, impetuosas... ¿Iba a limitarse la casa 'naranja' a unas meras carrocería, cúpula y mayor capacidad de carga para elaborar su primera sport-tourer, la encargada de inaugurar su capítulo en el terreno de los viajes puramente asfálticos? Ya conocéis la respuesta. 

KTM ha hilado fino en esta 1290 Super Duke GT que hereda, eso sí, el motor y chasis de la supernaked R, pero que añade un dechado de soluciones electrónicas -como las suspensiones semi-activas WP, el sistema MSC de control de estabilidad con C-ABS, el control de tracción MTC, modos de conducción, el cambio quickshifter para subir marchas, el control de crucero, el control de presión de neumáticos o las luces con función 'cornering light', entre otras dotaciones opcionales como el regulador de deslizamiento del motor MSR y el control de parada en pendiente HHC- algunas de las cuales ya equipan sus 'hermanas' maxitrail, pero que hasta la fecha no habían sido unificadas en un sólo modelo. De ahí que nos encontremos ante todo un hito tecnológico en el mercado de motos de carretera. 

Además, buscando una mejor ergonomía que dulcifique la vida a bordo y consienta esas largas travesías, la nueva GT monta una pantalla frontal que puede regularse manualmente y sin necesidad de herramientas con una variación de 60 mm: esta cúpula es compacta así que la protección aerodinámica es correcta pero no completa en el torso y cabeza del conductor. El asiento delantero es más amplio y mullido y las estriberas han rebajado su ubicación, para que el piloto se acomode con las piernas ligeramente menos flexionadas y, ahora, mucho más protegidas del impacto del viento gracias al voluptuoso carenado delantero. Se permite el ajuste tanto del manillar (en 22 mm y cuatro posiciones) como de las manetas de freno y embrague, ambas en tres posiciones, para que cada conductor encuentre la forma más cómoda de manejar y habitar en la GT. 

El aumento de la autonomía es, sin duda, uno de los aspectos clave en las capacidades ruteras de esta moto. En comparación con la Super Duke R, el depósito de combustible ha aumentado su capacidad en 5 litros, llegando hasta los 23 litros (3,5 de reserva) y alargando las paradas en la gasolineras más allá de los 400 km, toda una declaración de intenciones de su vocación turística. 

Aunque en todos los catálogos de la Super Duke GT y en la galería fotográfica que acompaña este artículo, en casi todas las imágenes se aprecia una unidad equipada con las maletas rígidas laterales (desarrolladas por la marca española SHAD), en realidad no se montan de serie, si no que son un accesorio que propone KTM en su catálogo PowerParts, y que -aunque en la fecha de la publicación de esta prueba aún no habíamos recibido su PVP oficial- nos aventuramos a predecir que rondarán los 800 euros de coste. Gracias a que los ingenieros ha reforzado el subchasis -más largo y robusto respecto al de la versión naked- y al sistema de anclajes rápidos integrados de la moto, la SD-GT podrá acoger con más firmeza el peso añadido tanto de este equipaje extra como del eventual pasajero, habituales acompañantes en las largas distancias. Además, la operación de quitar o poner las maletas es sumamente sencilla. Los estribos del acompañante han sido reposicionados y están más bajos para su confort. 

ESTÉTICA: ¡YA IMPRESIONA EN PARADO!

Su presencia es imponente. Incluso antes de retirarle la 'pata de cabra' para arrancarla, su fachada es colosal y afilada como un acantilado gallego, e impresiona por su envergadura: una obra del prestigioso estudio de diseño Kisha. Es una moto que protege con garantías a sus ocupantes de las inclemencias y, como un imparable rompehielos, se abrirá paso ente cualquier circunstancia. En comparación con la R de la que parte, la GT -lo podéis ver en la foto superior- incorpora una careta frontal mucho más amplia y alejada del manillar, con cúpula superior ajustable de aspecto deportivo y unos paneles que se unen al depósito y cubren la horquilla, así como unas voluminosas aletas que le han 'crecido' en los laterales y que ayudan a aumentar la protección aerodinámica; el chasis multitubular naranja queda parcialmente tapado por dos cubiertas negras. Por lo demás, la moto no sufre más modificaciones estéticas respecto a la SD-R, manteniendo esos aires de familia y generando una imagen a medio camino entre una auténtica Gran Turismo y una naked radical, casando a la perfección con la personalidad de esta motocicleta deportiva y rutera a partes iguales.  

