Prueba Triumph Street Triple RS 2020: Progresa (muy) adecuadamente


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Examinamos en carretera y circuito la nueva actualización de la icónica naked británica de medio peso, que pone al día con acierto su motor, tecnología y diseño

No hay muchas motocicletas en el mercado que tengan a sus espaldas una trayectoria tan longeva como la Triumph Street Triple. Tampoco que sean tan fácilmente reconocibles.

Han pasado 12 años desde su lanzamiento y, sin embargo, esta naked británica sigue siendo tan identificable como el primer día gracias, sobre todo, a esa doble óptica delantera que ha ido cambiando de forma, desde las redondas delanteras hasta las actuales más almendradas, pero que sigue siendo su principal rasgo identificativo a nivel de diseño y que sigue distinguiéndola como pocas.

Desde 2007, esta roadster de peso medio ha ido madurando con el paso del tiempo y en su trayectoria ha ido recibiendo numerosas actualizaciones que fueron manteniéndola entre las referencias de su segmento por esa gran combinación entre agilidad, rendimiento y dinamismo. También por su polivalencia de uso, capaz de desenvolverse en el día a día son soltura y ligereza y, una vez llegado el fin de semana, cumplir con eficacia las expectativas sport de quien la llevara a una carretera de curvas.

Para 2020, tras más de 90.000 unidades despachadas desde su llegada, la casa de Hinckley ha necesitado volver a ponerla al día ante la inminente llegada de la Euro 5 y, aunque poco había que mejorar en una moto que había sido convenientemente renovada en 2017, los ingleses han aprovechado la obligada adaptación a las normativas anti-contaminación para evolucionarla ligeramente.

Os lo contábamos hace pocas semanas en este medio, cuando Triumph avanzó las primeras informaciones y fotografías de su nueva versión RS, la 'pata negra' y primera en llegar a los concesionarios, y tan sólo unos días después, concretamente el pasado 10 de octubre, tuvimos la oportunidad de conocerla en directo y ponerla a prueba en el marco de la presentación internacional llevada a cabo en la localidad murciana de Cartagena, en donde no sólo pudimos realizar una breve toma de contacto en carretera abierta, si no también realizar algunas tandas en circuito para comprobar una vez más cómo esta moto se adapta perfectamente y por igual a ambos hábitats.

Ligero restyling

Delante de ella, lo cierto es que pocas diferencias a nivel estético se aprecian a simple vista, y hay que acudir a una fotografía de la anterior versión para sacarle las 'siete diferencias'. La renovación externa es bastante sutil y los cambios más evidentes radican en su famoso grupo óptico frontal: sus dos faros delanteros han evolucionado ligeramente, mantienen casi la misma forma pero ahora exhibe una especie de 'pestaña' en la parte superior con unas vistosas luces diurnas DRL. Además, emiten una iluminación más blanca y potente.

La carrocería también ha sido remozada, con unos paneles laterales y traseros, tapa de colín y quilla levemente más angulosos y deportivos.

El chasis luce un acabado en color titanio a imagen y semejanza de su hermana mayor la Speed Triple. La cúpula sobre los faros y la toma de aire también se han actualizado.

Y todo engalanado con dos esquemas de color diferentes a elegir: Matt Jet Black con detalles en aluminio plateado y amarillo, o Silver Ice con detalles en Diablo Red y aluminio plateado, ambos con una franja en color Diablo Red pintada a mano en las llantas y el subchasis acabado en color aluminio.

Su minimalista y compacto silenciador también se ha sido rediseñado y ahora está rematado en fibra de carbono con el escudo de la marca. Pudimos fijarnos además en el detallismo con el que Triumph ha intentado aportar a su naked un aspecto mejorado: nuevos retrovisores, torretas del manillar con nueva brida decorada con el escudo grabado, taloneras del piloto en metal satinado a juego con el silenciador o estriberas traseras con taloneras oscurecidas a juego. Mires por donde la mires, la nueva Street Triple RS es toda una exhibición de calidad de acabados y materiales y deja constancia de ese perfil premium y tope de gama en su familia.

Compacta y confortable

La primera parte de la ruta, como os decíamos, discurrió por algunos tramos de carretera revirada y algo bacheada y, aunque no fueron más que unas decenas de kilómetros, pudimos encontrarnos nuevamente con las agradables sensaciones que transmite una compacta moto que desde el primer momento que te pones a sus mandos te deja disfrutar, gracias a su cómoda posición de conducción, con la espalda erguida y los brazos y piernas en postura natural, a la estrechez de su asiento y comedida altura que permite apoyar con total confianza los pies en el suelo a cualquier tipo de conductor, y que además facilita su gobierno a bajas velocidades en un uso urbano, y, en definitiva, la inminente naturalidad con la que uno se siente a bordo, convirtiéndola en una moto sin compromisos y dócil.

Pero al mismo tiempo, con la fuerte personalidad que siempre la ha caracterizado, con el carácter y eficacia de una moto que se comporta a las mil maravillas cuando el asfalto se retuerce. Es ágil, con unos cambios de dirección rapidísimos y al mismo tiempo estable.

Una vez en marcha, pudimos probar otras novedades que incluye esta nueva versión. Para empezar, el cuadro de instrumentos TFT de 5 pulgadas a todo color sigue siendo el mismo, pero ahora incluye nuevos gráficos, con cuatro estilos y colores diferentes, y además permite inclinarse para ajustarse a la altura de cada conductor.

