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Prueba Vespa 300 GTSie ABS¡I do Vespa!


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La nueva actualización de la Vespa 300 GTSie mantiene el encanto que siempre ha identificado a las avispas. Los frenos ABS y el sistema ASC (Control de Estabilidad Automático) la convierten en la más completa de toda su gama, sólo un peldaño por debajo de la Super ABS. Está equipada con un motor 4 tiempos de 278cc y 22 CV que ofrece toda la potencia necesaria (y más). Su conducción por ciudad es sorprendentemente cómoda y se vuelve muy ágil por carretera. La pregunta es… ¿Do you Vespa?

Curioseado y avaricioso como el típico niño al que le regalan un juguete, aunque también preocupado por mis 187 cm de altura, me dirigí al concesionario Vespa Balart de Barcelona para recoger la Vespa GTS 300ie ABS. ¿Parecerá que esté conduciendo una pit bike? Eso fue lo primero que me vino a la cabeza pero, sólo con ver el estilo de su silueta y el color gris elegante que la decora, me olvidé por completo de si parecería un gigante encima del scooter. Nada más subirme,  me di cuenta de que estaba equivocado. Hasta a Robert Pershing Wadlow –el hombre más alto de la historia con 272 cm- le quedaría como anillo al dedo. Ahora en serio, el color Grigio Dolomiti de la nueva GTS no sólo me gustó a mí. Analicé que varios motociclistas se miraban mi nuevo “juguete” con recelo y se fijaban  en cada uno de los detalles que la convierten en lo que es: una Vespa, un scooter que hace que hasta la persona menos entendida del mundo de las dos ruedas sepa apreciar su estilo (por cierto, también puede adquirirse con los colores Nero Vulcano y Blu Midnight).

Las principales modificaciones respecto a la generación anterior son el sistema ABS y  el Control Automático de Estabilidad (ASC).  Ya en la primera frenada sentí la eficacia del ABS sobre la nueva GTS 300ie. Eso sí, noté que el recorrido de la maneta de freno  es muy largo  –especialmente el del trasero-, por lo que ofrece su verdadero potencial en apretarlo con fuerza. En cuanto al ASC, comprobé su buen funcionamiento cuando salí de ciudad y pude circular por un asfalto menos abrasivo. La rueda trasera no perdió tracción en ningún momento. El mismo sistema genera una aceleración nítida, nada brusca, y eso permite conducir la Vespa con suma seguridad por las calles transitadas de la ciudad condal. Después de probar ambas mejoras ya pude confirmar que este mítico scooter de Pontedera es ahora  uno de los mejores equipados de su segmento -y más aun teniendo en cuenta que “calza” ruedas de dimensiones pequeñas-. Otros detalles que hacen que la nueva GTS 300ie ABS sea aún mejor son el nuevo aspecto del cuadro de mandos, sencillo pero con clase, que además indica el nivel de inyección de combustible a través del sistema E.F.I (Electronic Fuel Injection) e incorpora un indicador de temperatura del refrigerante. Por supuesto cuenta con testigo de reserva.  La marca también ha querido reducir el grosor del material que conforma el hueco de debajo del asiento, por lo que se ha logrado ganar más espacio para guardar el casco. Un jet cabe perfectamente (pero lo del integral sigue siendo una asignatura pendiente).

