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Prueba: TGB Bellavita 125. Romanticismo para todosLa pequeña retro de la Taiwan Golden Bee


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Probábamos hace escasos meses el Bellavita 300, el scooter más retro de la firma taiwanesa TGB. Ahora es el turno de su versión de octavo de litro, idéntica en formas, dimensiones y equipamiento -tan sólo cambia el motor- pero al alcance de los carnets convalidados que desean, a un precio asequible, un trocito del pasado con las garantías del presente.

Decía Gonzalo de Martorell -nuestro Ilustrísimo Director- en la prueba de la TGB Bellavita 300 que llevó a cabo el pasado mes de diciembre que “su motor resulta excesivo para el scooter en el que va montado” y que se imaginaba que “la versión 125, con su potencia mucho más moderada, debía ser un scooter mucho más equilibrado”.
Pues bien, nada mejor que comprobarlo por nosotros mismos y salir a las calles de Barcelona con el Bellavita 125i, ese coquetón scooter llegado de Oriente para gente sin prejuicios y con irremediables referencias vespistas (puede que demasiadas), que será del agrado no sólo de los más nostálgicos sin complejos de marca sino también de quienes deseen, con su carnet convalidado, un medio de transporte urbano bonito y apacible.

Potencia correcta

Ambas versiones lo comparten todo, excepto el motor. El pequeño de la familia también equipa un propulsor –de origen SYM- de cuatro tiempos refrigerado por agua y alimentado por inyección electrónica, hasta aquí todo igual, pero su cilindrada se ciñe a 124,6 cc, ofreciendo una potencia máxima nada desdeñable para su categoría de 14,9 CV. Esta configuración lo convierte en un scooter de tacto fino y suavidad de funcionamiento, con un buen arranque en frío y un comportamiento en marcha ideal para desplazarse con garantías por la ciudad. Si la versión de 300cc, por potencia, llegaba a sobrepasar las expectativas del probador, en la de octavo de litro nos encontramos con una mecánica mucho más adaptada al resto del conjunto. Quizás se muestra algo perezoso a bajos regímenes, y su progresividad es mucho más lineal a medida que subimos de vueltas pero esto no evita que el taiwanés se descubra sobradamente capacitado en terreno urbano, con salidas desde parado y aceleraciones suficientes como para no echar en falta más potencia; el vehículo se comporta con más sosiego y sus componentes lo agradecen. Por ejemplo, la frenada -responsabilidad de dos frenos de disco de 220 mm, los mismos que en la versión mayor- se siente más sobrada para detener esta versión que la de 300, donde la potencia hacía flaquear por momentos su mordiente. En la versión 125, éste es el justo y necesario, aunque le penaliza un tacto demasiado blando.

¡Acostúmbrate!

Dinámicamente, este TGB tiene varias peculiaridades. La que más puede sorprender al conductor –y también a la que más cuesta adaptarse, si estás acostumbrado a llevar otros tipo de scooters- es su estilo de conducción de ‘manillar-alto–rueda-pequeña’ y que evoca a otra época pasada y gloriosa… aunque no tan confortable. El tren delantero parece no ir en sintonía con el resto del vehículo, y obliga al conductor a coger con más fuerza el manillar, puesto que serán las manos las encargadas de llevar el peso de la dirección, sin la ayuda del cuerpo. Nada a lo que uno no se acostumbre en un rato, todo hay que decirlo, aunque es conveniente tenerlo presente sobre todo en las curvas: en ese momento hay que marcarle bien a la rueda delantera por donde tiene que ir, puesto que el taiwanés, con una altura de asiento de 780 mm y sus ruedas de 12 pulgadas (lo que eleva el centro de gravedad), no tiende a coger inercias y cuesta tumbarla en la entrada de la curva.
La parte ciclo recae en el tren delantero sobre una suspensión monobrazo por bieletas oscilantes que soporta por el lado izquierdo la rueda y el freno del disco (siguen las similitudes con la Vespa). En marcha, esta suspensión de tarado firme genera más vibraciones de las deseadas en el manillar, aunque en contrapartida, permite al Bellavita desplazarse con más aplomo. Hay que decir que, a pesar de su corpulencia (largo 1987 x ancho 760 x alto 1324 mm) es un aliado en el tráfico urbano por muy espeso que se ponga: su capacidad de ratoneo entre los coches y su liviandad (143,5 kg en seco) hacen del TGB un medio eficaz y práctico.  