MOTOR Y CHASIS: PURA SANGRE DE 173 CV

Si hereda el motor de una de las supernakeds más poderosas del mercado, el bicilíndrico en V de 1301 cc (LC8), la SD-GT no podía entrar de otra forma en su categoría y, con sus impresionantes prestaciones, se sitúa entre las Sport Tourer más rápidas y desmesuradas del mercado. El poder de sus 173 CV se deja sentir desde el primer golpe de gas hasta la zona de corte en las 10.500 rpm, en un motor excepcionalmente elástico que pega fuerte casi en cualquier situación y al que, para esta versión, han querido aplicar ciertas actualizaciones en culatas, cigüeñal y escape con el propósito de suavizar los típicos temblores a bajas vueltas en marchas largas. Lo consiguen: su funcionamiento en bajos se siente más dulce y la contundencia en esa zona del cuentavueltas es mayor. 

Su colosal par motor máximo de 144 Nm, causante de unas aceleraciones tan emocionantes como recomendables sólo para conductores “con kilómetros”, se alcanza unas 2.000 vueltas antes que en la versión naked -a 6.750 rpm- así que la chicha de este twin se traslada, como decíamos, a los 'pisos' de abajo para ofrecer un carácter en ruta que permita acometer esos adelantamientos o salidas con mayor vigor. Es un motor divertido, que te permite curvear a buen ritmo con la confianza de una pegada capaz de levantarte la rueda delantera a la mínima. Lo bueno en este caso es que, a pesar de este dechado de prestaciones deportivas, la moto se vertebra con calidad a través de un robusto bastidor que soporta con equilibrios los excesos del propulsor; ir rápido con esta moto es casi inevitable y, sin embargo, todo permanece bajo control; su embrague anti-rrebote se deja sentir para domesticar las violentas reducciones, y el amortiguador de dirección WP que ayuda a controlar las posibles inestabilidades de la rueda delantera. 

ELECTRÓNICA: EL ABECEDARIO AL COMPLETO

Acabaríamos antes explicando qué no lleva esta KTM 1290 Super Duke GT que lo que lleva. Son tantas las dotaciones de ayuda electrónica a la conducción que sirve esta moto que creemos que la marca austriaca no se ha dejado casi ninguna de cuantas existen actualmente en la industria de las dos ruedas para motos de carretera. Sin duda, la que supone la gran novedad respecto a la versión R de la que parte son las suspensiones electrónicas con ajuste semi-activo en lugar de manual, desarrolladas también por WP. Ya las equipaba su 'hermana' maxitrial, la 1290 Super Adventure, pero en la GT han sido evolucionadas y ofrecen un menor recorrido para adaptarse a las solicitudes más asfálticas y deportivas. Es un sistema innovador y poco frecuente todavía en el sector, que eleva todavía más esa relación confort-eficacia-seguridad: la centralita electrónica SCU recibe la información de unos sensores de carrera, carga del vehículo y acelerómetros para adaptar automáticamente y en tiempo real la amortiguación delantera y trasera a las circunstancias y a las necesidades de un piloto que puede seleccionar entre tres modos (Comfort, Street y Sport) para una mayor adaptabilidad. Los dos primeros mantienen el vehículo más plano sobre la horizontal, mientras el tercero permite un mayor hundimiento de la suspensión delantera para encontrar el aplomo ideal antes de inclinar la moto en curva. 

