Prueba Yamaha D'elight: menudo encantador... encantador menudo 2013


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Yamaha ha diseñado un pequeño frasco para verter su última esencia. Al destaparlo, el D'elight -primer scooter con matices retro de la firma japonesa- nos inunda con su intenso aroma urbano y su calidad de elaboración. Es una fragancia para todos los días, ligera, maniobrable, de bajo consumo... y adaptada al trote diario en la ciudad. Su último ingrediente, el del precio (1.949 euros), nos deja finalmente embriagados...

El faro ovalado y de perfil cromado podrían despistar. Sus líneas redondeadas y elegantes, también. A su paso, simplemente, este nuevo Yamaha no parece un Yamaha, y es que la firma japonesa nunca había recurrido –al menos en los mercados europeos- a las tendencias retro que tanto éxito amasan en la actualidad. Más bien todo lo contrario: los scooter de Iwata normalmente han campado en el terreno de la deportividad y de las líneas modernas -véase T-max, X-Max, X-Enter...-, así que es el nuevo Yamaha D'elight todo un rara avis entre los suyos, un nuevo intento de la casa asiática de fortalecer su gama de scooter económicos y de rueda baja, hasta ahora representada sin mucha pena ni gloria por el Vity y el Cygnus X, pero esta vez con un rostro más simpático y amable, buscando complacer principalmente los gustos más urbanitas y del público femenino. 

Y puestos a complacer, en Yamaha también han buscado agradar los debilitados bolsillos de muchos clientes situando su nuevo D'elight por debajo de la psicológica barrera de los 2.000 euros, 1.949 euros para ser exactos, un precio altamente competitivo -incluso inferior al de sus antecesores Vity y Cygnus X- que intentará situarlo entre los súperventas de nuestro país batiéndose contra grandes referencias del segmento como el Honda Vision o la nueva Vespa Primavera. Para conseguirlo, los responsables de Yamaha han tenido que hilar muy fino en la elaboración de un producto equilibrado que, sin defraudar a nivel cualitativo o estético, pudiera reducir mucho los costes de fabricación: han recurrido por primera vez para el ensamblaje del D'elight a la filial de Vietnam; han diseñado un vehículo sin complejidades, sin rizos rizados, con una mecánica sencillísima -que ni siquiera llega al octavo de litro de cilindrada- y con lo indispensable en equipamiento... Yamaha no ha buscado florituras, ha ido al grano (lo iremos viendo a lo largo de este artículo). Y por último, han querido crear un producto altamente compacto y ligero, que acabara de convencer a los usuarios y -sobre todo- a las usuarias con menos 'músculos' que verán en el D'elight un vehículo accesible y muy manejable. Todas aquellas chicas que suelen encontrar dificultades para estacionar su moto sobre el caballete central, tendrán en el nuevo japonés (y sus escasísimos 98 kg) un inestimable aliado...

Menudo encantador...

Yamaha ha optado por vestir a su nuevo D'elight con un traje de corte clásico y elegante, acudiendo en este caso a líneas de referencias más bien vintage. La casa japonesa ha buscado seguir las corrientes de moda pero, a diferencia de la totalidad de scooters de su catálogo que optan por líneas más actuales, en el caso del D'elight se ha optado por el estilo retro. De ahí, por ejemplo, la abundancia de cromados que decoran el perfil del faro ovalado, la 'corbata' del escudo frontal o los adornos que flanquean los grupos ópticos traseros o los paneles laterales. Yamaha ha querido rendir un pequeño homenaje a los scooters de antaño diseñando una carrocería de trazos tradicionalmente sinuosos. 

Otro claro ejemplo es el diseño del cuadro de instrumentos, un guiño a los años '60: es completamente analógico y ofrece la mínima información necesaria (velocímetro, nivel de combustible, totalizador de kilómetros y tres testigos luminosos). Y para acabar, en un scooter como el D'elight donde la sencillez es claramente una de sus características claves, hay otras soluciones a la vieja usanza como los intermitentes delanteros enrasados en el carenado, el ovalado frontal ubicado en el manillar o las llantas de aleación clásica de tres radios.  

...Encantador menudo

Ya saben, 'el mejor perfume viene en frasco pequeño'... ¡y tan pequeño, en el caso del nuevo Yamaha! Las medidas del D'elight se aproximan más a las de un scooter de 50cc que uno de 125. Llama la atención la altura del asiento de tan sólo 755mm 'para todas las tallas' de conductor: siendo uno de los más bajos de su categoría, cualquiera podrá apoyar con suma facilidad los pies en el suelo. Este dato y su plataforma plana lo convierten en un vehículo muy accesible y -como decíamos anteriormente- adaptado principalmente a personas de poca envergadura. Sin embargo, su habitáculo no peca de angosto, generando suficiente espacio para las piernas y con un asiento doble que permitirá viajar a dos ocupantes con suficiente comodidad (teniendo en cuenta que los 'viajes' de este modelo serán siempre trayectos cortos y urbanos). Pensando en el pasajero, Yamaha se ha 'currado' además unas confortables estriberas de goma que se escamotean, además de unos amplios asideros que recorren todo el perímetro del asiento donde agarrarse para mayor seguridad. 