Tras dar varias vueltas por la zona céntrica de la ciudad, accedí a la glorieta que está situada enfrente del Monasterio de Pedralbes, dónde el suelo de piedra parece el mismo que el de la Fontana di Trevi de Roma (qué quieres, estaba conduciendo una Vespa). Y es que, aunque esté equipada con las tecnologías más avanzadas del mercado, la GTS 300ie mantiene la filosofía y el estilo que han caracterizado históricamente al scooter fundado por Enrico Piaggio y Corradino D’Ascanio. Algunos escépticos pensarán que ya nunca se podrá recuperar el sonido único de las Vespa del pasado, pero lo cierto es que el motor 4 tiempos de 278cc y cuatro válvulas también tiene un encanto especial: de entrada es más potente que los modelos anteriores -ahora con 22 CV- que ofrece una potencia más que suficiente para adelantar cuando es necesario por ciudad. Pero no te engañes, no está destinado a circular por autopista (si hacemos recorridos cortos tampoco pasa nada…). Ni la aerodinámica ni el diseño ergonómico facilitan la posición del conductor en altas velocidades. Aunque existan las 6 Horas de Resistencia de Vespa, el Campeonato del Mediterráneo Vespa  y otras competiciones del scooter insignia de Piaggio, su disfrute no se basa en averiguar hasta dónde es capaz de inclinarse, sino en su belleza estética (que concuerda con el estilo del conductor).

Llegó la hora de comer. Conduje hasta el famoso Frankfurt Pedralbes de la zona “alta” de Barcelona para  llenar el “depósito” –el de la Vespa no, ese tiene capacidad para 9,2 litros de combustible-. El rico Krakosi con queso que sirven en ese establecimiento quedó en un segundo plano: por avenidas y calles anchas, la 300 GTSie ABS me resultó aún más ágil y fácil de manejar. Fue entonces cuando confirmé que no se trata de una 120/150cc con algunos caballos añadidos, no, tiene una fuerza superior. Ya con el estómago lleno, subí por la carretera de curvas que serpentean por la montaña de Collserola. Allí, los 22 CV de potencia respondieron correctamente cuesta arriba, lo que me hizo ver que la Vespa no exige llevar el motor al límite de sus posibilidades por zonas interurbanas. En bajada, los frenos ABS son un seguro de vida para el motociclista. También lo es el sistema ASC al acelerar en las salidas de las curvas. Cuando pasaba por las curvas más cerradas y contraperaltadas, la Vespa 300 seguía siendo ligera. En ese momento, pensé: ¡menudo “estilazo” tienes! –Yo, cuya única habilidad envidiable es la torpeza-. También noté el gran trabajo de la suspensión delantera, un monobrazo ESS (Enhanced Sliding Supension) con muelle helicoidal y amortiguador hidráulico.

Me detuve en el mirador de Molins de Rei, pero yo seguía con la paranoia de que me encontraba  en tierras italianas: Me fijé en la Vespa detenidamente. La casa de Pontedera ha querido mantener su clásico, con las seis  líneas que evitan que se deslicen los pies y que además son uno de sus mayores factores diferenciales. El frontal en forma rectangular de la nueva versión conserva una silueta muy parecida a la de los modelos más antiguos. Es uno de esos factores que hacen que aún se pueda identificar a una Vespa desde lejos. También se ha preservado la pieza metálica ubicada en el guardabarros delantero, así como el faro delantero en forma redondeada. El asiento de piel beige realza la clase del 300 GTSie ABS. Se puede cubrir con una funda que está integrada en su interior, aunque a mí no me pareció muy útil (dudo que el material del sillín se empape con la lluvia). La firma de la provincia de Pisa ha ideado un detalle que, por muy pequeño que sea, creo que refleja el cariño con el que trata todos los componentes de este scooter. Me refiero a la etiqueta con el logo Vespa que está bordado en uno de los laterales del sillín.

Te seré sincero: aunque antes podía entender que este scooter identifique a los avisperos con un estilo de vida muy marcado, nunca me había llamado especialmente la atención. Pero después de fijarme en todos los detalles que hacen que la Vespa sea sinónimo de belleza, y añadiéndole las prestaciones y mejoras electrónicas que aportan el ABS y el ASC a la 300 GTSie ABS, he cambiado totalmente de opinión. Acabo de recordar la campaña “Do you Vespa?”, una web en la que los usuarios pueden compartir todas sus experiencias a los mandos de sus Vespas, y he caído en la cuenta de que en realidad… ¡I do Vespa!

 

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