No falta el acelerador Ride-by-wire en esta Super Duke GT para una gestión electrónica de su entrega de potencia y que abre el camino para un sinfín de opciones. La nueva sport-touring austriaca viene servida con el paquete de asistencia MSC (Sistema de control de estabilidad) que incluye frenada combinada y el primer ABS sensible al ángulo de inclinación, desarrollado por Bosch. Junto al potente equipo de frenos que hereda de la R, es decir, disco flotante delantero de 320 mm con pinzas monobloque de cuatro pistones Brembo de montaje radial, y un trasero de 240 mm y pinza Brembo de dos pistones, nos encontramos ante una dotación realmente garante de frenadas eficaces, potentes y progresivas. 

La sofisticación electrónica de esta moto continua con un habitual control de tracción desconectable que actúa en función del modo de conducción elegido (Sport, Street o Rain) a través de los cómodos interruptores del puño izquierdo del manillar. Toda la información se visualiza en las páginas del menú del ordenador -un display en el cuadro- a través del cual nos movemos con facilidad para seleccionar los diversos modos, entre ellos, el 'Supermoto', que permite los derrapajes en la rueda trasera (en este modo, el ABS en la rueda delantera sigue activo). Otras funciones de serie son el 'cruise control' (funciona entre 40 y 200 km/h) o el asistente para cambio rápido o 'quickshifter' que permite subir marchas sin accionar el embrague, ganando algunas décimas a la escalada de relaciones y potenciando la sensación deportiva. Redondea la vanguardista oferta de esta moto el sistema de control de presión de neumáticos (TPMS) monitorizado a través del display, o el desconectador automático de intermitentes, que actúa al cabo de 10 segundos y 150 metros recorridos. Huelga decir que los extensos servicios de esta Super Duke GT favorecen en gran medida el confort y aumentan la seguridad a bordo de los ocupantes para afrontar esas largas travesías con el mínimo cansancio. 

OPCIONALMENTE: ¿ALGO MÁS?

Sí, todavía hay más para los más exigentes que deseen completar su Super Duke GT. KTM ofrece opcionalmente puños y asiento calefactables, un regulador de deslizamiento de motor (MSR) para evitar la derrapada de la rueda trasera en caso de cambio brusco en desaceleración, el control de parada en pendiente (HHC) que asiste en las arrancadas en pendientes para evitar que la moto marche hacia atrás por accidente (la función mantiene frenada la moto hasta que el piloto acelere, incluso si éste no mantiene el freno presionado) y, ya por último pero no menos importante, el sistema de luces con función 'cornering light' y luces cuneteras con LED -como el de las Adventure de la casa- que, dependiendo del ángulo de inclinación de la moto, se encienden hasta tres faros LED para iluminar hacia donde está yendo la moto. Los intermitentes LED están integrados en las luces cuneteras. Pocas motos en la actualidad se jactan de ofrecer tal cantidad de sistemas de ayuda electrónica a la conducción como la 1290 Super Duke GT, aspecto que indica claramente la sobriedad en el trabajo de KTM y su voluntad de situar su nuevo modelo entre los más vanguardistas tecnológicamente del mercado actual. 

KTM 1290 SUPER DUKE GT: A BORDO

Hicimos una buena cantidad de kilómetros en Mallorca y, sin embargo, la nueva 1290 Super Duke GT no hizo mella en nuestro físico, a excepción de las manos, que al cabo del tiempo empezaron a notas cierta tensión. Por lo demás, la postura sobre esta KTM es relajada, con los brazos cómodamente posicionados hacia un manillar ancho y cercano. A pesar de su tamaño, la moto ofrece una cintura estrecha en su unión del asiento con el depósito para poder encajar perfectamente las rodillas y acercar los pies al suelo. Es una moto ligeramente alta, con una altura de asiento de 835 mm. A pesar de su enorme apariencia, no es un vehículo excesivamente pesado y declara un peso en vacío de 205 kg; ha de maniobrarse en parado con energía pero no obliga a hacer demasiados esfuerzos, y el radio de giro es bueno. La posición de las estriberas es elevada, algo que penaliza ligeramente la flexión de las rodillas -al menos en los pilotos de más envergadura, como es mi caso- pero su ubicación favorece las inclinadas de la moto y es muy difícil hacerlas rascar contra el asfalto. La pantalla, incluso en la posición más alta, no acaba de proteger del todo, y nuestro casco recibe el impacto del viento; pero no el resto del cuerpo, que queda bastante guarecido tras ese prominente semicarenado frontal.