El D'elight no es un alarde de equipamiento o soluciones funcionales. Yamaha tan sólo se ha centrado en diseñar un vehículo sencillo, básico y con unos estándares de calidad notables. Una fórmula concreta en busca de un alto atractivo económico. Así que encontramos en el asiático lo justo y necesario para sobrevivir en el día a día en la ciudad. Su capacidad de carga, al menos la que ofrece debajo del asiento, es realmente escasa: el usuario tan sólo podrá albergar en su interior un casco jet y algún objeto más. Este paupérrimo almacenaje penaliza al D'elight dentro de su segmento, en el que encontramos otros modelos que sí aceptan -al menos- un casco integral (como los citados Vision o Primavera). Contribuye a tal fin la siempre inestimable ayuda de su amplia plataforma plana donde transportar bultos de mayor tamaño -maletas, bolsas o mochilas- contando además para ello con un gancho bajo el manillar, y la pequeña guantera abierta -estilo 'bolsillo'- también en el retroescudo que permitirá al conductor depositar ciertos objetos -como latas de refrescos, gafas, llaves...- durante la travesía. 

También ofrece el de Yamaha ciertas comodidades que son, sin duda, de clara vocación metropolitana: como el tapón del depósito de combustible en una ubicación -bajo el manillar- que facilita el repostaje sin necesidad de bajarse del vehículo; o la doble posibilidad a la hora de aparcarlo, bien mediante el caballete central o bien con la pata lateral, un reclamo para todo el público femenino. 

Para la ciudad... y sólo la ciudad

El nuevo Yamaha D'elight se trata de uno de esos scooters convertido en la máxima expresión de lo que el concepto 'vehículo urbano' significa. Empezando por su motor de 4 tiempos y 2 válvulas, fabricado alrededor de un cilindro de 50 mm de diámetro por 57,9 mm de carrera, cuya cilindrada se queda en los 114cc; usa refrigeración por aire y la alimentación se realiza mediante inyección de combustible de tecnología YMJET-FI (Yamaha Mixture Jet-Fuel Injection), un sistema que utiliza un conducto auxiliar para la admisión situado junto al principal que -yendo al grano- ayuda a mejorar el consumo y reducir las emisiones. Este liviano propulsor alcanza unas cuotas dignas en su categoría, de 7 Cv de potencia máxima a 7.000 rpm y un par motor de 7,6 Nm a 5.500 rpm. El tacto de su motor es suave y su funcionamiento silencioso. 

Sus prestaciones son más que suficientes para viajar sin prisas por entornos estrictamente urbanos. Absténgase usuarios que necesiten realizar ocasionalmente trayectos de media distancia, y es que el pequeño D'elight da lo que tiene, que son buenas aceleraciones y un empuje tanto en su salida desde parado con en bajos y medios regímenes... y no está obligado a dar más (como dice el refrán). Si lo alejamos de su hábitat natural, el japonés verá sus fuerzas flaquear...

En cambio, donde realmente se hace fuerte en el tráfico de la ciudad. El D'elight muestra su mejor cara -la de ratonero implacable- y con su gran estrechez y su 'peso pluma' logra colarse por espacios por los que tan sólo las bicicletas tenían la exclusiva. Es un scooter realmente maniobrable y ligero, y gracias a sus llantas de 12 pulgadas su radio de giro es muy amplio facilitando estas tareas de 'escaqueo' entre los coches o girando en las curvas con suma holgura. Sus medidas son más propias de un ciclomotor de 50cc (mide poco más de 1,8 metros y sobre la báscula ni siquiera alcanza los 100 kg de peso) y esto posibilita que hasta los conductores menos corpulentos sean capaces de dominarlo con total confianza.

Las suspensiones quedan a las órdenes de un horquilla telescópica de 85 mm de recorrido en el tren delantero y una unidad oscilante de 70 mm en el trasero, ambas confortables y blandas de tarado, aunque con la dureza suficiente para evitar los flaneos comunes de este tipo de scooters. La frenada tampoco es una exhibición de recursos: monta un pequeño disco de freno delantero de 180 mm y un tambor posterior de 130 mm, una dotación justa. Por supuesto, la frenada está más que asegurada, sobre todo porque hay que tener en cuenta que la propia condición del D'elight -de bajas prestaciones y peso- no lo meterá en 'fregaos', pero habrá que dar un uso 'a conciencia' de las manetas de freno...

A pesar de que sus niveles de consumo son ínfimos gracias a su mecánica sencilla y eficiente, es en este campo donde encontramos una de las notas más negativas, ya que la capacidad de su depósito de combustible también se puede considerar ínfima: tan sólo 4,4 litros. Esto, por muy poco que consuma, nos obligará a acudir a la gasolinera con mucha frecuencia.

Quien busca... encuentra

Buscaba la casa de los diapasones un aire fresco en su gama de scooters convalidados. Buscaba Yamaha un modelo de mínimo presupuesto que pudiera ingresar en el mercado con un precio de máxima competitividad. Buscaba la firma asiática un vehículo ultra-ligero, ultra-ágil, ultra-manejable... en definitiva, ultra-urbano. Y lo encontró, naciendo en Iwata a finales del año pasado el nuevo D'elight, un scooter de nombre pegadizo y estética casada -por primera vez en el seno de Yamaha- con las tendencias retro que tanto imperan en la actualidad.

HIGHLIGHTS TÉCNICOS

Chasis compacto con una altura del asiento de sólo 775 mm

Potencia de una 125 cc con la agilidad de una 50 cc

Bajo consumo y contundente aceleración

Sólo 98 kg: la Yamaha de 125 cc más ligera

Motor monocilíndrico de 114 cc, 4 tiempos y refrigeración por aire

Almacenamiento debajo del asiento para un casco jet

Freno de disco delantero de 180 mm

Llantas de aleación de 3 radios y 12 pulgadas

Asiento doble y espacioso

Intermitentes integrados

Fotos de la Yamaha D'elight de 2013

Fotografías por: Manu Lozano (www.manulozano.com)
 

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