La casa inglesa también la ha preparado para instalarle la conectividad, a través del software MyTriumph, que permite controlar la GoPro, interactuar con el smartphone o visualizar el sistema de navegación por símbolos.

Los cinco modos de conducción a disposición del usuario para ajustar la respuesta del acelerador, el ABS y el control de tracción (Road, Rain, Sport, Track y el personalizable Rider) han sido optimizados.

Y para acabar con las novedades tecnológicas y la que es, a nuestro juicio, la más destacada, ahora equipa ShiftAssist 'up&down' para subir y bajar marchas sin embrague (antes era sólo de subida), un sistema que trabaja con precisión y que permite cambiar de relación con mucha más rapidez que la anterior versión y eleva todavía más la experiencia de conducción sobre todo cuando queremos disfrutar al máximo de las prestaciones deportivas de esta moto.

En circuito, puro disfrute

Así lo pudimos constatar en la segunda parte de la jornada, cuando tuvimos oportunidad de entrar en el trazado de Cartagena para rodar algunas tandas y descubrir que las cualidades de este street bike se enaltecen todavía más en circuito.

Esta versión RS está provista de una cualitativa parte ciclo, compuesta por el mismo chasis que la Daytona pero con unas cotas más neutras, frenos Brembo M50 de 4 pistones, horquilla Showa BPF (Big Piston Fork) de 41 mm totalmente ajustable, amortiguador trasero Ohlins completamente regulable y neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SP V3. Un equipo que resulta toda una garantía cuando exigimos el máximo de la Street Triple y que, a la postre, pone en órbita las prestaciones de su aclamado motor que para 2020 también ha sido renovado por completo.

Sigue siendo el tricilíndrico en línea de 765 cc, 12 válvulas, refrigeración líquida y doble árbol de levas en cabeza, que ha sido adaptado a la Euro 5 y desarrollado por el equipo de motores de la casa anglosajona en el Mundial de Moto2. No hay cambios en las cifras de potencia y par motor respecto a su antecesora, y mantiene la potencia máxima en los 123 CV a 11.750 rpm y los 79 Nm a 9.350 rpm, aunque este segundo valor es mayor desde las 6.500 vueltas en esta versión.

Pero sí que hay modificaciones en cómo se entrega, pues Triumph ha buscado optimizar su rendimiento y empuje sobre todo en la zona media del cuentavueltas: ahora hay un 9% más de potencia y par en el rango medio de revoluciones.

Esto se debe a las numerosas actualizaciones del motor, pero sobre todo al nuevo árbol de levas de escape que mejora el rendimiento en medios. Además, presenta un nuevo mecanizado de mayor precisión en el cigeñal, el embrague y el eje de equilibrado, con lo que se ha buscado reducir las inercias y el peso del motor.

En el circuito murciano nos encontramos nuevamente ante una moto que empuja con un peculiar rendimiento híbrido típico de los motores de tres cilindros, a medio camino entre un 'bi' y un 'tetra', aunque más parecido al segundo por su progresividad y destacada linealidad. Es un motor lleno, que ahora todavía lo es más. Acelera con mucho ímpetu y de forma constante. La curva de entrega par en esta nueva versión es algo más plana y esto permite aprovechar todavía más esa utilización. El acelerador se nota algo más sensible, debido a que se ha reducido un 7% la inercia rotacional. Junto al incremento de par a medias vueltas, la capacidad de respuesta de la Street Triple a las demandas de nuestra muñeca son ahora incluso más inmediatas.

El nuevo silenciador con doble catalizador para adaptarse a la Euro 5 permite un flujo de gases más libre y además emite un sonido optimizado, debido a la nueva tobera de admisión, que mejora la nitidez del tono. La caja de cambios ha sido refinada, ofrece unos engranajes aún más precisos y suaves, y cuenta con una relación más corta entre la primera y la segunda marcha.

El de Cartagena no es un circuito veloz. No tiene largas rectas y en más bien uno de esos trazados 'ratoneros' donde se disfruta más enlazando continuamente curvas que alcanzando velocidades estratosféricas.

Y por ese motivo se adapta como anillo al dedo a la Street Triple RS, una 'midweight' que destaca más por su habilidad en los cambios de dirección y la fácil manejabilidad con la que el piloto la gobierna que por entregar 'patadas' de infarto o grandes prestaciones. Enseguida, tras las primeras vueltas, notas que están encima de una moto equilibrada, con mucha personalidad en la entrega de potencia, pero al mismo tiempo que no amedrenta o genera compromisos si queremos llevarla al límite. Todo lo contrario, a bordo, incluso en las zonas más rápidas, uno se siente con la confianza de estar dominando a la máquina en todo momento.

Es uno de los factores que la convierten en una de las motos más populares y disfrutables por todos aquellos usuarios que buscan sensaciones deportivas controladas. 'Ligera, rápida, divertida, ágil y con estilo', rezaba en unas de las dispositivas de su presentación, calificativos que se combinan con acierto, pero a los que yo le añadiría delante 'Ahora más...', pues el trabajo de los ingenieros, aunque casi imperceptible a nivel dinámico pues el punto de comienzo ya era el de una montura muy lograda y emocionante, ha logrado gracias a su experiencia en el Mundial de Moto 2 subir todavía más el listón de una de las naked por antonomasia del mercado, que precisamente con esta versión RS es casi imbatible en su segmento.

 

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