En realidad, cuando te subes a la moto y te concentras en la carretera, por momentos te olvidas que viajas a bordo de toda una Gran Turismo. Es ágil, y a pesar de toda esa parafernalia superior (con carrocería, pantalla, maletas...), en sus bajos es una moto que hereda las geometrías de una naked tan radical como la Super Duke R, es decir, con una distancia reducida entre ejes, y una inclinación de la horquilla ideal para el ataque. La GT se mueve con soltura entre curvas, cae hacia el interior de la curva como un compacto bloque y, ya no sólo por las alegrías de su propulsor, si no también por la excelente manera en que se comporta su chasis y el trabajo perfecto de sus suspensiones, esta KTM es tremendamente precisa en curva, entra con aplomo, pero ligera al mismo tiempo, y es incluso capaz de corregir tus dudas o cálculos, acabando de girar como si se moviera por encima de raíles ferroviarios. Su neumático delantero pisa con peso, y eso se agradece a la hora de soltarle el pelo a un moto que pide a gritos que te pongas en modo 'heavy' y cabecees como un poseso en una revirada carretera de montaña. Incluso en esas tesituras, la austriaca da confianza y te traslada las fuertes emociones de su media personalidad sport, al mismo tiempo que te incita a tragar kilómetros y kilómetros auspiciado por su otra mitad, la touring. 

KTM 1290 SUPER DUKE GT: PODEROSA TURÍSTICA, CONFORTABLE DEPORTIVA

Si la R coronaba el segmento de las supernaked, esta 1290 Super Duke R está preparada para coronar el elitista segmento de las Sport Tourer, un terreno tecnológicamente complicado pues, en la mayoría de los casos y marcas, son modelos porta-estandarte que sirven a los fabricantes a exhibir su potencial. KTM suelta un órdago con una de las motos más completas y sofisticadas, a la que prácticamente no le falta de nada que en la actualidad esté inventado para motos de serie y carretera. Su abecedario de ayudas electrónicas es infinito, y motor y chasis todo un portento hoy en día en el mundo de las dos ruedas, y sus acabados, estética y una nutrida oferta de sistemas electrónicos -casi todos provistos de fábrica- acaban de redondear una moto para expertos motoristas que deseen surcar países y cruzar fronteras a bordo de una poderosa turística, de una confortable deportiva. 

CUADRO DE INSTRUMENTOS

Su panel de instrumentos está compuesto por un cuentarrevoluciones analógico con indicación luminosa ajustable del cambio de marcha y un display LCD. Este display está dominado por un velocímetro digital, y acompañada por un reloj digital, un indicador de la marcha seleccionada, barras indicadoras de la temperatura del refrigerante y un indicador del nivel de gasolina, además del modo de pilotaje seleccionado. A la izquierda del panel de instrumentos central hay un segundo display LCD, cuya función es ofrecer información importante adicional, y que muestra numerosas páginas de menú y la pantalla para el ordenador de a bordo. 

EQUIPAMIENTO DEL PROBADOR

Nuestro probador equipaba para la presentación en Mallorca de la nueva KTM 1290 Super Duke GT un casco HJC RPHA 10 PLUS, así como unos guantes del fabricante AXO, unas botas Dainese y un conjunto touring de chaqueta y pantalón de la firma italiana Garibaldi
 

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