Las apariencias no engañan

Dicho esto y para ser justos, hay que destacar el gran placer de conducción que supone lidiar con el Bellavita 125. No sólo su estética nos transporta a mediados del siglo pasado. También su experiencia al manillar nos hace vivirla, eso sí, con las garantías de hoy en día, ya que el nuevo TGB no reniega de equipar los avances tecnológicos que lo convierten en un scooter acondicionado a las exigencias del tráfico urbano. Su habitáculo amplio acoge al conductor con mucho confort, espacio para las piernas –eso sí, algo flexionadas debido a la altura de la plataforma- y una posición de los brazos y la espalda natural y relajada. A esto favorece la plataforma plana que mejora la accesibilidad y la vida a bordo. El asiento, de dos niveles, es amplio para el conductor aunque no tanto para el pasajero, quien dispone de dos generosas asas laterales para agarrarse y estriberas plegables donde apoyar cómodamente los pies. Mención especial merece el tablero de instrumentos, con un precioso diseño de estética vintage, que combina un amplio velocímetro digital (al que no le vendría mal algo de iluminación que mejore la visibilidad en los trayectos nocturnos) combinado con un cuadro digital que incluye nivel de gasolina, reloj y cuentakilómetros. Completan la información varios testigos luminosos. Hay que destacar en la piña derecha los pulsadores de luces de tres posiciones (apagadas, cortas y largas) y de warning, que no son muy comunes en los scooters de esta categoría. Asimismo, la compañía ofrece de serie un antirrobo Artago.

Funcional

Los detalles del Bellavita no ocultan su vocación económica en el ajuste de algunas piezas o la calidad de los materiales –abunda el plástico-. Sin embargo, en líneas generales, el TGB exhibe una apariencia muy correcta, e incluye detalles de vanguardia como los diodos LEDs que iluminan el piloto y los intermitentes de la zaga, así como los intermitentes delanteros de tulipas transparentes. En los laterales del escudo se ubican las salidas del aire del radiador y, bajo el manillar, un gancho mejora la utilidad en el transporte de bultos. Para abrir el asiento, el taiwanés ofrece dos posibilidades: un pulsador situado bajo el contacto que funciona sólo cuando el vehículo está encendido; o un segundo pulsador ubicado dentro de la guantera y de accionamiento mecánico, muy útil para casos de emergencia. Otras dos opciones para estacionar: caballete central y lateral. Y ya por último entre los detalles más funcionales de este modelo, se encuentra una toma de corriente con entrada tipo USB en el interior del asiento donde el usuario podrá recargar directamente su teléfono móvil, por ejemplo. Durante los días que sometimos al Bellavita a prueba, iban apareciendo algunos pormenores a mejorar, como la escasa accesibilidad al contacto o su ‘manía’ de no girar a la primera, la alejada posición del pulsador de los intermitentes respecto al dedo que dificulta su activación o las grapas a la vista que sujetan la tela del asiento en su interior.
La capacidad de carga tampoco no es un punto fuerte del Bellavita 125, sobre todo bajo el asiento donde no se puede alojar más que un casco semijet –y no todos- y algunos menudos objetos personales.
Maquilla esta carencia la guantera del interior del escudo (que se abre desde el contacto) donde también podemos guardar pequeños enseres como un móvil una cartera o unas gafas; y por supuesto, merced a su plataforma plana, el usuario podrá transportar mochilas o bolsas de mayor tamaño amarradas a su práctico gancho portabultos.     

En conclusión...

TGB no esconde sus cartas con el Bellavita 125, un scooter urbano de lograda estética retro inspirada en la Vespa GTS Super 125 y cuya principal baza es el precio: 3.679 euros (3.199 en promoción hasta el 31 de marzo). Lo separan 500 euros del modelo italiano (casi 900 con la promoción) y, a pesar de que la nota media del taiwanés en términos de calidad es inferior, su interrupción en el segmento –y el trozo de pastel que sea capaz de robar al Grupo Piaggio- es digna de seguimiento.
Es un scooter ligero, de funcionamiento suave y apariencia agradable, cargado de buenos detalles retro -las preciosas fotografías de Manu Lozano dan buena muestra de ello y nos transportan a otra época- y que encantará a quienes quieran dar un paseo por la ciudad con una imagen romántica y diferente.

La alternativa

Prueba Suzuki Burgman 125 ABS

Tras los cambios estéticos celebrados por la versión 2014, la Burgman 125 recibe un ABS optativo que lo hace todavía mas funcional... y seguro.

 
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Comentarios (2)

  • Denis
    Denis 07-05-2013

    Assalamualaikum, minta beritahu dekumon lain yang perlu untuk pengurusan perjalanan. Buat masa ini, saya di beritahu gambar (4 kpg) dan salinan pasport. Boleh saya courier u.p. Ustaz? Bagaimana dengan pembayaran?

  • Pedro
    Pedro 09-05-2013

    Well, there's high maacteninne and then there's high maacteninne plus. For years they've been ratcheting up the stakes until the market has peaked, and is now in decline. Market analysts are predicting a crash shortly, with an influx of cheap Asian and Eastern European goods to make up for the shortfalls in productive capability. Don't let the low price put you off some of these are quality vehicles with a nice ride and top suspension and come with all extras including built-in drink holder and sandwich warmer .plus good solid engines and drive train

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